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“A la rueda, rueda… Antología de folclore latinoamericano”, por Pedro Cerrillo (Ilustraciones de Noemí Villamuza)

Para jóvenes a partir de 9 años.

“Antología de poemas latinoamericanos de cinco tipos diferentes: Adivinanzas, Canciones escenificadas, Suertes, Burlas y Trabalenguas, en las que los niños, a un tiempo, pueden ser emisores y receptores.”
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Cubierta de A la rueda, rueda...

Cubierta de: ‘A la rueda, rueda…’

Lo que, comúnmente, denominamos Cancionero Infantil es un conjunto de composiciones líricas populares y tradicionales, cuyo proceso de transmisión es oral, y que ofrecen las mismas características que las demás creaciones literarias de tradición popular: son anónimas, son patrimonio común de una colectividad y existen variantes o versiones de una misma canción, como resultado de la frecuente reelaboración que se produce a lo largo de su transmisión; son, por tanto, variantes colectivas y anónimas.
Los niños, como componentes de una comunidad, han intervenido en la aceptación y perpetuación de la obra folclórica del mismo modo que lo han hecho los adultos, pero, además, lo han hecho como un colectivo con intereses, prácticas y gustos propios; ello ha provocado, con el paso de los años, la existencia de un caudal lírico de tradición específicamente infantil que contiene variados temas y diversos tonos.
La Poesía Lírica Popular, como cualquier manifestación literaria de transmisión oral, está en permanente peligro de desaparición; por eso, es fundamental que, entre todos, contribuyamos a su fijación, sobre todo en unos momentos, como los que vivimos desde hace ya unos años, en que su práctica no es tan habitual como antaño.
En el caso del Cancionero Infantil no podemos desaprovechar las ventajas que comporta un destinatario como el niño, que aún no se ha habituado a determinadas convenciones sociales ni a prácticas lúdicas de corte pasivo: de todos modos, no debemos olvidar que, en el proceso de perpetuación oral de una obra literaria, no solo intervienen el emisor y el destinatario sino también el conjunto de la comunidad en que esa obra se produce, que va a ser la que, finalmente, haga posible esa perpetuación o, por contra, su desaparición, con su aceptación o con su rechazo.
El Cancionero Infantil, con su propia caracterización literaria y sus diversas manifestaciones —siempre en función del contenido y del propósito con que cada composición se interpreta—, aporta al conjunto de la Literatura elementos temáticos y estructurales especiales, habiendo resistido la presión de esos agentes externos con notable firmeza, sin duda porque los niños han tenido más fidelidad con el pasado que los adultos.

En esta antología se han incluido composiciones de cinco tipos diferentes: Adivinanzas,
Canciones escenificadas, Suertes, Burlas y Trabalenguas.
Algún lector podrá decir que faltan las Nanas y los Primeros juegos mímicos. Y tendrá razón. No aparecen porque son composiciones que se dirigen al niño más pequeño (al que todavía no habla o está empezando a hacerlo), y necesitan obligatoriamente la intervención del adulto, que es quien dice la cantinela, mientras que las Adivinanzas, Canciones escenificadas, Suertes, Burlas y Trabalenguas son composiciones en la que los niños son emisores y receptores al mismo tiempo.

El autor:
Pedro Cerrillo vive en Cuenca. Es profesor de literatura en la Universidad de Castilla-La Mancha y director del Cepli (Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil). Desde hace años ha centrado su trabajo en el estudio y la difusión de la literatura infantil, con especial dedicación a la poesía de tradición popular.

La ilustradora:
Noemí Villamuza nació en Palencia en 1971. Se decidió a estudiar Bellas Artes al dejar el instituto, y luego se especializó en diseño gráfico. Su primer libro ilustrado es Óscar y el león de Correos, que recibió el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Para ella ilustrar para niños supone algo tan maravilloso como recuperar esa infancia perdida que se renueva con fuerza, unida a los conocimientos y experiencia del adulto. En 2002 recibió el Premio Nacional de Ilustración.

El libro:
A la rueda, rueda… Antología de folclore latinoamericano ha sido publicado por la Editorial Anaya en su Colección Sopa de Libros. Encuadernado en rústica, tiene 96 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:
http://www.amigosdelibro.com/entre-amigos/item/47-pedro-c-cerrillo
http://www.noemivillamuza.com/

 

 

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“La sonrisa de los peces de piedra”, de Rosa Huertas (Ilustraciones de Javier Olivares)

Lo recomiendo a jóvenes a partir de 14 años

XIV Premio Anaya de Literatura Infantil y Juvenil, 2017
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«Todo comenzó por unas cáscaras de pipas, así, de la forma más absurda. Parece que los hechos extraordinarios en la vida vienen precedidos de un acontecimiento importante: un nacimiento, una muerte… Bueno, sí que hubo una muerte. El abuelo se había muerto la semana anterior y el abuelo era lo más parecido a un padre que yo había tenido nunca.»

