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Todo puede llegar a ser “arte”, pero en este apartado solo pondré el arte que me parece más especial, distinto, creativo y por supuesto relacionado con la literatura y +.

“Umbrales. Un viaje por la cultura occidental a través de sus puertas”, de Óscar Martínez

«Cada puerta es una insinuación.
Cada umbral es una rendija por la que se accede a otro espacio»

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Cubierta de 'Umbrales'

Cubierta de: ‘Umbrales’

Umbrales, nos dice el autor, es un libro sobre puertas, sobre qué hace especiales a estos elementos arquitectónicos y sobre cómo el ser humano ha llenado de simbolismos y mensajes las entradas de sus edificios y construcciones. A su vez, no es un texto únicamente sobre arquitectura. Intenta ser también una suerte de libro de viajes que descubra puertas que quizá no se conozcan y abra ojos y oídos a nuevas historias sobre umbrales ya conocidos.
Este libro comienza con la puerta de una casa, pues a día de hoy quizá sean esos umbrales los que más nos determinan como ciudadanos, pero no una casa cualquiera. Descubierta en la década de 1890, la Casa de los Vettii en Pompeya fue probablemente habitada por una pareja de libertos o antiguos esclavos liberados conocidos como Aulo Vettio Conviva y Aulo Vettio Restituto y que decoraron después del terremoto del año 62 con fabulosas pinturas que la erupción del Vesubio en el año 79 sepulto y conservó.

Con Óscar Martínez durante la presentación del libro en Ámbito Cultural de El Corte Inglés en Madrid

Con Óscar Martínez durante la presentación del libro en Ámbito Cultural de El Corte Inglés en Madrid.

Pero enseguida nos adentramos en el primer bloque, en el terreno de la arquitectura religiosa que el autor llama Umbrales Sagrados. La primera gran arquitectura de la humanidad fue sin duda la dedicada a los dioses y a su culto, y no es de extrañar que algunos de los más antiguos ejemplos de puertas monumentales se encuentren en templos y santuarios. Desde la prehistoria hasta la Edad Media, en los siete umbrales sagrados que se visitan se repasarán culturas arquitectónicas que han conformado la civilización occidental durante milenios. Las entradas a santuarios prehistóricos, a templos egipcios, griegos y romanos y, por supuesto, a iglesias medievales serán las protagonistas de este primer gran bloque, al que seguirá el segundo bloque, los umbrales de viviendas, fortalezas, castillos e incluso negocios. Palacios, residencias privadas, murallas y comercios tienen todos ellos puertas que muchas veces cuentan historias que van más allá de la mera función del edificio al que dan acceso.
El tercer gran bloque está dedicado a un tipo especial de umbrales. Algunos de ellos son todavía accesos a edificios y construcciones, pero el resto son puertas que nos permiten adentrarnos en otros espacios, no tanto arquitectónicos como simbólicos e imaginarios. En efecto, la pintura y la arquitectura pueden abrirnos posibilidades perceptivas que amplían nuestra experiencia del mundo, permitiéndonos viajar a entornos simbólicos que enriquecen la realidad.

Con Emilio del Río latinista y tuitero que presentó el libro de Óscar Martínez

Con Emilio del Río latinista y tuitero que presentó el libro de Óscar Martínez

Estas páginas terminan con la entrada a una casa, aunque en esta ocasión no se trate de la de una vivienda de la Antigüedad romana, sino de la puerta de un moderno apartamento. Se cierran así el círculo y la lista de umbrales. De lo privado a lo sagrado, pasando por lo simbólico y lo militar, para terminar de nuevo con la puerta de una vivienda.

La lista de umbrales en estas páginas es, obviamente, subjetiva. Quien lea estas líneas no encontrará el pórtico de la Gloria de la catedral de Santiago de Compostela, aunque sí otros umbrales medievales que pueden servir como introducción a facetas no tan evidentes del arte románico y gótico. Tampoco visitará la puerta de Alcalá de Madrid ni la de Brandeburgo de Berlín, pero el carácter de arco triunfal conmemorativo que pueden tener esas construcciones sí que será analizado. Algo similar se podría comentar acerca de las puertas de las murallas de Roma o del baptisterio de Florencia, o de fachadas tan interesantes como la de la Universidad de Salamanca, todas ellas ausentes aquí. Ellas no están, pero sí otras que sirven para profundizar en cuestiones relacionadas con la simbología, la historia o la mitología.

«Toda puerta marca un tránsito. El umbral enmarcado por las jambas y los dinteles o los arcos de la entrada es un espacio híbrido, un momento entre dos realidades, la frontera entre dos mundos y dos estados.»

