«La última paloma», de Men Marías

«En el cadáver de Diana no hay violencia expresiva, es decir, ira, venganza… sino violencia instrumental, fría y calculadora, sin impulsividad y con control.»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

La primera Feria de la Primavera de la Villa de Rota dicen que tuvo lugar en 1941. Este año también será concurrida y alegre. Así lo anuncian los carteles. Hasta que conocen el horrible crimen…
A la chica le han arrancado los pechos
Le han cosido la vagina
De sus hombros nacen plumas blancas formando dos arcos sobre la tierra
Alas
Los que sí miran son sus ojos. Aún abiertos, detenidos en un rictus de terror…

Cubierta de 'La última paloma'

Cubierta de: ‘La última paloma’

La última palomaEditorial Planeta– es un thriller psicológico escalofriante y adictivo que parece salido de la pluma de un autor maduro y consagrado. No es así, es la última obra de Men Marías (seudónimo), una joven granadina que ya ha cosechado numerosos éxitos y que, con esta novela, seguro, pasará a convertirse y ser reconocida como una gran escritora de novela negra.
Tres partes, dos tiempos y varios narradores. Omnisciente hablando del pasado, y en primera persona los personajes principales investigan el asesinato y desnudan su alma frente al lector, recordando de dónde arranca el dolor –como en el caso del sargento Patria– y describiendo el presente.

Men Marías utiliza un lenguaje rico y preciso; las descripciones y los adjetivos son tan convenientes que te hacen imaginar con nitidez cada escena. La documentación ha sido rigurosa y exhaustiva. Tanto en la parte histórica para ambientar la trama –el nacimiento de la Base Naval americana en Rota; las reminiscencias de grupos de extremismo religioso como los Skoptsy que creían que la única manera de salvar su alma era la castración–, como en fisiología para determinar propiedades y funcionamiento de órganos humanos y, lo que más me atrae, los trastornos de la personalidad, donde da toda una lección de comportamientos psicopáticos. Aborda sin ambages la autolesión como fórmula para intercambiar la angustia por algo más fácil, por un dolor que duela menos, por algo que se sepa manejar y controlar… Cuando la pena es tan profunda, no puede expulsase en forma de lágrimas. Se queda dentro de los pulmones, se convierte en una capa de lodo pastosa…Describe de manera dura el mundo marginal, el de los pandilleros que fuman y beben más de la cuenta, con un lenguaje descarnado, sin tapujos.

Y a la vez hace que el lector utilice sus sentidos, sobre todo el olfato: huele a tierra, a laurel, a aloe vera… Los tomates de la tía Candela huelen a verano; o lo que percibe el cabo Sacha del perfume de Patria… un olor que nunca ha sabido de qué se compone pero que le relaja como un baño caliente. Huele como lo haría algo dulce bajo el mar.

Men Marías nos habla de un pueblo de Andalucía en la época de la España atrasada, pobre y gris de 1953; de sus gentes humildes como la familia de Pepe el Mayeto que pensaba emigrar a Francia para que su familia tuviera pan que llevarse a la boca; de las mujeres vestidas de negro que miraban al suelo y creían que todo era pecado; de las calles sin asfaltar en muchas poblaciones que no tenían tampoco luz eléctrica; un pueblo que, a pesar de su pobreza, tenía un alto valor estratégico, por lo que los americanos decidieron construir allí una base naval. Muchos lugareños se arruinan al expropiarles sus fincas, otros en cambio, aprovechan la oportunidad y encuentran trabajo en la base. Su mundo cambia de repente, porque la base naval americana trajo la riqueza al pueblo hace unos sesenta años…; también su sistema de valores. Estraperlo, alcohol, dinero, prostitutas… solo Dios sabe lo que allí pasó… Las recatadas españolas descubren que las mujeres yanquis no tienen prejuicios y muchas intentan imitarlas subiendo el largo de sus faldas, luciendo escotes… Mickey Mouse, Coca Cola, Los Rolling Stone… se colaron en sus vidas. Había luz y dinero a espuertas.

