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“”Al calor de la lectura”, de Ricardo Martínez-Conde

Hola amigos.
Normalmente en este día Ricardo Martínez publica una de sus reseñas. Hoy gracias a Francisco J. Castañón va a ser él, el reseñado.

Cubierta de 'Al calor de la lectura'

Cubierta de: ‘Al calor de la lectura’

……….Un año da para mucho, aunque leyendo y escribiendo se pasa volando. Eso debe pensar Ricardo Martínez-Conde, asiduo colaborador de varias revistas culturales y literarias editadas en papel o en formato digital. De hecho, a Ricardo Martínez los años 2003 y 2004 le dieron, entre otras cuestiones, para escribir y publicar más de ciento veinte reseñas críticas. Invitaciones a la lectura, como el autor las denomina. ‘Esto es, como la sugerencia a favor del libro como un bien, pues él propicia, cuando menos, esa compañía discreta que todo solitario aprecia, y que por esos secretos de la melancolía (u otros) no siempre se atreve a solicitar‘, palabras del autor en el pórtico del libro que definen la finalidad última de los escritos ahora recopilados.

……….En sí mismo, este libro es, a mi juicio, una idea sin duda interesante, cuanto menos por tres motivos. En primer lugar, porque las reseñas de libros que aparecen en periódicos, revistas o publicaciones de diversa índole suelen quedar relegadas al olvido. Peor aún, en demasiados casos se vuelven casi invisibles entre los estantes de hemerotecas y bibliotecas o en el laberíntico ciberespacio. Algunas llegan a evaporarse por completo cuando la cabecera o portal digital donde fueron publicadas, por los motivos que sean, desaparece definitivamente de Internet.

……….En segundo término, Al calor de la lectura supone una valiosa información bibliográfica sobre obras publicadas durante una determinada horquilla temporal que recogen mencionadas reseñas. En este caso los años 2003 y 2004. Parece necesario mencionar, por ello, que la voluntad del autor es editar en diferentes volúmenes las reseñas publicadas hasta el momento actual, por lo que este libro que tenemos ahora entre las manos es el primero de un amplio proyecto de compilación. Hablamos de casi veinte años de producción crítica. Ahí es nada.

……….Por último, esta colección de reseñas nos proporciona una visión amplia de temas desarrollados por autores contemporáneos, así como de las obras de escritores de otras épocas que siguen teniendo atractivo para el público lector o para los sellos editoriales que las publican de nuevo en nuestro tiempo. El libro, pues, podría considerarse una guía de lectura para quienes deseen cultivar el intelecto.

……….Las 123 reseñas que contiene este libro tienen dos características, la mayoría son obras de autores extranjeros y todas tienen una extensión, digamos estándar, en torno a las 220 palabras. De esta forma, el autor realizó en su momento un esfuerzo de concreción a la hora de diseccionar los libros que fueron objeto de su mirada crítica. Un ejercicio determinado por el espacio del que pudo disponer en su día para estas reseñas periodísticas en edición impresa. 

……….Siguiendo las directrices de Ricardo Martínez-Conde, no pretendo extender esta reseña sobre su libro de reseñas. Por ello, solo recomendarles que no pierdan la referencia de este libro, por si en algún momento necesitan conocer el trasfondo de una de las obras aquí reseñadas, antes de que se recojan en su sofá preferido Al calor de la lectura.

Ricardo_Martínez-Conde

Ricardo Martínez-Conde

El autor:
Ricardo Martínez-Conde (Sanxenxo, Pontevedra, 1949). Realizó los estudios de Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid. Colaborador en prensa y revistas especializadas, desempeña su labor profesional como Técnico en la Consellería de Cultura (Xunta de Galicia) donde coordina la web Autores Galegos.
Autor del libro de relatos La luz en el cristal (2011), ha publicado los poemarios Lento esvaece o tempo (1990), Los argumentos de la tarde (1991), Orballo nas camelias (1993), De cuanto nos es dado (2006) y Na terra desluada (2009). Su obra aforística comprende los títulos Debullar (1996), Cuentas del tiempo (2004), Alusión al paisaje (2006) y Ecos da néboa (2012). Como ensayista y crítico literario ha colaborado tanto en prensa (La Voz de GaliciaEl País) como en revistas especializadas (ClarínRevista de Occidente). Escritor en gallego y castellano, es premio Bensaque de PoesíaReimóndez Portela de Periodismo y Diploma de Honor en el concurso internacional de Relato Breve Jorge Luís Borges.

