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“La edad de la penumbra”, de Catherine Nixey

«Cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico.»

Reseña escrita por Ricardo Martínez
https://ricardomartinez-conde.es/

Cubierta de La edad de la penumbra

Cubierta de: ‘La edad de la penumbra’

¿Es el sentido del discurso, el transmisor cierto de quien lo emite? ¿Es el que escucha el destinatario de una verdad sincera, válida, eterna incluso? Así habría de entenderse si damos fe a todo aquello que nosotros –también a lo largo de la historia- ha sido un discurso de consolación, de voluntad, de proyecto constructivo, más sería falso –puesto en evidencia por la propia historia- que tal cumplimiento se haya dado en el enunciador o transmisor.

Haz el bien, consuela al dolorido, dona tus bienes cuando el necesitado precisa de ello para sobrevivir… Pero si el propio cielo es algo hipotético, una quimera de deseo más que de realidad, ¿no estaríamos acertados sospechando que todo aquel que se refiere a ese bien, a ese cielo, a ese paraíso, no habrá de elaborar mentiras, patrañas, necedades por cuanto lo único que lleva de contenido cierto su falso discurso es el aprovechamiento a favor, único y exclusivo, de sus propios intereses?

Todo aquel que haya viajado por los escenarios de la cultura occidental habrá podido comprobar que muchos, muchos de sus templos han sido erigidos sobre los restos de otros anteriores: que eran ajenos a su religión de ahora, que habían sido levantados a favor de otras creencias. En Zadar, en Roma, en Santiago, en Ortigia así lo atestiguan los restos de muchos muros religiosos. El engaño, o la destrucción forma parte del verismo del dominador, siempre ha sido así.

Ahora, en este libro, esta minuciosa investigadora de la historia de las culturas ha venido a remover nuevas verdades establecidas, y ello sea para bien de nuestro raciocinio, de nuestra comprensión. Respecto de la hipotética bondad de la religión del amor, el Cristianismo, escribe, poniendo en entredicho con ejemplos palmarios el aparente bien (aparente) derivado de sus actuaciones, de su comportamiento respecto de otras creencias, de otras culturas. Y ello desde su mismo origen. Ese presunto construir apaciguador, ese construir de amor “no es ni mucho menos toda la verdad. De hecho, este constructivo relato ha oscurecido por completo otra historia anterior, menos gloriosa. Porque antes de preservar, la Iglesia destruyó. En un arrebato de destrucción nunca visto hasta entonces –y que dejó estupefactos a muchos no cristianos que lo contemplaron-, durante los siglos IV y V la Iglesia cristiana demolió, destrozó y fundió una cantidad de obras de arte simplemente asombrosa. Se derribaron las estatuas clásicas de sus pedestales y se desfiguraron, profanaron y desmembraron. Los templos se arrasaron por completo y se quemaron hasta que de ellos no quedó nada” Un relato que tiene mucho de contemporáneo si recordamos las recientes destrucciones de los fanáticos musulmanes respecto de la herencia cultural de Siria, de Iraq, de toda aquella tierra entre ríos donde se gestó la cultura en su origen y que nosotros heredamos.

Y he aquí que ejemplos concretos pudieran validar la sospecha de destrucción, según la autora: “Agustín sobrescribió el último ejemplar de Sobre la república de Cicerón para anotar encima sus comentarios a los Salmos. Una obra biográfica de Séneca desapareció bajo otro Antiguo Testamento más. Un códice con las Historias de Salustio se raspó para dar lugar a mas escritos de san Jerónimo. ¿Y todo para mayor gloria de Dios? “San Juan Crisóstomo alentó a los miembros de su congregación a espiarse mutuamente. ‘Entrad en las casas de los demás, decía. Meteos en los asuntos ajenos. Rehuid a quienes no cumplan. Después informadme de todos los pecadores y los castigaré como merecen”

Claro que bien y mal siempre han coexistido como un equilibrio trágico de lo humano. Y los bienes, os obvio, están y siguen estando ahí. Es, tal vez, la fe vengativa la responsable, la fe espúrea que necesita alzarse sobre la derrota del enemigo, al que, por el contrario, habría que amar para convencerle hacia el buen camino. Más, y éste es el testimonio del libro, no ha sido así ni, a sabiendas del ser del hombre, será así.

