“Mujercitas”, de Louisa May Alcott

[Versión íntegra ilustrada (Partes I y II)]

«Traducción y prefacio de Gloria Méndez Seijido»
«Ilustraciones de Alice Barber Stephens»
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“Hace quince años que elaboré esta traducción de la versión íntegra, no censurada, de Mujercitas. Y me gusta pensar que esta traducción que hoy leerá hacia falta y ayudó a rescatar de prejuicios tanto a la autora como a la obra.”

Cubierta de Mujercitas

Cubierta de: ‘Mujercitas’

Esto escribe Gloria Méndez Seijido en el prefacio del libro y añade: “Tras pasar muchas horas buceando en cada frase de Alcott puedo afirmar, por sorprendente que resulte para algunas personas, que la autora era una mujer muy avanzada para su época, motivo por el cual llamó la atención de otras mujeres reivindicativas como Simone de Beauvoir y motivo por el cual sus editores sintieron la necesidad de recortar su obra en 1880, eliminando todo aquello qe pecase de mordaz o que invitase a la rebeldía”.

Cuando fue publicada el 30 de septiembre de 1868, Mujercitas que trata la vida de cuatro niñas, las hermanas MarchMargaret (Meg), Josephine (Jo), Elizabeth (Beth) y Amy), que, tras pasar la adolescencia se convierten en mujeres con la Guerra Civil en los Estados Unidos como fondo, entre 1861 y 1865. Está basada en las propias experiencias de la autora cuando era una niña y vivía en la ciudad de Concord, Massachusetts.
La novela alcanzó inmediatamente un éxito de crítica y ventas que llevó al editor a proponer a la autora una continuación que vio la luz al año siguiente. En 1880 ambas partes, con toda una serie de revisiones, supresiones y limaduras destinadas a edulcorar la obra, como comenta anteriormente Méndez Seijido, se reunieron en un solo volumen, en una edición que durante decenios fue la que se ofreció al público. En la presente traducción, que incluye las dos partes, Méndez Seijido restablece el texto, libre de intervenciones, rescatándolo definitivamente (como ya hicieran en su día figuras como Simone de Beauvoir y Joyce Caroll Oates) del injusto cajón de la “novela para jovencitas”.

La acción transcurre cuando se acerca la Navidad y cuatro hermanas adolescentes, Meg, Jo, Beth y Amy, se disponen a celebrarla junto con su madre, Marmee, con la inquietud que conlleva la precariedad de dinero. Meg trabaja y aporta lo que puede; Jo ayuda cuidando a la tía March en su mansión de Plumfield y sueña con ser una escritora famosa; Beth se ocupa junto con su madre del cuidado de la casa y siempre está presta a apagar cualquier conato de disputa; Amy en fin, pese a ser la más pequeña, parece ser muy consciente de lo que quiere y de lo que le importa. Todas ellas inician, sin saberlo, un año que marcará su desarrollo y su personalidad, pues a lo largo de él habrán de buscar o encontrar su lugar en la sociedad y en el mundo, satisfaciendo cada una a su manera las expectativas sociales que les vienen impuestas o, como en el caso de Jo, impulsiva y viva de genio, resistiéndose a ellas.

Louisa May Alcott

Louisa May Alcott

La autora:
Louisa May Alcott (Germantown, Pensilvania 1832- Boston, 1888) era hija del reformista y pedagogo Amos Bronson Alcott, de quien recibió una esmerada educación. Su infancia y adolescencia transcurrió en los círculos trascendentalistas de Boston y de Concord (Massachusetts), siendo alumna de Emerson y de Thoreau, cuyas enseñanzas humanistas ejercieron una gran influencia en su pensamiento y en su obra literaria. Tras el fracaso de su padre en la fundación de una comunidad utópica en Harvard, Louisa se vio obligada a impartir clases y trabajar de costurera y asistenta.
Partidaria de la abolición de la esclavitud, en la Guerra civil estadounidense trabajó como enfermera, experiencia en la que se basan las cartas que escribió a su familia y que se editaron con el título Apuntes del hospital (1863). En esa época contrajo la fiebre tifoidea, que afectaría su salud por el resto de su vida. Su primera novela, Estado de ánimo ( Moods), apareció en 1864. En 1865 viajó a Europa. Dos años después dirigió la revista para niños Merry’s Museum.
El enorme éxito de Mujercitas (1868), una novela autobiográfica de su infancia en la que se narran las vicisitudes de una familia afincada en Nueva Inglaterra que, afectada por la ausencia del padre, combatiente en la guerra, atraviesa dificultades económicas, le permitió saldar sus deudas y devolver la tranquilidad económica a la familia. Posteriormente publicó dos novelas que pueden considerarse secuelas de Mujercitas, Hombrecitos (1871), donde recreó el ambiente de la escuela innovadora creada por su padre, y Los muchachos de Jo (1886).
En 1877 publicó bajo seudónimo la novela gótica Un moderno Mefistófeles, la historia de un poeta que firma un pacto fáustico. Además escribió con el seudónimo de A.M. Barnard cuentos y novelas apasionadas, en una línea muy distinta de Mujercitas, como A Long Fatal Love Chase y Pauline’s Passion and Punishment. También publicó historias morales para niños.
Murió en Boston, donde pasó los últimos años de su vida escribiendo. Su obra literaria abarca más de trescientos títulos.
[Biografía facilitada por Hermida Editores]

