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“El hombre prehistórico es también una mujer”, de Marylène Patou-Mathis

«No hay ninguna prueba arqueológica que excluya la participación de las mujeres en las actividades económicas, sociales y culturales, en las sociedades del Paleolítico.»

Marylène Patou-Mathis en conversación con Patricia Fernández de Lis

Marylène Patou-Mathis en conversación con Patricia Fernández de Lis redactora jefa de la sección de Ciencia de EL PAÍS

El jueves 16 de septiembre tuvimos, los que asistimos a la presentación, por parte de Patricia Fernández de Lis, del libro El hombre prehistórico es también una mujer en el Espacio Fundación Telefónica Madrid, la oportunidad de compartir un tiempo maravilloso con la prehistoriadora Marylène Patou-Mathis, directora de Investigación del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNRS), adscrita al Departamento de Prehistoria del Musée National d’Histoire Naturelle (MNHN). Es una de las mayores especialistas en el comportamiento de los neandertales y los San. y está particularmente interesada en la arqueología de género.

Cubierta de 'El hombre prehistórico es también una mujer'

Cubierta de: ‘El hombre prehistórico es también una mujer’

Escogí el título El hombre prehistórico es también una mujer porque, a fin de cuentas, siempre que hablamos de la prehistoria se menciona el “hombre prehistórico”. Así que me propuse saber por qué. Me di cuenta de que los investigadores habían dado por sentado que todas las herramientas habían sido construidas y empuñadas por hombres. Está claro que las imágenes de la prehistoria solo pueden partir de dibujos y de la imaginación, no hay datos audiovisuales de la época, y nos encanta recrear un ser humano salvaje, brutal, asilvestrado por la naturaleza… viril. Pero los datos demuestran que incluso la ropa con la que se cubrían era mucho más sofisticada de lo que nos pensamos, con costuras y todo; inventaron el arco para propulsar elementos afilados, también. Todo esto implica cierta evolución y complejidad. En el imaginario popular, como todos sabemos, siempre vemos a un hombre afilando las herramientas… ¡pero es imposible saberlo! No estoy intentando decir que las mujeres lo hicieran todo, simplemente plantearnos otras teorías, cambiar el punto de vista. Algunos estudios han hecho evidente que las pinturas de las paredes fueron hechas por mujeres; entonces, ¿por qué no plantearnos que las figuras representadas en la escena de caza también son mujeres? Es una realidad difícil de aceptar para muchos.

La ausencia de pruebas no significa nada, y tampoco la ausencia de pruebas puede utilizarse para demostrar nada. No podemos decir que los neandertales no hayan realizado arte parietal porque no haya aparecido… Es algo que se sospechaba. Creo que nuestra visión cambiará todavía más porque cada vez más gente está convencida de que muchas cosas eran posibles con los neandertales. Cuando pensamos que algo es imposible no lo encontramos. Fue Pasteur el que pensaba así. Todo comenzó a cambiar en 2010, cuando se descubrió que teníamos genes de neandertal, porque nadie quiere tener los genes de un simio.

En contra de lo que se ha venido pensando durante mucho tiempo, la mujer prehistórica no se quedaba en la cueva barriendo, cocinando y cuidando de los hijos. Todo lo contrario: cazaba, mataba animales, curtía las pieles, tallaba herramientas y pintaba en las cuevas o esculpía las venus que se han encontrado de esa época. No existe una sola prueba arqueológica de que no lo hicieran. Más bien, los vestigios arqueológicos demuestran, por ejemplo, que las mujeres neandertales cazaban ya que tenían un brazo más desarrollado que el otro, probablemente por el uso de la lanza. Gracias al ADN, se sabe que esqueletos que se hallaron con sus armas eran de mujeres verdaderamente robustas que cazaban.

Marylène Patou-Mathis

Marylène Patou-Mathis durante su intervención.

