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Siempre hay alguna cosa que celebrar. Hagámoslo.

«Entrevista a Ana Muela Pareja por la publicación de su novela ‘La lluvia inglesa'»

MaudyEntrevista realizada por Maudy Ventosa.

Cubierta de 'La lluvia inglesa'

Cubierta de: ‘La lluvia inglesa’

Maudy.- Voy a charlar con una escritora que ha conseguido que cada uno de los libros que ha publicado haya sido merecedor de un premio: El falso cuerno del rinoceronte , XLI Premio literario Kutxa Ciudad de Irún; Alma mater, I Premio de Novela Policía Nacional; ha ganado también el I Concurso Alfaguara de Relatos Mínimos, categoría de veteranos, y el XXII Concurso de Relato Corto Elena Soriano; finalista en el Concurso de Cuentos “Hucha de oro” y del III Concurso de relatos para leer en tres minutos “Luis del Val”, y ahora se ha alzado con el XL Premio de Novela Felipe Trigo con la novela La lluvia amarilla, publicada por la Fundación José Manuel Lara.
¡Impresionante Ana! ¡Enhorabuena por esta trayectoria exitosa!
Ana.– Muchas gracias por la enhorabuena y por atenderme.

M.- En mis entrevistas, me gusta preguntar sobre temas que aparecen en el libro… ¿Somos lo que nos cuenta nuestra memoria?
A.– En parte sí. Somos lo que nos cuenta nuestra memoria, lo que vemos, lo que filtramos, lo que respiramos… Nuestra memoria es muy importante, pero también tenemos mucho presente y mucha proyección de futuro.

M.- Pero nuestra memoria nos engaña muchas veces, porque idealizamos los recuerdos a medida que el tiempo va transcurriendo y podemos engañarnos…
A.- No existe una realidad, existen tantas realidades como personas piensan esa realidad. Cada cual tiene su realidad, su vida, su visión del mundo… y eso nos cuesta toda la vida entenderlo porque somos distintos y no todo el mundo piensa como nosotros y cuando lo comprendemos es cuando empezamos a madurar.

M. ¿Qué pasa por la mente de un escritor cuando describes situaciones tan dramáticas? ¿Tu libro es una denuncia?
A.- No, en absoluto. Es una ficción totalmente, no está basada en hechos reales ni en experiencias de otros; nadie me ha contado nada similar; es pura ficción. Y ¿qué pasa por mi mente? Mucha empatía con los personajes; a mí me gustan mis personajes, todos mis personajes; vivo con ellos muchísimo rato. Los tengo en mi cabeza durante mucho tiempo mientras escribo el libro, que a veces son semanas, meses, o años. Me acompañan durante todo ese tiempo, entonces me tienen que caer bien, porque si no sería horroroso estar ahí escribiendo…

M.- ¿Empatizas con todos ellos? ¿incluso con los malos?
A.- Sí, hasta con los malos. Hay malos muy malos y con esos menos, y suelen aparecer menos en la ficción. En este libro, hasta con el padre empatizo…

M.- En el momento que… ()…
A.- Si, pero no vamos a contarlo… a medida que vayamos leyendo vamos a ir entendiendo a todos los personajes.

M.- ¿Cómo construiste esta novela?, ¿cómo surgió la idea de escribir sobre este tema?
A.- No sé muy bien cómo, hay ideas que surgen, no sé cuál es el momento primigenio, y luego voy poco a poco metiéndolas en el horno de mi cabeza y ahí van madurando hasta que ya tienen una estructura y se plasman en la escritura. Yo creo que todo empezó una temporada que estuve en Cambridge; daba muchos paseos, -yo camino muchísimo- y a medida que caminaba me iba surgiendo la idea; me sentaba en el parque, veía a los estudiantes, pensaba en esta idea… Entonces surgió así, poco a poco y a base de paseos.

M.– He notado que no te gustan las salchichas para nada, sobre todo las salchichas inglesas… ¿y los ingleses?
A.– Para nada. La comida inglesa en general me gusta poco, pero bueno…Y los ingleses… pues habrá de todo, lo que pasa es que es una visión del otro un poco manida; es verdad que es una visión tópica, pero es la visión que tiene esta chica que acaba de llegar y es lo que ve…

M.- ¿Cuál es el detonante para que un maltratado se convierta en un maltratador?
A.– ¡Qué difícil! Yo creo que es un proceso de incubación… me imagino que un maltratado, desde pequeñito, va incubando, y en un momento dado, cuando tiene una oportunidad la cosa salta, eclosiona, sí. Es un tema muy complicado.

