«Autobiografía del algodón», de Cristina Rivera Garza

«Autobiografía del algodón recrea los orígenes de la familia de Rivera Garza mientras relata la historia del México de la frontera de principios del siglo XX.»

“La retroexcavadora rompía el cemento de la vieja plaza justo en el momento en que llegamos a Estación Camarón. Los jacales aledaños ya habían desaparecido a su paso, pero todavía quedaba en pie, aunque semiderruido, el obelisco de la fuente, de donde apenas colgaba el trabajo de herrería de otra época, y un par de bancas en ruina. Atrás de todo eso, tierra suelta. Más allá, los matorrales amarillos, los rugosos mezquites, un par de construcciones que aspiraban a la forma o que alguna vez habían tenido forma. Era una tarde luminosa y caliente de fines de marzo del 2017. Para entonces, Estación Camarón ya tenía décadas siendo un pueblo fantasma.” [Pág. 283]

Cubierta de 'Autobiografía del algodón'Cuando Cristina Rivera Garza llegó a Estación Camarón en el año 2017, ya no había nadie ahí. De la localidad fantasma al norte de Nuevo León, que el siglo anterior había tenido una vida obrera activa, quedaba solo un faro destrozado y un perro mirando a lo lejos el declive de un municipio fronterizo que no aparece ya en el mapa. Esta tierra seca protagoniza Autobiografía del algodón (2022), una novela en donde se mezclan, a partes iguales, el testimonio documental, la herencia de la historia familiar y el diálogo intertextual con otras obras.

Indagar sobre el origen de uno es abrir la puerta a muchas preguntas, a silencios y respuestas impensadas que a veces se convierten en un revés de la memoria. En Autobiografía del algodón, Cristina Rivera Garza sigue con curiosidad y asombro los pasos de aquellos hombres y mujeres que habitan su pasado familiar, obreros y campesinos que trabajaron la tierra que ahora conforma la frontera entre Tamaulipas y Texas, una región que alcanzó un alto nivel económico, social y cultural gracias al sistema de siembra del algodón. Por eso esta novela es, además de una narración íntima, un reencuentro con el territorio. O un desencuentro, debido a la migración, deportación, expulsión y repatriación de aquellos campesinos algodoneros que, tras el fracaso del sistema, dejaron libre su espacio, un lugar antes símbolo de progreso y hoy ocupado por la llamada «guerra contra el narco».

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

Cristina Rivera Garza

Cristina Rivera Garza

La autora:
Cristina Rivera Garza (Matamoros, Tamaulipas, México, 1964) es escritora, traductora y crítica literaria. Su obra ha sido traducida a diversos idiomas. Ha publicado bajo el sello de Random House los libros El mal de la taiga, La cresta de Ilión, Había mucha neblina o humo o no sé qué, Autobiografía del algodón y El invencible verano de Liliana, así como las obras Nadie me verá llorar y La muerte me da, entre otras. Es además fundadora del Doctorado en Escritura Creativa en español de la Universidad de Houston. Ha recibido en los últimos años la beca MacArthur, en 2020, la así llamada beca para genios, el Premio Iberoamericano de Letras José Donoso 2021 y el premio Xavier Villaurrutia 2021.

El libro:
Autobiografía del algodón ha sido publicado por la Editorial Random House en su Colección Literatura Random House. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 316 páginas.

Como complemento pongo un vídeo con una entrevista a Cristina Rivera Garza por su novela Autobiografía del algodón.

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Para saber más:
Cristina Rivera Garza en Wikipedia.

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«Sóniechka», de Liudmila Ulítskaya

«Desde pequeña, salida apenas de la primera infancia, Sóniechka se zambulló en la lectura…, era como si entrara en trance y sólo volvía en sí al pasar la última página del libro.»

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Cubierta de 'Sóniechka'

Cubierta de: ‘Sóniechka’

Sonia, una chica judía poco agraciada, es un ser insólito que, bien por una forma leve de locura, bien por una suerte de genialidad, «experimenta tal empatía con la letra impresa que la lleva a conferir a los personajes de ficción la misma categoría que a las personas de carne y hueso». En Sverdlovsk, donde trabaja en una biblioteca (¿dónde si no?), conoce al pintor Robert Víktorovich, «el más feliz de los desventurados» —que suma a sus espaldas numerosos viajes por Europa y varios años de reclusión en un campo de trabajo soviético—, que pregunta sobre un conjunto de libros franceses. El hombre de 50 años, miembro de la intelectualidad, regresa a la biblioteca 3 días después y le propone matrimonio abruptamente a Sonechka. Ella acepta y emprende una nueva vida con su marido, y siguen años de felicidad conyugal coronada con el nacimiento de la hija de ambos, Tania.

De repente, el interés de Sóniechka hacia el mundo de la literatura, de la ficción, desaparece por completo, se desvanece. La familia, las labores de la casa, «las croquetas y compotas», en otras palabras, la vida real y cotidiana, ocupan ahora felizmente el centro de la vida de Sóniechka. Pero esa vida apacible se verá truncada con la aparición en escena de una amiga de Tania, Yasia, una polaca menuda «con el cutis tan fino como un huevo recién puesto» de la que Robert Víktorovich quedará prendado. Sóniechka, movida por sus instintos maternales, ofrece a Yasia, huérfana, que se instale en su casa, sin sospechar que aquella rubia seductora se convertirá en el último amor de Robert Viktórovich, su modelo y musa… Un amor que a ratos será un sorprendente triángulo amoroso.

Sóniechka es una historia en que confluyen el amor y la separación, la felicidad y los amargos años de soledad femenina, el goce de la unión y el dolor de la infidelidad. Es asimismo un relato donde se reflexiona con sutileza sobre la identidad femenina a partir de personajes muy diferentes: Sóniechka, la madre y esposa que se sacrifica y anula para consagrarse a los demás; Yasia, el prototipo de mujer bella que se siente realizada siendo objeto del deseo masculino; y, por último, Tania, el polo opuesto de su abnegada madre, que «en cuanto comprende cuál es el juego favorito de los adultos se entrega a él con la plena conciencia de su derecho al placer».

Una interesante parábola de la relación entre un hombre y tres mujeres, pero, ante todo, una narración sutil e inteligente sobre el destino de una mujer corriente, a través del cual leemos la historia de Rusia del siglo pasado: el régimen soviético y su desmoronamiento.

Foto © Maria Teresa Slanzi

Foto © Maria Teresa Slanzi

La autora:
Liudmila Yevguéniyevna Ulítskaya (Людми́ла Евге́ньевна Ули́цкая) nació en 1943 en los Urales, pero creció y se educó en Moscú; en la actualidad divide su tiempo entre Moscú e Israel. Bióloga de formación, trabajó en el Instituto de Genética de Moscú antes de emprender su carrera literaria. Poco antes de la perestroika se convirtió en directora del repertorio del Teatro Kámerni (teatro judío estatal) de Moscú. Es autora de más de una veintena de libros de ficción, cuentos infantiles y obras teatrales, que se han estrenado en Rusia y en Alemania y han merecido el aplauso unánime de crítica y público. En Anagrama ha publicado las novelas Sóniechka (que se convirtió en un acontecimiento literario, recibió el Premio Médicis en Francia y se ha publicado en más de quince países), Mentiras de mujeres y Sinceramente suyo, Shúrik.

El libro:
Sóniechka (título original: Сонечка, 1992) ha sido publicado por la Editorial Anagrama en su Colección Panorama de Narrativas, PN 669. Traducción de Marta Rebón Rodríguez. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 128 páginas.

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Para saber más:
Liudmila Ulítskaya en Wikipedia.

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