Sin embargo, todavía hoy, cuando visualizamos a una persona que talla, que caza, que pinta en Altamira pensamos en un hombre, y cuando pensamos en alguien que cocina, que cuida de los hijos, del hogar, o más bien la cueva, es mujer. ¿Cómo se ha construido ese imaginario que nos han inoculado a través de imágenes, películas, libros? El origen de ese prejuicio se remonta al siglo XIX, época en la que la prehistoria nació como disciplina que solo investigaban los hombres, que vertieron sobre ella una mirada masculina y calcaron el reparto de tareas de aquella sociedad decimonónica y el planteamiento de que las mujeres serían físicamente débiles, psicológicamente inestables e intelectualmente inferiores a los hombres, con un cerebro más pequeño: un planteamiento que se fue perpetuando hasta nuestros días.

Hoy gracias a la ciencia se sabe que las cosas probablemente fueron muy distintas y que el paleolítico tal vez fuera una época más equilibrada entre los hombres y las mujeres, sin división de tareas por sexos, basada en las aptitudes de las
personas más que en el género. El patriarcado, por tanto, no sería natural ni tendría base antropológica, sino que se habría construido minuciosamente en milenios, y que se puede y se debe deconstruir.
Esta es la tesis fascinante de El hombre prehistórico es también una mujer, un viaje extraordinario al principio de los tiempos y a lo largo de la historia de la ideología de género al que se nos invita la gran prehistoriadora francesa Marylène Patou-Mathis una de las mayores especialistas en el comportamiento de los neandertales, sobre los que comisarió una gran exposición en el Musée de l’Homme de París que ha contribuido a cambiar la imagen de estos homínidos.

¿Cuáles eran las funciones económica, social, cultural y de culto de las mujeres en la Prehistoria? ¿Cuál era su estatus? ¿Existieron sociedades matriarcales? ¿Cuándo y por qué se impusieron la división sexual del trabajo y la jerarquización de los sexos, en detrimento de las mujeres? Explorando las profundidades del tiempo, esta fascinante investigación de arqueología de género pretende responder a los muchos interrogantes sobre la historia de esas mujeres olvidadas por la investigación durante más de un siglo y medio y logra revelarnos una prehistoria como nunca la habíamos leído.

Basta retroceder en el tiempo para comprender que la jerarquización entre los géneros solo se fundamenta en prejuicios que es urgente deconstruir. De la mano de una de las mayores especialistas en el comportamiento de los neandertales, esta fascinante investigación de arqueología de género nos revela una prehistoria como nunca la habíamos leído.

El libro incluye un esquema de “Las grandes etapas de la evolución humana” y más de ciento veinte páginas de “Notas”.

Lee y disfruta de un fragmento del libro.

La autora:Marylène
Nacida en París en 1955, Marylène Patou-Mathis es una conocida prehistoriadora francesa, directora de investigación en el Centre National de la Recherche Scientifique, conservadora de Prehistoria en el Musée National d’Histoire Naturelle, y miembro de los comités editoriales de varias revistas francesas e internacionales. Es una de las mayores especialistas en el comportamiento de los neandertales, sobre los que ha escrito varias obras y ha comisariado una gran exposición en el Musée de l’Homme de París que ha contribuido a cambiar la imagen de estos homínidos. Ha publicado numerosos libros, entre los que destacan Préhistoire de la violence et de la guerre (2013), Histoires de mammouth (2015), Neandertal de A à Z (2018), y El hombre prehistórico es también una mujer (Lumen, 2021).

El libro:
El hombre prehistórico es también una mujer (título original: L’homme préhistorique est aussi une femme, 2020) ha sido publicado por la Editorial Lumen en su Colección Ensayo. Traducción de Maria Pons Irazazábal. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 364 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo el vídeo de la grabación realizada en Espacio Fundación Telefónica del encuentro con Marylène Patou-Mathis en a presentación de su libro El hombre prehistórico es también una mujer.

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Para saber más:
https://www.facebook.com/marylene.patoumathis

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Archivado bajo Arte, Biografías, Curiosidades, Ensayo - Crítica literaria, Historia, Literatura, Literatura, Narrativa

“Cántico espiritual”, de San Juan de la Cruz

♦UN ACONTECIMIENTO EDITORIAL SIN PRECEDENTES♦

«La edición más completa, libre de la censura católica, 
del gran poema de la mística castellana»

En esta nueva edición, la doctora en Filología Hispánica y profesora de la Universidad de Barcelona Lola Josa, especialista en el autor, ha fijado el texto a la luz de la mística hebrea sumergida en el poema.