M.- ¿Las heridas se llegan a curar?
A.- Yo creo que pueden cicatrizar más o menos bien… La herida se puede cerrar, pero la cicatriz permanece. La protagonista del libro llega a Cambridge con la herida sangrante a pesar de que llevaba dieciocho años sin ver al padre, esa herida sigue sangrando. Ella no sabía muy bien qué iba a pasar con esa herida, si iba a cerrar… y, al final, cicatriza de otra manera, seguramente.

M.- Me parece un libro tremendamente sensorial, porque están implicados todos los sentidos. Es el olor, cuando entra en la casa del padre, el revulsivo para que todo lo que tiene ahí dentro comience a aflorar. Está el olor del padre, y están todos los otros olores; está el olor de hombre que es el olor bueno…
A.– De todos los sentidos, el olfato me parece el más evocador. Yo recuerdo hace unos meses me puse una colonia que no me ponía desde jovencita, y de verdad que me llegaron imágenes de esa época y sentimientos y cosas… El olor es muy evocador. Por eso yo creo que el olor está tan presente en la novela… Igual soy una persona de pituitaria fina… Sí, pienso en los olores. Me parece muy importante oler bien. Que no tiene que ser a colonia, un olor agradable… un olor bueno, personalizado… El padre tenía un olor que ahora se mezcla con el de la enfermedad, tan característico… Quería plasmar eso, que se oliera, que se viera la enfermedad…

M.- ¿Es posible que una persona maltrate porque es incapaz de demostrar amor? ¿Es incompatible demostrar amor con maltratar?
A.- Hay personas que son incapaces de demostrar su amor, pero no maltratan. Son neutras, no agreden. El maltrato es una agresión, es más activo que simplemente no demostrar amor… Pero hay que definir amor, ¿de qué amor estamos hablando? El amor no maltrata, el amor puede hacer daño, pero no maltrata. Puede hacer daño de manera inconsciente, hacer daño porque estás muy expuesto cuando sientes un amor por una persona y sí se sufre amando, pero de ahí al maltrato… Yo creo que el maltrato es un proceso activo, consciente o inconsciente pero activo.

M.- El maltrato anula la voluntad, pero puede matar también los sentimientos positivos…
A.- Yo creo que sí, porque el maltrato al final destroza, sobre todo cuando es continuado en el tiempo. Hay sentimientos que son muy fuertes, los del padre-hijo, madre-hijo, son sentimientos tan potentes que padres que son maltratados por los hijos los defienden… Hay amores muy fuertes; son más fuertes que el maltrato. No sabes qué hay dentro de esas cabezas, dentro de ese mundo… Y luego hay todo tipo de síndromes, el síndrome de Estocolmo existe… No somos nada sencillos, y nuestras cabezas mucho menos.

M.- ¿Que te ignoren duele más que los golpes? Su padre nunca le regaló nada…
A.- Yo creo que sí, el desprecio de no hacer aprecio duele muchísimo… el ninguneo duele mucho. Al hermano le regaló una bicicleta, de ella no habló a la vecina… Ese ninguneo le duele muchísimo, es como si no existiera, como si no fuera importante en la vida del padre. La había borrado de su cabeza y eso en la vida duele un montón; tanto antes, en el pasado cuando era niña, como en el presente…

M.– ¿Cómo definirías la personalidad de Leona?
A.- Leona podemos ser cualquiera en un momento dado; es una mujer que ha sido apaleada, vapuleada por la vida, porque cuando, por fin, adquiere una estabilidad, un marido que la quiere y que ella quiere, pues también pasan cosas. Pierde el trabajo, pierde el marido, al hermano que adoraba, aunque siempre le esté insultando…Para esta mujer la vida no ha sido fácil y, aun así, sigue teniendo esperanzas. También se quiere vengar… intenta sobrevivir.

M.- Sobrevive, y reproduce un comportamiento que ha vivido…y se convierte en lo que ha odiado.
A.- Aprendemos por imitación muchas cosas. Siempre nos dicen que a los hijos hay que darles amor, límites y buen ejemplo… ella está imitando todo lo que ha vivido, claro, y maltrata al padre. En la vida espero que haya esperanza, que la gente no repita tantos patrones.

