“La luz que fluye de la divinidad”, de Matilde de Magdeburgo

Introducción de Hans Urs von Balthasar
«La mística de Matilde llama la atención, su vida provoca curiosidad, su poesía fascina»
.

Cubierta de La luz que fluye de la divinidad

Cubierta de: La luz que fluye de la divinidad

Estoy seguro que a más de uno le sorprenderá que traiga a mi blog a una de las mayores místicas que ha tenido el mundo religioso aunque no es una figura tan conocida como santa Teresa de Jesússan Juan de la Cruz o o santa Hildegard de Bingen, pero su experiencia  es de una excepcional importancia.
Los siglos XII y XIII contemplaron el nacimiento de uno de los movimientos religiosos más originales y controvertidos de la Europa Medieval. Las beguinas no sólo se revelaron contra las órdenes establecidas organizándose en cenobios lejanos a toda regla sino que encontramos entre sus filas los nombres de las místicas más famosas de la cristiandad de aquellos siglos medievales. Matilde de Magdeburgo fue sin duda una de esas místicas beguinas que regaló al mundo de las letras preciosos textos de alabanza al Amor de Dios.
Matilde nace en la primera década del siglo XIII y procede de uno de los numerosos castillos que existen en los alrededores de Magdeburgo. El año de su nacimiento es probablemente 1207. No hay datos de su familia y muy pocos de su juventud que está marcada por el estamento nobiliario en el que nació.
Matilde comenzó su viaje místico a los 12 años, en que empezó a experimentar a Dios. Ingresó como beguina, un movimiento en que las mujeres hacían votos, pero sin vivir en monasterios,sino que vivían en comunidades con casas separadas y ejerciendo trabajos para ganarse la vida. Era la única alternativa que tenían las mujeres al matrimonio o al monasterio. Pero a los 63 años ingresó en el convento cisterciense de Helfta hogar de otras mujeres escritoras como Gertrudis la Grande y Matilde de Hackeborn.

“Yo, indigna pecadora, fui saludada a la edad de doce años, cuando estaba sola, por el Espíritu Santo, que se derramó con tanta fuerza que nunca más me sentí capaz de cometer un pecado venial grave. El amadísimo saludo ocurría todos los días, y con su amor me hacía desagradable toda la dulzura del mundo, y seguía creciendo de día en día. Esto sucedió durante más de treinta y un años.”     [Pág. 174]

Hacia 1250, cuando todavía era laica, comenzó la escritura de un libro, fruto de su experiencia mística, al que tituló Luz fluyente de la divinidad, título que fue inspirado en una de sus visiones. Escribió el libro en un periodo de treinta años. Redactó el último capítulo cuando ya estaba en Helfta, la obra completa estaría integrada por un total de siete libros.
La luz resplandeciente de la divinidad
es un diálogo abierto con Dios en el que su autora nos habla de un hermoso misticismo personalizado a partir de figuras alegóricas como el Alma, el Amor o la Fidelidad. En ese diálogo, fluye el lenguaje: la palabra de Dios nace así en el silencio, en la capacidad de escuchar al Otro.

“—Oh, Señor, ¿cómo se deberá llamar este libro para que sirva solo a tu gloria?
—Se deberá llamar la luz que fluye de mi divinidad en todos los corazones que viven sin falsedad.”     [Pág. 69]

Matilde fue escribiendo La luz que fluye de la divinidad a lo largo de muchos años y lo fue dando a conocer progresivamente. Esto, al menos, es lo que parece indicar el ruego por el o la copista al final del libro segundo, o al carácter de conclusión que presenta el último capítulo del libro cuarto. Se sabe, además, que hacia 1265 existió una edición compuesta por los cinco primeros libros, que era contemplada como una obra completa, y la traducción latina que se realizó aun en vida de Matilde, incluía solo los seis primeros libros. Matilde compuso al libro séptimo probablemente en el monasterio de Helfta, ya anciana.
Como poeta, Matilde goza hoy de un gran prestigio. Llena de creatividad lingüística, su lírica ha contribuido de forma fundamental al desarrollo de la lengua alemana como testimonio femenino místico más antiguo, hasta ganarse un hueco en la literatura universal. La suya es literatura religiosa que pone el acento en el ascetismo y la castidad; sin embargo, habla un lenguaje que chispea de erotismo.

Con un estilo que en unas ocasiones recuerda a San Juan de la Cruz y en otras al de Santa Teresa de Jesús, La luz que fluye de la divinidad es una invitación a recorrer los caminos del amor en la que se alternan oraciones y debates, proverbios y tratados, poemas y disertaciones, visiones del cielo y discurso político, adivinanzas y poemas de amor. La voz de Matilde penetra en los misterios de lo divino y llama a abandonarse al fluir de la vida. Su escritura carece de linealidad, evocando el recorrido circular de una danza cósmica al estilo de otras místicas medievales, como Margarita Porete o Hadewijch de Amberes. Es una obra que tiende un puente entre Hildegarda de Bingen y el Maestro Eckhart.

La traducción de esta edición se realizado a partir del texto escrito en altoalemán que se encuentra en el códex Einsidlensis 277, y para ello se han consultado las tres ediciones existentes de la obra, pero sobre todo la última de Gisela Vollmann-Profe.

Lee las primeras páginas.

Matilde de Magdeburgo

Matilde de Magdeburgo

La autora:
Matilde de Magdeburgo (ca. 1207-1282) procedía de una familia noble de la diócesis de Magdeburgo. Tuvo su primera experiencia mística a los doce años. Hacia los veinte abandonó a su familia para marcharse de la ciudad de Magdeburgo, donde se unió a un grupo de beguinas, comunidad de mujeres laicas que llevaban una vida de oración y de servicio a los pobres y enfermos. A partir de 1250, y por encargo de su confesor Heinrich von Halle, empezó a poner por escrito sus visiones, labor que ocuparía el resto de su vida. Hacia 1280 las persecuciones contra las beguinas obligaron a Matilde a buscar refugio en el convento cisterciense de Helfta, hogar también de otras mujeres escritoras, como Gertrudis la Grande y Matilde de Hackeborn, que la reconocieron como maestra.

La propia editorial Herder ha publicado “Matilde de Magdeburgo. Poeta, beguina, mística” de la teóloga alemana Hildegund Keul.
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Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

El libro:
La luz que fluye de la divinidad (título original: Das fließende Licht der Gottheit) ha sido publicado por la editorial Herder . Traducción de  Almudena Otero Villena. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 400 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en alemán en el que se explora la vida y obra de Matilde de Magdeburgo. Contiene textos originales de Matilde con traducciones y una breve biografía. Su título Mechthild von Magdeburg – die Minnesängerin Gottes, traducido Matilde de Magdeburgo – el juglar de Dios.

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Archivado bajo Biografías, Ensayo - Crítica literaria, Historia, Literatura, Literatura. Poesía

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