“Los diarios de Adán y Eva”, de Mark Twain (seudónimo)

“En mis oraciones ruego que abandonemos esta vida juntos. Este anhelo jamás desaparecerá de la faz de la tierra, perdurará en el corazón de todas las esposas que aman, hasta el fin de los tiempos, y por ello será llamado por mi nombre.
Pero si uno de nosotros ha de irse antes, ruego para que sea yo la que se adelante, pues él es fuerte, y yo, débil. Yo le necesito mucho más que él a mí. Vivir sin él no sería vida. ¿Cómo iba yo a ser capaz de soportarla? También esta es una plegaria inmortal, que no dejará de dirigirse a los cielos mientras subsista mi especie. Yo soy la primera esposa. La última será una copia mía”.

Cubierta de: Los diarios de Adán y Eva

Cubierta de: Los diarios de Adán y Eva

Dos años pasaron  entre la publicación de Extractos del diario de Adán (Extracts from Adam’s Diary, 1904) y Diario de Eva (Eve’s Diary: Translated from the Original Ms., 1906), y aunque su autor quiso verlos editados juntos en un volumen no fue hasta después de su muerte que eso ocurrió. La editorial Impedimenta nos presenta en una magnífica edición Los diarios de Adán y Eva con una cuidada traducción de Gabriela Bustelo y con unas impresionantes ilustraciones de Sara Morante que nada tienen que envidiar a las ilustraciones de Lester Ralph para la edición original editada por Harper & Brothers.
En muy pocas ocasiones la literatura ha ofrecido un escritor tan ingenioso y con tanto encanto como Mark Twain. Cualquiera de sus obras, ya sea una novela, un libro de viajes o un ensayo, es una fiesta para los sentidos, la demostración más patente de que el entretenimiento y la profundidad no son incompatibles en el mundo de la literatura, y conservan intacto el ingenio de su humor incombustible, basado en contrapuntos irónicos que retratan el candor de las ingenuidades más primitivas.

Los temas bíblicos de la creación del mundo y del hombre obsesionaron a Mark Twain durante toda su vida de escritor. Es constante la referencia en sus relatos, cartas y anotaciones a trabajos que estaba desarrollando, o proyectos que planeaba, con la intención de reunirlos en una magna obra dedicada a los escritos bíblicos. Mark Twain conocía muy bien la Biblia, como lo demuestra la gran influencia que tuvo en toda su obra, pero en estos relatos sobre el Antiguo Testamento encontramos también las huellas de su propia vida: El diario de Adán y Eva se convierte en un tierno y emocionado recuerdo de su mujer, Olivia Langdon, que había muerto un año antes de su redacción. En todos estos relatos está presente, como factor unificador, el vigoroso humor de Mark Twain, con su estilo sencillo, directo, ácido e irreverente, y la misma actitud franca y vital en defensa del ser humano cuyas debilidades y pretensiones ridiculiza.

Quiero terminar esta reseña con el epitafio que Adán escribió para la tumba de Eva:

“Donde quiera que ella estuviera, allí se hallaba el Paraíso”.

Adán y Eva

Adán y Eva

Mark Twain. Fotografía de A. F. Bradley (Nueva York, 1907).

Mark Twain. Fotografía de A. F. Bradley (Nueva York, 1907).