Lee y disfruta de las primeras páginas del libro.

Óscar Martínez

El autor:
Óscar J. Martínez García (Almansa, Albacete, 1977) Doctor en Bellas Artes por la Politécnica de Valencia y licenciado en Historia del Arte por la Universidad de la misma ciudad, desde hace más de diez años es profesor de historia del arte, arquitectura, fotografía y diseño en la Escuela de Arte de Albacete. Tras una etapa dedicándose al mundo del arte, como pintor, dibujante y grabador realizando diversas exposiciones individuales y colectivas tanto en España como en el extranjero, en los últimos años desarrolla su inquietud artística desde un punto de vista literario.

El libro:
Umbrales. Un viaje por la cultura occidental a través de sus puertas ha sido publicado por Ediciones Siruela en su Colección Biblioteca de Ensayo / Serie mayor 118. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 302 páginas. Se complementa con una amplia bibliografía.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo el vídeo de la presentación de ‘Umbrales’, de Óscar Martínez el cual charlará con  charlará con Emilio del Río, doctor en Filología Clásica y Director general de Bibliotecas, Archivos y Museos de Madrid.

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Para saber más:
Facebook de Óscar Martínez

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“El hombre prehistórico es también una mujer”, de Marylène Patou-Mathis

«No hay ninguna prueba arqueológica que excluya la participación de las mujeres en las actividades económicas, sociales y culturales, en las sociedades del Paleolítico.»

Marylène Patou-Mathis en conversación con Patricia Fernández de Lis

Marylène Patou-Mathis en conversación con Patricia Fernández de Lis redactora jefa de la sección de Ciencia de EL PAÍS

El jueves 16 de septiembre tuvimos, los que asistimos a la presentación, por parte de Patricia Fernández de Lis, del libro El hombre prehistórico es también una mujer en el Espacio Fundación Telefónica Madrid, la oportunidad de compartir un tiempo maravilloso con la prehistoriadora Marylène Patou-Mathis, directora de Investigación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), adscrita al Departamento de Prehistoria del Musée National d’Histoire Naturelle (MNHN). Es una de las mayores especialistas en el comportamiento de los neandertales y los San. y está particularmente interesada en la arqueología de género.

Cubierta de 'El hombre prehistórico es también una mujer'

Cubierta de: ‘El hombre prehistórico es también una mujer’

Escogí el título El hombre prehistórico es también una mujer porque, a fin de cuentas, siempre que hablamos de la prehistoria se menciona el “hombre prehistórico”. Así que me propuse saber por qué. Me di cuenta de que los investigadores habían dado por sentado que todas las herramientas habían sido construidas y empuñadas por hombres. Está claro que las imágenes de la prehistoria solo pueden partir de dibujos y de la imaginación, no hay datos audiovisuales de la época, y nos encanta recrear un ser humano salvaje, brutal, asilvestrado por la naturaleza… viril. Pero los datos demuestran que incluso la ropa con la que se cubrían era mucho más sofisticada de lo que nos pensamos, con costuras y todo; inventaron el arco para propulsar elementos afilados, también. Todo esto implica cierta evolución y complejidad. En el imaginario popular, como todos sabemos, siempre vemos a un hombre afilando las herramientas… ¡pero es imposible saberlo! No estoy intentando decir que las mujeres lo hicieran todo, simplemente plantearnos otras teorías, cambiar el punto de vista. Algunos estudios han hecho evidente que las pinturas de las paredes fueron hechas por mujeres; entonces, ¿por qué no plantearnos que las figuras representadas en la escena de caza también son mujeres? Es una realidad difícil de aceptar para muchos.

La ausencia de pruebas no significa nada, y tampoco la ausencia de pruebas puede utilizarse para demostrar nada. No podemos decir que los neandertales no hayan realizado arte parietal porque no haya aparecido… Es algo que se sospechaba. Creo que nuestra visión cambiará todavía más porque cada vez más gente está convencida de que muchas cosas eran posibles con los neandertales. Cuando pensamos que algo es imposible no lo encontramos. Fue Pasteur el que pensaba así. Todo comenzó a cambiar en 2010, cuando se descubrió que teníamos genes de neandertal, porque nadie quiere tener los genes de un simio.