Cubierta de La sonrisa de los peces de piedra

Cubierta de: ‘La sonrisa de los peces de piedra’

De esta forma tan interesante comienza la premiada novela de Rosa Huertas, La sonrisa de los peces de piedra. Y así es, pues en una visita al cementerio para limpiar la tumba, el muchacho se encuentra con su madre llorando frente a otra lápida; cuando le pregunta que quién es el difunto, ella contesta con evasivas. Tras su insistencia, Julia terminará diciendo que fue alguien muy importante para ella y que podría ser el padre de Jaime. Esto supone una conmoción para el muchacho, que siempre creyó ser fruto de una inseminación artificial. Julia no está dispuesta a hablar todavía, así que su hijo decide comenzar a investigar por su cuenta y descubrir algo más sobre Santiago Muñoz. Vuelve al cementerio días después y conoce a Ángela, la hija de Santiago, una chica casi de su misma edad que acude a la tumba de su padre a comer pipas. Entre ellos, poco a poco, comienza a forjarse una amistad, que aumenta cuando la chica le hace partícipe de sus propios descubrimientos sobre la vida y la obra (pues era fotógrafo y dibujante) de su padre fallecido. A la vez, Julia comenzará a escribir sus andanzas juveniles, que luego Jaime irá leyendo y así entenderá lo que ella no puede contarle en una conversación. 

Rosa Huertas con su premio

Rosa Huertas con su premio

Julia perdió a su madre con dieciocho años y esto le afectó mucho, dejó de estudiar para pasar el tiempo viviendo a tope «la movida madrileña»: bares, bebida, música… En un local muy afamado, La Vía láctea, conoce a Santi, un hombre algo mayor que ella y aspirante a fotógrafo, con el que hace buenas migas y por el que se sentirá irremediablemente atraída. Este le presentará a Manu, otro chico joven, y serán desde entonces un trío inseparable dispuesto a comerse la ciudad. Acuden a conciertos, exposiciones, cines, locales nocturnos… En ese ambiente tan liberal y moderno, Manu empieza a coquetear con la droga; parece redimirse al formar su grupo de música y conseguir sus primeras actuaciones, pero terminará recayendo cuando no llega el triunfo que esperaba. Entonces, Santi decide marcharse a Londres para seguir con su sueño de ser fotógrafo y el grupo termina deshaciéndose. Julia se replanteará su vida, estudiará enfermería y se ocupará de su padre anciano. Al cabo de los años, y a punto de mudarse a otra casa, recibirá la visita de Santi. Quiere reunirse con Manuel para intentar ayudarle, pues su madre acaba de fallecer. En ese momento, Julia le pedirá tener un hijo juntos; Santi le explica que tiene pareja y ninguna intención de ser padre. Julia quedará también con Manuel. Después, cortará cualquier vínculo con sus antiguos amigos.

No os voy a contar más, pero lo que si os voy a decir es la gran cantidad de valores que atesora la novela. El primero es el fallecimiento de un ser querido, y la forma de enfrentarse a él, en este libro aparecen diversas maneras de enfrentarse a esos momentos y todas ellas harán reflexionar al lector. Otro, y bien importante es la búsqueda del origen, pues  parece como si los humanos no pudiésemos encarar el futuro con cierta seguridad si no tenemos bien afianzado nuestro pasado, nuestras raíces. La importancia de la amistad. A pesar de que la amistad se fortalece con la cercanía, lo cierto es que es habitual que nos alejemos, por distintas circunstancias, de las personas que han sido clave en nuestra vida. Será tarea de los implicados tratar que la amistad no se pierda. Quizá hoy sea más fácil con todas las herramientas tecnológicas, pero debemos recordar usarlas, y usarlas bien. También habría que apostillar que esas mismas herramientas nos hacen correr el riesgo de virtualizar incluso a los que tenemos cerca. En nuestra mano está el aprender a sacar un auténtico beneficio de las redes sociales. 
En La sonrisa de los peces de piedra se otros muchos temas interesantes, por ejemplo: la drogadicción, las relaciones familiares problemáticas, las inseguridades de los adolescentes, la expresión artística como catalizador de emociones, la reafirmación de la propia personalidad, la reivindicación de «la movida madrileña» a nivel social y artístico…

En el siguiente link encontrarás una playlist de Spotify con las canciones que aparecen a lo largo de la novela:
anayainfantil.es/lasonrisa_musica

Lee y disfruta de las primeras páginas del libro.

Rosa Huertas Foto Guillermo Lorén

Rosa Huertas ©Guillermo Lorén

La autora:
Rosa Huertas nació en Madrid. Es Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. 
Es profesora de Lengua y Literatura en el IES Europa de Rivas y en el Centro de Estudios Superiores Don Bosco de la Universidad Complutense. Colaboro como asesora literaria en una editorial de Literatura Infantil y Juvenil. 
Ha publicado varios libros de recopilaciones de cuentos, así como de cuestiones didácticas y de fomento de la creatividad (Cuentos populares y creatividad, Poesía popular infantil y creatividad, ambos en la editorial CCS). Su primera novela, Mala Luna (Edelvives) se publicó en 2009 y obtuvo el Premio Hache de Literatura Juvenil 2011. Con la segunda, Tuerto, maldito y enamorado, consiguió en 2010 el X Premio Alandar de Literatura juvenil.

El ilustrador:
Javier Olivares nació en Madrid en 1964. Desde el año 1986 compagina sus trabajos como historietista en diversas revistas con trabajos de ilustración en libros de texto y de literatura infantil y juvenil. Ha participado en numerosas exposiciones colectivas y también ha realizado trabajos para el cine.

El libro:
La sonrisa de los peces de piedra ha sido publicado por la Editorial Anaya en su Colección Premio Anaya (Juvenil). Con ilustraciones de Javier Olivares. Encuadernado en tapa dura, tiene 222 páginas.

Cómpralo a través de este enlace.

Como complemento pongo un vídeo grabado el día de la entrega del premio en el que Rosa Huertas nos cuenta cómo surgió la novela.

Para saber más:
http://www.rosahuertas.com/

 

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