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“Los ciervos llegan sin avisar”, de Berna González Harbour

“Es la historia de Carmen, una mujer normal con principios”

Cubierta de: Los ciervos llegan sin avisar

Cubierta de: Los ciervos llegan sin avisar

Es la tercera novela de la autora, y la primera en que la protagonista no es la comisaria María Ruiz. Pero como digo un poco más arriba Carmen, la protagonista, es una mujer muy especial. porque la investigación que realiza no lo hace por dinero, al contrario se lo gasta todo lo que tiene, lo hace por saber que pasó con ese niño que aparece en la fotografía con la mujer de las uñas pintadas.
Pero empecemos por el principio. La novela parte de una historia personal que le ocurrió a la autora hace ya algunos años. Ese recuerdo va dando vueltas por la cabeza hasta que un día se atreve a salir al papel.
Y la historia real se convierte en ficción.  Carmen no es policía, es una parada, una economista que se ha quedado en paro, es decir una persona normal. A partir de ahí, el libro.
Los ciervos llegan sin avisar es una novela que se desarrolla unos años atrás, España está inmersa en una tremenda crisis económica y ello es, en el fondo el decorado en el que se desarrolla la novela. El libro tiene mucho de crítica social, muy vinculado al género negro, porque el género negro es el que mejor ha sabido pintar la lucha entre el poder y los que no tienen poder. Es una novela entre el mal-bien con todos los grises por medio.
Intenta retratar el mundo real en el que lo estamos perdiendo todo. Hemos perdido empleos, hemos perdido pareja por los divorcios; pero no solo hemos perdido el empleo, pues al perderlo perdemos vida social, y lo peor de la crisis es que ha acabado con las certezas en las que vivíamos y que ha acabado con una posición social y todo lo que la rodeaba, los puentes, las cañitas, y con eso, en muchos casos, con la autoestima. Vivíamos en una burbuja.

Con Berna González Harbour

Con Berna González Harbour

A la pobre Carmen se le desmorona todo a su alrededor. Ante un presente descorazonador, Carmen decide echar la vista atrás y resolver un enigma enterrado en el pasado. ¿Fue ella testigo de un accidente mortal o realmente no se trataba de un hecho fortuito?  La protagonista, siempre pensó que hubo algo extraño y por ello decide investigar. La Guardia Civil cerró el caso al no contar con pistas. ¿No supieron, o no quisieron buscarlas?
Berna, aparte de buena escritora es una magnífica periodista, por lo que las conversaciones con los vecinos del pueblo donde ocurrió el accidente en el que falleció un camionero, están perfectamente escritas.

“Tampoco entonces vi señal alguna. El camionero apareció en mitad de la carretera, joven y fuerte como ese ciervo que lideraba la escapada, pero con peor suerte. También la muerte puede llegar así, sin avisar. Sin que sirva de gran cosa el examen de conducir. Ni las señales de tráfico”. [Pág. 47]

Lo que uno no sabe al final es si algunos de los personajes son enfermos mentales o enfermos sociales.
Tengo que reconocer que me ha gustado, me ha gustado mucho y la recomiendo. Es de esas novelas que entran en mi”canon”, poco más de doscientas páginas y como los buenos vinos, un regusto excelente que te acompaña durante mucho tiempo después de haber cerrado el libro.

Berna González Harbour

Berna González Harbour

La autora:
Berna González Harbour nació en Santander en 1965. Es periodista, directora del suplemento cultural Babelia de El País y colaboradora de la Cadena SER. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, ha estado vinculada desde sus inicios a la cobertura de noticias de Internacional. Ha sido corresponsal en Moscú, enviada especial en una veintena de países en conflicto y redactora jefa de esta sección. La información sobre el mundo, la política, los cambios sociales y el impulso de las mujeres son algunos de los temas que más le apasionan. También está muy implicada en los cambios que vive el periodismo con la revolución digital. Amante de los libros y la novela negra, en 2012 debutó en el género con Verano en rojo, donde presentó a su comisaria María Ruiz, y con el que obtuvo un buen reconocimiento por parte de la crítica y los lectores. Margen de error fue la segunda novela de esta saga en la que mantiene el pulso del suspense y en la que el thriller se mezcla con la actualidad política y social y las nuevas tecnologías. 

