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Todo puede llegar a ser «arte», pero en este apartado solo pondré el arte que me parece más especial, distinto, creativo y por supuesto relacionado con la literatura y +.

«Rávena. Capital del imperio, crisol de Europa», de Judith Herrin

«Como centro del arte paleocristiano,
Rávena no tiene parangón»

«El libro que ha escrito la historiadora británica Judith Herrin es un viaje desde la destrucción de la II Guerra Mundial a los orígenes de Rávena. Ciudad adriática del norte de Italia sobre la que en 1943 la División de Inteligencia Naval británica escribió: «Como centro del arte paleocristiano, Rávena no tiene parangón». Breve y rotunda información que, posiblemente, de poco les sirvió a las tropas aliadas de cara a sus maniobras militares en el país transalpino. Sin embargo, abre la puerta a otro público para querer saber más sobre una ciudad histórica que no hizo historia, a pesar de llegar a ser la capital del Imperio romano de Occidente.»

Cubierta de 'Rávena'

Cubierta de: ‘Rávena’

En el siglo III los gobernantes dejaron de residir de manera permanente en Roma, esa ciudad que todo el mundo conocía y a la que todos los caminos iban a parar. En ese contexto, cuando los godos asediaron Roma, el general Estilicón y el joven emperador Honorio, quien abandonó la Britania romana ante la llegada de fuerzas invasoras y que luego, al encontrarse con problemas similares en Milán, decidieron trasladar la capital del Imperio romano de Occidente a Rávena.
Esa condición capitalina la consiguió por su emplazamiento, entre las marismas, lagunas y afluentes del estuario del río Po, lo que le proporcionaba una protección natural, reforzada por sus sólidas murallas. Rávena se convirtió en un centro de conectividad casi inexpugnable, asediada con frecuencia, pero pocas veces conquistada, en el que el arte de la época se hizo hueco de manera grandilocuente.
Ese mismo arte es que el atrajo a la madre de Judith Herrin a conocer la ciudad, la misma de la que ella se enamoró después. Herrin es una de las mejores medievalistas que hay en el mundo, también una potencial notable autora de guías de viaje, «si nunca se ha visitado la ciudad de Rávena, se ha perdido una experiencia asombrosa, un deleite inigualable, que este libro pretende recrear» [Pág. 19]. Dicha obra histórica es apta para todos los públicos y contiene notas que evocan a las que tomaban los viajeros que realizaron el Grand Tour en los siglos XVII, XVIII y XIX.

El libro que ha escrito Herrin es un intento de explicar de manera adecuada aquello de lo que se hizo eco la División de Inteligencia Naval británica, el por qué en Rávena hubo una concentración tan asombrosa de arte paleocristiano y cómo se conservó. Además, la autora se pregunta cómo se percibe el periodo de esplendor e influencia de Rávena entre los años 402 y el 751, cuando la ciudad italiana fue capital del Imperio romano de Occidente. Una época denominada «Antigüedad tardía», expresión que a Herrin no le termina de encajar porque hace que parezca «una amalgama indisociable de decadencia y arqueología». La historiadora prefiere hablar de «Cristiandad primitiva» porque dice que es una «expresión que mira hacia un nuevo mundo recién cristianizado que busca nuevas formas de organizarse, y que, por otro lado, refleja mucho mejor el papel desempeñado por Bizancio», un imperio que no tiene casi secretos para Herrin, para quien este periodo fue el testigo del inicio de la modernidad; desde el cálculo de la fecha de inicio de nuestro calendario hasta el proceso de elección del papa, algo para lo que hubo que esperar porque, como escribe la autora en su libro, «la Antigüedad era pagana, mientras que a partir de la fundación de Constantinopla en el año 330 el Imperio romano estaba destinado a convertirse en cristiano». En el entorno mediterráneo sedujo aquello de la vida eterna en el más allá, la gente lo que quería era entender lo que significaba ser cristiano. Un proceso que Herrin explica que se volvió aún más crítico con el auge del islam y las profundas divisiones que provocó el papel de las imágenes.