En contra de lo que se ha venido pensando durante mucho tiempo, la mujer prehistórica no se quedaba en la cueva barriendo, cocinando y cuidando de los hijos. Todo lo contrario: cazaba, mataba animales, curtía las pieles, tallaba herramientas y pintaba en las cuevas o esculpía las venus que se han encontrado de esa época. No existe una sola prueba arqueológica de que no lo hicieran. Más bien, los vestigios arqueológicos demuestran, por ejemplo, que las mujeres neandertales cazaban ya que tenían un brazo más desarrollado que el otro, probablemente por el uso de la lanza. Gracias al ADN, se sabe que esqueletos que se hallaron con sus armas eran de mujeres verdaderamente robustas que cazaban.

Marylène Patou-Mathis

Marylène Patou-Mathis durante su intervención.

Sin embargo, todavía hoy, cuando visualizamos a una persona que talla, que caza, que pinta en Altamira pensamos en un hombre, y cuando pensamos en alguien que cocina, que cuida de los hijos, del hogar, o más bien la cueva, es mujer. ¿Cómo se ha construido ese imaginario que nos han inoculado a través de imágenes, películas, libros? El origen de ese prejuicio se remonta al siglo XIX, época en la que la prehistoria nació como disciplina que solo investigaban los hombres, que vertieron sobre ella una mirada masculina y calcaron el reparto de tareas de aquella sociedad decimonónica y el planteamiento de que las mujeres serían físicamente débiles, psicológicamente inestables e intelectualmente inferiores a los hombres, con un cerebro más pequeño: un planteamiento que se fue perpetuando hasta nuestros días.

Hoy gracias a la ciencia se sabe que las cosas probablemente fueron muy distintas y que el paleolítico tal vez fuera una época más equilibrada entre los hombres y las mujeres, sin división de tareas por sexos, basada en las aptitudes de las
personas más que en el género. El patriarcado, por tanto, no sería natural ni tendría base antropológica, sino que se habría construido minuciosamente en milenios, y que se puede y se debe deconstruir.
Esta es la tesis fascinante de El hombre prehistórico es también una mujer, un viaje extraordinario al principio de los tiempos y a lo largo de la historia de la ideología de género al que se nos invita la gran prehistoriadora francesa Marylène Patou-Mathis una de las mayores especialistas en el comportamiento de los neandertales, sobre los que comisarió una gran exposición en el Musée de l’Homme de París que ha contribuido a cambiar la imagen de estos homínidos.

¿Cuáles eran las funciones económica, social, cultural y de culto de las mujeres en la Prehistoria? ¿Cuál era su estatus? ¿Existieron sociedades matriarcales? ¿Cuándo y por qué se impusieron la división sexual del trabajo y la jerarquización de los sexos, en detrimento de las mujeres? Explorando las profundidades del tiempo, esta fascinante investigación de arqueología de género pretende responder a los muchos interrogantes sobre la historia de esas mujeres olvidadas por la investigación durante más de un siglo y medio y logra revelarnos una prehistoria como nunca la habíamos leído.

Basta retroceder en el tiempo para comprender que la jerarquización entre los géneros solo se fundamenta en prejuicios que es urgente deconstruir. De la mano de una de las mayores especialistas en el comportamiento de los neandertales, esta fascinante investigación de arqueología de género nos revela una prehistoria como nunca la habíamos leído.

El libro incluye un esquema de “Las grandes etapas de la evolución humana” y más de ciento veinte páginas de “Notas”.

Lee y disfruta de un fragmento del libro.

La autora:Marylène
Nacida en París en 1955, Marylène Patou-Mathis es una conocida prehistoriadora francesa, directora de investigación en el Centre National de la Recherche Scientifique, conservadora de Prehistoria en el Musée National d’Histoire Naturelle, y miembro de los comités editoriales de varias revistas francesas e internacionales. Es una de las mayores especialistas en el comportamiento de los neandertales, sobre los que ha escrito varias obras y ha comisariado una gran exposición en el Musée de l’Homme de París que ha contribuido a cambiar la imagen de estos homínidos. Ha publicado numerosos libros, entre los que destacan Préhistoire de la violence et de la guerre (2013), Histoires de mammouth (2015), Neandertal de A à Z (2018), y El hombre prehistórico es también una mujer (Lumen, 2021).

El libro:
El hombre prehistórico es también una mujer (título original: L’homme préhistorique est aussi une femme, 2020) ha sido publicado por la Editorial Lumen en su Colección Ensayo. Traducción de Maria Pons Irazazábal. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 364 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo el vídeo de la grabación realizada en Espacio Fundación Telefónica del encuentro con Marylène Patou-Mathis en a presentación de su libro El hombre prehistórico es también una mujer.

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Para saber más:
https://www.facebook.com/marylene.patoumathis

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