El libro:
Los ciervos llegan sin avisar ha sido publicado por la Editorial RBA en su Colección Novela Negra. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 222 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo con una entrevista a la autora realizada por Lorenzo Rodríguez para el Periodista Digital.

Berna González Harbour, autora de ‘Los ciervos llegan sin avisar’.

Para saber más:

Para conocer un poco mejor a la autora, os recomiendo este enlace a sus artículos en el diario El País.  http://elpais.com/autor/berna_gonzalez_harbour/a/

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“Razón y emoción” de Ferran Salmurri

“Recursos para aprender y enseñar a pensar”
Un libro para cambiar las estrategias con las que gestionamos nuestras vidas y las de nuestros hijos.

Cubierta de: Razón y emoción.

Cubierta de: Razón y emoción.

Los seres humanos no hemos puesto la inteligencia al servicio del progreso emocional y aún vivimos sometidos a principios primitivos que nos convierten en esclavos de nuestras propias emociones.
La ciencia ha demostrado que, en lo referente a gestión de las emociones, el ser humano apenas ha avanzado nada en más de mil años. Y el psicólogo clínico Ferran Salmurri defiende que un mundo con siete mil millones de habitantes que, al igual que en la Prehistoria, se rigen por el egoísmo y la emocionalidad descontrolada, es del todo insostenible.
Razón y emoción es una obra clara y didáctica que nos enseña cómo utilizar la razón para gestionar mejor nuestras emociones y para entender por qué actuamos, pensamos y sentimos como lo hacemos. Nos ofrece recursos para aprender y enseñar a autocontrolar la conducta y las emociones, para vivir (y convivir) más libres y felices, mejorando nuestra autoestima, asertividad y gestión del estrés.

Es la percepción positiva de uno mismo lo que debemos fomentar.

El autor nos cuenta: “Ante la eficacia de los tratamientos psicológicos del malestar del estado de ánimo y del dolor emocional es fácil sentirse atraído por la idea de divulgar los conocimientos que puedan ser útiles para prevenir el sufrimiento emocional de las personas. De ahí al otro extremo, es decir, a divulgar métodos para sentirse mejor, solo hay un paso. Y es que todos los seres humanos deseamos disfrutar de un mayor bienestar emocional. Sabemos que es posible mejorar nuestra manera de hacer, pensar y sentir. Fue el interés por hablar de estos temas en un contexto diferente al de las aulas de las facultades de psicología y de las consultas de los psicólogos clínicos lo que me movió a escribir mi anterior libro Libertad emocional. Estrategias para educar las emociones (Barcelona, Paidós, 2004). Creo que aún queda por divulgar mucha información que sigue encerrada en los ámbitos universitarios y clínicos, especialmente en lo que concierne al campo cognitivo Este interés divulgativo es la razón que me ha llevado a escribir el presente libro”.

La función de los padres es enseñar a los hijos a ser más felices.

El beneficio individual inmediato ha dominado, constantemente, las acciones de los hombres y mujeres del planeta. Al mismo tiempo y por los siglos de los siglos se ha creído y se nos ha enseñado que los seres humanos somos los «animales racionales», se supone que en comparación con los demás seres del reino animal. Nada más lejos de la realidad. Puede que nos cueste aceptarlo, pero los seres humanos estamos tan dominados por las emociones como cualquier otra especie del reino animal. A lo largo de los siglos, con frecuencia hemos actuado bajo creencias e ideas erróneas, tal como iremos viendo a lo largo de los próximos capítulos. Heredamos una manera egoísta de ir por la vida y, a pesar de que nos ha permitido subsistir como especie, hoy en día ya no puede sostenerse como motor del andar humano. En un mundo de más de siete mil millones de personas ya no es sostenible la idea de «si lo quiero y puedo, lo he de tener», puesto que aunque podamos lograrlo individualmente ya no es soportable ni conveniente para el colectivo humano.