El autor:
Mark Twain (pseudónimo literario de Samuel Langhorne Clemens) nació  el 30 de noviembre de 1835 en la pequeña aldea de Florida, en el estado norteamericano de Missouri. Y creció en Hannibal, un puerto fluvial próximo al río Mississippi, lugar que inspiraría muchas de sus obras. A los doce años, debido a la muerte de su padre, el abogado John Marshall Clemens, tuvo que abandonar sus estudios para ayudar económicamente a su familia. En su primera juventud trabajó en una imprenta. Con dieciocho años abandonó su hogar y se dedicó a viajar. Fue así como empezó a escribir breves relatos de viajes y a publicarlos en el Journal de Muscatine, que pertenecía a su hermano mayor. En los siguientes años fue tipógrafo en Nueva York y Filadelfia, y aprendiz de piloto en un barco a vapor, hasta que la Guerra de Secesión imposibilitó por completo la navegación. Se alistó entonces durante un corto periodo de tiempo en el ejército de la Confederación, abrió su propio negocio de maderas, probó suerte en las minas de plata de las montañas de Nevada, y trabajó como periodista en el Territorial Enterprise de la ciudad de Virginia. Fue en 1863 cuando empezó a firmar sus obras bajo el seudónimo de Mark Twain, nombre que hace referencia a una expresión típica en los cantos de trabajo del río Mississippi, y que significa «dos brazas de profundidad», es decir, el calado mínimo necesario para la buena navegación. Su primer éxito literario lo conseguiría en 1865 con el cuento corto La famosa rana saltarina de Calaveras County, pero su fama se consolidaría con la publicación en 1876 de Las aventuras de Tom Sawyer, que tendrían una continuación en 1884 con Huckleberry Finn. De esa época data también otra de sus obras maestras, Un yanqui en la corte del rey Arturo (1889). En 1893 Twain se arruinó completamente tras la inversión en una imprenta automática, y se vio obligado a dar conferencias por todo Estados Unidos y el resto del mundo para recuperarse económicamente. Esto, junto a otras experiencias negativas que azotaron a su familia, fue lo que le hizo pasar de un estilo inspirado en el humor a un oscuro pesimismo. De esa época datan sus obras más sombrías: El hombre que corrompió Hadleyburg (1899), o Los sinsabores de la vida humilde (1900). Considerado por autores de la talla de William Faulkner o Ernest Hemingway como «el padre de la literatura americana», Twain, que se sirvió de su propia vida para encontrar la inspiración literaria, hizo oír su protesta en una época en que la vida en los Estados Unidos estaba dominada por el materialismo y la corrupción. Falleció a los 74 años el 21 de abril de 1910, en la ciudad de Nueva York.

Sara Morante

Sara Morante

La ilustradora:
Sara Morante  estudió Artes Aplicadas en España y en Irlanda, y ha asistido a varios talleres de litografía de Don Herbert, en Arteleku (San Sebastián). Recibió el Premio Nacional de Arte Joven, categoría ilustración, del Gobierno de Cantabria en el año 2008, y sus trabajos han sido seleccionados y expuestos en el IV Premio Nacional de Litografía Ciudad de Gijón 09, Inmersiones 09 y Espacio Zuloa de Vitoria (ilustración ganadora del Good Shi(r)t, 2010). Ha ilustrado para Impedimenta el Diccionario de Literatura para Esnobs, de Fabrice Gaignault, y Los zapatos rojos, de H.C. Andersen. También es autora de las ilustraciones del cuento gótico del ruso Vsévolod Garshín La Flor Roja (Ed. Nevsky), y del poemario Señal, de Raúl Vacas (Mundanalrüido). Asimismo, ha realizado diversas colaboraciones en prensa y publicidad.

Gabriela Bustelo

Gabriela Bustelo

Traductora:
Gabriela Bustelo nació en Madrid en 1962. Escritora y traductora de inglés de literatura, ensayo y cine. Pasó su infancia entre París y Washington DC, donde estudió en el Saint Patrick’s School. Licenciada en Filología Inglesa por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su carrera de traducción a mitad de carrera con El libro de la selva, de Rudyard Kipling, y ha traducido al español a clásicos como Edgar Allan Poe y Oscar Wilde, y contemporáneos como Raymond Chandler y Margaret Atwood, entre otros muchos. Ha colaborado durante años en revistas como Vogue, Gala y Telva. Escribió una columna en La Razón, y desde marzo de 2010 lo hace en el periódico La Gaceta. Para Impedimenta ha traducido Las señoritas de escasos medios.

El libro:
Los diarios de Adán y Eva (título original: The Diaries of Adam & Eve, 1904-1906) ha sido publicado por la Editorial Impedimenta en su Colección El Mapa del Tesoro. Traducido del inglés por Gabriela Bustelo. Encuadernado en tapa dura, tiene 96 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en inglés con subtítulos en español titulado:

El Diario de Adán y Eva (final)


Para saber más:

Mark Twain en Wikipedia.

http://saramorante.com/  Web oficial de Sara Morante.

Gabriela Bustelo en Wikipedia.

Adan y Eva

Adan y Eva

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“El libro de Hiperbórea”, de Clark Ashton Smith

“Su fantasmagórico romanticismo decadente estaba dirigido al propósito último de construir mundos de fantasía más extraños y disparatados que los que habían sido descritos jamás. No era suficiente para él con escapar del mundo terrenal, quería también exceder en envergadura imaginativa a todas las mitologías establecidas del pasado y del presente”.