La autora para escribir este libro ha dedicado nueve años de investigación en los que ha trabajado en archivos de papiros en latín, se ha enfrentado a la historiografía que se centra más en ofrecer una síntesis de la decadencia del Imperio romano de Occidente, en vez de reconocer el auge y la importancia de Rávena. Además, recorrió la antigua calzada romana, la Vía Flaminia, para ver cómo atraviesa los Apeninos, la espina dorsal de Italia, que unía y separaba a la vez Rávena y Roma y exploró las vías militares alternativas utilizadas por Belisario, el general bizantino del siglo VI, entre otros personajes.

Gracias a sus indagaciones tomó conciencia de la pérdida de conocimiento que hay en torno a Rávena y en relación a esta cuestión dice que, «La documentación histórica que hay al respecto es fragmentaria, apenas sobreviven relatos tentadores, incompletos y muy parciales, como la extraordinaria crónica de los obispos de Rávena escrita por Agnelo, su historiador del siglo IX (él fue quien registró gran parte de la información sobre la época de crecimiento de Rávena, pero cuatrocientos años más tarde). Tampoco hay una copia de los Anales ilustrados de Rávena, el calendario que registraba la vida y los episodios de la ciudad. A estas pérdidas que conocemos se suman otras de las que se ha evaporado incluso el recuerdo. Hay muchas pérdidas y olvidos en Rávena, además del desmantelamiento físico, que también es una forma de olvido».

Para hacer este libro la autora ha analizado de manera exhaustiva las fuentes que sí se han conservado, además de ser un proceso que le ha exigido, como ella misma dice, «imaginación y un replanteamiento del papel del Rávena, porque si bien el historiador debe ceñirse a las pruebas tangibles que aportan las fuentes primarias, no puede limitarse al estudio de sus restos. Por ello he combinado una investigación minuciosa de la vida en Rávena, en la que se abordan las ideas jurídicas y médicas, así como las religiosas y cosmográficas, con una panorámica general de las influencias que les dieron forma para tratar de superar algunas de las lagunas causadas por todo lo que se ha perdido».

Este libro no es una contribución más a las obras de historia. Es un trabajo de investigación preciso y minucioso que hace justicia con Rávena. Una ciudad que, a diferencia de Roma, siempre fue ciudad y no un concepto, como lo fue la ciudad romana a orillas del Tíber. Rávena tampoco hizo historia de forma evidente y decisiva. La ciudad no fue capaz de forjarse un futuro y gestionarlo durante los cuatrocientos años de máximo protagonismo que tuvo, desde la llegada de Honorio en el 402 y hasta la tercera y última visita de Carlomagno en el 801. Su importancia se debió a su emplazamiento. Rávena, ante todo, fue un centro de conectividad. A través de la misma Bizancio difundió su influencia, «La ciudad actuó como catalizador indispensable para el desarrollo de una sociedad que acabaría superándola. Los cimientos de la cristiandad occidental de los que Carlomagno fue el paradigma se pusieron en Rávena, cuyos gobernantes, exarcas y obispos, eruditos, médicos, abogados, mosaiquistas y comerciantes, romanos y godos, y más tarde griegos y longobardos, forjaron la primera ciudad europea», escribe Herrin. Los mosaicos y demás monumentos de Rávena dejan constancia del protagonismo que tuvo la ciudad durante cuatro siglos, además de deleitar a un sinfín de visitantes de la ciudad que no terminan de entender el cada vez más olvidado papel que desempeñó Rávena en la historia de Europa. La propia Herrin dice que su libro cuenta lo impresionante que se ha conservado en Rávena, pero también revela lo mucho que se ha perdido.

«Hoy los palacios de Rávena son solo ruinas, pero sus iglesias han permanecido en pie y en ellas resisten espectaculares mosaicos, legado vivo de una época pretérita que marcó a Europa para siempre. Ilustrado con espléndidas fotografías y basado en los últimos descubrimientos arqueológicos, Rávena devuelve a la vida los primeros años de la Edad Media a través de la deslumbrante historia de esta ciudad.»

El libro incorpora aparte de las treinta y dos páginas de fotografías a todo color, mapas, una Tabla de Autoridades rivales en Rávena, el Índice de ilustraciones, Notas y un completo Índice alfabético.

Lee y disfruta de un fragmento del libro.

