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El pensamiento en estado puro

“Viaje de Egeria. El primer relato de una viajera hispana”, edición de Carlos Pascual

«Edición, traducción y prólogo de Carlos Pascual»

«TUNC EGO, UT SUM SATIS CURIOSA»
“Entonces yo, como soy un tanto curiosa”
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Cubierta de Viaje de Egeria

Cubierta de: ‘Viaje de Egeria’

La primera vez que escuche el nombre de Egeria fue hace muchos años a una compañera en la librería en la que trabajábamos. Toda su ilusión era poder abrir una librería de viajes que se llamaría Egeria. Desde entonces siempre me ha llamado la atención como una mujer hubiera recorrido el occidente conocido para visitar la ciudad de Jerusalén.
Egeria, (Gallaecia, Hispania, s. IV) también llamada Eteria, Ætheria o Etheria, por los datos que se poseen era de ascendencia noble, posición acomodada y de notable cultura que para su viaje solo necesitó tres cosas: Un salvoconducto imperial, fácil, si como señalan las investigaciones existe la posibilidad de su parentesco con Aelia Flacilla, primera mujer del emperador Teodosio el Grande. Su séquito de mujeres acompañantes y sus libros, entre los que figuraría un ejemplar de ‘Vetus Latina’ es decir, una versión latina de la Biblia anterior a la ‘Biblia Vulgata’, una traducción de la Biblia hebrea y griega al latín, que por entonces, a finales del siglo IV preparaba san Jerónimo. por encargo del papa Dámaso I.

“[…] Gracias a Dios que se dignaba mostrarnos a quienes no lo merecemos todo aquello que tanto anhelábamos […]     [Pág. 101]

Una de las particularidades de su viaje es que cuando llegaba a cualquiera de los lugares santos, tiraba de biblia y hacía que leyeran el pasaje correspondiente en el que se habla del lugar visitado.“También allí se leyó el pasaje correspondiente del libro de Moises y se recitó un salmo apropiado para la ocasión”.   [Pág. 71]
En sus escritos se revela como una mujer de profunda religiosidad pero también (en boca de la propia Egeria) de ilimitada curiosidad. Se sabe que visitó los Santos Lugares (Egipto, Palestina, Siria, Mesopotamia, Asia Menor y Constantinopla), en un largo viaje, entre 381 y 384. Atravesó el sur de Galia (hoy Francia) y el norte de Italia; cruzó en barco el mar Adriático. Se sabe que llegó a Constantinopla en el año 381. De ahí partió a Jerusalén y visitó Jericó, Nazaret y Cafarnaúm. Partió de Jerusalén hacia Egipto en 382, visitó Alejandría, Tebas, el mar Rojo y el Sinaí. Visitó luego Antioquia, Edesa, Mesopotamia, el río Éufrates y Siria desde donde regresó vía Constantinopla. No hay constancia de la fecha, el lugar y las circunstancias de su muerte.

Egeria

Egeria

Carlos Pascual nos hace en la introducción un viaje a través del tiempo, del libro cuyo título original es Itinerarium ad Loca Sancta. El manuscrito está redactado en latín vulgar (tal como hablado en la época), y hasta el año 1884, la única referencia a Egeria​ aparecía en una carta a los monjes de El Bierzo escrita por San Valerio. En ese año Gian Francesco Gamurrini encontró en la Biblioteca de la Cofradía de Santa María de Laicos (Biblioteca Della Confraternità dei Laici) en Arezzo, Etruria, un códice en pergamino de 37 folios, en letra beneventana del siglo XI, dividido en dos partes. La primera contenía un conocido tratado de San Hilario de Poitiers sobre los Misterios y los Himnos. La segunda parte, que es la que nos interesa, estaba incompleta, sin algunos folios del principio y del final, y por lo tanto sin autoría declarada. Esta parte del códice, que relataba un viaje por Tierra Santa, había sido redactada en el monasterio de Montecassino, y trasladada a Arezzo por Ambrosio Restellini, abad de Montecassino desde el año 1599 al 1602. Después de ese año pasaría a ocupar el cargo de abad del monasterio de Santa María de Arezzo. En el año 1801 Napoleón clausura este monasterio, trasladándose gran parte de su archivo a la mencionada Cofradía de los Laicos. Hoy día el manuscrito se conserva en el museo de la ciudad de Arezzo.
Antes de terminar la introducción una última indicación sobre la presente edición diciendo que solo se incluye la primera parte del texto de Egeria, lo que podría considerarse como el diario de viaje; de la segunda parte, la descripción de la liturgia en Jerusalén se da cuenta somera en la introducción.

