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“El primer siglo después de Béatrice”, de Amin Maalouf

«Fue en El Cairo donde comenzó todo, durante una laboriosa
semana de febrero, hace cuarenta y cuatro años…»
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Cubierta de 'El primer siglo después de Béatrice'

Cubierta de: ‘El primer siglo después de Béatrice’

Con esta frase comienza el capítulo ‘B’ de El primer siglo después de Béatrice. La novela de Amin Maalouf esta dividida curiosamente en veintiséis capítulos “enlazados por la simple concatenación de las letras de mi alfabeto, de la ‘A’ a la ‘Z’” [Pág. 216]. Con su estilo particular, utilizando en su novela la historia en primera persona y su lenguaje animado, el autor nos ofrece en esta novela una hipótesis inquietante: la raza humana puede desaparecer porque los viejos prejuicios otorgan más importancia a la herencia masculina. Si se puede elegir el sexo de los niños (o más precisamente en esta novela, si los padres que prefieren un niño tienen la opción), la humanidad se lanza hacia su destrucción.

“—Esto lo compré ayer por la tarde en la Gran Plaza de El Cairo, en Maydan al-Tahir. Vean, son unas cápsulas aplastadas en forma de gruesas habas, llamadas precisamente «habas del escarabajo». Dentro hay un polvo que, según el folleto, aumentará la potencia viril del hombre que lo tome, quien, además, será recompensado por su fogosidad con el nacimiento de un hijo.”  [Pág. 20]

La historia comienza en una fecha indeterminada en torno al año 2040 cuando un entomólogo francés compra en la Gran Plaza de El Cairo unos misteriosos polvos que prometen aumentar la potencia viril del hombre, asegurándole además a quien los tome el nacimiento de un hijo varón. Esa misteriosa sustancia, recuperada de un cajón en el que permanecía olvidada, será el punto de partida de una investigación destinada a revelar los orígenes de un proceso de desintegración que llegará a poner en peligro el futuro de la humanidad.
El narrador, recibe a Clarence, una periodista con la cual entablará una relación sentimental y hará realidad su sueño de tener una hija a la que siempre ha asignado el nombre de Béatrice. Paralelamente corre, sin embargo, la investigación de Clarence en torno a unos sospechosos comprimidos que, bajo distintos nombres, se venden en el Tercer Mundo bajo el auspicio de aumentar el vigor sexual pero, sobre todo, de garantizar la concepción de varones… y que coincide con un inesperado cambio en las tendencias demográficas.

Cronista de su tiempo y de su propia historia, a la vez que protagonista de una doble historia de amor, el narrador, testigo de El primer siglo después de Béatrice, da cuenta de los acontecimientos que han convertido a la Tierra en un planeta sombrío y dividido por el odio.
Si hasta el momento Amin Maalouf había negado en su narrativa la escisión entre Oriente y Occidente, en El primer siglo después de Béatrice convierte en objeto de preocupación la «falla horizontal» que divide el mundo en un norte de población estable y acomodada y un sur que se empobrece al compás de su crecimiento demográfico. El primer siglo después de Béatrice refleja las contradicciones de nuestra época. Se nos presenta como una advertencia, una defensa de la «feminidad del mundo» y una afirmación de la inagotable capacidad de supervivencia que caracteriza al ser humano.

Quiero concluir esta reseña con una reflexión con la que Maalouf termina el libro:

“Pienso a menudo en esos futuros que murieron, e incluso a veces, dejándome llevar por mis sueños durante mis paseos cotidianos por los senderos de mi montaña, retrocedo sesenta años, mucho antes del comienzo del siglo de Béatrice, y trato de imaginar los caminos que habría podido seguir la irritante especie a la que pertenezco.
Reconstruyo entonces, en el espacio de un paseo, un mundo diferente. Un mundo en el que la libertad y la prosperidad se habrían esparcido progresivamente como las ondas en la superficie del agua. Un mundo en el que la medicina, después de haber vencido a todas las enfermedades y aniquilado todas las epidemias, no tendría otro desafío que hacer retroceder indefinidamente a la vejez y a la muerte. Un mundo del que la ignorancia y la violencia habrían sido desterradas. Un mundo liberado de las últimas zonas de oscuridad. Sí, una humanidad reconciliada, generosa y conquistadora, con los ojos clavados en las estrellas de la eternidad.
A esa especie, yo habría estado orgulloso de pertenecer.”
[Pág. 218]

Amin Maalouf

Amin Maalouf

El autor:
Amin Maalouf nació en Líbano, en 1949. Estudió economía, política y sociología. Trabajó en el diario “An Nahar” como responsable de la sección de internacional. En 1975, cuando estalló la guerra de Líbano, se exilió en Francia en donde trabajó como redactor-jefe de la revista “Jeune Afrique”. Actualmente se dedica en exclusiva a la creación literaria. Cultiva la narrativa, el ensayo y la ópera. Toda su obra está publicada en Alianza Editorial. Entre los numerosos premios que ha recibido cabe destacar el Maison de Presse por su novela Samarcanda, el Goncourt por La roca de Tanios, y el Príncipe de Asturias 2010 en reconocimiento a toda su obra y a su empeño en estrechar lazos entre Oriente y Occidente. En junio de 2012 ingresó en la Academia Francesa.
El naufragio de las civilizaciones ha sido galardonado con el premio Aujourd’hui 2019, al mejor libro de geopolítica.

