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“La Otra Gente”, de C.J. Tudor

«… Dicen que el odio y la amargura destruyen a la gente.
Se equivocan. Lo que destruye es la esperanza…»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

No tengo muy claro que sea así. Es posible que la esperanza sea la que nos mantenga vivos y a flote, y el odio el que nos de la fuerza para seguir creyendo que, donde no alcanza la justicia, será la venganza quien la supla, haciendo posible que pague con dolor aquel que nos arrebató lo que más queríamos… Dicen que es un plato que sirve frío… Tal vez, pero no olvides que donde tú no llegues, pueden hacerlo ellos, los que están en el lado oscuro de internet. La otra gente.

Después del éxito logrado con El hombre de tiza, C. J. Tudor nos cautiva con este nuevo thriller psicológico que sobrecoge y engancha, La Otra Gente, publicado por la editorial Plaza y Janés.

Cubierta de 'La Otra Gente'

Cubierta de: ‘La Otra Gente’

Con capítulos y frases cortas y directas, con un lenguaje coloquial y sencillo, la autora nos sumerge en la trama desde un impactante inicio, cuando Gabe, el protagonista vuelve a casa en su Range Rover por una autopista colapsada. Delante de su coche va otro, viejo y destartalado, lleno de pegatinas llamativas, incluso de mal gusto. De repente, una niña se asoma desde el asiento de atrás y él siente que su corazón se paraliza porque es igual que su hija, que su Izzy, sin un diente delantero y parece que dice “papá”. A partir de ahí comenzará la peor pesadilla que podría imaginar. Nadie creerá al principal sospechoso de asesinar a su familia; en unas horas pasará de ser un padre desesperado a ser un potencial homicida. No tiene amigos que lo apoyen, ni familiares que le ayuden a mitigar el dolor. Su vida solo tiene un sentido: buscar a su hija, porque él está convencido de que sigue viva. No es capaz de pensar que su hija ha sufrido una muerte cruenta. Ella no; él la vio, iba en aquel coche destartalado…

El paso del tiempo demuestra que una desaparición no es lo mismo que una muerte. No puedes elaborar el duelo, porque no hay evidencias del fallecimiento ni cuerpo al que llorar, ni cementerio al que llevar flores y, además, los desaparecidos dejan de ser noticia. Quedan los familiares que están seguros de que solo están perdidos y continúan la búsqueda. Como hace Gabe durante tres años.

Es una novela donde la búsqueda y la carretera son un personaje más. También la huida. Pero, sobre todo, es una novela de venganza, del “ojo por ojo”, de devolver el sufrimiento con creces… ¿Puede el amor convertirse en odio? Nadie sabe en realidad dónde están sus límites hasta que se ve empujado a ponerlos a prueba. No sabemos hasta dónde seríamos capaces de llegar por un ser querido. Los actos de crueldad más abyectos nacen del amor más profundo…Tampoco sabemos si produce satisfacción la reparación lograda; lo que está claro es que esa compensación significará un profundo dolor para otros y no recuperaremos lo que se nos arrebató y que, en esa huida hacia adelante, no habrá marcha atrás. Aunque no se hable de la culpa.

El olvido y el perdón no suelen curar las heridas. Y, seguramente, la venganza tampoco.

Tendemos a pensar que las desgracias siempre ocurren a otra gente, que las tragedias no forman parte de esa vida idílica que creemos que hemos construido para proteger a los nuestros, y cuando se desmoronan esas barreras nos damos cuenta de que no hay otra gente, de que todos somos iguales. Hablamos de la vida como como si fuera un elixir mágico… Y, sin embargo, la vida no es más que nuestro lento avance por el corredor de la muerte. Por más desvíos que tomemos, todos acabamos confluyendo en la misma dirección. La única diferencia está en la duración del viaje.