El libro:
Al calor de la lectura ha sido publicado por la Editorial Ortigia (2018)

 

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“El tiempo en las manos (Relatos de lo inesperado)”, de Ricardo Martínez-Conde

“El difícil arte del microrrelato”

Escrito por Irene Andres-Suárez
(Universidad de Neuchâtel).

Cubierta de 'El tiempo en las manos'

Cubierta de: ‘El tiempo en las manos’

En su ya larga trayectoria creativa Ricardo Martínez-Conde ha cultivado diversos géneros literarios breves, especialmente la poesía (tiene en su haber más de una docena de libros) y el aforismo, en el que confluyen narración e idea (en castellano ha publicado Cuentas del tiempo, 1994, y Alusión al paisaje, Aforismos, 2002, y, en gallego, Debullar, 1998). Ahora nos gratifica con su primer volumen de microrrelatos, un libro muy personal que cristaliza su cosmovisión centrada en preocupaciones artísticas, existenciales y metafísicas. En las sesenta y seis piezas que conforman El tiempo en las manos, lo poético y lo reflexivo alternan con lo estrictamente narrativo, mostrando con ello la gran versatilidad del microrrelato, un “género de llegada”, para utilizar las palabras de José Mª Merino, que se nutre de materiales diversos y requiere mucha pericia por parte del escritor y un receptor culto y refinado.

El recuento que el lector tiene en sus manos posee una gran diversidad temática, formal y técnica, así como una prosa especialmente cuidada. Los motivos explorados son múltiples: la soledad (“Músicas”), el deseo (“Limosna”), el amor (“El sueño”), la belleza (“¡Ay, las flores!”), la muerte (“Como el morir”) y hasta se hace alguna incursión en el mundo cibernético (“Murió” “Pontifex”.) No obstante, el reino de la Naturaleza (animal, vegetal y mineral) adquiere aquí un notable protagonismo, especialmente el mar y los paisajes, al igual que ciertos conceptos filosóficos o reflexiones relacionadas con el mundo del arte (“El almacén”, “A man at the Moon”), porque el autor no se limita a contarnos historias, sino que expone asimismo conceptos, subsumidos en los textos, ideas de gran calado filosófico (como, por ejemplo, el tiempo, la identidad, la complejidad de la realidad, etc.), que ajusta a un molde narrativo. En buena medida, los suyos son microrrelatos marcados por el pensamiento y por una peculiar conciencia de la mirada artística porque, para él, “mirar” es “como una forma de pensar” (aforismo del libro Alusión al paisaje, 2002). En muchos de ellos el autor emprende la tarea de traspasar la realidad visible con el propósito de desvelar la invisible, los secretos ocultos de los personajes y la complejidad del mundo en el que habitan. Para acceder a esas zonas insondables de la naturaleza humana y a ese mundo irreductible, preconiza la soledad y el silencio, que acrecienta la intuición, el extrañamiento de la mirada y la alerta de todos los sentidos. Es como si el creador tuviera la certeza de que no importa tanto lo que sucede como lo que parece que va a suceder y que lo esencial es el estado de inmanencia propicio a la captación de lo inexplicable porque toda forma de creación tiene un componente misterioso y secreto.

En este volumen, el escritor actúa como un detective de los sentimientos, como un mediador entre la realidad visible y la invisible, como un vigía del tiempo. Vivir es devorar tiempo, según evocan numerosos aforismos suyos (“El tiempo, cuyo único fin es suprimir” o “El tiempo: el vigilante”, en Cuentas del tiempo, 1994), y  el tiempo todo lo consume y la única forma de rescatarlo y hacerlo infinito es inmovilizarlo y suspenderlo mediante la escritura, un instrumento capaz de ordenar el tiempo y eternizarlo. Para Martínez-Conde tanto la persona como la realidad, sometidos a la discontinuidad del tiempo, están en constante movimiento y transformación, por lo que nuestra percepción humana del tiempo lineal y sucesivo es una patraña, al igual que la idea de un yo y de una realidad unívocos y permanentes. “Nadie se baña en el mismo río dos veces” como sugiere el mito de Heráclito, fuente de inspiración del microrrelato titulado “Casi París”. Y a las reflexiones conceptuales vienen a sumarse los frecuentes guiños metaliterarios, otra forma de diluir las fronteras entre la narración y el discurso ensayístico. No en balde, el texto “Escribir”, puede leerse como una poética del microrrelato y “Ruby” y “Climatología” aluden a la necesidad de poder contar con un lector cómplice dispuesto a reconstruir por su cuenta lo que apenas está sugerido. No hay que olvidar que tanto si son textos realistas como surrealistas (lo onírico está presente en varios microrrelatos) el autor privilegia los momentos climáticos de gran intensidad, los instantes que se dilatan hasta el infinito, lo que supone llevar la tensión y la omisión hasta el extremo.