Cubierta de 'Cántico espiritual'

Cubierta de: ‘Cántico espiritual’

Una celda denigrante fue el lugar donde se concibió, en 1578, Cántico espiritual, uno de los mayores poemas de la literatura occidental. En ella permaneció encerrado fray Juan de la Cruz por querer reformar la orden de los carmelitas. Su carcelero le facilitó papel y tinta para escribir, así como aguja e hilo con los que el descalzo pudo coser mantas y trapos para fugarse, llevándose consigo el cuaderno con las primeras treinta y una estrofas de las «Canciones entre el Alma y el Esposo» que había compuesto en la noche de su encierro. Mediante el erotismo, el poema describe una profunda experiencia mística: la comunión con Dios a través del encuentro con la esencia de la palabra bíblica, tal como habían propuesto Casiodoro de Reina, autor de la primera y prohibida traducción completa de la Biblia al castellano, o fray Luis de León, probable maestro de fray Juan en Salamanca.

En esta nueva y reveladora edición, Lola Josa, especialista en el autor, ha fijado el texto a la luz de la mística hebrea sumergida en el poema, enmendando errores seculares de transmisión y proponiendo una interpretación sin precedentes que, libre de dogmas tanto religiosos como filológicos, da una renovada vida al poema y nos descubre un tesoro oculto de referencias, lecturas y desafíos.

Lola Josa en su estudio preliminar escribe: “en una oquedad de seis pies de ancho y unos diez de largo, con un respiradero de tres dedos, fue concebido el Cántico espiritual. Allí fray Juan permaneció encarcelado durante casi nueve meses, en un espacio insalubre donde se cometió uno de los tantos actos de crueldad en los que el ser humano incurre bajo la impunidad del poder, un hueco en la pared dispuesto como letrina contigua a la sala donde los prelados se aposentaban cuando estaban de paso en el convento de Nuestra Señora del Carmen, en el extremo oriental de Toledo.
No queda rastro de ese feudo de carmelitas calzados. El ejército francés tomó el convento durante la guerra de la Independencia y lo convirtió en su cuartel. En 1812 las propias tropas napoleónicas lo incendiaron. Solo quedó a salvo el llamado «cuarto de los judíos», situado en la huerta, y en el que se guardaban los pasos de la procesión del Jueves Santo.” (p. 53)

Fray Luis de León, a buen seguro, participó en la consolidación intelectual de Juan de la Cruz que, en sus años de estudiante en la Universidad de Salamanca, fue testigo de los esfuerzos ímprobos por abrir los muros de contención escolásticos y tomistas. El joven carmelita fue testigo en las aulas del hondo calado del compromiso del humanismo cristiano por recuperar la Biblia en sus lenguas originales y de qué modo, en el esfuerzo por hacerlo posible, los verdaderos cristianos descubrieron y trabajaron con la Pascua judía —la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto— para poder vivir la Pascua cristiana —la muerte y resurrección de Cristo—. Habían entendido cuáles eran sus raíces bíblicas.
La mística de san Juan es la expresión de la experiencia de ese saber. Vivió intensamente las enseñanzas y escritos de los hebraístas de la Universidad de Salamanca. Aunque no podemos detallar lo que leyó y estudió por falta de documentos, sus escritos revelan una sabiduría oculta debido a la persecución y condenada al silencio como forma de censura. Lo que ocurrió, sin embargo, es que el silencio se impuso también no solo como medio para salvar la vida o evitar el castigo, sino a causa de la encrucijada en la que se halló cualquier posicionamiento espiritual en un momento en el que, por un lado, el judaísmo era una tradición querida por los defensores de la verdad hebrea y, a su vez, era el motivo de peligrosas controversias; y, por otro, la reforma protestante avanzaba mientras el catolicismo se enfrentaba a todo ello no solo protegiéndose, sino ganando más poder a costa de crear y abatir un enemigo.” (p. 81)

«De todos los hombres que han usado la lengua española para los fines de la poesía, San Juan de la Cruz es el más grande.»
Jorge Luis Borges

