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“El poeta es un fingidor. Antología poética”, de Fernando Pessoa

«Edición Bilingüe de Ángel Crespo»
«Introducción de Ignacio García Crespo»

«Esta edición ofrece, en versión bilingüe, una amplia selección de sus tres principales heterónimos: Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos, así como de Pessoa “êle mesmo”

Reseña escrita por Ricardo Martínez
https://ricardomartinez-conde.es/

Cubierta de El poeta es un fingidor

Cubierta de: ‘El poeta es un fingidor’

…..Una antología de un poeta así, tan universal en la transmisión más sutil de los sentimientos humanos, de la racionalización del pensamiento como indagador en el alma ávida de conocimiento, de religiosidad en el sentido de trascendencia, de vinculo, es un regalo difícilmente eludible para cualquier ‘conciencia sentiente’, como diría Zubiri.

…..Si, a mayores, la edición nos viene dada en bilingüe y vertida al castellano por un especialista tan acreditado como Ángel Crespo, el deseo de leer se multiplica. Pessoa, hay que decirlo, es uno de los poetas que, de unos años a esta parte, se ha situado en el panorama literario como un poeta no solo imprescindible por su canto emotivo, sensible, indagador introspectivo en la soledad del hombre, sino a la vez como un poeta casi inextinguible, no ya por la riqueza de su  discurso (la musicalidad, la sencillez de las palabras elegidas…) sino también por su larga tarea que custodia ese baúl inacabable portador de tantos manuscritos todavía por transcribir a pesar de la minuciosa labor de ‘exhumación’ llevada a cabo hasta ahora.

…..A propósito de su propia obra, escribió un día el propio Pessoa: “Gradué las influencias, conocí las amistades (de los heterónimos), oí, dentro de mí, las discusiones y las divergencias de criterios, y en todo esto me parece que fui yo, creador de todo, lo que menos hubo allí”. Él representó a través de la palabra la más elegante duda existencial, habiéndolo hecho, además, con versos tan delicados que todo entendimiento hallará, en un momento u otro, descanso y comprensión en su rítmico discurso de mar, en su sutil alusión. A veces con sugerencia limpia, sencilla: “La diligencia ha pasado por la carretera, y se ha ido;/ y la carretera no se ha puesto más bonita, ni siquiera más fea./ Así es la acción humana en el mundo./ Nada quitamos ni ponemos; pasamos y olvidamos;/ y el sol es puntual todos los días”

…..Otras veces el discurso es más hondo y sentido, más expresivo y directo; en este caso a través de su heterónimo Álvaro Campos: “No sé. Me falta un sentido, un tacto/ para la vida, para el amor, o para la gloria…/ ¿Para qué sirve cualquier historia/ o cualquier acto?// Estoy solo, solo como nadie lo ha estado,/ hueco dentro de mí, sin después ni antes./ Parece que transcurren sin verme los instantes,/ mas transcurren sin paso alado” Para concluir: “No ser nada, ser una figura romance,/ sin vida, sin muerte material, una idea,/ cualquier cosa que nada tornase útil o fea,/ una sombra en un suelo irreal, un sueño en un trance”

…..Siempre el hombre a solas, ‘desnudo en alma’ no obstante con ese punto, diríase esperanzado, aunque fuere por el deseo de vivir más, de conocer. Así nos ha hecho (nos hace siempre) tan sobria compañía. Y cuando haya de iniciar su camino al infinito, volverá a dar prueba de austeridad, de llaneza, que es una forma, también de seguir haciéndonos compañía, por la sinceridad de su discurso. Así lo ha dejado expreso en su Cancionero: “No combatí; nadie lo mereció./ A la naturaleza y, luego, al arte amé./ Las manos a la llama que la vida me dio/ calenté. Cesa ahora. Cesaré”

     Descanse en paz, y a nuestro lado su pensar, su decir

Fernando Pessoa

Fernando Pessoa

El autor:
Fernando António Nogueira Pessoa, más conocido como Fernando Pessoa nació en Lisboa, Portugal, el 13 de junio de 1888 y falleció el 30 de noviembre de 1935; fue poeta y escritor, considerado uno de los más brillantes e importantes de la literatura mundial y, en particular, de la lengua portuguesa. Tuvo una vida discreta, centrada en el periodismo, la publicidad, el comercio y, principalmente, la literatura, en la que se desdobló en varias personalidades conocidas como heterónimos. La figura enigmática en la que se convirtió motiva gran parte de los estudios sobre su vida y su obra. Habiendo vivido la mayor parte de su juventud en Sudáfrica, donde estudió hasta el año 1905, la lengua inglesa tuvo gran importancia en su vida, pues Pessoa traducía, trabajaba y pensaba en ese idioma. De día, Pessoa se ganaba la vida como traductor. Por la noche, escribía poesía: no escribía «su» propia poesía, sino la de diversos autores ficticios, diferentes en estilo, modos y voz. Publicó bajo varios (72) heterónimos —de los cuales los más importantes son Alberto CaeiroÁlvaro de CamposBernardo Soares y Ricardo Reis—, e incluso publicó críticas contra sus propias obras, firmadas por sus heterónimos. Murió por problemas hepáticos a los 47 años en la misma ciudad en que naciera, dejando una descomunal obra inédita que todavía suscita análisis y controversias.

