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La mejor poesía en español de todo el mundo y para todo el mundo.

“Hojas de hierba”, de Walt Whitman

«En el bicentenario del nacimiento de Walt Whitman»

«Edición bilingüe completa de Eduardo Moga
y selección de prosas»
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Cubierta de Hojas de hierba

Cubierta de: ‘Hojas de hierba’

Hojas de hierba tiene su origen en un ensayo titulado The Poet de Ralph Waldo Emerson, publicado en 1844, que expresó la necesidad de que Estados Unidos tubiera su propio poeta nuevo y único para escribir sobre las virtudes y los vicios del nuevo país. Whitman, leyendo el ensayo, deliberadamente se dispuso a responder a la llamada de Emerson cuando comenzó a trabajar en la primera edición de Hojas de hierba . Whitman, sin embargo, restó importancia a la influencia de Emerson, diciendo: “Yo estaba cociendo a fuego lento, cociendo a fuego lento, cociéndome a fuego lento; Emerson me hizo hervir”.Frontispicio de la primera edición, 1855
La primera edición se publicó el 4 de julio de 1855 en Brooklyn, en la imprenta de dos inmigrantes escoceses, James y Andrew Rome, a quienes Whitman conocía desde la década de 1840. Whitman pagó e hizo gran parte de la composición tipográfica para la primera edición en sí. El libro no incluía el nombre del autor, y en su lugar ofreció un grabado de Samuel Hollyer que mostraba a Whitman con ropa de trabajo y un sombrero alegre, con los brazos a su lado. Los primeros anuncios de la primera edición hicieron un llamamiento a los “amantes de las curiosidades literarias” como una rareza. El libro se vendió poco, pero Whitman no se desanimó.

“El título Hojas de hierba era un juego de palabras . “Hierba” (Grass) fue un término dado por los editores a trabajos de menor valor, y “hojas” es otro nombre para las páginas en las que se imprimieron.”

Hojas de hierba(1855) es la gran epopeya americana y una de las grandes epopeyas de la literatura universal: con una voz tan vigorosa como sutil, canta el nacimiento de los Estados Unidos y su desarrollo como nación. Sus poemas recogen la bullente diversidad del país, sus heterogéneos pobladores y sus paisajes inabarcables, y su carácter indómito, irreverente, exento de artificios. Es una épica democrática, que arrumba los viejos principios de las sociedades europeas y las igualmente viejas estéticas que los ensalzaban, y proclama las esperanzas y necesidades del Nuevo Mundo, donde ricos y pobres, hombres y mujeres, blancos y negros, están llamados a ser libres e iguales, y los afectos imperan sobre los intereses. Pero Hojas de hierba es también el retrato de una persona, Walt Whitman, que vierte sus pasiones singulares y sus anhelos más íntimos en sus páginas: «Esto no es un libro: / quien lo toca, toca a un hombre», escribe en un poema tardío. El amor por la naturaleza, la fuerza de su erotismo, la turbulencia de la vida en Nueva York y el abrumador ímpetu musical de su voz encuentran un eco dilatado en los poemas del libro. Para Harold Bloom, Whitman constituye el centro del canon norteamericano, porque toda «voz que en nuestra literatura contemporánea se alza en soledad, herida o estoica, tiende a asumir tonalidades whitmanianas».

Lee y disfruta de un fragmento del libro.