El libro:
Mujercitas (título original: Little Women, 1868-1869) ha sido publicado por Alianza Editorial en su Colección Alianza Literaria (AL). Traducción y prefacio de Gloria Méndez Seijido. Ilustraciones de Alice Barber Stephens. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 752 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo el vídeo de la primera parte de Mujercitas (1978).

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Para saber más:
Mujercitas en Wikipedia.
Louisa May Alcott en Wikipedia.
Alice Barber Stephens

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“Veinte mil leguas de viaje submarino”, de Jules Verne

«Edición, traducción, introducción y notas
de Miguel Á. Navarrete»

«Ediciones Cátedra celebra el 150 aniversario de la publicación
con una edición conmemorativa»
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“Espero que pronto nos lleve usted a las profundidades del mar y que haga viajar a sus personajes en esos aparatos de buzos que su ciencia e imaginación pueden permitirse perfeccionar.”

Cubierta de Veinte mil leguas de viaje submarino

Cubierta de: ‘Veinte mil leguas de viaje submarino’

¿Puede ser que del origen de Veinte mil leguas de viaje submarino tenga la culpa una mujer? La frase que acabas de leer corresponde a una carta de agradecimiento fechada el 25 de julio de 1865 en la que la escritora George Sand agradece a Verne haber recibido Viaje al centro de la tierra y De la Tierra a la Luna.
Aunque Miguel Á. Navarrete nos cuenta que sin quitar importancia a este hecho, no es arriesgado pensar que, tras Cinco semanas en globo (donde predomina el elemento «aire»), Viajes y aventuras del capitán Hatteras (homenaje al «fuego») y Viaje al centro de la tierra (exaltación de la «tierra»), llegase una obra que desvelara los secretos de los grandes fondos submarinos por lo que es plausible pensar que, hacia finales de 1865 o principios de 1866, Verne ya hubiera comenzado al menos a esbozar su futuro Viaje bajo los océanos.

¿Cuántas aventuras conviven en Veinte mil leguas de viaje submarino? El niño se queda boquiabierto ante el gálibo, la maquinaria y la velocidad del Nautilus, deseoso de imitar las andanzas del capitán Nemo, navegante de todos los océanos del mundo y descubridor de maravillas y tesoros sin cuento en paisajes de ensueño.

El joven que relee la novela durante los largos veranos descubre un vocabulario desconocido, un lenguaje casi fantástico, el de las ciencias naturales, los abismos submarinos, la historia o la geografía, y empieza a discernir las contradicciones de un Nemo atormentado, con su lado más compasivo, pero también con el más despiadado.
Y el adulto que vuelve a tomar el libro en sus manos, tantos años más tarde, sonríe con un cosquilleo cuando piensa en Jules Verne preparando con sus palabras y su sabiduría de narrador alguno de los episodios cruciales del libro: la lucha a arponazos contra el presunto narval, la angustia de morir ahogados en el mar o la excursión por los bosques casi sicodélicos de la isla de Crespo, el combate contra el pulpo gigante, el torbellino del Maelstrom…

Todos esos momentos se resumen en una aventura: la de la fascinación que ejercen los buenos libros.

