Archivo de la etiqueta: Alianza Editorial

“Cuadernos en octavo”, de Franz Kafka

«El compromiso de Franz Kafka con la literatura se sustentó en una labor continua cuyo mejor exponente sean acaso los ocho cuadernos azules en octavo.»

Reseña escrita por Ricardo Martínez
http://www.ricardomartinez-conde.es/

Cubierta de Cuadernos en octavo

Cubierta de: ‘Cuadernos en octavo’

Qué reconfortante el bien el propiciado siempre por un autor que elabora en cada ocasión su decir con palabras elegidas y reflexión suficiente. Así es como la realidad se enriquece de matices, tanto la propia, la aludida, como la que acabará en enseñanza por la calidad del ‘observador’
Kafka tiene esa condición, y es por ello que el gozo de leer se sustenta sobre base firme, sin equívocos ni trampas nerviosas de un decir apresurado, repentino, solo adobado de una curiosidad infantilizada y un tanto frívola. Una escritura como la que, en general podría decirse, propician los nuevos medios de escritura, esto es, la común de los nerviosos hijos de internet.

Abrir este libro es acceder al mejor mundo real, creo. Leemos, por ejemplo, en el cuaderno G: “A nosotros nos expulsaron del Paraíso, pero el Paraíso no fue destruido. La expulsión del Paraíso fue una suerte, en un sentido, porque si no nos hubieran expulsado, el Paraíso habría tenido que ser destruido” O bien: “El desolador horizonte del mal: en el mero conocimiento del bien y del mal cree ver la igualdad con Dios. La maldición no parece empeorar en nada su naturaleza: con el vientre medirá la longitud del camino”. Se nos instruye, se nos advierte o conmina o sugiere conocimiento en frases-pensamientos extraídos de lo hondo de una sabiduría, de la reflexión que ejerce de tal en cuanto que piensa sobre la base de un análisis minucioso de las cosas.

El libro, tan estimulante y oportuno, es un compendio de fragmentos, alusiones, opiniones derivadas de la preocupación permanente que, conociendo o queriendo conocer el valor de las palabras por sí como método de didáctica y compañía, el escritor avezado establece un nivel de compañía con el lector muy respetuoso, acorde en lo dramático de la realidad y susceptible siempre de dejar un mensaje provechoso.
Lo componen ocho cuadernos ordenados de la A a la H donde tenemos acceso a retazos literarios de todo jaez en cuanto a la observación inteligente de lo otro. A estos cuadernos se une otro apartado específico definido como Aforismos, donde, un poco en la línea de estos textos fragmentarios, aquí aparece más definida la observación rigurosa, la ironía, ese definidor desencanto que el autor esgrimió con tanta brillantez y que se sustancia en ejemplos tan brillantes como inteligentes: “Hay una meta, pero no un camino. Lo que llamamos camino es vacilación” “Una vez que se ha dado entrada al mal, éste no pide que creamos en él” Textos irónicos del estilo de: “Una jaula fue en busca de un pájaro” o bien esos otros tan concitadores de conciencia: “Leopardos irrumpen en el templo y se beben los vasos sagrados; eso se repite una y otra vez, acaba contándose con ello y se convierte en una parte de la ceremonia”

“Sabiduría con palabras, sabiduría a través de las palabras. Y, siempre, una compañía que es un generoso desafío de lo más constructivo para la inteligencia y la consciencia del lector”

Franz Kafka

Franz Kafka

El autor:
Franz Kafka nació en  Praga, Imperio austrohúngaro, el 3 de julio de 1883, y falleció en  Kierling, Austria, el 3 de junio de 1924. Escritor checo en lengua alemana. Nacido en el seno de una familia de comerciantes judíos, Franz Kafka se formó en un ambiente cultural alemán, y se doctoró en Derecho. Pronto empezó a interesarse por la mística y la religión judías, que ejercieron sobre él una notable influencia. Su obra, que nos ha llegado en contra de su voluntad expresa, pues ordenó a su íntimo amigo y consejero literario Max Brod que, a su muerte, quemara todos sus manuscritos, constituye una de las cumbres de la literatura alemana y se cuenta entre las más influyentes e innovadoras del siglo XX.
En 1913, el editor Rowohlt accedió a publicar su primer libro, Meditaciones, que reunía extractos de su diario personal, pequeños fragmentos en prosa de una inquietud espiritual penetrante y un estilo profundamente innovador, a la vez lírico, dramático y melodioso. Sin embargo, el libro pasó desapercibido; los siguientes tampoco obtendrían ningún éxito fuera de un círculo íntimo de amigos y admiradores incondicionales.
Entre 1913 y 1919 Franz Kafka escribió El proceso, La metamorfosis y La condena y publicó El fogonero, que incorporaría más adelante a su novela América, En la colonia penitenciaria y el volumen de relatos Un médico rural.