La acción va transcurriendo en tres tiempos, como si esos tres momentos no tuvieran relación entre sí. El que marca la búsqueda del padre, su continuo ir y venir por la autopista, parando en los bares de las gasolineras; durmiendo en la autocaravana; parece enfermo por lo delgado, y seco como un sarmiento…; la de Fran y Alice, que huyen constantemente, siempre con miedo a que venga el hombre, ese que, seguro, les va a hacer daño; y la de la chica pálida que está en una habitación blanca; lleva años al cuidado de enfermeras y fisioterapeutas; está atrapada en un cuerpo que no ha envejecido, que no hace ni una mueca, ni un gesto: tiene el rostro sereno y terso, parece de alabastro. Antes amaba la música y el sonido de mar. Solo la visita él; está un rato con ella y le lee en voz alta…

Todos somos capaces de hacer tanto el bien como el mal. Muy pocos mostramos nuestro rostro auténtico al mundo, por miedo a que el mundo se nos quede mirando y se ponga a gritar.

Un placer haberte conocido, C.J. Tudor, y leerte de nuevo. Me atrapaste desde la primera página, por el trasfondo que subyace a la trama; por lo que cuentas y por los giros del guion. Y sobre todo por la sencillez con la que escribes.

PERSONAJES:

  • Gabe -Gabriel- antes era escritor; ahora se ha convertido en el hombre delgado consumido por la esperanza; parece enfermo. Reparte octavillas con la foto de su hija en las cafeterías de las gasolineras. Conduce de noche. Siempre tuvo la sensación de no ser lo bastante bueno para su mujer.
  • Jenny -Jennifer Mary Forman-, su mujer, era razonable, pero con los límites bien marcados en lo que se refería a la familia. Sentía devoción por su hija. Trabajaba como Diseñadora gráfica. Mujer de buen gusto y poco tacto; buena persona y una madre genial.
  • Izzy -Isabella Jane Forman-, su hija, de cabellera rubia recogida en coletas y una mella entre los dientes delanteros. Una niña feliz.
  • Harry -médico y cirujano respetado- y Evelyn -bien peinada, almidonada y conservadora- son los padres de Jenny.
  • Katie, es camarera nocturna, su aspecto es cansado. Es madre soltera de Sam y Gracie, con un empleo sin futuro. Su marido los abandonó cuando sus hijos eran muy pequeños. Es rubia y con ojos amables. Su madre es amante de los gin-tonic y el vino; a su padre le arrebataron la vida.
  • Fran -Francesca- viaja con Alice. Siempre ha tenido una relación distante con su familia. No puede proteger a Alice del mundo de los sueños, del subconsciente. Siempre fue excitable, impulsiva y respondona.
  • Alice recoge sus cabellos castaños en una cola de caballo y su cuerpo parece escuálido; es morena, de ojos azules. Padece narcolepsia; se sumerge en un sueño profundo en cualquier parte, allí donde habitan las auténticas pesadillas, pero da más miedo cuando despierta. No le gustan los espejos. ¿Quién es y qué esconde?
  • El Samaritano es alto y delgado y se viste de negro, su piel es oscura, y lleva la cabeza rapada. En su cara sobresalen unos dientes muy blancos; en uno de ellos hay incrustada una pequeña piedra, como si fuera una perla.
  • Miriam es la enfermera más antigua que cuida a la niña pálida que está inmóvil.
  • Lou, es la hermana menor de Katie. Los hijos de esta duermen por la noche en su casa mientras trabaja.
  • Isabella, tuvo un accidenta…Charlotte Harris, es su madre. Una caracola pulida llena de veneno.
  • La inspectora de policía Maddock se encarga de buscar al culpable de lo ocurrido en casa de Gabe.

Y los demás… Tendrás que encontrarlos.

Sinopsis de la editorial:
Mientras conduce hacia casa una noche, Gabe ve aparecer la cara de una niña en la ventanilla posterior del viejo coche oxidado que tiene delante. Solo pronuncia una palabra: «Papá». Es su hija de cinco años, Izzy. Nunca la vuelve a ver.
Tres años después, Gabe pasa sus días y sus noches recorriendo la autopista en busca del automóvil que se llevó a su hija, negándose a perder la esperanza aunque la mayoría de la gente crea que Izzy está muerta.
Fran y su hija, Alice, también han hecho muchos kilómetros por la autopista. No buscan. Huyen. Tratando de mantenerse un paso por delante de quienes quieren hacerles daño.
Porque Fran conoce la verdad. Sabe lo que realmente le pasó a la hija de Gabe. Sabe quién es el responsable. Y sabe lo que les harán si alguna vez las alcanzan…