Un tema muy importante  es como se desplazaba. La narración describe con detalle el modo de viajar a través del cursus publicus romano, la red de vías utilizadas por las legiones en sus desplazamientos (una red de 80.000 km) y las dificultades a superar al transitar por paisajes inhóspitos. Solía emplear como hospedaje las casas de postas, o en otras ocasiones acogiéndose a la hospitalidad de los monasterios implantados en oriente desde hace años, pero todavía casi desconocidos en occidente. Varias menciones a lo largo del manuscrito sugieren la posibilidad de que contara con algún tipo de salvoconducto oficial como comenté al principio, que le permitió recurrir a protección militar en territorios especialmente peligrosos.

Me encantaría contaros más cosas, pero entonces no compraríais el libro para leerlo y disfrutarlo por lo que aquí me quedo no sin antes dar las gracias a Carlos pascual por la preciosa edición que ha preparado y a Pilar Rubio directora de la editorial La linea del horizonte por facilitarme un ejemplar.

El libro se complementa con una Bibliografía Selecta y un Índice Alfabético para no perderse realmente útil.

Lee y disfruta de un fragmento del libro.

El editor:
Carlos Pascual escritor y viajero infatigable, dentro de su dilatada trayectoria ha dirigido una editorial, ha escrito una docena de libros y miles de artículos en periódicos como Cinco Días y El País (donde colabora regularmente desde 1990) y en revistas especializadas, como Viajes de National Geographic, Condé Nast, Lonely Planet, Gente y Viajes, Viajar, Top Viajes, etc. Ha recibido por ello numerosos reconocimientos, entre otros el Premio Francia (1999), Premio Quijote (2000), Io Leonardo y Parole sulla Sicilia (Italia 1997 y 2003), Pica d’ Estats (2007 y 2009), Jazmín de Oro (Túnez 2000), Pluma de Oro (Croacia 2012), etc. Acaba de publicar el libro Viaje de Egeria (La Línea del Horizonte, 2017) actualización de la traducción del texto latino, introducción y notas publicadas en 1994 (Editorial Laertes), todo ello revisado y ampliado en la actual versión. Su interés se centra en la cultura, el arte, la música y la ópera, el cine y la fotografía, habla seis idiomas, es amante y activo defensor de los animales, y confiesa que el deporte nunca fue lo suyo.

El libro:
Viaje de Egeria. El primer relato de una viajera hispana ha sido publicado por la La Linea del Horizonte Ediciones en la Colección Cuadernos de Horizonte, serie ¿Que hago yo aquí? Edición, traducción y prólogo de Carlos Pascual. Encuadernado en rústica con solapas tiene 158 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo con la intervención de José Eduardo López Pereira (Profesor de la UDC y experto latinista) sobre El Camino de Egeria.

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Para saber más:
Quien lo quiera leer completo en latín puede utilizar este enlace.
Egeria en Wikipedia.

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“Historia del dónde. En busca de los confines del mundo”, de Tommaso Maccacaro y Claudio M. Tartari

«El objetivo de las siguientes páginas es precisamente esbozar el recorrido del pensamiento humano en lo referente a la percepción del entorno que nos rodea, desarrollando la siguiente idea fundamental: que repetida y sistemáticamente, la medición del espacio, es decir, del «mundo», nos ha ido revelando una realidad cada vez más grande y compleja de lo que pensábamos, y nos ha ido mostrando que los confines estaban más lejos, que había algo más allá.»