Walt Whitman

Walt Whitman

El autor:
Walter Whitman nació en West Hills, un caserío rural de Huntington, en el centro de Long Island, el 31 de mayo de 1819, apenas 43 años después de que los Estados Unidos hubieran proclamado su independencia de la Gran Bretaña. Su familia y sus estudios fueron pobres, pero él demostró desde niño un espíritu inquisitivo y autodidacta. Trabajó desde muy pequeño, y en uno de esos trabajos, como recadero de un despacho de abogados, sus patronos lo suscribieron a una biblioteca ambulante, donde leyó Las mil y una noches y todo Walter Scott: así descubrió la literatura. Pasó a emplearse en imprentas y a ejercer como periodista, que fue la principal ocupación de su vida. Whitman, además de leer, disfrutaba de los museos, las conferencias y la ópera de Nueva York, aunque seguía gozando de la naturaleza, a la que se sentía muy unido por su infancia rural y sus vínculos familiares, un amor que determinaría algunos de los rasgos más destacados de su poesía.Sus primeros cuentos y poemas, hechos a la manera de los clásicos ingleses, no auguraban al poeta revolucionario que fue. Inspirado por el trascendentalismo de Ralph Waldo Emerson, y estimulado por la necesidad, que el filósofo había expresado en conferencias y ensayos, de que los Estados Unidos contaran con un poeta verdadero, Whitman publica en 1855, a sus expensas, Hojas de hierba, un poemario breve -y casi anónimo: su nombre no aparece junto al título, sino sólo en la página de créditos- con el que aspira a transformar tanto el objeto de la literatura norteamericana – que él quiere que sea la propia sociedad del Nuevo Mundo, su geografía y sus gentes, su democracia- como el lenguaje que lo expresa, libre, natural y audaz. El libro, que recibe críticas feroces -salvo la del propio Emerson, que lo recibe con simpatía, incluye un poema titulado «Poema de Walt Whitman, un americano», que después se titulará «Canto de mí mismo», integrante indiscutible del canon literario occidental. Whitman trabajará toda su vida en el poemario, del que dará nueve ediciones: 1855, 1856, 1860, 1867, 1871-1872, 1876, 1881, 1889 y 1891-1892, cada una de las cuales aumenta la anterior. Este crecimiento orgánico, que sólo concluirá con la muerte del poeta -la última edición llega a sus manos cuando está agonizando: por eso se la ha llamado «la edición del lecho de muerte»-, revela una visión del mundo determinada por la creencia en un dios que alienta en todos los individuos y en todos los elementos de la naturaleza, y que les infunde una dignidad y una capacidad de amar iguales. Su evolución recoge las experiencias vitales más importantes de Whitman, como su dedicación al cuidado de heridos y moribundos en la Guerra Civil americana, y se adentra en una vejez fatigada y llena de enfermedades. Whitman muere en Camden, Nueva York, el 26 de marzo de 1895, después de que aquel librito de 1855 fuera tachado de insulto a la poesía se hubiese convertido en la obra más renovadora de la literatura en lengua inglesa desde William Shakespeare.

El Libro:
Hojas de hierba (título original: Leaves of Grass, 1855) ha sido publicado por la Editorial Galaxia Gutenberg en su Colección Rústica. Traducción del inglés e introducción de Eduardo Moga Bayona. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 1.584 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo bastante antiguo en el que Joan Manuel Serrat recita Una Hoja de Hierba, de Walt Whitman.

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Para saber más:
Walt Whitman en Wikipedia.

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“El poeta es un fingidor. Antología poética”, de Fernando Pessoa

«Edición Bilingüe de Ángel Crespo»
«Introducción de Ignacio García Crespo»

«Esta edición ofrece, en versión bilingüe, una amplia selección de sus tres principales heterónimos: Alberto Caeiro, Ricardo Reis y Álvaro de Campos, así como de Pessoa “êle mesmo”

Reseña escrita por Ricardo Martínez
https://ricardomartinez-conde.es/

Cubierta de El poeta es un fingidor

Cubierta de: ‘El poeta es un fingidor’

…..Una antología de un poeta así, tan universal en la transmisión más sutil de los sentimientos humanos, de la racionalización del pensamiento como indagador en el alma ávida de conocimiento, de religiosidad en el sentido de trascendencia, de vinculo, es un regalo difícilmente eludible para cualquier ‘conciencia sentiente’, como diría Zubiri.

…..Si, a mayores, la edición nos viene dada en bilingüe y vertida al castellano por un especialista tan acreditado como Ángel Crespo, el deseo de leer se multiplica. Pessoa, hay que decirlo, es uno de los poetas que, de unos años a esta parte, se ha situado en el panorama literario como un poeta no solo imprescindible por su canto emotivo, sensible, indagador introspectivo en la soledad del hombre, sino a la vez como un poeta casi inextinguible, no ya por la riqueza de su  discurso (la musicalidad, la sencillez de las palabras elegidas…) sino también por su larga tarea que custodia ese baúl inacabable portador de tantos manuscritos todavía por transcribir a pesar de la minuciosa labor de ‘exhumación’ llevada a cabo hasta ahora.