Como ya se dijo, este escritor de estirpe lírica y metafísica lleva a cabo una defensa inquebrantable de lo mínimo, de las formas breves, y cultiva el hibridismo de categorías literarias diversas. No en vano, un buen manojo de los textos de este volumen se sitúan en la intersección entre la narración y la poesía. Aunque nos cuentan una historia, utilizan fundamentalmente recursos líricos, entre otros, la predilección por la instantánea y la sugerencia visual, la prosa poética rica en imágenes y metáforas, la complejidad de símbolos que nos proporcionan las claves para desentrañar su sentido profundo o la importancia del ritmo y del silencio ya mencionado. Y tampoco faltan las piezas que se amoldan a los parámetros dramáticos (en ellos se advierte la presencia de dos interlocutores, la estructura dialógica  o la sucesión de cuadros), según se puede apreciar en “Fases”, “Indumentaria”, “Post mortem”, “El tránsito” o “En el mar”. En el primero de ellos, se suceden tres situaciones diferentes sobre un mismo asunto trivial: el acto de beber leche, simple pretexto para poner de relieve la dificultad de entendimiento entre los individuos, un tema que se repite en “Indumentaria”, así como las relaciones ambiguas que mantienen con la muerte (“El tránsito”) o el afán de dominar al otro (“En el mar”). Son como pequeños fogonazos que iluminan las taras y miserias de los seres humanos.

En definitiva, el libro que nos ocupa constituye una gran metáfora de la vida humana con la implacable presencia del tiempo que todo lo devora. Martínez-Conde ha sabido forjar, con tenacidad y exigencias extremas, un mundo original en el que destacan su destreza para captar los entresijos del alma humana, su peculiar forma para acercarse a la realidad y al individuo y su talento para indagar en los laberintos de la creación. Todo ello adobado con una prosa ágil y deslumbrante. Con todo, tal vez lo más importante y singular de estos textos sea su capacidad para sugerir, mediante los silencios, los gestos o las imágenes plásticas de gran fuerza simbólica, el mundo insondable de sus personajes, todo lo que callan y revelan a un tiempo.

«El tiempo en las manos nos propone un itinerario por la literatura de lo inesperado de cuya lectura no debiéramos prescindir.»

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Ricardo Martínez-Conde

El autor:
Ricardo Martínez-Conde nació en 1949 en el lugar de Sanxenxo, ubicado en la costa norte de la ría de Pontevedra. Realizó los estudios de Filosofía y Letras en las universidades de La Laguna, Valladolid y Complutense de Madrid, donde cursó el doctorado en Literatura e Historia Su obra como escritor es bilingüe, habiendo publicado tanto en gallego como en castellano. Como ensayista y crítico literario ha colaborado tanto en prensa (La Voz de Galicia, El País) como en revistas especializadas (Clarín, Revista de Occidente)
Ha cultivado distintos literarios:
En Poesía podemos citar: Lento esvaece o tempo (Milladoiro, 1990), Los argumentos de la tarde (A.G., 1991), De cuanto nos es dado (Calima, 2006), Na terra desluada (Espiral Maior, 2009). Su obra Orballo nas camelias pasa por ser la primera obra de Haikus en la literatura gallega.
En Prosa ha publicado varios libros de Aforismos: Debullar (Galaxia, 1996), Cuentas del tiempo (Pre-textos, 2004), Alusión al paisaje (Calima, 2006), Ecos da néboa (Trifolium, 2112). Es autor, asimismo, del libro de Relatos La luz en el cristal (Calima, 2011).
Ha obtenido el premio Benasque de poesía, Diploma de honor en el concurso internacional de Relatos breves ‘Jorge Luis Borges’, y en 1997 le fue otorgado el premio Reimóndez Portela de periodismo.
Desde el año 2014, la Fundación Jorge Guillén es la depositaria de la obra del autor.

El libro:
El tiempo en las manos (Relatos de lo inesperado) ha sido publicado por Ediciones Vitruvio. Prólogo de Irene Andres-Suárez. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 88 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que Ricardo Martínez-Conde nos habla de sus ‘Relatos de lo inesperado’ escritos en su libro El tiempo en las manos.

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Para saber más:

http://www.ricardomartinez-conde.es/

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