C. J. Tudor con Maudy Ventosa

C. J. Tudor con Maudy Ventosa

La autora:
C. J. Tudor (Salisbury, Inglaterra, 1972) vive con su familia en Nottingham, Gran Bretaña. Ha desempeñado diversos trabajos a lo largo de su vida: presentadora de televisión, redactora o paseadora de perros. Ahora es feliz dedicándose a escribir libros. Es autora de La Otra GenteLa desaparición de Annie Thorne y El Hombre de Tiza, su primera novela y con la que consiguió un éxito de ventas mundial.

El libro:
La Otra Gente (título original: The Other People, 2020) ha sido publicado por la Editorial Plaza y Janés en su Colección Éxitos. Traducción de Carlos Abreu Fetter. Encuadernado en tapa dura, tiene 384 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en inglés con subtítulos en español en el que C. J. Tudor nos habla de su novela La Otra Gente.

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Para saber más:
https://www.facebook.com/caz.tudor.3
https://twitter.com/cjtudor

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“Veneno de mujer. Asesinas y sus ponzoñas”, de José de Cora y Óscar Soriano

«Una envenenadora no es una asesina.
Ni siquiera una asesina que mata con veneno.
Hablamos de un tercer tipo de delincuente. Ni asesina, ni criminal que elimina congéneres mediante ponzoña, sino envenenadora.»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Cubierta de Veneno de mujer

Cubierta de: Veneno de mujer

Así comienzan la introducción del libro Veneno de mujer, de José de la Cora y Óscar Soriano, publicado por la Editorial Edhasa en febrero de 2021, en el que se trata el veneno cuando es manipulado por mujeres.
Estamos ante un estudio riguroso y científico en cuanto al Muestrario de venenos, procedencia y efectos, y excelentemente documentado en la presentación de los casos cuando nos presentan su Muestrario de envenenadoras. Ningún archivo policial acumularía tanta y tan variada información.

El recorrido comienza con la mujer-veneno, las VishaKanyas indias, que se valían de su propio cuerpo como arma capaz de causar la muerte a los que, según ellas, merecían morir. Como todo “modelo” que se precie, tiene sus herederas: las “lady ponzoña”, encargadas de engañar a los incautos. Estos personajes, a menudo, han sido recreada por el cine y la literatura. Esas mujeres que arrastraban a la muerte con su propio cuerpo, y esas otras hermosas y seductoras que ocultaban los venenos en bebidas o viandas que hacían ingerir a sus víctimas. El resultado era siempre el mismo: la muerte.

Afirman los autores, que las envenenadoras son asesinas singulares. La mujer tóxica constituye una categoría aparte dentro del concepto de “asesina” y que, además, no tiene parangón en el mundo masculino… Según su estudio, los venenos cumplen tres fines: asesinato, ejecución y suicidio. El libro de Cora y Soriano se centra en el asesinato y solo cuando es la mujer quien lo lleva a cabo. Concluyen que, a lo largo de los siglos, hay unas notas que permanecen constantes: sociedad femenina frente a los hombres o misandria; elaboración de venenos, o artesanía, y maridos o/y familiares como víctimas principales en pos de dinero, amor o sexo.

Apoyan que las envenenadoras tienen una serie de características comunes, que van desde la ausencia de empatía hasta ser rencorosas y egoístas y manifestar una absoluta ausencia de culpa. Hay investigadores que clasifican a estas asesinas en nueve categorías: viudas negras –los objetivos son el marido o amantes ocasionales–, ángeles de la muerte –médicos, enfermeras o cuidadoras–, depredadoras sexuales –responden a venganzas con motivaciones de placer sexual–, asesinas por venganza, asesina por lucro o provecho, asesinas en grupo, asesinas con trastorno mental y otros dos tipos que no encajan en ninguna de estas categorías. Cora y Soriano amplían esta clasificación: tóxicas precoces –debutan antes de los dieciocho años–, dueñas de los secretos –brujas o curanderas–, Ángel makers / fabricantes de ángeles –se daban en granjas para niños de madres solteras–, Diesirae, Amourfou –un amor loco que se genera en la propia envenenadora destruyendo todo si no consigue sus objetivos–, Femme fatal / vampirismo –responde a arrebatos amorosos–, envidia malsana pasión enfermiza, misandria –el odio al hombre per se–, y eutanasia paliativa. Todas estas claves nos las muestran los autores en la Introducción.