Judith Herrin

Judith Herrin

La autora:
Judith Herrin (1942) se licenció en Historia por la Universidad de Cambridge y obtuvo su doctorado en la de Birmingham. Ha trabajado como arqueóloga de la British School en Atenas, y en la excavación de la mezquita Kalenderhane en Estambul, además de haber sido titular de la biblioteca de investigación Dumbarton Oaks, en Harvard. Es una reconocida especialista en Bizancio y en la Europa medieval, y autora de obras fundamentales como The Formation of Christendom (1987), Miscelánea medieval (Grijalbo, 2000), Mujeres en púrpura: soberanas del medievo bizantino (Taurus, 2002) o Bizancio (Debate, 2009), sin contar sus numerosos artículos académicos. Además, ha ejercido la docencia en universidades de todo el mundo: París, Múnich, Princeton o Londres. Actualmente es catedrática emérita y profesora titular de Estudios Bizantinos y de la Antigüedad Tardía en el King’s College de Londres. Entre otras distinciones, recibió en 2000 la Medalla del Colegio de Francia y en 2002, de manos del presidente de la República de Grecia, la Cruz de Oro de Honor, en reconocimiento por su labor de investigación del pasado helenístico. Trabajó durante treinta años en la junta editorial de Past and Present. En 2016 ganó el Heineken Prize for History.

El libro:
Rávena. Capital del imperio, crisol de Europa (título original: Ravenna: Capital of Empire, Crucible of Europe, 2020) ha sido publicado por la Editorial Debate en su Colección Historia. Traducción de Jordi Ainaud i Escudero. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 584 páginas.

Como complemento pongo un vídeo en inglés grabado en el Centre for Medieval Studies, University of York donde la profesora Judith Herrin explora el papel de Rávena, capital imperial desde el 402 d. C., hasta su caída ante los lombardos en el 751.

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Para saber más:
Judith Herrín en Wikipedia.
https://www.kcl.ac.uk/people/judith-herrin

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«Los hombres de Federico», de Ana Bernald-Treviño y Lady Desidia

«“Como Federico y esas mujeres han formado parte de mi vida siempre y he pensado muchas veces en sus destinos, casi pedí a Federico, por favor, que me dejara utilizar a sus mujeres un ratito. A ver si a través de la creatividad y de la literatura podemos hacer que se comprenda un poco más de nuestra historia” – Ana Bernal-Triviño.»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Si el libro Las mujeres de Federico tuvo una excelente acogida, la segunda parte de la trilogía, Los hombres de Federico —publicado por Lunwerg—, no va a ser menos. La autora, Ana Bernal-Triviño junto a la ilustradora Lady Desidia (Vanessa Borrell) lo presentaron a la prensa de una manera divertida e interesante antes de terminar en la Librería La Mistral: paseando por el Madrid de Federico:

De la mano de la Belén Cantenys, directora de Rutas teatrales, Lola Escudero, directora de Comunicación de Lunwerg —a quién doy las gracias por la invitación—, y por supuesto, con la presencia de Ana Bernal-Triviño —autora de los textos— y Lady Desidia —ilustradora—, fuimos recorriendo las rutas teatrales lorquianas de Madrid, esos puntos de encuentro, de tertulias, de solaz, de intercambio de ideas y copas del autor con otros escritores, artistas y políticos de la época que formaron parte de su vida y que, de alguna manera, influyeron también en su obra. Y como el teatro es magia, esta surgió en este camino de la mano de Tamara Berbés, representando a Margarita Xirgú. Todo cuidado, no le faltaba un detalle a esta actriz y directora teatral catalana enamorada, especialmente, de las obras de Lorca y que las dio a conocer en medio mundo. Apareció vestida de época, con un sombrerito con redecilla negra y una pequeña maleta donde, seguramente, guardaba recuerdos de su gran amigo.

Partimos de la Plaza de Cibeles, esquina con el Palacio de Buena Vista. Presentación de la ruta y de la obra, tratando de unir la autora los dos libros publicados hasta ahora como una sucesión lógica y, casi, como una necesidad para ella. Se produce el primer encuentro con Xirgú, pero sabemos que habrá más, pasada la sorpresa.