El libro:
El poeta es un fingidor. Antología poética ha sido publicado por Ediciones Cátedra en su Colección Letras Universales. Edición de Ángel Crespo e introducción de Ignacio García Crespo. Encuadernado en rústica, tiene 584 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo con la lectura del poema de Fernando PessoaTabaquería.

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Para saber más:
Casa Fernando Pessoa.
Fernando Pessoa en Wikipedia.

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“Himnos”, de Calímaco

«Edición bilingüe de Diego Honorato Errázuriz»

Reseña escrita por Ricardo Martínez
https://ricardomartinez-conde.es/

Cubierta de Himnos

Cubierta de: ‘Himnos’

Poesía es el canto, sostiene Joaquín Díaz –él, que sabe tanto de canto y ha dedicado toda una vida a estudiar sus naturalezas, su significado en la vida del hombre como signo de cultura. También lo argumenta brillantemente Bowra, el ensayista inglés en sus magníficos estudios sobre el nacimiento de la expresión corporal-oral, una manifestación del significado cultural trascendente en todo hombre desde sus orígenes. Recordemos, por lo demás, y como antecedente, la importancia de los Cantos homéricos como nacimiento de la expresión literaria por excelencia

Aquí, en Calímaco, uno de esos autores literalmente cultos nacido en los aledaños de la cultura greco-romana, en el norte de Libia (si bien su vida docta había de desarrollarse en Alejandría en los límites del siglo IV-III de a. de n.e.) el canto deviene, como obra literaria, en expresión laudatoria, de culto y loor a los dioses, un argumento densamente extendido en la literatura de esos siglos, pues en el dios, en el contenido mitológico, centró el hombre la explicación de tantos y tantos avatares de su vida.

Para mí, como lector, y teniendo en cuenta la acuñada importancia y valor que supo granjearse el autor como influencia duradera de su obra en las generaciones sucesivas de poetas (Catulo, Propercio, Tibulo, el mismo Ovidio) que ‘vieron en él un modelo de perfección poética’, el Himno a Delos es casi un paradigma de canto; profano y divino al tiempo, pues, para el caso, no se invoca directamente a un dios, en principio, pero sí a la isla de Delos ‘como lugar de culto panhelénico al dios Apolo’. El modelo literario, por la belleza y contención del lenguaje, por su sentido evocador de celebración, me parece un ejemplo de sublimación poética, a la vez llena de sencillez descriptiva

“Verdaderamente todas las Cícladas, que son las islas más sagradas que se encuentran en el mar, son celebradas en muchos y bellos himnos; pero Delos desea conseguir las primicias de las Musas” Ella, la denominada “la nodriza de Apolo (…) puesto que ella bañó y envolvió a Febo (Apolo) señor del canto, y fue ella la primera que lo honró como a un dios. Por tanto, continúa más adelante, “yo le dedicaré mi canción” Y el poeta, el cantor, repara al punto en tal definición, tan escueta como emotiva, respirando el texto una cierta forma de ceremonia: “Venteada y sin cultivar, como una roca golpeada por las olas, más accesible para las gaviotas que para los caballos, yace aquella anclada en el mar; y el ponto la rodea por ambos lados con su enorme fuerza y deja en sus costas la abundante espuma de las aguas del Icario” Y, por resaltar el aspecto humano, de donde emite el canto de alabanza- la ensalza pues “en ella, también, habitaron los pescadores que surcan el mar” Lo divino y lo humano como vinculo, como argumentación

En un texto clásico acaso quepa siempre, como deuda estética, el reconocer la grandiosidad de la palabra, que, queriendo llegar hasta el dios, adquiere en la voz del poeta un sentido y elocuencia, desde lo más sencillo, que le hace erigirse en modelo de armonía, de concordia entre naturaleza y mito. Un significado elevado al fin, una forma distinguida de vivir

«La influencia de Calímaco como teórico literario y poeta fue extraordinaria en el periodo latino y medieval hasta comienzos del siglo XIII. »

calimaco

Calimaco

El autor:
Calímaco ((310 a. C.-240 a. C.) fue un poeta y erudito, nacido en Cirene y descendiente de una familia noble. Abrió una escuela en los suburbios de Alejandría, y algunos de los más distinguidos gramáticos y poetas fueron sus alumnos, destacándose Apolonio de Rodas. Recibió de Ptolomeo II el encargo de ordenar la Biblioteca de Alejandría, cargo que ejerció hasta su muerte. De tal envergadura fue su tarea que es considerado el padre de los bibliotecarios (o, por lo menos, de los catalogadores). Sus Pinakes (tablas), 120 volúmenes conteniendo el catálogo completo de la Biblioteca ordenado cronológicamente, fueron de enorme valor para los posteriores estudios bibliográficos y literarios realizados sobre el período clásico.

El libro:
Himnos ha sido publicado por Ediciones Cátedra en su Colección Letras Universales. Edición bilingüe de Diego Honorato Errázuriz. Encuadernado en rústica son solapas, tiene 264 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:
Calímaco en Wikipedia.
Calímaco en Wikipedia en inglés (muy completo).

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