La última paloma es también una novela de denuncia social contra la violencia y el maltrato en el ámbito familiar ejercido contra las mujeres y la impunidad de esos varones que se creen con derecho a todo, a destrozar el cuerpo y el alma de sus propias hijas; impunidad también de esas madres que no saben proteger y cambian la percepción de las cosas para no sentir culpa, aunque ello conlleve que su pequeña sienta que nunca merecerá amor porque ni siquiera su propia madre la quiso…

Denuncia también de una sociedad cerrada que logrará, con su hipocresía, que un joven prefiera parecer “una mala bestia” que un homosexual…; y evidenciar, por último, lo que ocurría con los hijos de las madres descarriadas que no tenían marido.

Hay un claro homenaje al poeta granadino Federico García Lorca con las leyendas sobre la Tarara, un ánima que protege al pueblo, aunque también lo aterroriza porque lloraba la noche entera… unos llantos que te desgarraban el alma. Se oían por toda la playa. Otras veces reía. Reía con tanta fuerza que la risa se estiraba hasta parecer un aullido… Solo una pobre niña que se volvió loca.

¡Enhorabuena Men Marías! Espero y deseo volver a encontrarme con Patria y con el cabo Sacha muy pronto.

PERSONAJES:

  • Patria Santiago es sargento de la Guardia Civil. Es guapa, con melena negra. Cuando habla, el hilillo de pecas que resbala por su nariz se mueve como hormigas en fila. Estudió Derecho y se hizo criminóloga, tras ingresar en el cuerpo. Fue boxeadora, y ríe a carcajadas, pero de repente pueden volverse agresivas sus expresiones. En el pueblo la llaman la escaleras… Siempre lleva cubiertas sus manos con unos guantes, incluso en verano. El dolor la calma porque puede controlarlo. Es fuerte y brillante como su pelo.
  • Sacha Santos, ha sido ascendido a Cabo Mayor de la Guardia Civil. Tiene unos cuarenta años y el atractivo de los jugadores de tenis. Estudió Psicología en Madrid y trabajó en una multinacional de RR.HH. Su vida en Rota no tiene nada que ver con la que llevaba en Madrid.
  • Candela es la tía de Patria y de Víctor; tiene ochenta y seis años y empieza a sufrir la enfermedad del recuerdo. Aún es fuerte; ella sola sacó adelante a una familia de hombres. A los diecinueve años se hizo partera, al ayudar a una mujer a punto de morir al dar a luz. Nunca se casó ni tuvo hijos. Cuida de sus sobrinos desde que tenían catorce años. Padece anafia, no siente los abrazos, pero los da. Admite, a regañadientes, que la cuide Marlene, una mujer chiquitina, de cabello oscuro y corto y ojillos negros que se maquilla sin piedad.
  • Víctor es el mellizo de Patria; siempre fueron uno… se ofende porque su hermana le ha conseguido un trabajo que le hace sentir inútil porque él no puede devolverle nada. Cree que la culpa de todo fue suya porque no supo defenderla… Lleva un bigote ridículo. Y hubo un tiempo en que se acercó demasiado a la bebida.
  • Los ojos del teniente Quintana se apagaron cuando murió su hija Belén, que tenía unas pestañas como abanicos y un precioso cocker spaniel que ahora él se encarga de llevar a exposiciones caninas; en la comandancia también forman parte del cuerpo el cabo Patricio Covarrubias y su eterno vapeador, que está gordo como una peonza pero que es divertido y bonachón; Macarena Mugardos y alguno más…
  • James Pemberton, marine de la Sexta Flota. Es un hombre que puede ser otros muchos. Lo ve todo. Tiene un cuerpo atlético y atractivo.
  • Phillip O´Connor fue teniente general del cuerpo de Marines americano. Parece un hombrecillo del Monopoly que además mea pasta; casado con Belinda O´Connor, que va tan arreglada como si fuera a posar para una revista de interiores.
  • Diana Buffett tenía diecinueve años, nieta de Berta y William Buffett, los de la Pizzería Genaro. Vivía en Cádiz con sus padres, donde estudiaba en la universidad. Estaba implicada en los movimientos feministas y publicaba en las redes todo lo relacionado con violencia machista. Su abuelo fue de los primeros marines en llegar con la Sexta Flota americana a la base naval de Rota; allí se casó con Berta, que había nacido en el pueblo.
  • Maddie Black tiene ojillos pequeños y azules, muy juntos, y ojeras. Su español es pobre y no entiende cuando le hablan muy rápido. Era la mejor amiga de Diana. Aprendió a silenciar el mundo a la vez que el mundo la silenciaba a ella. Sus abuelos son Curtis Black-también de los primeros marines de la Sexta Flota- y Elsa, nacida en Rota.
  • Hugo Ricote, tiene veinte años y está fuera del sistema. Consumo y venta de hachís y farlopa; carreras de coches clandestinas; incitación al odio en redes sociales; maltrato animal; venta de tabaco de contrabando de Algeciras… Tiene la cara picada por el acné y está muy delgado.
  • El Ciego reconoce que cuando los americanos llegaron a Rota solo pensaban en beber y en mujeres. Ellos tenían dinero y eran jóvenes… no tenían límites; con pocos dólares podían hacer lo que quisieran.
  • Y las eminencias del pueblo: don Manuel, el párroco; Diego Baralla, director de “Rota hoy” y la alcaldesa, Olimpia Piernavieja, que va subida siempre en unos taconazos de vértigo y se repite constantemente “eres una mujer fuerte”. Cuando se divorció se fue a vivir a la casa familiar. Su padre fue el mejor hombre, el mejor padre y el mejor médico. Los estudios del doctor Piernavieja aún son objeto de análisis en las universidades europeas.
  • Y Paz, que es enfermera y trabaja en Cádiz en una residencia de ancianos y que sale con Sacha; y Javier, el clásico enfermero que te regula el suero con una sonrisa en los labios; y Raquel, la madre de Patria, que siempre la acusaba de ser mala…; y el doctor Iglesias que es el forense y necesita el silencio y el frío del laboratorio para ser él…
  • Y los lugares que son un personaje más, como La Casa Mongoli que construyó León de Carranza y luego abandonó. No hay okupas, ni tampoco las parejas que antes la frecuentaban. Tienen miedo de la Tarara, desde que apareció todo fueron golpes y gritos; y La Mala Madre, regentada por Fortu que tiene el mejor chocolate con churros de todo el pueblo. Alterna la música de los ochenta con el flamenco…