Junto a la fuente de la diosa se fotografió Federico en más de una ocasión, como se plasmó en la imagen que publicó el periódico ABC en 1933, trajeado y sonriente, tal vez camino de la Granja El Henar (hoy Alcalá, 40), nuestra segunda parada. Este lugar nació como tienda de leche, manteca y quesos, y terminó convertido en uno de los cafés con tertulias más representativos del siglo XX en Madrid. Alguien lo llamó “laboratorio de tertulias” y no es para menos, porque allí coincidían políticos, periodistas, escritores, artistas, profesores…, todos los que se consideraban intelectuales en la primera mitad del siglo pasado. Entre otras tertulias, destacó la de Ramón María del Valle-Inclán, la de Manuel Azaña, otra de Domínguez y Arniches… En esas reuniones se sentaban juntos personas que podían ser antagónicas políticamente, porque las batallas eran verbales. Al calor de los debates —se hablaba de todo con pasión—, se formaron muchos escritores, pintores y políticos que más tarde serían reconocidos, como Galdós, Lorca, Buñuel, Dalí

Las tertulias no solo se realizaban en El Henar, sino en los cafés más emblemáticos de Madrid, como el Café Lion, que en los tiempos de Federico albergaba en su sótano ‘La Ballena Alegre’, donde se daba cita una tertulia falangista”; también en Alcalá se encontraba el Café Colonial; en el Café del Prado compartían mesa nombres de la talla del propio Lorca, Bécquer, Ramón y Cajal o Buñuel; en el Café Pombo, por su parte, la tertulia la dirigía el gran Ramón Gómez de la Serna; y muchos más, como Nuevo Café de Levante, el Gato Negro, el Café de Fornos,el Marfil o el Café de Roma… sin hablar de la Residencia de Estudiantes, que daría para un capítulo entero; allí García Lorca coincidió con figuras como Luis Buñuel, Rafael Alberti, José Bello, Jorge Guillén, Severo Ochoa, Juan Ramón Jiménez o Salvador Dalí.

La siguiente parada nos lleva al Ateneo de Madrid -calle del Prado 21-, casa que lo acogió y según sus propias palabras: «Me hice socio del Ateneo y allí me paso grandes ratos en la magnífica biblioteca que tiene donde están los libros más raros que quieras leer…». Desde allí escribía cartas a sus padres diciéndoles lo feliz que era en Madrid.

En la Plaza de Santa Ana se encuentra el Teatro Español, donde el escritor granadino estrenó varias de sus obras. Una estatua de bronce, con unas manos vacías -porque alguien robó la paloma que sostenían- mira hacia el teatro. Es el homenaje que rinde a Federico García Lorca el teatro madrileño.

Estatua de Federico García Lorca

Estatua de Federico García Lorca frente al teatro Español.

La primera de las obras dramáticas de Federico García Lorca, El maleficio de la mariposa, se estrenó 1919 en el Teatro Eslava de Madrid. Duró tan solo cuatro representaciones.

Nos dirigimos ahora a la Fuente de Pontejos, donde Margarita Xirgú reaparece de nuevo. Fue, sin duda, una de las actrices más importantes de la vida y obra lorquiana. Representó Mariana Pineda, La Casa de Bernarda Alba —estrenada póstumamente en Buenos Aires—, La zapatera prodigiosa, Yerma y la última obra teatral del autor estrenada en vida: Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores. Ya en La Mistral, Xirgú nos deleitó con un fragmento del monólogo de esta obra.

La vida de Federico García Lorca en Madrid es apasionante, personal e intelectual. Conoció y se juntó con los intelectuales más importantes del momento, estrenó su primera obra teatral, escribió sus poemas, sus piezas teatrales, fundó el grupo universitario La Barraca… Fue una tragedia que la sinrazón truncara tan pronto su vida.

Ana Bernal-Triviño ha captado su esencia, su duende y Lady Desidia, con sus ilustraciones, consigue que sea un placer adentrarse en estos dos libros, Las mujeres de Federico y Los hombres de Federico. La trilogía finalizará con un tercero, Federico. Esperemos que pronto llegue también a las librerías.

Una pequeña gota de sangre sobresalía del dedo de Rosita. Acababa de pincharse con una espina, tras depositar la rosa mutabile roja en el jarrón del comedor de la Huerta de San Vicente, como hacía justo un año… ¿Les apetece continuar? ¡Qué disfruten!