Ana Muela Pareja con Maudy Ventosa

Ana Muela Pareja con Maudy Ventosa

M.– ¿Leona tiene partes de otros personajes tuyos?
A.- No lo sé… Con las dos novelas policiacas no tiene nada que ver, ni en el tono, ni en el argumento ni en nada. Creo que lo único que comparten es la cosmovisión. El escritor, en toda su obra, lo que plasma es su cosmovisión, aunque cambie el tono, aunque cambie el estilo, aunque cambie los personajes, pues seguramente participa de la cosmovisión mía del mundo. Quería que ella fuera única, y el nombre también único, llamarse Leona no sabes muy bien de dónde lo habrán sacado los padres.

M.- Dicen los psicólogos que las personas que son incapaces de mostrar sentimientos, de identificar sus propios sentimientos, tienen un trastorno que se llama alexitimia… Es triste no conocer el amor, pero ¿dónde queda la compasión en este personaje?
A.- Pues muy dentro de ella, pero al final le va saliendo la compasión… Tiene momentos de compasión con el padre… ¿no lo ves?

M.- No, no lo veo… (y esta es la magia de los libros, que cada uno de los lectores percibe cosas distintas. Ana manifiesta su punto de vista y yo el mío, pero si reproduzco las frases, tendríais muchas pistas sobre el libro, y lo maravilloso es lo que os dice a vosotros. Leona siente de una manera y actúa de otra, sin que eso le genere conflicto alguno. Hablamos también del hermano).
A.- Ella quería al hermano. Lo adora, pero le ha destronado la vida; siente celos del hermano pequeño.

M.- Los sentimientos en tu novela son muy fuertes. Son los celos, es la envidia, el abandono, es la culpa… en el fondo sí hay sentimiento de culpa por la muerte del hermano, un duelo no elaborado; el silencio de la madre… ¡Menudo cóctel!
A.-Sí, tremendo. Ella no podía ser de otra manera, tenía que vengarse del padre, tenía ahí ese rencor y ese deseo de venganza. No hubiera sido verosímil que ella hubiera sido de otra manera; el personaje es coherente. Es una mujer insatisfecha.

M.- Sale del maltrato del padre al de la protección que aísla (no damos más pistas…)
A.- No estudia filosofía que era lo que quería, pero estudia inglés, lo cual me viene muy bien para que cuando llega a Inglaterra se pueda entender y sea verosímil… no va a llegar y se va a poner a hablar con todo el mundo sin más…

M.- ¿Qué dificultades has tenido a la hora de crear el personaje de Leona?¿qué es lo que te ha resultado más complicado?
A.– Meterme en su cabeza me resultó muy complicado. Es un personaje complejo. También seguir con la propia historia, me parecía tan dura que incluso a mí me preocupaba, me costaba un poco. Con el idioma intenté que quedara verosímil, ella no podía hablar con todo el mundo en Inglaterra; construir eso también me resultó complicado. Bueno, creo que ¡al final lo conseguí!

M.- ¿El personaje del padre es más típico?
A.- Sí, es más típico y más tópico, y está menos definido. El padre es casi una sombra todo el rato, a pesar de que está presente desde la primera línea. Si te fijas, no doy el nombre del padre, no tiene nombre, ni la madre; el hermano sí y el resto de los personajes también. El padre no tiene nombre, pero está presente en ella, dentro de ella como una sombra… hasta físicamente está en todos lados porque todo gira en torno al padre; un padre que es más un estado en ella.

M.- ¿Qué sentimientos querías despertar en el lector? Todo el libro provoca algo… eres tú la que cuenta, los demás tienen que escucharte…
A.- Yo quería, sobre todo, mantener el interés, por eso quería meter tensión narrativa. No quería que fuera un libro rollo de estos que empiezas a leerlo y dices, ¡que aburrimiento! aquí no pasa nada. Un libro de una venganza psicológica de una hija tiene que tener otro tipo de tensión, entonces, mantener esa tensión en el lector, que estuviera pendiente de qué va a suceder, digamos que fue uno de mis objetivos.
El libro acaba de salir el día 10 y que un jurado haya considerado que sea merecedor de este premio, me llena de orgullo y satisfacción. ¡Estoy encantada de haber recibido este premio! por el prestigio que tiene y porque es un premio limpio, de una pulcritud exquisita, soy la prueba viviente de que es así… animo a la gente a que se presente.