El resto, los encontrarás en La última paloma

Sinopsis de a editorial.
Frente a la base naval de Rota, tras el cordón policial que acordona la brutal escena, un grupo de vecinos clama que se haga justicia: el cuerpo de la joven Diana Buffet yace salvajemente mutilado y con unas enormes alas cosidas a su espalda.

Ni las cámaras ni el helicóptero de vigilancia de la base han captado una sola imagen que pueda servir a la investigación; algo incomprensible.
La sargento Patria Santiago sabe que el asesino va a volver a matar, pero nadie la cree, ni siquiera el cabo Sacha Santos -a quien le gustaría ser algo más que su compañero-, porque al igual que piensa el resto de Rota, Patria ha convivido con el dolor demasiado tiempo como para ser de fiar.
Una sola pista, la investigación que Diana estaba haciendo sobre la base, y su relación con la desaparición de una joven hace sesenta años, cuando los americanos llegaron a Rota, parecen ser los únicos hilos de los que tirar.

«Sólo quien conoce el dolor
puede enfrentarse a un crimen tan macabro.»

Lee y disfruta de las primeras páginas de la novela.

La autora:Men Marías
Men Marías (Granada, 1989) es el seudónimo bajo el que Carmen Salinas firma sus libros. Se licenció en Derecho y ejerció la abogacía desde los veintitrés años, especializándose en el sector mercantil. Debutó como escritora con la obra Pukata, pescados y mariscos, que fue galardonada con el Premio de Novela Carmen Martín Gaite 2017 y un accésit en el Premio Torrente Ballester 2017. En el género del cuento, ostenta un total de 28 menciones de ganadora y finalista en diferentes certámenes literarios españoles e internacionales. Además, es tutora de técnica literaria, novela negra y poesía en su ciudad.

El libro:
La última paloma ha sido publicado por la Editorial Planeta en su Colección Autores Españoles e Iberoamericanos. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 544 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

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Para saber más:

https://twitter.com/menmarias
https://www.instagram.com/menmarias/

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Archivado bajo Literatura, Literatura, Narrativa, Literatura. Novela Negra, Por Maudy Ventosa

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