Ana Bernal-Triviño, Tamara Berbés y Lady Desidia. (Fotos Maudy Ventosa)

Ana Bernal-Triviño, Tamara Berbés y Lady Desidia. (Fotos Maudy Ventosa)

Lee y disfruta de las primeras páginas del libro.

La autora:
Ana Bernal-Triviño (1980) Doctora y licenciada en Periodismo y Máster en Historia del Arte por la Universidad de Málaga (UMA). Es profesora e investigadora en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y periodista en Público, El Periódico y La Hora de La 1 en TVE. Participó como experta especializada en violencia de género en el éxito mediático de Tele5 Rocío, contar la verdad para seguir viva.
Por su trabajo a favor de los derechos humanos y en defensa de los derechos de la mujer ha recibido numerosos reconocimientos: el premio Solidaritat del Institut de Drets Humans de Catalunya, La Buena Prensa, el premio de la Comunicación No Sexista de la Associació de Dones Periodistes de Catalunya, el Caleta de la Subdelegación del Gobierno de Málaga, el Farola del Instituto Andaluz de la Mujer, el de Comunicación del Ministerio de Igualdad y el premio Emilio Castelar.
También ha participado en el trabajo de base de los derechos de la Mujer para el Plan de Derechos Humanos de Catalunya. Es autora de los libros No manipuléis el feminismo. Una defensa contra los bulos machistas (Espasa, 2019), Las mujeres de Federico (Lunwerg, 2021) y Los hombres de Federico (Lunwerg, 2022).

Ana Bernald-Treviño y Lady Desidia con Guillermo Lorén

Ana Bernald-Treviño y Lady Desidia con Guillermo Lorén

La ilustradora:
Detrás de la firma Lady Desidia está Vanessa Borrell. Una sólida formación académica (licenciada en Bellas Artes, Magíster en Teoría y Práctica de las Artes Plásticas Contemporáneas, Grado y Doctorado en la Facultad de Bellas Artes de la UA de Salamanca), una sensibilidad artística única y un estilo inconfundible le han permitido convertirse en un referente de la ilustración actual en nuestro país.
Su trabajo abarca desde proyectos de ilustración editorial, diseño textil, hogar o cerámica hasta productos de papelería. Ha ilustrado los libros Wonderland y Dream (Lumen), El amor y las leyes de Newton (Destino), El libro de los fantasmas y Hello Dream (Savanna Books), y ha participado en trabajos corales como El futuro es femenino y Érase una vez una princesa que se salvó sola (Penguin Random House), Versos de buenas noches (Destino), Loba (Mueve tu lengua), Prodigios (Espasa). También realiza regularmente ilustraciones de cubierta para Editorial Espasa, Martínez Roca o Nocturna Ediciones.
Su trabajo aparece en publicaciones como Cool Illustration The Pattern Book (Monsa), Texitura Pattern Design, Kireei Magazine, Las casas bellas, Pequeña empresa creativa, Project Calm Magazine, Teen Breathe, Libelle Magazine Revista pantera.
Ha ilustrado álbumes musicales como Este instante, de Marta Gómez (Premio Latin Grammy 2015 al Mejor Diseño) y ha colaborado con marcas como L´Occitane, Shiseido, Ron Barceló, Vodafone, Coca Cola, Barbadillo o Loterías, entre otras. También es autora de El jardín secreto de Virginia Woolf (Lunwerg, 2020) y de las ilustraciones de Las mujeres de Federico (Lunwerg, 2021) y de Los hombres de Federico (Lunwerg, 2022).

El libro:
Los hombres de Federico ha sido publicado por Lunwerg Editores en su Colección Literatura ilustrada. Encuadernado en tapa dura, tiene 224 páginas.

Como complemento pongo un vídeo en el que Ana Bernal Triviño y Lady Desidia nos hablan de su libro Los hombres de Federico.

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Para saber más:
Twitter @anaisbernal
Instagram _anaisbernal
https://www.instagram.com/ladydesidia/

Foto de grupo

Foto de grupo

Las mujres de Federico y Los hombres de Federico

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