El libro:
El primer siglo después de Béatrice (título original: Le Premier Siècle après Béatrice, 1992) ha sido publicado por Alianza Editorial en su Colección 13/20. Traducción de María Concepción García-Lomas Pradera. Encuadernado en tapa dura, tiene 222 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:
Amin Maalouf en Wikipedia.

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“Agnes Grey”, de Anne Brontë

«El debut novelístico de la menor de las hermanas Brontë»
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Cubierta de 'Agnes Grey'

Cubierta de: ‘Agnes Grey’

Estoy casi seguro que si les pregunto por las escritoras Currer Bell, Ellis Bell y Acton Bell pocos de ustedes las podrían identificar. Sin embargo estoy muy seguro de que habéis leído sus inmortales novelas. Currer Bell escribió Jane Eyre; Ellis Bell escribio Cumbres borrascosas y Acton Bell escribió Agnes Grey. Ahora ya lo saben, me estoy refiriendo a las hermanas Brontë: Charlotte, Emily y Anne y los seudónimos que utilizaron en sus primeras ediciones.
Es probable que Anne fuera la primera de las hermanas Brontë en escribir una obra en prosa para su publicación, aunque Agnes Gray, Cumbres borrascosas y Jane Eyre se publicaron en el mismo año: 1847.

“En todas las historias verdaderas hay enseñanzas, aunque puede que en algunas nos cueste encontrar el tesoro, o cuando lo encontramos es en cantidad tan exigua que el fruto tan seco y marchito apenas compensa el esfuerzo de romper la cáscara. Si éste es el caso de mi historia, no soy competente para juzgarlo; a veces creo que puede resultar útil para algunos y entretenida para otros, pero que la juzgue el mundo: protegida por mi oscuridad y por el trascurso de los años, no tengo miedo de arriesgarme y expondré cándidamente ente el público cosas que no revelaría al amigo más íntimo”.

De esta forma comienza la novela que narra la historia de Agnes Grey, la hija de un pastor cuya familia cae en la miseria. Desesperada por ganar dinero para su propio mantenimiento, toma uno de los pocos trabajos disponibles para las damas respetables de la era victoriana —el de institutriz para los hijos de familias de clase alta—. Al trabajar con dos familias diferentes (los Bloomfield y los Murray), se da cuenta de los problemas que enfrenta una joven e inexperta mujer que debe intentar llevar las riendas de unos niños mimados e indisciplinados, su crueldad y la frialdad de sus padres son una difícil piedra de toque. Pero su perseverancia la llevará a cambiar de casa en busca de mejores perspectivas. Con sus nuevos empleadores, los Murray, las condiciones tampoco son fáciles, pero Agnes, poco a poco, se abrirá camino…

»Agnes Grey, novela de marcado carácter autobiográfico, nos acerca a la severa realidad de las institutrices victorianas.«

Magnífica la edición en tapa dura publicada por Alianza Editorial con traducción de Elizabeth Power.

Un boceto de Anne de la hermana Charlotte

Un boceto de Anne por su hermana Charlotte

La autora:
Anne, la menor de las hermanas Brontë, nació en 1820 en Thornton (Yorkshire), pocos meses antes de que la familia se trasladara a Haworth, donde su padre, el reverendo Patrick Brontë, había sido nombrado vicario perpetuo. Muerta la madre en 1821, Anne fue educada en familia por su padre y su tía, Elizabeth Branwell, hasta que a los quince años ingresó en Roe Head, la escuela donde su hermana Charlotte era maestra.
Entre 1839 y 1845 fue institutriz en diversas casas, y de su experiencia en este trabajo surgió su primera novela, Agnes Grey, que se publicaría en 1847 juntamente con Cumbres borrascosas, de su hermana Emily; un año antes, bajo el seudónimo –que nunca abandonarían –de Acton, Ellis y Currer Bell, las tres hermanas habían conseguido publicar un volumen de Poemas. En 1848, aparecería la segunda y última novela de Anne, La inquilina de Wildfell Hall. Poco después, en mayo de 1849, murió de tuberculosis en Scarborough.

El libro:
Agnes Grey (título original: Agnes Grey, 1847) ha sido publicado por Alianza Editorial en su Colección 13/20. Traducción de Elizabeth Power. Encuadernado en tapa dura, tiene 265 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo titulado Anne Brontë, la pequeña de las hermanas Brontë, autora de Agnes Grey.

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Para saber más:
Anne Brontë en Wikipedia.

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