M.- ¿Tus proyectos inmediatos?
A.- Lo primero la promoción del libro, que es muy satisfactorio, escribirlo, el vértigo de publicar, el premio, ganarlo y ahora disfrutar de ello… ¡la edición es preciosa!
Ahora estoy con la tercera entrega de la novela policiaca, que tiene un tono distinto, son novelas policiacas, pero con humor, que es más importante que el asesinato.

M.- Este libro también tiene sus toques de humor, sus píldoras…además muy british.
A.- Es lo que te digo, la cosmovisión no la puedes perder… La trama en la novela policiaca es importante, pero hago más hincapié en los personajes, en las relaciones entre ellos, en la manera de ser…

M.- Una autora de novela policiaca que de repente da el salto a una novela psicológica tan actual y tan profunda como esta. ¿Por qué?
A.- No me gusta encasillarme en un género, me gusta averiguar… Leo de todo, pues también me gusta escribir de todo. Era un reto cambiar de género después de dos novelas con buena acogida, con premios; cambiar de género era un reto y me arriesgaba. Pero bueno, me ha salido bien. Bien está lo que bien acaba…

M.- ¡Enhorabuena Ana!

El libro:
La lluvia inglesa ha sido publicado por la Editorial Fundación José Manuel Lara en su Colección Narrativa. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 176 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que Ana Muela Pareja nos haba de su novela La lluvia inglesa.

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Para saber más:
https://www.facebook.com/ana.muela.pareja

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«La lluvia inglesa», de Ana Muela Pareja

♦XL Premio de Novela Felipe Trigo♦

«Vine a Cambridge para ver morir a mi padre…»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Así comienza la novela de la escritora conquense Ana Muela Pareja, La lluvia inglesa, que se ha alzado con el prestigioso XL Premio Felipe Trigo 2021, convocado por el Ayuntamiento de Villanueva de la Serena. El jurado presidido por Susana Martín Gijón, ha estado formado por Mercedes Leal, Acacia Ruiz, Miguel Lama, Pilar Alcántara, Juan Ramón Santos, Raúl Quirós Molina e Ignacio F. Garmendia. La obra ha sido publicada por la Fundación José Manuel Lara, del Grupo Planeta.

Cubierta de 'La lluvia inglesa'

Cubierta de: ‘La lluvia inglesa’

La historia comienza cuando Leona Anaya, la protagonista, recibe una llamada que da un giro a su vida; a una vida vacía y anodina; una vida sin trabajo ni ilusiones, sin relaciones ni amor; una vida llena de amargura; la persona que ha marcado su existencia desde que tiene recuerdos ha sufrido un ictus y se encuentra paralizada e inconsciente en un hospital de Cambridge. Ya no puede hacerme daño… La voz de Leona conduce al lector al momento presente y le retrotrae a un pasado que también es presente.

Primero fue la distancia y después el intento de olvidar los encargados de alejarla de ese hombre cruel y maltratador al que juró matar; un hombre ruin y borracho que arruinó la vida de la familia. Ahora los recuerdos vuelven con intensidad, porque tan solo estaban aletargados. Esa llamada de teléfono es el revulsivo para que, de nuevo, sienta miedo, dolor y un odio muy profundo. Ya no puede hacerme daño…y empieza a compartirlos con la bestia, disfrutando cuando su pupila se contrae de terror al acercarle un cigarrillo encendido. Se siente fuerte, ahora es ella la que tiene el poder y su padre el vulnerable. No puede moverse ni hablar, pero está consciente. Ella sabe cuando tiene sed, me doy cuenta cuando tiene frío… quiero que sepa que lo sé y que no voy a hacer nada por aliviarlo. No miente cuando afirma que quiere devolver a su padre todo lo que él ha hecho por ella cuando era niña… porque al final, él sigue jodiéndole la vida. Contar cosas le ayuda a olvidar el miedo. En su vida ha habido demasiados días de lluvia y de tristeza, pero ahora sabe, que lo peor ya ha pasado.

«Una novela ambigua y reflexiva, que aborda una historia dura atendiendo a la complejidad psicológica de los personajes»

Es una novela muy dura, en la que los personajes principales son los sentimientos de Leona. Sentimientos contrapuestos como es experimentar a la vez temor y satisfacción cuando recorre la sucia casa del padre por primera vez. Gozo porque el viaje ha merecido la pena cuando percibe el terror en los ojos del moribundo mientras trata de prolongarle la vida. Era ella la que protegía a su hermano en el colegio, mientras, en casa, le hacía cargar con culpas que no eran suyas provocando las palizas que su padre le propinaba con el cinturón; se duele porque hay vidas con esperanza -la de los estudiantes que viven en la ciudad-, y vidas sin esperanza, como la suya. Sabe que su padre era malo, pero su hermano le dice que ella es mala también… ¿Hasta dónde puede llegar la maldad humana?

