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La mejor poesía en español de todo el mundo y para todo el mundo.

«Divina Comedia», de Dante Alighieri (Edición bilingüe)

«La presente edición, a cargo del poeta español Jorge Gimeno, incluye el texto original, una soberbia traducción en endecasílabos, una introducción general, un prólogo y un iluminador aparato de notas.»

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Estuche de 'Divina Comedia'

Estuche de: ‘Divina Comedia’

La Comedia es un poema tan sincero que confunde, nos cuenta Jorge Gimeno en la introducción. En la vida y en la poesía, la extrema sinceridad resulta engañosa, no es lo usual. Tendemos a la elaboración de la verdad, no a la verdad. Ante la Comedia, no creemos que sea verdad lo que se nos está diciendo porque nadie nos ha dicho la verdad así, tan desnudamente, con una fe fanática en ella.
Dante es el poeta de la veracidad extrema: poética, filosófica, teológica, política, experiencial. Él lo ha sentido, él lo ha estudiado, él lo ha vivido. Él lo sufre y lo sufre por todos.
El título del poema, Comedia (Commedia), desconcertó desde el principio. Dante murió en 1321. Unos treinta años después, Boccaccio, uno de sus primeros y más entusiastas admiradores, que escribió una biografía de tintes hagiográficos, no lo entendía y Petrarca tampoco, de lo que hay que deducir que no era transparente e inmediato, sino un título cauto tras el que Dante se resguardaba, el título más prudente, conciliador y feo de la historia de la literatura –esto lo apunta Jorge Gimeno–.
Fue más tarde, dos siglos después, en 1555, cuando un editor veneciano añadió al título el epíteto de «Divina», en el que resuenan los elogios de Boccaccio, y con el que la obra conquistó un principio de inteligibilidad, pues le cuadra: no en vano, ya avanzado el argumento, en el Paraíso, Dante llama a su poema «poema sacro», y un par de cantos antes ya lo había llamado «sagrado».

«La Divina Comedia relata el viaje de Dante Alighieri por el infierno, el purgatorio y el paraíso en tres grandes cánticas.»

Infierno.
En el Infierno, el gran poeta italiano relata su viaje al inframundo desde el encuentro fortuito con su guía, el poeta latino Virgilio, hasta el avistamiento de Lucifer en el fondo del abismo. Viaje simbólico por el alma humana, su recorrido es un inolvidable catálogo de los pecadores que merecen la pena eterna según la escatología medieval. Sin embargo, su visión poética trasciende también el tiempo y, en sus horrores, alumbra la edad moderna que en parte ayudó a crear.

Purgatorio.
El Purgatorio es la cántica del cambio, el paso del poeta por el reino en que las almas, mediante sus padecimientos y la oración de los vivos, conquistan la salvación que ya han obtenido. Pero no menos importa el aprendizaje del poeta, que amplía su conocimiento de la realidad verdadera a través de las revelaciones que le ofrece el camino. Tras un viaje entre lo velado y lo desvelado, lo que es y lo que no es, Dante se reencontrará con Beatriz y se dirigirá de su mano al bien supremo, ya un poco más dueño de su destino.

Paraíso.
En el Paraíso, culminación necesaria de la Comedia, Dante asciende a los cielos y consigue lo impensable: alcanzar el Empíreo, el no lugar y no tiempo de la presencia divina, para luego regresar a la tierra y contarlo. El sentido último del libro no es otro que místico, y los versos finales del poema se resuelven en la divinidad. Pero Dante se eleva en esta cántica también hasta la más alta expresión de su poesía, un estilo sacro, inimitable e irremplazable, que resume su destino literario.

Lee y disfruta de un fragmento de la obra.

El autor:Dante Alighieri
Dante Alighieri nació en Florencia en 1265, en el seno de una familia noble empobrecida. Su formación se enmarcó en la tradición de la época, por lo que probablemente estudió en la Universidad de Bolonia. Conoció por primera vez a Beatrice Portinari en 1274, y a su muerte en 1290, el joven poeta stilnovista (El nuevo estilo dulce) buscó refugio en el estudio de la filosofía y la teología, y escribiendo la Vita Nuova. En esta época se involucró en la disputa entre güelfos y gibelinos, partidarios del Papa y del Emperador, respectivamente. Dante llegó a ser un importante güelfo blanco -defendían la independencia tanto del poder papal como del imperial-, de modo que cuando los negros tomaron el poder en Florencia en 1302, Dante fue condenado al exilio, aprovechando su ausencia de la ciudad. Primero se refugió en Verona y, tras residir en numerosas ciudades -algunos dicen que París o incluso Oxford-, se estableció finalmente en Rávena, donde completó la escritura de su gran obra, la Divina Comedia. Dante murió en Rávena, al volver de una misión diplomática en Venecia, en 1321.