El Libro:
Cuadernos en octavo (título original: Die acht Oktavhefte) ha sido publicado por Alianza Editorial en su Colección El libro de bolsillo>Bibliotecas de autor>Biblioteca Kafka. Traducción de Carmen Gauger. Encuadernado en rústica, tiene 232 páginas.
Completan el volumen las «Reflexiones sobre el pecado, el sufrimiento, la esperanza y el verdadero camino», título bajo el que Max Brod publicó la recopilación, hecha por el propio Kafka en vida, de aforismos de carácter filosófico-religioso contenidos en los cuadernos.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un pequeño vídeo biográfico de Kafka.

.
Para saber más:

Franz Kafka en Wikipedia.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Literatura, Literatura, Narrativa

“Antología poética”, de William Carlos Williams (edición bilingüe)

«Selección, traducción e introducción de Juan Miguel López Merino»
.

Por Ricardo Martínez.

Cubierta de Antología poética, de William Carlos Williams

Cubierta de: ‘Antología poética’, de William Carlos Williams

Cuando, a mi entender, se convoca a la poesía de verdad, el resultado es un gesto de inteligencia y compromiso estético hacia el lector, en última instancia el destinatario directo del discurso. Así podría considerarse cuando, en el presente libro, leemos los primeros compases del poema La lancha: “Cuando la lancha/ está en el puente;/ el aire plomizo/ y el hielo roto// inmóvil. Una gaviota,/ la eterna/ gaviota, vuela igual/ que siempre, ojo avizor,/ el pico en dirección/ al agua que le da/ la vida. El tiempo/ se detiene…” En esta  poesía, antigua y nueva, hay algo de artesanía estética por la capacidad de observación y por la forma sencilla de describir; esto es, la emoción se sirve con sobriedad, con clarividencia. Es una de las características que me parece distinguen a la poesía norteamericana, no siempre tomada en consideración y, sin embargo, de un gran valor literario que le han hecho ocupar un lugar muy importante bajo la advocación de nombres como el de Wallace Stevens, por ejemplo.

Al tiempo, cabría considerar también ese otro atributo que se definiría, se distinguiría, como ‘una forma de ver’. Una forma de mirar que invoca y evoca a la vez, expuesta en una clave casi de prosa, lo que no le impide acceder, como observador deliberado y consciente, a las intimidades sustantivas, emocionales, de lo observado, cualidad que le otorga un sentir poético manifiesto: “El pequeño y amarillo ajo silvestre,/ primer síntoma verde de la primavera/ en el asfalto de Manhattan,/ si se  arranca tal cual brota, a puñados,/ se lava trocea y fríe/ en una sartén, aunque propensa a saber/ un poco a tierra, si está bien cocinada y se sirve caliente con pan de centeno/ resulta el aperitivo perfecto con una cerveza…/ y lo mejor de todo/ es que crece  en cualquier parte” Llegados aquí, resulta casi inevitable el recordar a otro autor americano, William Saroyan, cuando expresó: materia literaria es todo, el único secreto es cómo se cuenta, cómo se dice.

Pues bien, lea el animado lector este libro para su bien, con el marchamo añadido de la cuidada edición (bilingüe) del prof. López Merino

Lee y disfruta de las primeras páginas del libro.

William Carlos Williams

William Carlos Williams

El autor:
William Carlos Williams (Rutherford, Nueva Jersey, 17 de septiembre de 1883 – ibídem, 4 de marzo de 1963). Además de ejercer como médico y de escribir dramas y prosa variada, Williams es uno de los poetas modernistas más innovadores y admirados. Fue condiscípulo de los poetas Ezra Pound y Hilda Doolittle, y en los primeros poemas acusó la influencia del imagismo.
Más tarde se convirtió en impulsor del uso literario del habla coloquial. Su buen oído para los ritmos naturales del inglés hablado le ayudó a liberar a la poesía de la métrica que imperaba en la versificación en inglés desde el Renacimiento. Superada la tendencia imagista, es un poeta de gran sencillez expresiva y de fácil comprensión, con cierto gusto por la adivinanza, interesado en la constante experimentación y en la intimidad lírica. Como otros modernistas, procura diluir la figura del poeta, dejando que hable el poema por sí mismo. No busca los símbolos en las cosas sino más bien las propias cosas, que expresa imitando la fluidez del habla.
Williams cree que la realidad objetiva despierta la imaginación de quien la percibe, y no el proceso inverso. Utiliza el verso libre y la disposición visual de las líneas marca la estructura poética. En su obra Paterson, escrita a lo largo de varios años, mezcla poesía, prosa y collage incluyendo incluso fragmentos de publicidad. Constituye una especie de biografía épica de un doctor-poeta, pero formalmente consiste en un montaje de escenas y de imágenes, con pocos verbos que las vinculen explícitamente.

El libro:
Antología poética ha sido publicado por Alianza Editorial en su Colección El libro de bolsillo>Literatura. Traducción de Juan Miguel López Merino. Encuadernado en rústica, tiene 240 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo una entrevista de 1950 a William Carlos Williams en el Mary McBride Show.

.
Para saber más:

Perfil en PoetryFoundation.org
Perfil en el Poetry Archive con poemas escritos y audio.

 

Deja un comentario

Archivado bajo Literatura, Literatura. Poesía, Por Ricardo Martínez