El autor:Sin título
Juan de Yepes (1542-1591) nació en Fontiveros (Ávila) y estudió en el Colegio de los Jesuitas de Medina del Campo. Entre 1564 y 1568, después de haber ingresado en los carmelitas de Medina bajo el nombre de Juan de Santo María, estudió en la Universidad de Salamanca, donde coincidió con algunos de los mejores hebraístas de la época, como Gaspar de Grajal o Fray Luis de León. En 1567 fue ordenado sacerdote y ese mismo año conoce a Santa Teresa, que acaba de fundar su segundo convento de descalzas y proyecta reformar también a los frailes. Santa Teresa convence a fray Juan de que colabore con ella en la reforma espiritual del Carmelo. Entre 1568 y 1577, fray Juan ayuda a fundar varios conventos de la rama masculina de la nueva orden en Duruelo, Pastrana, Alcalá y Segovia, llegando a ser Rector de Alcalá, ya con el nombre de fray Juan de la Cruz. En 1577, debido a las tensiones que había originado la Reforma, fray Juan es apresado por los Calzados y encerrado en una diminuta y mísera celda de Toledo. A pesar de las penurias, el poeta encontró fuerzas para componer las primeras estrofas del Cántico espiritual, que canta de rodillas y a gritos en la soledad de su prisión. Después de fugarse con mucho ingenio, fray Juan de la Cruz prosigue con su labor reformadora, fundando en Baeza, Málaga y Córdoba. Entre 1582 y 1587, termina el Cántico y escribe los tratados Subida del Monte Carmelo, Noche oscura –el poema del mismo título lo había compuesto probablemente en 1579– y la Llama de amor viva. Hasta 1585 fue prior de Granada y luego vicario provincial de Andalucía. Las disensiones en el seno de la Reforma acabaron por condenarle, sin embargo. En un principio se le quiso desterrar en México, luego se instigó contra él una investigación difamatoria sobre su moral y finalmente, en 1591, es enviado a La Peñuela, en Jaén, donde, enfermo de septicemia, muere el 14 de diciembre, a medianoche, después de haber pedido que le leyeran una última vez el Cantar de los cantares, su poema bíblico predilecto, a cuya interpretación había dedicado toda su vida. Fray Juan de la Cruz fue canonizado por Benedicto XIII en 1726.

La editora:Lola Josa
Doctora en filología hispánica y profesora de la Universidad de Barcelona, Lola Josa investiga sobre Literatura de la Edad de Oro. Especialista en teatro clásico y poesía barroca, sus estudios están centrados en las relaciones entre el lenguaje poético y el musical, así como en las imbricaciones poético-musicales en otras manifestaciones artísticas como el teatro. Junto a Mariano Lambea, ha fijado una metodología interdisciplinaria para el estudio y la edición del repertorio lírico de la Edad de Oro que le ha permitido ser la responsable de la edición crítica y del estudio interdisciplinario del Libro de Tonos Humanos (6 vols.), del Cancionero Poético-Musical Hispánico de Lisboa (3 vols.) y del Manojuelo Poético-Musical de Nueva York, así como de varios trabajos sobre poesía, música y teatro publicados en diferentes revistas y obras misceláneas, y de otros cancioneros inéditos en los que trabaja actualmente. Miembro de las más prestigiosas asociaciones de hispanistas, ha expuesto su metodología en diversos congresos, simposios y jornadas nacionales e internacionales. Asimismo, es la secretaria de la colección bibliográfica del CSIC «Cancioneros Musicales de Poetas del Siglo de Oro» y de Música Poética, la colección discográfica de música antigua del CSIC que ha sido galardonada con diferentes premios y reconocimientos internacionales. A su vez, es la directora del portal temático Literatura y Música de la Biblioteca Virtual «Miguel de Cervantes». En los últimos años se ha dedicado a estudiar la obra de San Juan de la Cruz en relación al misticismo hebreo.

El libro:
Cántico espiritual ha sido publicado por la Editorial Lumen en su Colección Poesía. Edición y estudio de Lola Josa y presentación de Andreu Jaume. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 368 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo de un programa mítico de TVE como fue “La tabla redonda” dirigido por Francisco de Oleza. Este capítulo está dedicado a San Juan de la Cruz.

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Para saber más:
San Juan de la Cruz en Wikipedia.
San Juan de la Cruz en Cervantesvirtual.

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