El libro:
Divina Comedia (título original: Commedia, 1304-1321) ha sido publicado por el Sello Penguin Clasicos. Introducción, prólogo, traducción y notas de Jorge Gimeno. Encuadernado en rústica, tiene 1408 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo grabado por la Fundación Juan March en el que José María Micó diserta sobre Dante y su mundo, y describe la Divina Comedia como “el libro más extraordinario de la literatura europea”.

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Para saber más:
Dante Alighieri en Wikipedia.

Además de ser uno de los códices más importantes en la tradición manuscrita de la Comedia, este ejemplar constituye el testimonio más antiguo de la relación entre Dante y la lengua española. Junto al texto original, presenta una versión castellana atribuida a Enrique de Villena (1384-1434), que es la primera traducción del poema a un idioma vernáculo. Perteneció a Íñigo López de Mendoza, el Marqués de Santillana (1398-1458), luego pasó a los duques de Osuna y finalmente, el 1884, a la BNE.

DANTE ALIGHIERI, Comedia, manuscrito en papel transcrito en Génova fechado el 10 de noviembre de 1354. (Biblioteca Nacional, Madrid)

DANTE ALIGHIERI, Comedia, manuscrito en papel transcrito en Génova fechado el 10 de noviembre de 1354. (Biblioteca Nacional, Madrid)

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«Cántico espiritual», de San Juan de la Cruz

♦UN ACONTECIMIENTO EDITORIAL SIN PRECEDENTES♦

«La edición más completa, libre de la censura católica, 
del gran poema de la mística castellana»

En esta nueva edición, la doctora en Filología Hispánica y profesora de la Universidad de Barcelona Lola Josa, especialista en el autor, ha fijado el texto a la luz de la mística hebrea sumergida en el poema.

Cubierta de 'Cántico espiritual'

Cubierta de: ‘Cántico espiritual’

Una celda denigrante fue el lugar donde se concibió, en 1578, Cántico espiritual, uno de los mayores poemas de la literatura occidental. En ella permaneció encerrado fray Juan de la Cruz por querer reformar la orden de los carmelitas. Su carcelero le facilitó papel y tinta para escribir, así como aguja e hilo con los que el descalzo pudo coser mantas y trapos para fugarse, llevándose consigo el cuaderno con las primeras treinta y una estrofas de las «Canciones entre el Alma y el Esposo» que había compuesto en la noche de su encierro. Mediante el erotismo, el poema describe una profunda experiencia mística: la comunión con Dios a través del encuentro con la esencia de la palabra bíblica, tal como habían propuesto Casiodoro de Reina, autor de la primera y prohibida traducción completa de la Biblia al castellano, o fray Luis de León, probable maestro de fray Juan en Salamanca.

En esta nueva y reveladora edición, Lola Josa, especialista en el autor, ha fijado el texto a la luz de la mística hebrea sumergida en el poema, enmendando errores seculares de transmisión y proponiendo una interpretación sin precedentes que, libre de dogmas tanto religiosos como filológicos, da una renovada vida al poema y nos descubre un tesoro oculto de referencias, lecturas y desafíos.

Lola Josa en su estudio preliminar escribe: “en una oquedad de seis pies de ancho y unos diez de largo, con un respiradero de tres dedos, fue concebido el Cántico espiritual. Allí fray Juan permaneció encarcelado durante casi nueve meses, en un espacio insalubre donde se cometió uno de los tantos actos de crueldad en los que el ser humano incurre bajo la impunidad del poder, un hueco en la pared dispuesto como letrina contigua a la sala donde los prelados se aposentaban cuando estaban de paso en el convento de Nuestra Señora del Carmen, en el extremo oriental de Toledo.
No queda rastro de ese feudo de carmelitas calzados. El ejército francés tomó el convento durante la guerra de la Independencia y lo convirtió en su cuartel. En 1812 las propias tropas napoleónicas lo incendiaron. Solo quedó a salvo el llamado «cuarto de los judíos», situado en la huerta, y en el que se guardaban los pasos de la procesión del Jueves Santo.” (p. 53)

Fray Luis de León, a buen seguro, participó en la consolidación intelectual de Juan de la Cruz que, en sus años de estudiante en la Universidad de Salamanca, fue testigo de los esfuerzos ímprobos por abrir los muros de contención escolásticos y tomistas. El joven carmelita fue testigo en las aulas del hondo calado del compromiso del humanismo cristiano por recuperar la Biblia en sus lenguas originales y de qué modo, en el esfuerzo por hacerlo posible, los verdaderos cristianos descubrieron y trabajaron con la Pascua judía —la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto— para poder vivir la Pascua cristiana —la muerte y resurrección de Cristo—. Habían entendido cuáles eran sus raíces bíblicas.
La mística de san Juan es la expresión de la experiencia de ese saber. Vivió intensamente las enseñanzas y escritos de los hebraístas de la Universidad de Salamanca. Aunque no podemos detallar lo que leyó y estudió por falta de documentos, sus escritos revelan una sabiduría oculta debido a la persecución y condenada al silencio como forma de censura. Lo que ocurrió, sin embargo, es que el silencio se impuso también no solo como medio para salvar la vida o evitar el castigo, sino a causa de la encrucijada en la que se halló cualquier posicionamiento espiritual en un momento en el que, por un lado, el judaísmo era una tradición querida por los defensores de la verdad hebrea y, a su vez, era el motivo de peligrosas controversias; y, por otro, la reforma protestante avanzaba mientras el catolicismo se enfrentaba a todo ello no solo protegiéndose, sino ganando más poder a costa de crear y abatir un enemigo.” (p. 81)