Veinte mil leguas de viaje submarino es una gran narración poética, furibunda, impregnada de tintes románticos y descripciones sublimes, presidida por el mar y por uno de los mejores personajes de Jules Verne, el capitán Nemo, y su legendaria máquina, el submarino Nautilus.

Verne ha inspirado a lectores y escritores de todo el mundo. Turguéniev, Tolstoi, Bradbury, Rimbaud, Perec o Le Clézio son solo algunos de los que lo han leído con pasión. Ahora, cuando celebramos el sesquicentenario, podemos recordar las palabras de Fernando Savater, quien afirma que para interesarse por Verne basta con que el lector«no haya perdido la capacidad de gozar leyendo».

Ahora quiero entrar en uno de las aventuras más interesantes del libro. Si buscamos en Google Earth la isla de Crespo no la vamos a encontrar porque no existe, pero Verne la nombra por primera vez en la página 216 cuando Nemo invita al profesor Aronnax y a sus compañeros a una cacería por los bosques de la isla de Crespo. Más adelante Verne escribe: “Consulté el planisferio y, a 32º 40′ de latitud norte y 167º 50′ de longitud oeste, encontré un islote, descubierto en 1801 por el capitán Crespo que, en las antiguas cartas españolas se denominaba Roca de la Plata […]”.
La isla de Crespo no existe, pero Francisco Joaquín de las Llagas Sánchez Crespo sí existió, como demuestra Navarrete en el epílogo a esta nueva edición al corroborar su existencia en diversos documentos de la época. Nació en 1754 en Priego de Córdoba y, huérfano desde temprana edad, llegó a convertirse en piloto de la Real Armada Española en 1775 y alférez de Navío en 1810. Y, en una de sus múltiples travesías, creyó ver una isla… que no estaba allí.

“El genio de Verne hizo que existiera y que perdurase en la literatura una isla que navíos de muy diversos pabellones intentaron hallar durante varios siglos, no demasiado alejada de las costas de Japón. A sabiendas de que le ofrecía un escenario más próximo a la leyenda que a la realidad geográfica, nos hizo visitar sus bosques submarinos en una serie de episodios que tenían y continúan teniendo para el lector mucho de ensoñación, similar a la que vivieron tantos marinos, como D. Francisco Sánchez Crespo, que creyeron vislumbrar los contornos de unas islas mitológicas y cargadas de riquezas allí donde no existía más que la inmensidad del gran Océano”.       [Pág. 635]

Como siempre, Verne es fascinante, es hipnótico en sus aventuras.

La novela se complementa con Bibliografía y dos apéndices: ‘A los lectores del Magasin d’éducation et de récreation‘ y ‘Donde se da cuenta de la vida del «capitán Crespo».

Retrato de Jules Verne por Félix Nadar (c. 1878)

Retrato de Jules Verne por Félix Nadar (c. 1878)

El autor:
Jules Gabriel Verne, conocido en los países hispanohablantes como Julio Verne nació en Nantes, el 8 de febrero de 1828 y falleció en Amiens, 24 de marzo de 1905. Es considerado el fundador de la moderna literatura de ciencia ficción. Se escapó de su casa a la edad de 11 años para ser grumete y más tarde marinero, pero, prontamente atrapado y recuperado por sus padres, fue llevado de nuevo al hogar paterno en el que, en un furioso ataque de vergüenza por lo breve y efímero de su aventura, juró solemnemente (para fortuna de sus millones de lectores) no volver a viajar más que en su imaginación y a través de su fantasía. Predijo con gran precisión en sus relatos fantásticos la aparición de algunos de los productos generados por el avance tecnológico del siglo XX, como la televisión, los helicópteros, los submarinos o las naves espaciales. De 1848 a 1863 escribió libretos de ópera y obras de teatro. En 1863 obtuvo su primer éxito con la publicación de Cinco semanas en globo. Documentaba sus fantásticas aventuras y predijo con asombrosa exactitud muchos de los logros científicos del siglo XX.

El libro:
Veinte mil leguas de viaje submarino (título original: Vingt mille lieues sous les mers, 1869) ha sido publicado por Ediciones Cátedra en su Colección Letras Populares. Edición, traducción, introducción y notas de Miguel Á. Navarrete. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 726 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que Ridley Scott presenta “Los Profetas de la Ciencia Ficción” en un capítulo dedicado a Jules Verne.

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Para saber más:
Julio Verne en Wikipedia.
Anexo: Bibliografía de Julio Verne

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