…..A propósito de su propia obra, escribió un día el propio Pessoa: “Gradué las influencias, conocí las amistades (de los heterónimos), oí, dentro de mí, las discusiones y las divergencias de criterios, y en todo esto me parece que fui yo, creador de todo, lo que menos hubo allí”. Él representó a través de la palabra la más elegante duda existencial, habiéndolo hecho, además, con versos tan delicados que todo entendimiento hallará, en un momento u otro, descanso y comprensión en su rítmico discurso de mar, en su sutil alusión. A veces con sugerencia limpia, sencilla: “La diligencia ha pasado por la carretera, y se ha ido;/ y la carretera no se ha puesto más bonita, ni siquiera más fea./ Así es la acción humana en el mundo./ Nada quitamos ni ponemos; pasamos y olvidamos;/ y el sol es puntual todos los días”

…..Otras veces el discurso es más hondo y sentido, más expresivo y directo; en este caso a través de su heterónimo Álvaro Campos: “No sé. Me falta un sentido, un tacto/ para la vida, para el amor, o para la gloria…/ ¿Para qué sirve cualquier historia/ o cualquier acto?// Estoy solo, solo como nadie lo ha estado,/ hueco dentro de mí, sin después ni antes./ Parece que transcurren sin verme los instantes,/ mas transcurren sin paso alado” Para concluir: “No ser nada, ser una figura romance,/ sin vida, sin muerte material, una idea,/ cualquier cosa que nada tornase útil o fea,/ una sombra en un suelo irreal, un sueño en un trance”

…..Siempre el hombre a solas, ‘desnudo en alma’ no obstante con ese punto, diríase esperanzado, aunque fuere por el deseo de vivir más, de conocer. Así nos ha hecho (nos hace siempre) tan sobria compañía. Y cuando haya de iniciar su camino al infinito, volverá a dar prueba de austeridad, de llaneza, que es una forma, también de seguir haciéndonos compañía, por la sinceridad de su discurso. Así lo ha dejado expreso en su Cancionero: “No combatí; nadie lo mereció./ A la naturaleza y, luego, al arte amé./ Las manos a la llama que la vida me dio/ calenté. Cesa ahora. Cesaré”

     Descanse en paz, y a nuestro lado su pensar, su decir

Fernando Pessoa

Fernando Pessoa

El autor:
Fernando António Nogueira Pessoa, más conocido como Fernando Pessoa nació en Lisboa, Portugal, el 13 de junio de 1888 y falleció el 30 de noviembre de 1935; fue poeta y escritor, considerado uno de los más brillantes e importantes de la literatura mundial y, en particular, de la lengua portuguesa. Tuvo una vida discreta, centrada en el periodismo, la publicidad, el comercio y, principalmente, la literatura, en la que se desdobló en varias personalidades conocidas como heterónimos. La figura enigmática en la que se convirtió motiva gran parte de los estudios sobre su vida y su obra. Habiendo vivido la mayor parte de su juventud en Sudáfrica, donde estudió hasta el año 1905, la lengua inglesa tuvo gran importancia en su vida, pues Pessoa traducía, trabajaba y pensaba en ese idioma. De día, Pessoa se ganaba la vida como traductor. Por la noche, escribía poesía: no escribía «su» propia poesía, sino la de diversos autores ficticios, diferentes en estilo, modos y voz. Publicó bajo varios (72) heterónimos —de los cuales los más importantes son Alberto CaeiroÁlvaro de CamposBernardo Soares y Ricardo Reis—, e incluso publicó críticas contra sus propias obras, firmadas por sus heterónimos. Murió por problemas hepáticos a los 47 años en la misma ciudad en que naciera, dejando una descomunal obra inédita que todavía suscita análisis y controversias.

El libro:
El poeta es un fingidor. Antología poética ha sido publicado por Ediciones Cátedra en su Colección Letras Universales. Edición de Ángel Crespo e introducción de Ignacio García Crespo. Encuadernado en rústica, tiene 584 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo con la lectura del poema de Fernando PessoaTabaquería.

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Para saber más:
Casa Fernando Pessoa.
Fernando Pessoa en Wikipedia.

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