Ana Muela Pareja con Maudy Ventosa

Ana Muela Pareja con Maudy Ventosa

Es posible que los malos tratos hayan convertido a Leona en una persona cuyo comportamiento es solo lógico y práctico. Es posible que padezca alexitimia y no sepa identificar las propias emociones, puesto que es incapaz de sentir amor; tal vez, en el caso de Ricardo solo se enamoró de su conducta protectora, que era lo que más necesitaba en ese momento, a pesar de verse forzada a renunciar a lo que quería…Está sola, con su padre moribundo, en una ciudad húmeda y triste en la que viven personas correctas que comen fatal… Muestra una disonancia cognitiva entre lo que siente y lo que hace. Ahora solo hago el bien, aunque viva en el mal; cuido a mi padre y a Elizabeth, aunque no los quiero. Tampoco quiero a John ni a Christopher, ni a Sally, ni a Mary Kate, ni al empleado del banco. Tampoco quiero ya a Ricardo, solo lo echo de menos cuando tengo problemas… al único que quiero es al gato. Tampoco me quiero a mí misma: no me gusta en lo que me estoy convirtiendo. ¿Cuánto tiene que sufrir una persona para que su corazón se endurezca de tal manera que no sea capaz de albergar sentimientos? Leona ya no siente ni amor ni lastima, ni compasión.

Yo cuidé a Mateo, dejé todo por Ricardo
y ahora cuido a mi padre… y, aun así, no tengo nada…

Participan todos los sentidos en esta novela, sobre todo el olfato: es el olor del padre lo que primero activa sus recuerdos… intenso, a ropa sucia, a tabaco y a aliento rancio; un olor que repugna y que tiene que desterrar cuanto antes. El olor a hombre es distinto, es el de Ricardo; el olor de la humedad en esta fría y húmeda ciudad de Inglaterra, un país raro en el que incluso cuando hace calor hace frío; la lluvia que cae constantemente; las salchichas inglesas que saben fatal en contraste con el sabor de los guisos de su madre, que compartían todos sin protestar… Tiene que hablar, aunque le responda el silencio, el mismo que había en su casa. Cuando su madre dejó de hablar solo se oía el llanto de mi hermano… ()… solo yo sabía que mi hermano lloraba porque su madre no hablaba.

Leona tiene las cicatrices abiertas y la autora nos muestra sus heridas sin sanar. Los celos del hermano que era el preferido del padre y de la madre y que, como ella, la abandonó porque se murió; la envidia por la bicicleta azul con barra; el odio profundo al padre maltratador que nunca la regaló nada y jamás habló de ella; la necesidad absoluta de protección y la obediencia ciega a un marido que es bueno, pero que la impide ser madre y la abandona; soledad sin amor. Y ahora, por fin, en este juego de venganza peligroso, por primera vez empieza a encontrarse bien; es ella la que tiene el poder y la que se encarga de formar una familia. Ya no quiere que se muera el padre, porque, también por primera vez, tiene una buena vida. Sabe llorar sin ruido y sabe que no llegó a quererlo a pesar de la convivencia y de cuidarlo. Lo odió hasta el final, hasta el último aliento.

Ya no lloro, ni por Mateo, ni por Ricardo, y tampoco puedo llorar por mi padre. Si llorara lo haría solo por mí.

PERSONAJES:

