«La Reconquista contada para escépticos», de Juan Eslava Galán

«El episodio más apasionante y relevante de la historia de España, abordado con el estilo inigualable del maestro de la divulgación histórica.»

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Cubierta de 'La Reconquista contada para escépticos'

Cubierta de: ‘La Reconquista contada para escépticos’

Este libro es una nueva entrega de la serie de historias contadas para escépticos de Juan Eslava Galán, en la que previamente aparecieron los dedicados a las dos guerras mundiales, a la revolución rusa, a la conquista de América, a la historia de España, a la del mundo y a Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie.
El gran narrador que es Eslava Galán no desaparece en ningún momento, y nos engancha desde la primea página. Eso es patente en el uso de recursos novelescos como las magníficas descripciones o los diálogos chispeantes con personajes imaginarios o históricos. U otros más osados como hacer viajar en el tiempo al narrador para que este se encuentre y hable con un alfaqueque (persona dedicada a redimir cautivos), o que el mismo narrador entable un diálogo con Alfonso X, con su estatua en la entrada de la Biblioteca Nacional, en el que el monarca habla de su reinado.

Todo empezó en 711. Los musulmanes ocuparon fácilmente una nación visigoda dividida por rivalidades y banderías. “La conquista islámica fue la correría de una horda fanatizada que invadió a sangre y fuego un país indefenso”, escribe Eslava. Los moros (no hay intención peyorativa en el término, nos aclara el autor) ocuparon en poco más de dos años el reino visigodo; a los cristianos les llevará ocho siglos recuperarlo. ¿Cómo se explican la rapidez de la ocupación y el sometimiento de la población peninsular? Probablemente, la población campesina, pobre y abrumada de impuestos, no estaba por la labor de defender ese orden establecido. Además, la Iglesia colaboró con el invasor, pensando que respetaría su influencia y privilegios.
En definitiva, un país poblado por unos cinco millones de hispanogodos se sometió sin resistencia a un ejército de menos de cuarenta mil invasores. La conversión al islam fue masiva; por instinto de conservación y por interés económico para mantener haciendas y privilegios. Escapar de la fiscalidad islámica (más alta para los no musulmanes), fue el gran motor de la conversión. Pero hay, además, en este punto un asunto de calado que el minucioso Eslava no pasa por alto. Y es que a esas conversiones ayudaron también las coincidencias teológicas del islam con el arrianismo tan arraigado en los godos. El cristianismo y el islam eran entonces un conjunto de creencias algo difusas, mucho menos codificados de lo que lo están hoy. El caso es que sólo el 30% de la población permaneció cristiana; y en el siglo siguiente a la conquista las sedes episcopales pasaron de cuarenta y ocho a veinte.

Covadonga es un nombre que resuena con fuerza en la historiografía tradicional. Durante el franquismo, Covadonga encarnaba el heroico origen de la Reconquista. Hace tiempo que esa idea se pone en tela de juicio, y Eslava Galán no desmiente esa revisión. Para él, como para la gran mayoría, si no la totalidad, de los historiadores actuales, Covadonga tiene más de mito o leyenda que de realidad. Probablemente recuerda una escaramuza menor entre astures e invasores “una refriega de poca importancia”, que sin embargo fue magnificada por los vencedores porque de ella obtuvieron la certeza de que el moro no era invencible.
Más importante aún: el repliegue de los moros –bien a resultas de la refriega o porque despreciaran aquel terreno escarpado y poco poblado- permitió que en las montañas asturianas naciera “una balbuciente monarquía en la persona de Pelayo”. Y la línea defensiva creada fue el germen del reino asturleonés, “la primera organización política de los cristianos después de la invasión islámica”. Alfonso I puso los cimientos de un reino que levantaría su nieto Alfonso II.

Pero Covadonga no es el único mito de nuestra historia. Es dudoso que el apóstol Santiago fuera sepultado en la tumba descubierta en Compostela e igualmente imaginaria es la batalla de Clavijo en la que intervino el propio apóstol (de ahí el apelativo de matamoros, hoy políticamente incorrecto). Eso sí, que lo de Santiago no tenga fundamento histórico no impidió que sobre esa leyenda se construyera algo muy real: el Camino de Santiago, una ruta de peregrinación que constituyó una indiscutible fuente de progreso material y cultural.
Paralelamente a Asturias, surgieron otros núcleos cristianos: el cántabro, el de Pamplona, los condados francos que cada uno evolucionó a su manera; los condados catalanes, por ejemplo, se integraron en la Corona de Aragón. Esos reinos crecieron lentamente a la sombra del gran Estado de Córdoba que les imponía tributos (parias) y, de vez en cuando, los invadía y saqueaba.

Con Juan Eslava Galán

Con Juan Eslava Galán

El retrato que de la sociedad castellana da Eslava Galán es completísimo. Nos presenta el feudalismo y sus instituciones, la vida diaria de la gente, la comida, las fondas, la importancia del Camino de Santiago y todo el espectro social. Desde los caballeros, cuya jerarquía detalla (nobles, hidalgos linajudos y caballeros de cuantía o premia, es decir, villanos ascendidos), que estaban exentos de impuestos y a los que se reservaban los empleos ciudadanos, hasta los recaudadores (muchos de ellos, judíos), los renegados o los cautivos, sometidos al látigo o el tormento, trabajando hasta deslomarse, ya que hubo toda una industria mora basada en el secuestro de cristianos (la esclavitud de cristianos secuestrados por musulmanes superó a la de negros enviados a América, apunta el autor).

