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«La faraona oculta», de Abraham Juárez

♦V PREMIO EDHASA NARRATIVAS HISTÓRICAS 2022♦

«El poder en la sombra de la bella Nefertiti»

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Cubierta de 'La faraona oculta'

Cubierta de: ‘La faraona oculta’

La faraona oculta, una novela centrada en la reina  Nefertiti ha resultado ganadora del quinto Premio Narrativas Históricas, que concede la editorial Edhasa. La novela presentada con el título de La otra Nefertiti de Abraham Juárez Berenguel, que concurrió bajo el pseudónimo de J. A. Brahms se enmarca durante la 18ª dinastía, en la época de Amarna, una de las más enigmáticas y controvertidas de la historia del Antiguo Egipto, y recorre los reinados de los faraones Amenofis III, Amenofis IV (Akenatón), Semenkera, Tutankamón y Ay.
En palabras del jurado, recae el Premio en La faraona oculta porque es «una novela de largo aliento, magníficamente trazada, con una trama en la que los personajes históricos se entremezclan a la perfección con otros imaginarios, y en la que el lector descubrirá asombrosos detalles históricos de la época egipcia, con un grado de conocimiento muy destacable combinado con una notable capacidad narrativa. De una de las épocas más trascendentales y discutidas de la historia egipcia, la de Akhenatón, Nefertiti y Tutankhamón»
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El argumento arranca con el relato del escultor Tutmosis, autor del famoso busto de Nefertiti que se conserva en Berlín, y al que la novela le atribuye un romance con la reina. En un momento se describe el proceso de creación del inmortal retrato, uno de los grandes iconos de la civilización faraónica. Pese al romanticismo de esa relación inventada, La faraona oculta se adentra especialmente por los vericuetos del poder y la conspiración, incluyendo incesto y asesinato, por lo que en la novela confluyen una trama amorosa, una trama política y una novela de muchas intrigas. En ese aspecto, se eleva como figura central en la sombra el visir y luego faraón Ay, padre de Nefertiti.

En este año en el que se cumple el centenario del descubrimiento de la tumba de Tutankamón por el arqueólogo británico Howard Carter (a las órdenes de Lord Carnarvon) en el Valle de los reyes, el 4 de noviembre de 1922, es destacable que la novela incluya al joven rey y ofrezca una versión de su muerte.

Un nuevo dios viviente es coronado tras el fallecimiento del gran Amenhotep III. Su hijo Amenofis es ahora faraón del Alto y Bajo Egipto. Pero los tiempos de bonanza y paz están por acabar: renacen las hostilidades con los pueblos vecinos, hasta ahora aliados, pero también entre las dos mujeres que buscan compartir el trono, la cortesana Nefertiti y la princesa de Mitanni Teryshepa; y el mismo faraón provoca un cisma interno al derogar el culto a los dioses tradicionales e imponer la veneración a Atón, único dios verdadero.
Lejos de Tebas, en la luminosa Akhetatón, ciudad que manda construir en su honor, nacerá Tutankhamón. Pero no será del vientre de Nefertiti… Y entonces todo se sucederá a una velocidad vertiginosa: asesinatos, incestos, intrigas y traiciones que ponen en peligro no sólo el proyecto para el reino del faraón, sino la vida de sus principales protagonistas.

Ambientada en el Egipto del siglo XIV a.C., La faraona oculta es una delicada y apasionante narración cuyos personajes, propios del imaginario colectivo, cobran vida plena. En ésta su primera novela, Abraham Juárez nos muestra, con prosa fluida, amplia documentación y vívido ingenio, que la historia, una vez más, supera a la ficción.

Una novela que nos descubre la cara oculta de Nefertiti,
quizás no tan idealizada como pensábamos.

El autor:Abraham Juárez
Abraham Juárez nació en Rioja (Almería) en 1955, y en la actualidad vive en un pueblo de Mallorca. Ha dedicado su vida profesional a la banca, pero su verdadera pasión es la cultura, en sus diferentes vertientes (la historia, el arte, la pintura, la fotografía, la lectura…), y ello lo llevó a cursar estudios de Historia e Historia del Arte. Pero su amor por la antigua civilización egipcia nació cuando, siendo aún un niño, leyó Sinuhé el egipcio, de Mika Waltari, desde entonces, esa pasión no ha dejado de crecer. Hasta hoy, con la publicación de esta su primera novela, La faraona oculta, donde nos acerca a los misterios de las muertes en Akhetatón.

El libro:
La faraona oculta ha sido publicado por la Editorial Edhasa en su Colección Narrativas históricas. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 285 páginas.

Para saber más:
https://www.facebook.com/AbrahamJuarezB

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«Irene de Atenas», de Álvaro Lozano

«¿Fue un acto de crueldad que la basílissa Irene quitara los ojos a su hijo Constantino para evitar que le arrebatara el trono de Bizancio?»

Del 12 al 14 de noviembre se celebró, con un gran éxito, en la ciudad jienense de Úbeda el Certamen Internacional de Novela Histórica ‘Ciudad de Úbeda’ y uno de los autores invitados fue Álvaro Lozano al cual pude entrevistar para el blog.

Cubierta de 'Irene de Atenas'

Cubierta de: ‘Irene de Atenas’

Irene nació el 752 y falleció el 9 de agosto de 803, un año después de su destierro a la isla de Lesbos; conocida también como Irene de Atenas, fue emperatriz de Bizancio, fue esposa del emperador León IV y madre de Constantino VI, durante cuya minoría de edad (780-790) asumió la regencia. En 792 fue asociada al trono por su hijo y, más tarde, asumió el poder en solitario entre 797 y 802.
Irene era famosa por su belleza. Contrajo matrimonio con el emperador León IV. Cuando este murió, el 8 de septiembre de 780, Irene asumió la regencia en nombre de su hijo Constantino, que tenía solo 10 años de edad. Durante los 11 años siguientes, la emperatriz fue la única gobernante efectiva del Imperio bizantino. Quiero hacer un poco de historia porque me ha sorprendido muy agradablemente la gran base histórica que tiene el libro de Álvaro Lozano.