  • Leona Anaya es una guapa española de cabellos negros y dientes blancos. No tiene amigos. La única familia que le queda es su padre moribundo. Sabe mentir desde pequeña.
  • El padre, tiene perfil de pájaro carroñero; un hombre que siempre fue áspero y violento; le gustaba humillar a la madre y llamarla holgazana. Cuando murió Mateo vendió la casa y se fue a Inglaterra. No tiene amigos. Su mirada es fría y vidriosa.
  • La madre dejó de hablar cuando nació Mateo. Recogía, sin quejarse, la ropa que el marido iba tirando al suelo según se la quitaba. Se murió como había vivido, sin hacer ruido. Murió de pena y de asco, para no tener que ver al padre todos los días…
  • Mateo, ya no está. Siempre le protegió, porque era idiota. Por eso no aprendió a mentir. Murió con dieciséis años al caer de un andamio; no llevaba arnés. Cuando nació parecía un conejo. Era el dueño de una bicicleta azul con barra. Empezó a morir el día que su padre le humilló ante sus amigos. Tenía ojos bovinos y una pánfila sonrisa. Era bueno.
  • Ricardo, su marido, un camionero distinto que no le decía piropos en la gasolinera donde trabajaba. Con él se sentía protegida. Sus brazos son anchos y musculosos, confortables. Tiene una prominente barriga. Se fue acercando a ella con la dulzura del hombre fuerte. Un hombre de gustos primarios. Pensaba en la vida y en la muerte.
  • Christopher trabaja en una ferretería y sus ojos no miran en la misma dirección. Mirada de cíclope. Tiene un brazo tatuado desde la muñeca hasta el hombro y los dientes desordenados. Se ríe fuerte.
  • John Fox es el médico que atiende a su padre. Pelirrojo y con la cara llena de pecas que parecen bailar en su rostro cuando sonríe. Es tímido y suave, como de terciopelo azul celeste. Huele bien, a colonia cara.
  • Elizabeth es su vecina en Cambridge. Pasó su juventud en Liverpool, y allí vivía cerca de Paul McCartney. No se fía de los pelirrojos.
  • Mery Kate, la enfermera de origen escocés que tiene una bonita bicicleta con las ruedas muy grandes de color verde irisado. Toca el timbre de manera alegre y decidida. Y Sally, que es la otra enfermera, enamorada del color rosa, de voz aguda y que masca chicle con la boca abierta, y que es tonta. Y Roger que es un gato independiente y sabe lo que piensan todos, y Cerda Sebosa, que en el instituto era la medio novia de Mateo; y Cambridge

SINOPSIS:
Leona Anaya
malvive sin trabajo ni dinero, con su hogar desmantelado después de que su marido la abandonara, cuando recibe la llamada de un hospital de Cambridge: su padre, al que hace más de dieciocho años que no ve, ha sufrido un ictus y su muerte es inminente. Leona no duda un instante y coge el primer vuelo a Londres; quiere ver morir a ese hombre que tanto sufrimiento le ha causado. La situación del padre, sin embargo, se va estabilizando con el paso de los días, y Leona ve ante sí una oportunidad aún mejor: ahora que no puede defenderse, es el momento de su venganza. Instalada en su casa para cuidarlo, se dedica a atormentar al padre con mil detalles, evocando los recuerdos de una infancia llena de violencia y crueldad, el dolor de su madre, la trágica muerte de su hermano. Tal es la situación de partida de esta novela en la que Ana Muela Pareja combina la intriga, el impecable retrato psicológico y una trama absorbente, marcada por los vuelcos insospechados, en la que participan otros personajes de la nueva vida de Leona con los que la protagonista mantiene encuentros y desencuentros. La lluvia inglesa habla de antiguas heridas, nunca superadas, que se suman a las de un presente que no da tregua: engaños y pérdidas, pero también hallazgos, ganancias imprevistas y un final donde crece la semilla de la esperanza.

Lee y disfruta de las primeras páginas de la novela.

Ana Muela Pareja

Ana Muela Pareja

La autora:
Ana Muela Pareja
(Cuenca, 1960) es máster en Estudios literarios por la Universidad Complutense de Madrid, licenciada en Teoría de la literatura y literatura comparada, y en Geografía e Historia por esa misma universidad. Ha publicado las novelas El falso cuerno del rinoceronte (2016, XLI Premio literario Kutxa Ciudad de Irún) y Alma mater (2018, I Premio de Novela Policía Nacional), pertenecientes ambas a la serie protagonizada por el inspector de policía Federico Gajanejos. Ha ganado el I Concurso Alfaguara de Relatos Mínimos, categoría de veteranos, y el XXII Concurso de Relato Corto Elena Soriano (2018). Ha sido finalista del XXXIII Concurso de Cuentos “Hucha de Oro” (2005), convocado por la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS), y del III Concurso de relatos para leer en tres minutos “Luis del Val” (2006), convocado por el Ayuntamiento de Sallent de Gállego.

El libro:
La lluvia inglesa ha sido publicado por la Editorial Fundación José Manuel Lara en su Colección Narrativa. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 176 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que Ana Muela Pareja nos haba de su novela La lluvia inglesa.

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Para saber más:
https://www.facebook.com/ana.muela.pareja

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