Da miedo pensar que el placer morboso está en la naturaleza de las envenenadoras; teniendo en cuenta que los investigadores aseguran que muchas ellas jamás son perseguidas. Según Martina Cole, ”las mujeres se han salido con la suya durante mucho tiempo”.

Se suscitan muchas preguntas para el lector curioso: ¿Es más sádico el hombre que la mujer cuando asesina, porque ellos suele dejar un reguero de sangre mayor…? ¿Cuál de los dos disfruta más viendo agonizar a sus víctimas? ¿Hay un tipo de asesinato propio de género? ¿Solo las mujeres son capaces de agruparse para envenenar? ¿La sociedad, ante un posible crimen, tiende a ser más condescendiente cuando la sospechosa es una mujer? Como dice Lombroso ¿los delitos cometidos por mujeres son más numerosos durante el periodo menstrual? ¿O hablamos de un estigma social? Seguro que la lectura atenta de Veneno de mujer resolverá la mayoría de estas dudas.

El capítulo I, Muestrario de envenenadoras, presenta una amplia selección de casos de envenenadoras que fueron condenadas y ajusticiadas, y que se corresponden con las categorías antes mencionadas: tóxicas precoces, fabricantes de ángeles, tanatofilia –atracción hacia la muerte–, parejas diabólicas, dueñas de los secretos, fascinadas por el veneno, viudas negras, sindicatos antimaridos, codicia perniciosa… depredadoras, ira, misandria… Los casos descritos sucedieron en Inglaterra, España, Austria, Francia, Suiza, EE UU, Ucrania, Italia, Lituania, Serbia, Alemania… ¿significa que la maldad es universal y el modus operandi también?  Fotografías, dibujos y grabados en blanco y negro nos muestras envenenadoras, enseres, portadas de periódicos, y juicios en donde son declaradas culpables estas mujeres asesinas.

El Capítulo II. Pinceladas históricas sobre mujeres y venenos establece una cronología respecto a la inclinación de los antiguos por estas sustancias venenosas para liberarse de congéneres molestos, ya fueran maridos, amantes o aquellos que suponían una amenaza para el poder que ostentaban. Comienzan el recorrido en el s. V a.C. en Persia; envenenamiento y adulterio en Egipto…; César, ante la cantidad de esposas envenenadoras en las Galias observa que cuando un galo muere es costumbre quemar con él a todas sus mujeres. Así saben a qué se arriesgan… Siria, Capadocia, Cartago… Beleño negro, belladona, cicuta, acónito, opio, estricnina, amanitas phaloides… Mézclese convenientemente y déselo a probar a su enemigo…

El Capítulo 3, Muestrario de venenos es, sin duda, el más técnico. Comienzan definiendo “veneno” como cualquier sustancia inorgánica u orgánica que puede causar efectos perniciosos sobre los seres vivos. Pero como ya sabemos, depende de la dosis.
Se inoculan mediante la ingesta de alimentos, inyectados o por mordeduras o picaduras de animales e insectos. Existe venenos de origen vegetal o animal; otros producidos por organismos unicelulares o pluricelulares como los hongos –antes incluidos en los que pertenecían al reino vegetal–… Pero para conocerlos en profundidad, mejor acudir al libro que tengo en mis manos, Veneno de mujer, que puede considerarse una obra científica por sus fines expositivos y didácticos, o un excelentemente trabajo periodístico por la amplia labor documental que conlleva.

Incluye al final un apartado de Bibliografía y hemerografía, general y por casos.