El libro está escrito con pasión –a veces pareciera exagerada- más con una aportación grande de datos contrastados, con trabajo de investigación riguroso, así que, al fin, debemos sacar acaso la conclusión de que el raciocinio, la comprensión de todo el quehacer desigual humano es quien ha de prevalecer como realidad, y, al tiempo, pensar que cuando se invoca a los dioses como factores, tal vez no sea sino el interés desviado o la ignorancia quien desea ganar unos adeptos esclavos antes que fieles convencidos.

Homo homini lupus est también para lo que concierne a las cuestiones del espíritu, no únicamente para el hombre civil, el hombre malformado en la política.

El libro incluye dieciséis páginas de fotografías, una amplia bibliografía y un gran índice alfabético.

Lee un fragmento del libro.

Catherine Nixey

Catherine Nixey

La autora:
Catherine Nixey estudió Historia Clásica en Cambridge y trabajó durante muchos años como profesora, antes de inclinarse por el periodismo, en la redacción de Cultura de The Times, donde trabaja aún hoy. La edad de la penumbra es su primer libro, y por él ha recibido el Premio RSL Jerwood.

El libro:
La edad de la penumbra. Cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico (título original: The Darkening Age: The Christian Destruction of the Classical World, 2017) ha sido publicado por la Editorial Taurus en su Colección Historia. Traducción de Ramón González Férriz. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 320 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en inglés en Dorset humanistas con una charla de la autora Catherine Nixey de su libro The Darkening Age: The Christian Destruction of the Classical World.

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Para saber más:

En este enlace podéis leer la reseña realizada por Guillermo Lorén.

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El Palimpsesto de Arquímedes

El Palimpsesto de Arquímedes, siglo X-XIII. Copia del siglo X de una obra de Arquímedes titulada ‘El método de los teoremas mecánicos’. En ella, Arquímedes había aplicado ingeniosamente las leyes mecánicas, como la ley de la palanca, para encontrar el volumen y el área de formas geométricas. Dos mil años antes de Newton, se había acercado de manera asombrosa al cálculo derivado. A pesar de ello, en el siglo XIII esta obra se raspó para escribir sobre ella un libro de oraciones.

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Archivado bajo Arte, Biografías, Ensayo - Crítica literaria, Historia, Literatura, Literatura, Narrativa, Por Ricardo Martínez

“La edad de la penumbra”, Catherine Nixey

«Cómo el cristianismo
destruyó el mundo clásico»
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Tremendo el subtítulo ¿verdad? Puede que sí, y puede que no. Catherine Nixey nos da pruebas suficientes de la realidad del subtítulo, pero en el mundo académico se han levantado muchas voces en contra de ciertas afirmaciones que la autora escribe en el libro. Un libro valiente, polémico y con evidentes resonancias con el presente.

Cubierta de La edad de la penumbra

Cubierta de: ‘La edad de la penumbra’

Dicho esto hay que reconocer que La edad de la penumbra es uno de los ensayos más sorprendentes de cuantos se hayan publicado hasta la fecha sobre el nacimiento, la evolución y la implantación del cristianismo en la Europa y el Oriente Medio de los siglos IV y V d.C.. Catherine Nixey destroza la visión idílica que siempre se ha dado sobre el auge de esta religión y muestra a los primeros cristianos como una panda de fanáticos que arrasaron con todas las civilizaciones previas a su existencia, destruyendo a su paso los templos, las bibliotecas y, en general, los cimientos de lo que hoy llamamos cultura clásica.
La edad de la penumbra desmonta la idea de que el cristianismo se extendió gracias a la incontestabilidad de sus verdades. Antes bien, la nueva religión se impuso sobre las demás a través de la fuerza, la opresión y, sobre todo, la destrucción de cualquier atisbo cultural que no coincidiera con su credo, llegando al punto de borrar del mapa milenios de sabiduría griega, latina, egipcia, babilónica, etc. Y es que el cristianismo se alzó sobre las ruinas de un mundo que él mismo destruyó de un modo inusitadamente salvaje.