Su decisión más importante fue permitir la restauración del culto de las imágenes, que había sido prohibido por León III el Isaurio en 726. Irene siempre había sido partidaria de los iconódulos, aunque se había visto obligada a renunciar públicamente a sus creencias en vida de su marido. Nombró patriarca de Constantinopla a Tarasio, su antiguo secretario, y convocó dos concilios. El primero comenzó el 17 de agosto de 786 en la iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla, con la asistencia de delegados tanto del papa Adriano I como de los patriarcas de Alejandría, Antioquía y Jerusalén, pero debió interrumpirse debido a la oposición del ejército. El segundo tuvo lugar en Nicea en septiembre de 787, se celebró con éxito y declaró herética la doctrina iconoclasta, aunque se especificó que los iconos solo podían ser objeto de veneración y no de adoración. El éxito del concilio, conocido como el II Concilio de Nicea, supuso la reunificación con la Iglesia de Occidente.

«La vida de Irene sólo es posible comprenderla
si se entiende su época.»

En 790, Irene decretó que ella tendría siempre prioridad en el gobierno frente a su hijo Constantino, que ya era adulto. Esto convirtió a su hijo en el principal foco de oposición contra el gobierno de Irene, y se urdió una conspiración para deponer a la emperatriz. Sin embargo, la conspiración fue desbaratada por Irene, quien castigó a los culpables, encarceló a Constantino y obligó al ejército a jurarle fidelidad. Mientras que en la parte europea del Imperio, donde predominaban los iconódulos, lo consiguió sin problemas, los soldados de Asia Menor se negaron y comenzaron una revuelta que culminó con la proclamación de Constantino VI como único emperador.

Irene de Atenas, representada en un icono bizantino hallado en Venecia.

Irene de Atenas, representada en un icono bizantino hallado en Venecia.

Sin embargo, tras una serie de fracasos militares, Constantino decidió devolver el poder a su madre, quien fue confirmada como emperatriz. Ante esto, la facción iconoclasta tramó colocar en el trono al césar Nicéforo, uno de los cinco hermanos del anterior emperador, León IV. La conspiración fue descubierta: Nicéforo y Constantino —era el 19 de agosto de 797 y Constantino tenía 26 años—, fueron cegados y a los otros cuatro tíos de Constantino, que habían tomado parte en ella, se les cortó la lengua. Constantino falleció poco después. ¿Es crueldad, o aquella época era un mundo feroz en el que los castigos se articulaban según un código de mutilaciones? Evidentemente no podemos juzgar con los ojos de hoy las acciones de hace más de mil doscientos años. 

Tras morir Constantino, Irene se convirtió en la primera emperatriz en la historia del Imperio bizantino en ocupar el trono no como consorte o regente, sino en su propio nombre. En el año 800, ante la ausencia de un emperador varón en el trono de Constantinopla, y por razones de propia conveniencia, el papa León III coronó a Carlomagno como Emperador. Según algunas fuentes, en el verano de 802, el nuevo soberano envió embajadores a Constantinopla proponiendo matrimonio a Irene. Para Irene pudo haber sido la oportunidad de consolidar su inestable posición en el trono de Constantinopla. Según el cronista Teófanes, único que refiere la historia de esta negociación matrimonial, los planes de boda fueron frustrados por uno de los favoritos de la emperatriz.

En octubre de 802, una conspiración depuso a Irene y colocó en el trono a Nicéforo I, que había sido su ministro de finanzas. La emperatriz fue desterrada a la isla de Lesbos, donde murió un año más tarde. 

«Con gran merecimiento Irene de Atenas, fue una de las novelas finalistas en el Premio Edhasa Narrativas Históricas 2021.»

Con gran pulso narrativo y un estilo reflexivo y pausado, pero a la vez potente, merecedor de los mejores ecos de Memorias de Adriano, Irene de Atenas es el relato en primera persona de uno de los emperadores más poderosos del Imperio. Históricamente reconocida por gobernar en tiempos convulsos, su reinado llevó al fin del primer periodo iconoclasta en Bizancio y fue testigo del surgimiento del poder carolingio en Occidente y del apogeo del califato abasí de Bagdad. Pero, además, Álvaro Lozano, en ésta su primera novela, consigue como pocos recrear al personaje por dentro, desde su conciencia, con una relación mujer-poder-maternidad en el entorno hostil de la Constantinopla del siglo VIII que fluye hasta lo más recóndito del corazón del lector.

Lee y disfruta de las primeras páginas de la novela.

El autor:Álvaro Lozano
Álvaro Lozano (Sevilla, 1985) es licenciado en Medicina por la Universidad de Sevilla. En 2010 se trasladó a Madrid para especializarse en cardiología y reside allí desde entonces. A pesar de su formación como médico, nunca abandonó dos de sus grandes aficiones, la literatura y la historia, y ha centrado su interés en esta última en el olvidado y en gran parte desconocido periodo bizantino. Fruto de sus dos grandes pasiones y de un riguroso trabajo de investigación centrado en las fuentes de la época surge su primera novela, Irene de Atenas.

El libro:
Irene de Atenas ha sido publicado por la Editorial Edhasa en su Colección Narrativas históricas. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 354 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que Álvaro Lozano nos habla de su novela Irene de Atenas.

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Para saber más:
https://twitter.com/lvaroLozano8

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