«De todos los hombres que han usado la lengua española para los fines de la poesía, San Juan de la Cruz es el más grande.»
Jorge Luis Borges

El autor:Sin título
Juan de Yepes (1542-1591) nació en Fontiveros (Ávila) y estudió en el Colegio de los Jesuitas de Medina del Campo. Entre 1564 y 1568, después de haber ingresado en los carmelitas de Medina bajo el nombre de Juan de Santo María, estudió en la Universidad de Salamanca, donde coincidió con algunos de los mejores hebraístas de la época, como Gaspar de Grajal o Fray Luis de León. En 1567 fue ordenado sacerdote y ese mismo año conoce a Santa Teresa, que acaba de fundar su segundo convento de descalzas y proyecta reformar también a los frailes. Santa Teresa convence a fray Juan de que colabore con ella en la reforma espiritual del Carmelo. Entre 1568 y 1577, fray Juan ayuda a fundar varios conventos de la rama masculina de la nueva orden en Duruelo, Pastrana, Alcalá y Segovia, llegando a ser Rector de Alcalá, ya con el nombre de fray Juan de la Cruz. En 1577, debido a las tensiones que había originado la Reforma, fray Juan es apresado por los Calzados y encerrado en una diminuta y mísera celda de Toledo. A pesar de las penurias, el poeta encontró fuerzas para componer las primeras estrofas del Cántico espiritual, que canta de rodillas y a gritos en la soledad de su prisión. Después de fugarse con mucho ingenio, fray Juan de la Cruz prosigue con su labor reformadora, fundando en Baeza, Málaga y Córdoba. Entre 1582 y 1587, termina el Cántico y escribe los tratados Subida del Monte Carmelo, Noche oscura –el poema del mismo título lo había compuesto probablemente en 1579– y la Llama de amor viva. Hasta 1585 fue prior de Granada y luego vicario provincial de Andalucía. Las disensiones en el seno de la Reforma acabaron por condenarle, sin embargo. En un principio se le quiso desterrar en México, luego se instigó contra él una investigación difamatoria sobre su moral y finalmente, en 1591, es enviado a La Peñuela, en Jaén, donde, enfermo de septicemia, muere el 14 de diciembre, a medianoche, después de haber pedido que le leyeran una última vez el Cantar de los cantares, su poema bíblico predilecto, a cuya interpretación había dedicado toda su vida. Fray Juan de la Cruz fue canonizado por Benedicto XIII en 1726.

La editora:Lola Josa
Doctora en filología hispánica y profesora de la Universidad de Barcelona, Lola Josa investiga sobre Literatura de la Edad de Oro. Especialista en teatro clásico y poesía barroca, sus estudios están centrados en las relaciones entre el lenguaje poético y el musical, así como en las imbricaciones poético-musicales en otras manifestaciones artísticas como el teatro. Junto a Mariano Lambea, ha fijado una metodología interdisciplinaria para el estudio y la edición del repertorio lírico de la Edad de Oro que le ha permitido ser la responsable de la edición crítica y del estudio interdisciplinario del Libro de Tonos Humanos (6 vols.), del Cancionero Poético-Musical Hispánico de Lisboa (3 vols.) y del Manojuelo Poético-Musical de Nueva York, así como de varios trabajos sobre poesía, música y teatro publicados en diferentes revistas y obras misceláneas, y de otros cancioneros inéditos en los que trabaja actualmente. Miembro de las más prestigiosas asociaciones de hispanistas, ha expuesto su metodología en diversos congresos, simposios y jornadas nacionales e internacionales. Asimismo, es la secretaria de la colección bibliográfica del CSIC «Cancioneros Musicales de Poetas del Siglo de Oro» y de Música Poética, la colección discográfica de música antigua del CSIC que ha sido galardonada con diferentes premios y reconocimientos internacionales. A su vez, es la directora del portal temático Literatura y Música de la Biblioteca Virtual «Miguel de Cervantes». En los últimos años se ha dedicado a estudiar la obra de San Juan de la Cruz en relación al misticismo hebreo.

El libro:
Cántico espiritual ha sido publicado por la Editorial Lumen en su Colección Poesía. Edición y estudio de Lola Josa y presentación de Andreu Jaume. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 368 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo de un programa mítico de TVE como fue «La tabla redonda» dirigido por Francisco de Oleza. Este capítulo está dedicado a San Juan de la Cruz.

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Para saber más:
San Juan de la Cruz en Wikipedia.
San Juan de la Cruz en Cervantesvirtual.

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