“El cristianismo, en definitiva, se levantó sobre la sangre de miles de inocentes y sobre las piedras del mundo clásico.”

En los dieciséis capítulos del libro Catherine Nixey nos deja numerosos ejemplos de como fueron los primeros siglos del cristianismo. San Agustín recomendó «extirpar» toda superstición pagana y gentil, San Martín destruyó los templos de la Galia, San Juan Crisóstomo alentó a los miembros de su congregación a espiarse mutuamente… El cristianismo se coló en la intimidad de la gente: se prohibió la homosexualidad, la depilación, el maquillaje, la música…
Constantino ordenó quemar todos los libros heréticos del Imperio. En Alejandría, Antioquía y Roma se alzaron hogueras con volúmenes de la antigüedad clásica de los que hoy casi no tenemos constancia.

Catherine Nixey plantea un viaje a lo largo de los siglos en los que el cristianismo se expandió con más eficacia por el antiguo Imperio romano. De hecho, la historia arranca en la Palmira del 380 d.C., donde los primeros seguidores de Jesucristo derruyeron uno de los templos más impresionantes de cuantos se habían dedicado a la diosa Atenea, y termina en la Atenas del 529 d. C., cuando el último filósofo de la Academia (la escuela más famosa de toda la historia de la Humanidad) abandona la ciudad so pena de ser ejecutado por esos barbudos que quieren imponer su nueva religión.

“«Mi narración empieza en Egipto, con el nacimiento del monasticismo, después se desplaza a Roma cuando la nueva religión empieza a aparecer allí. Más adelante se traslada al norte de Turquía, a Bitinia, donde se escribió el primer testimonio sobre los cristianos obra de un no cristiano. Después se dirige a Alejandría, en Egipto, donde se produjeron algunas de las peores profanaciones, y se adentra en los desiertos de Siria, donde vivieron algunos de los actores más extraños de esta historia, monjes que, por amor a Dios, vivieron toda su vida encaramados en pilares, en árboles o en jaulas. Y llega, al final, a Atenas, la ciudad donde se puede decir que nació la filosofía occidental y en la que, en el 529 d.C., terminó».”

El libro incluye dieciséis páginas de fotografías, una amplia bibliografía y un gran índice alfabético.

Lee un fragmento del libro.

Catherine Nixey

Catherine Nixey

La autora:
Catherine Nixey estudió Historia Clásica en Cambridge y trabajó durante muchos años como profesora, antes de inclinarse por el periodismo, en la redacción de Cultura de The Times, donde trabaja aún hoy. La edad de la penumbra es su primer libro, y por él ha recibido el Premio RSL Jerwood.

El libro:
La edad de la penumbra. Cómo el cristianismo destruyó el mundo clásico (título original: The Darkening Age: The Christian Destruction of the Classical World, 2017) ha sido publicado por la Editorial Taurus en su Colección Historia. Traducción de Ramón González Férriz. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 320 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

El Palimpsesto de Arquímedes, c. siglo X-XIII. Copia del siglo X de una obra de Arquímedes titulada El método de los teoremas mecánicos. En ella, Arquímedes había aplicado ingeniosamente las leyes mecánicas, como la ley de la palanca, para encontrar el volumen y el área de formas geométricas. Dos mil años antes de Newton, se había acercado de manera asombrosa al cálculo derivado. A pesar de ello, en el siglo XIII esta obra se respó para escribir sobre ella un libro de oraciones.

El Palimpsesto de Arquímedes, siglo X-XIII. Copia del siglo X de una obra de Arquímedes titulada ‘El método de los teoremas mecánicos’. En ella, Arquímedes había aplicado ingeniosamente las leyes mecánicas, como la ley de la palanca, para encontrar el volumen y el área de formas geométricas. Dos mil años antes de Newton, se había acercado de manera asombrosa al cálculo derivado. A pesar de ello, en el siglo XIII esta obra se raspó para escribir sobre ella un libro de oraciones.

 

 

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