Cubierta de: El libro de Hiperbórea

Cubierta de: El libro de Hiperbórea

En una carta escrita por Clark Ashton Smith a George Sterling y fechada el 4 de noviembre de 1926 se puede leer:
“De hecho, mi sueño más anhelado es encontrar una Hiperbórea más allá de Hiperbórea, en el reino de la poesía imaginativa”.

La Hiperbórea de Clark Ashton Smith es un continente primigenio, cuya concepción debe tanto a los antiguos griegos como a los escritos de Madame Blavatsky. El ciclo se desarrolla entre el Mioceno y el Pleistoceno y tiene como objetivo, en palabras del autor: «la creación de una atmósfera sobrenatural, extrahumana; los actores reales son las terribles fuerzas arcanas, las esotéricas malignidades cósmicas».

Junto a H.P. Lovecraft y Robert E. Howard,  Clark Ashton Smith conforman lo que llegaron a llamar “los Tres mosqueteros de Weird Tales“. Los tres despreciaron el tiempo que les tocó vivir y todos ellos volcaron su libido creativa en evocaciones de mundos perdidos, recreaciones fantásticas de civilizaciones antiguas o descripciones aterradoras de una realidad última más allá de los límites naturales, con un gusto morboso por un pasado idealizado, construido a la medida de sus necesidades y perfectamente adaptado a su entorno.

Como alguien dijo: Lovecraft escribía con la cabeza, Howard con las entrañas y Smith con el corazón.

El ciclo de Hiperbórea merece ser destacado en el conjunto de obras de su autor por suponer, aun en el marco de una literatura ya de por sí original, su trabajo más singular. El aspecto que sobresale sobre todos los demás en una primera lectura de la serie es el empleo del humor, que en muchos casos produce efectos irónicos al servicio de la sátira y en otros,mezclándose con el terror, grotescos.

El ciclo de Hiperbórea está formado por diez relatos que fueron escritos entre 1929 y 1957, y aparecen con el orden en que fueron completados, incluyendo como parte de la secuencia en sentido estricto solo aquellos textos que vieron la luz en vida del autor y relegando al apartado de anexos el resto de textos que tanto el autor en su momento como la crítica posteriormente han relacionado con el ciclo, ya sea de forma directa o apenas lateralmente.

  1. «La historia de Satampra Zeiros»
    “Yo, Satampra Zeiros de Uzuldaroum, escribiré con mi mano izquierda, puesto que ya no tengo otra, la historia de todo lo que nos aconteció a Tirouv Ompallios y a mí mismo en el santuario del dios Tsathoggua, que permanece desatendido por la adoración del  hombre en la jungla que se apoderó de los suburbios de Commoriom, esa capital de los gobernantes de hiperbóreos abandonada hace mucho tiempo”.
  2. «La puerta a Saturno»
    Cuando Morghi, el sumo sacerdote de la diosa Yhoundeh, junto a doce de sus más feroces y eficientes subordinados, fue en el crpúsculo matutino a buscar al infame Eibon, a su casa de gneis negra, en un promontorio sobre el mar del norte, se sorprendieron y decepcionaron por encontrarlo ausente”.
  3. «El testamento de Athammaus»
    “Se ha hecho necesario para mí, que no manejo el estilete de bronce o la pluma de cálamo, y para quien la única herramienta apropiada es el mandoble, componer este recuerdo de los curiosos y lamentables sucesos que precedieron al abandono universal de Commoriom por su rey y su pueblo”.
  4. «El sino de Awoosl Wuthoqquan»
    “—Dé, dé, oh, magnánimo y liberal señor de los pobres— gritó el mendigo”.
  5. «Ubbo-Sathla»
    “[…] Porque Ubbo-Sathla es el origen y el fin. Antes de la llegarada de Zhothaqquah o Yok-Zothoth o Kthulut desde las estrellas, Ubbo-Sathla moraba en los vaporosos pantanos de la recién formada Tierra; una masa sin cabeza ni miembros, engendrando los grises e informes anfibios de los primitivos y espeluznantes prototipos de vida terrestre… Y toda vida terrestre, se dice, volverá al final a través del gran círculo del tiempo a Ubbo-Sathla”.
    El libro de Eibon
  6. «La sibila blanca»
    “Tortha, el poeta, con extrañas canciones australes en su corazón, y el ocre oscuro de altos y pesados soles en su rostro, había vuelto a su ciudad natal, Cerngoth, en Mhu Thulan, junto al mar Hiperbóreo”.
  7. «El Demonio de Hielo»
    “Quanga, el cazador, con Hoom Feethos y Eibur Tsanth, dos de los joyeros más emprendedores de Iqqua, había cruzado las fronteras de una región en la que los hombres raramente se adentraban… y de la que regresaban incluso más raramente”.
  8. «La venida del Gusano Blanco»
    “Evagh el brujo, que moraba junto al mar boreal, fue consciente de muchos prodigios extraños e inoportunos en pleno verano. El sol ardía glacialmente sobre Mhu Thulan desde una bóveda celestial clara y pálida como el hielo. En el crepúsculo, la aurora colgaba desde el cenit hasta la Tierra, como un tapiz en una elevada cámara de dioses”.
  9. «Las siete geas»
    “Lord Ralibar Vooz, alto magistrado de Commoriom y primo tercero del rey Homquat, había salido con veintiséis de sus más valerosos siervos a la búsqueda de presas tales como las que ofrecían las Montañas Eiglophianas. Dejando para caballeros de menor valor los grandes perezosos y los vampiros de la jungla intermedia, así como los pequeños pero nocivos dinosaurios”.
  10. «El robo de los treinta y nueve cinturones»
    “Permítame decir, como preámbulo a esta historia, que no he robado a ningún hombre que no hubiese de alguna manera robado a otros. En toda mi larga y ardua carrera, yo, Satampra Zeiros de Uzuldaroum, a veces conocido como el maestro de los ladrones, he tratado de servir meramente como un agente de la legítima redistribución de la riqueza”.