No falta la mujer en este retrato social. En el libro aparecen algunas admirables, como María de Molina, María de Montpellier, María de Portugal, Beatriz de Bobadilla o Urraca. Además, las esposas y concubinas de los reyes y magnates nunca fueron meros vientres, influyeron en decisiones trascendentales, actuaron como consejeras y mediadoras. De eso quedan más indicios en los romanceros del pueblo que en las crónicas escritas para los reyes. Pero esas eran excepciones de clase alta; la mujer medieval era víctima de la tradición misógina que hunde sus raíces en la Biblia. Era una perpetua menor de edad, sometida a padres, esposos, hermanos e hijos. Se daba por hecho que era inferior al hombre, para lo que “graves autores” suministraban presuntas explicaciones científicas. Con todo, la mujer medieval fue mucho más importante de lo que parece; la de las clases humildes “era una magnífica gestora de la escasez”. Como tener hijas se consideraba una desgracia, se dio un reiterado infanticidio con las neonatas.
Hacia el final de la Edad Media, hubo una dignificación de las mujeres nobles con la llegada del amor cortés.

El el libro Eslava Galán nos habla de los tipos particulares que surgieron en la frontera. Los rastreadores eran fundamentales, una especie de policía rural muy capacitada para seguir rastros de pueblo en pueblo, siguiendo sobre el terreno pisadas de cuatreros y reses. O el alcalde de moros y cristianos, un juez de frontera que se desarrolla en la segunda mitad del siglo XIV; guarda las lindes, hace paces con alcaldes del otro lado, reparte pastos y leña en la tierra de nadie, devuelve a su dueño ganados extraviados… O el adalid que conoce los pasos y guía a las huestes. O los almogávares, guerreros buenos conocedores del terreno, que hablan la algarabía mora y el romance cristiano y viven en el campo, manejan todas las armas y saben luchar a cuerpo limpio.

El último acto de la Reconquista fue la guerra de Granada que duró diez años ininterrumpidos, de 1482 a 1492. Fue una guerra desigual entre una federación poderosa, la formada por Castilla y Aragón, y un pequeño Estado que se sabía perdido, una guerra de desgaste en la que el astuto Fernando desangró lentamente al reino nazarí.

Asunto central de este nuevo trabajo de Eslava Galán, patente desde su título, es si se puede llamar Reconquista a algo que dura ochocientos años. Este es un debate que no cesa. El autor pone sobre la mesa las opiniones de unos y otros. Da voz a los que se oponen al término Reconquista o lo consideran espurio, y admite que está desacreditado en determinados círculos académicos. “Casi nos convencen”, dice. Porque también están los que señalan que la idea de reconquista se manejó desde muy pronto y que “el recuerdo del despojo y de la reivindicación reconquistadora recorre toda la dilatada Edad Media”, que “la idea de reconquista estuvo… viva en la Edad Media” y que este concepto nació en los siglos medievales y pertenece a su realidad. Eslava Galán concluye dando la bienvenida a ese término que está en su libro desde el título.

El libro se complementa treinta y dos páginas de ilustraciones a color; con un interesante Apéndice; un Anexo con los Gobernantes medievales de la península ibérica y una muy amplia Bibliografía.

Lee y disfruta de las primeras páginas del libro.

El autor:Juan Eslava Galán
Juan Eslava Galán es doctor en Letras. Entre sus ensayos destacan Historia de España contada para escépticos (2010), Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie (2005), Historia del mundo contada para escépticos (2012), La primera guerra mundial contada para escépticos (2014), La segunda guerra mundial contada para escépticos (2015), La familia del Prado (2018), La conquista de América contada para escépticos (2019), La tentación del caudillo (2020) y la Enciclopedia nazi (2021).

Es autor de las novelas En busca del unicornio (Premio Planeta 1987), El comedido hidalgo (Premio Ateneo de Sevilla 1991), Señorita (Premio de Novela Fernando Lara 1998) y Últimas pasiones del caballero Almafiera (2011), entre otras.

El libro:
La Reconquista contada para escépticos ha sido publicado por la Editorial Planeta en su Colección No Ficción. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 382 páginas.

Como complemento pongo un vídeo en el que Juan Eslava Galán nos habla de su libro La Reconquista contada para escépticos.

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Para saber más:
https://www.juaneslavagalan.com/

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3 comentarios

Archivado bajo Arte, Biografías, Curiosidades, Ensayo - Crítica literaria, Historia, Literatura, Literatura, Narrativa

3 Respuestas a “«La Reconquista contada para escépticos», de Juan Eslava Galán

  1. Paco

    Excelente libro, como siempre. Pero contiene el error de situar la localidad de Torrox en Almería, cuando es de Málaga.
    Un abrazo.

    • guillermolorn

      Buenos días Paco.
      Muchas gracias por el detalle del cual no me había dado cuenta, pero que haré llegar al autor.

      Un saludo muy cordial.

      Guillermo.

  2. Juan María Vela Tellez

    Me ha gustado el libro por las interesantes reseñas que muchas desconocía y por lo fácil de leer. Existe un error en la página 128 al ubicar Torrox en la provincia de Almería. Torrox es de Málaga con partido judicial y registro de la propiedad propio el cual incluye municipios como Nerja y Algarrobo.

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