Cubierta de Historia del dónde

Cubierta de: ‘Historia del dónde’

Creo que Tommaso Maccacaro y Claudio M. Tartari nos lo dejan muy claro, ya, desde las primeras páginas como podemos leer un poco más arriba.
Desde que el hombre comenzó a medir el espacio a su alrededor, nunca ha terminado de sorprenderse. Una pregunta aparentemente banal como “¿dónde estamos?” nunca ha tenido una respuesta simple o definitiva. En la historia, cada vez que intentamos hacer el punto, sucedió algo que puso todo en duda de manera inexorable.
El espacio se ensancha, el “donde” se vuelve más y más grande, y no solo por el Big Bang y la expansión del Universo: es nuestra percepción del espacio que se ha vuelto más grande y más compleja con el tiempo, lo que nos hace Hombres cada vez más pequeños, inmersos en un “donde” que hoy se ha vuelto inmenso.

En unas pocas páginas, densas, muy densas, pero fluidas, Maccacaro y Tartari nos guían de la mano, desde el espacio de un valle muy débilmente percibido, como el de Homo erectus, a los mitos cosmogónicos más arcaicos, a los primeros sistemas representativos del mundo.
Descubrimos que los grandes imperios de la Edad de Bronce ya tenían mapas conceptuales refinados y que las estrellas del cielo ya indicaban el camino. El espacio celestial y el espacio terrestre se cruzaron, y en la antigüedad clásica el espacio vio su primer aumento decisivo en tamaño.
En la Edad Media, las herramientas de cálculo para la navegación se perfeccionaron, hasta que el descubrimiento de un continente entero revolucionó radicalmente nuestro “dónde” y las exploraciones posteriores llenaron rápidamente las tierras desconocidas de los viejos pergaminos con nombres.
Con la era moderna, las lentes de cristal magnifican el cielo, se descubren nuevos planetas y en poco tiempo ciertas estrellas se convierten en galaxias enteras, ciertas teorías deforman el mundo literalmente y el “donde” se vuelve elástico, conectado al tiempo, inmenso y cambiante.

Y quiero terminar copiando el último párrafo del libro pues lo considero muy interesante y esclarecedor.
“Una vez superadas las columnas de Hércules, no hemos vuelto a detenernos, pero seguimos sin saber bien “donde” se encuentran los confines, y no hay razón para pensar que nos estemos acercando ni siquiera mínimamente a ellos. En esta aventura, los descubrimos cada vez más lejos y, a cada paso, nos encontramos cada vez más periféricos, marginales e insignificantes. Seguimos teniendo una sola unicidad, que, debiéndose, por otra parte, a nuestras limitaciones para ver, escuchar y descubrir todo lo que nos rodea, durará probablemente todavía algún tiempo. Hasta que, justamente, encontremos evidencias convincentes de que no estamos solos. Se ensancharán entonces de nuevo nuestros horizontes para incluir otras formas de vida, otras evoluciones, otros puntos de vista sobre nuestro universo. Será una nueva evolución.

Como complemento pongo un fragmento del libro.

Los autores:
Tommaso Maccacaro (Pavía 1951), astrofísico, ha trabajado en Italia, Inglaterra y Estados Unidos, y publicado numerosos trabajos en revistas internacionales. Ha desempeñado diversos cargos de gestión y organización de la investigación, presidiendo diferentes comités científicos del ESO (European Southern Observatory) y de la ESA (European Space Agency). Desde hace algunos años se ha volcado en la divulgación científica, colaborando en diferentes periódicos.

Claudio M. Tartari  (Milán, 1951) es licenciado en Historia Medieval por la Universidad de Milán. Ha sido director de una biblioteca histórico-jurídica de Milán y ha publicado más de veinte libros de historia relacionados con Lombardía. También participa en diversos programas como conferenciante.

El libro:
Historia del dónde. En busca de los confines del mundo (título original: Storia del dove. Alla ricerca dei confini del mondo, 2017) ha sido publicado por la Editorial Siruela en su Colección Biblioteca de Ensayo / Serie mayor 102. Traducción del italiano por Mercedes Corral. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 165 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:
http://www.brera.mi.astro.it/~tommaso.maccacaro/
https://www.scienzainrete.it/autori/maccacaro/81

 

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