¡Ojo con las perversas! La policía científica se las sabe todas… mejor una buena charla que probar con una mala mezcla…

PERSONAJES.
Muchas mujeres que vivieron odiando y matando porque no conocían el amor ni la piedad. Jamás sintieron lo que era la culpa ni pidieron perdón. No fueron capaces de ser felices.

Sinopsis de la editorial
Una envenenadora no es una asesina. En cierto sentido, es eso y mucho más.
En su propia etimología, el veneno (venesmon) nos informa de que es un instrumento de Venus para alcanzar el amor. Pero lo venífico no siempre reporta sólo efectos benéficos, sino también la muerte. Ocurre como con los preparados de Helena, nacida de Zeus, unas veces son mortales, y otras, saludables. Desde la tradición de las VishaKanyas de la India, la envenenadora se entiende como una asesina singular, cuyas notas características la separan del resto de criminales, aunque también compartan otras que son afines. Aun así, la mujer tóxica constituye una categoría aparte dentro del concepto de «asesina», y además no tiene parangón en el mundo masculino, de la misma forma que algunos homicidas varones no tienen su correspondiente reflejo entre las mujeres.
Arsénico, opio, belladona o cicuta; viudas negras, antimaridos, tóxicas precoces, celosas… Ellas matan. El veneno mata. Y la muerte tiene muchas caras.
Así, en Veneno de mujer, José de Cora y Óscar Soriano, en un avezado y documentado rastreo tan científico como periodístico nos relatan los casos más importantes de envenenadoras múltiples, asesinas en serie disfrazadas de amantes esposas, enfermeras caritativas o cariñosas niñeras. Porque la muerte tiene muchas caras, pero el rostro del veneno, si bien oculto, siempre deja un rastro.

Lee y disfruta de las primeras páginas de Veneno de mujer.

Los autores:
José de Cora escritor y periodista, nació en Lugo en 1951. Ha desarrollado su trabajo en todos los medios de comunicación: agencias de noticias, periódicos, revistas, radio, cine y televisión. Su actividad como humorista en prensa mereció La Codorniz de Plata en el año 2000. Desde 1976 ha escrito multitud de ensayos, tanto en castellano como en gallego, principalmente históricos, como Ideologías para un rey (Aguaribay) o Manual del perfecto político (Espasa Calpe ).
Como cineasta, escribe los guiones, dirige y produce multitud de series y documentales. También cultiva la narrativa, con obras como,  Secuestro y fonda de Cela en Contamina (Tris-Tram), La verdadera historia del último inquisidor y El maravilloso Oráculo de la Vida (Edaf) o Pecados Manuais (Xerais), o novelas como  La Navaja Inglesa (Tropo Editores, 2014), su existosa novela de la que se han vendido los derechos cinematográficos  El estornudo de la mariposa (2016), publicada en Edhasa y su nueva y sorprendente novela sobre una faceta desconocida de Valle-Inclán Te llamaré muerto. Valle-Inclán y Acevedo en la Casa del Demonio  (2018), Habla Mario (Edhasa, 2019).
En 2019 ha sido galardonado con el Premio Literario Fernando Arenas Quintela por su obra Ilustres asesinos y distinguidos cadávere” (la entrega del premio: 8/8/2019 en la Librería Arenas de Lugo). En 2021 publica su obra Veneno de mujer junto a Óscar Soriano.

Óscar Soriano es doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y científico titular del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC). Aparte de las publicaciones científicas correspondientes a su especialidad (zoología sanitaria y ecología de ambientes acuáticos continentales), ha publicado diversos libros de divulgación zoológica y otros de compendio y consulta, como Artrópodos en Medicina y Veterinaria, Fauna venenosa terrestre, Fauna venenosa acuática o Fauna venenosa mundial, estos cuatro editados por el servicio de publicaciones del Ministerio de Defensa.

El libro:
Veneno de mujer. Asesinas y sus ponzoñas ha sido publicado por la Editorial Edhasa en su Colección Ensayo. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 480 páginas. 

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que José de Cora nos habla de Veneno de Mujer.

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Para saber más:
José de Cora en Wikipedia.
https://www.facebook.com/josede.cora
https://www.facebook.com/oscar.soriano1

 

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