Anexos:

  1. «La casa de Haon-Dor» (fragmento)
  2. Final alternativo de «La sibila blanca»
  3. «La Musa de Hiperbórea»
  4. «La sombra antigua /La sombra del sarcófago» (sinopsis)
  5. «La ciudad Hiperbórea»

La temática y estilo de estas historias son variopintos, y en ellas encontramos desde el horror cósmico clásico de Ubbo-Sathla, uno de sus cuentos más decididamente lovecraftianos, hasta el humor negro de Las siete geas, el absurdo surrealista de La puerta a Saturno, con sus alienígenas cubistas, la agridulce ironía poética de La Sibila Blanca o la alegre picaresca de El robo de los treinta y nueve cinturones.

Si sois entusiastas de la buena ciencia-ficción os recomiendo sinceramente este libro porque se que no os va a defraudar. Las traducción, la introducción,  las notas y la bibliografía corren a cargo de Luis Gámez que ha realizado un trabajo extraordinario.

Clark Ashton Smith

Clark Ashton Smith

El autor:
Clark Ashton Smith nació el 13 de enero de 1893 en el hogar de sus abuelos maternos en Long Valley, California, Estados Unidos. En 1902, la familia se trasladó a una parcela en Boulder Ridge, al sur de Auburn, donde Smith residiría hasta 1954. De formación autodidacta, vivió una vida sin acontecimientos destacables y que contrasta con la riqueza y variedad de sucesos y ambientes de su obra.
Se consideró a sí mismo poeta, aunque su pervivencia literaria está ligada a un fenomenal trabajo narrativo, que incluye el alumbramiento de mundos de fantasía como Hiperbórea o Zothique. Debe su fama principalmente a su obra literaria y a la amistad que compartió con Lovecraft entre 1922 y 1937, año en que Lovecraft murió; durante ese período participó en Los Mitos de Cthulhu. Smith, H. P. Lovecraft Robert E. Howard  fueron los colaboradores más importantes de la revista pulp Weird Tales. Murió el 14 de agosto de 1961 en Pacific Grove, California.

El libro:
El libro de Hiperborea (título original: The Tale of Satampra Zeiros, 1931; The Door to Saturn, 1932; The Testament of Athammaus, 1930; The Weird of Avoosl Wuthoqquan, 1932Ubbo-Sathla, 1933The White Sybil, 1934The Ice-Demon, 1933; The Coming of the White Worm, 1941The Seven Geases, 1934; The Theft of the Thirty-Nine Girdles, 1958). Traducción, introducción y notas de Luis Gámez. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 288 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:

Clark Ashton Smith en Wikipedia (en inglés)

Mapa de Abraham Ortelius, Ámsterdam 1597. en la esquina superior derecha dice Hyper Borei y muestra un continente que ocupa toda el área polar.

Mapa de Abraham Ortelius, Ámsterdam 1597. en la esquina superior derecha dice Hyper Borei y muestra un continente que ocupa toda el área polar.

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