Nuestros errores nos demuestran que somos humanos, no fracasados ni culpables.

Necesitamos una nueva cultura, lejos de los parámetros primitivos bajo los que vivimos y convivimos en la actualidad. Y es necesario que este cambio se realice con urgencia y de forma generalizada en el mundo global del siglo XXI. Y necesitamos una sociedad en la que las diferentes personas, sin perder la individualidad, aprendamos y ejercitemos una forma más humana y menos primitiva de pensar, sentir y actuar. No podemos permitirnos seguir patrones y valores anticuados que solo nos conducen a la autodestrucción y a la extinción de los humanos como especie. Necesitamos utilizar la razón para una gestión más adecuada de nuestras emociones. Y también necesitamos liberarnos de muchos prejuicios y, de este modo, dejar de convertir la vida en un juicio permanente o de transformar la normalidad del ser humano en una medicalización creciente, en lugar de aprender a cambiar aquello que sabemos, podemos y debemos cambiar. No podemos seguir escondiendo la cabeza bajo el ala mientras la tormenta no nos afecte directamente. Una sociedad que se dice civilizada no se puede permitir un silencio cómplice que conduce indefectiblemente al sufrimiento y, en último término, a la decadencia. Hoy disponemos de conocimientos suficientes para revertir esta situación, herramientas útiles para cada uno de nosotros y para que tanto nosotros como nuestros hijos dejemos de ser esclavos de nuestras emociones más primarias.

Solemos educar en función de nuestras emociones y no de la conveniencia para el menor.

No hace mucho que nos hemos percatado de la imperiosa necesidad de cambiar los antiguos patrones para ir por la vida y los valores primitivos del andar humano. Nos podemos educar y podemos enseñar a nuestros menores mediante patrones de conducta que, sin negar la individualidad de cada uno, tengan en cuenta la pertenencia a la colectividad y, por tanto, nos permitan tener presente lo que para la especie humana es sostenible y conveniente a la hora de preservar su amenazada supervivencia. Necesitamos utilizar nuevas estrategias que nos permitan tanto aprender, tengamos la edad que tengamos, como enseñar, tengan la edad que tengan. Por este motivo el lector encontrará en las páginas de este libro referencias indistintas para el aprendizaje y para la enseñanza, pues todos, a cualquier edad, necesitamos y podemos mejorar nuestra educación para la vida.

Cada uno de nosotros somos individuos únicos, diferentes, singulares y no comparables.

Este libro pretende contribuir a la divulgación de estrategias que nos conduzcan a estos fines no solo poniendo de relieve lo que debemos aprender y mejorar, sino sobre todo cómo hacerlo. 

Ferran Salmurri

Ferran Salmurri

El autor:
Psicólogo clínico de amplia trayectoria, Ferran Salmurri es un estudioso y aventajado practicante de la corriente de la psicología cognitivo-conductual, un enfoque cuyos beneficios se ha comprometido a trasladar desde las consultas y las aulas hasta la cotidianeidad de la vida de la gente de a pie. Está convencido de que la felicidad puede «aprenderse» y «enseñarse» y de que la sociedad necesita, y merece, una mejor educación en el ámbito emocional que le ayude a evitar sufrimientos innecesarios o a combatirlos con recursos mejores. Con Razón y emoción, ha satisfecho sobradamente ambas aspiraciones.

El libro:
Razón y emoción. Recursos para aprender y enseñar a pensar ha sido publicado por la Editorial RBA en su Colección Ámbito Personal. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 176 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:

http://www.ara.cat/societat/FERRANSALMURRI-Lerror-ensenyem-obeir-pensar_0_1297070298.html

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