“Don Quijote y el arte sutil de “hacer de cuenta”, por @Danioska

«Artículo de opinión con motivo del cuatrocientos aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes»

@Danioska

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Hola amigos. Antes de publicar la pequeña pero jugosa entrada de hoy, os quiero aclarar que @Danioska corresponde a la escritora mexicana Julia Santibañez, directora ejecutiva editorial en una empresa internacional de contenidos tanto impresos como digitales, y que dirige magistralmente el blog  https://palabrasaflordepiel.com

.En la famosísima carta que don Quijote le envía a Dulcinea, en el capítulo 25 de la primera parte, aparecen esas líneas soberbias: “El ferido de punta de ausencia y el llagado de las telas del corazón, dulcísima Dulcinea del Toboso, te envía la salud que él no tiene”.

Dulcinea

Dulcinea

La carta en sí es hermosa, pero me interesa aún más lo que don Quijote le dice a Sancho antes de entregarle la misiva: le explica que “las Amarilis, las Filis, las Silvias, las Dianas, las  Galateas, las Fílidas”, es decir, las mujeres por quienes viven los más famosos caballeros andantes, no fueron “damas de carne y hueso”. Y añade: “No, por cierto, sino que las más se las fingen por dar sujeto a sus versos y porque los tengan por enamorados y por hombres que tienen valor para serlo. Y, así, bástame a mí pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta […] y yo me hago cuenta que es la más alta princesa del mundo […] yo imagino que todo lo que digo es así, sin que sobre ni falte nada, y píntola en mi  imaginación como la deseo[…]”. Es decir, el caballero asume que se construye una amada a su medida, como la quiere y necesita, para “darle sujeto a sus versos”, es decir, para tener a quién dedicarle poemas.

Este análisis psicológico, puesto en los labios en un loco, me parece de una sabiduría insuperable: en realidad, quien se enamora no ama a una persona sino a la construcción que hace de esa persona, para sus propios fines. Uno se hace de cuenta que el otro es como uno quiere, aunque la realidad lo desmienta, porque obtiene una ganancia de ello. Cuántas sesiones de psicoanálisis he gastado en vano. Y añado: cuando el amor empieza a ver la realidad es que está por morir. Igual que le pasó al hidalgo. Ufff.

La autora:
Soy Julia Santibáñez, adicta a las palabras y las historias, mamá de una adolescente que me llena los ojos.
Vivo en la odiosa-increíble-contaminada-llenadehistoria-caótica-amada Ciudad de México.
Lo mío lo mío es leer, escribir, aprender, conectar con otros, hacer yoga (o intentarlo).
Me encanta viajar dentro y fuera de mí misma, saborear palabras, comer chocolate, vivir a fondo.
Estudié licenciatura y maestría en Letras en la UNAM, más una especialización en periodismo en Stanford.
Trabajo como directora ejecutiva editorial en una empresa internacional de contenidos tanto impresos como digitales.
Empecé este blog en septiembre de 2011, con la inquietud de compartir con otros mis historias y lecturas, las cosas que me pasan o encuentro en el camino, lo que escribo, lo que pienso. Eres bienvenido aquí, así que pasa, sírvete un café y vamos a platicar un poco. Siéntete en casa.

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