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«Imaginar un país. España en 2050», de VV.AA.

♦Presentación de Mario Vargas Llosa♦
♦Prólogo de Antonio Muñoz Molina♦

«Ocho ensayos esenciales para entender el futuro de España,
escritos por los autores más importantes de la actualidad»

Cubierta de 'Imaginar un país. España en 2050'

Cubierta de: ‘Imaginar un país. España en 2050’

Los seres humanos no podemos predecir el futuro, pero sí podemos soñarlo, trabajar por él y hacerlo realidad. De la mano de algunos de los escritores más importantes de la actualidad, Imaginar un país aborda cuestiones fundamentales para el porvenir de los españoles y españolas, acercando los hallazgos del proyecto España 2050 a la ciudadanía de forma accesible y amena. 
La ciencia, la historia y los recuerdos personales se mezclan en nueve ensayos fascinantes en los que los autores reflexionan sobre el pasado y el presente de nuestro país para sumergirnos en un futuro posible que está en nuestras manos construir.

Textos de Jesús Carrasco, Elizabeth Duval, Espido Freire,
Inés Martín Rodrigo, Sergio del Molino,
Rosa Montero, José Ovejero, Lorenzo Silva y Manuel Vilas.

Los ensayos de Imaginar un país se basan en los estudios elaborados en el proyecto «España 2050»; una iniciativa de la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de la Presidencia del Gobierno en la que participaron más de cien expertos y expertas de nuestro país.

El libro fue presentado por Luis García Montero

El libro fue presentado por Luis García Montero

Mario Vargas Llosa, Futuros.
«Me parece muy útil y valioso este intento de establecer un rol en el que los escritores juzgan aspectos importantes relacionados con el desarrollo, el bienestar y el progreso desde diferentes puntos de vista. Hay quienes sostienen que todo está por hacer y, otros manifiestan su contento y satisfacción con las obras ya terminadas. Este balance es provisional, desde luego, pero al mismo tiempo establece un orden en el que vale la pena detenerse porque en él está contenida la realidad de España»

Antonio Muñoz Molina, El mañana no escrito.
Lo que España, con la ayuda de Europa, ha construido en este último medio siglo, ese futuro que nadie predecía, es un estímulo para imaginar con sensatez que pueden construirse nuevos logros colectivos, y que lo conseguido hasta ahora puede y debe preservarse, y mejorarse en lo posible. Todos nuestros proyectos, sean en la economía, en la educación, en la salud, en la convivencia cívica, tendrían ya que estar adaptándose a un cambio radical de modelo productivo y de consumo, y hasta de forma de vida, porque ya no va a ser posible seguir ignorando que los recursos fundamentales del mundo, el agua, el aire, la tierra, son limitados, y además son de todos, y además no pueden ser explotados por los seres humanos a costa de las otras especies que comparten con nosotros el planeta, y sin cuya interacción equilibrada todos pereceremos. 2050 parece un porvenir muy lejano, pero está a idéntica distancia, aunque en sentido inverso, que 1994, un año que en mi memoria es casi ayer mismo»

Lorenzo Silva, La armonía de lo diverso: reparando el bienestar futuro.
«A corto plazo, el principal desafío para España es superar los efectos adversos de la crisis del coronavirus, agravada por la guerra de Ucrania. Por un lado, los de carácter económico y laboral, y por otro los nada desdeñables daños de índole psicológica que se derivan de ellos, así como del confinamiento, las restricciones y la enfermedad para aquellos que la han sufrido en sus carnes o en las de sus seres queridos. Además, existe el riesgo de que el empobrecimiento y la desigualdad causados por esta crisis, que los efectos económicos de la invasión rusa de Ucrania amenazan con prorrogar, se cronifiquen, al menos en parte, lo que tendría efectos muy adversos en el bienestar a largo plazo. La experiencia de situaciones similares —tanto anteriores crisis como anteriores pandemias— invita a creer que España podrá superar el revés y que incluso en ciertos aspectos podría salir reforzada, por la mayor sensibilidad y conciencia de la ciudadanía acerca del valor de lo público y las necesidades que nos acucian: repensar el espacio urbano y la conexión con el medio rural, mejorar los cuidados a los mayores, afrontar de manera decidida el reto del cambio climático y prepararse para posibles crisis análogas»

Rosa Montero, Como cumplir noventa y nueve años.
«No creo que haya habido nunca en la historia de la humanidad otra época en la que se haya considerado y tratado peor a los viejos que ahora. Antes las personas longevas eran seres extraordinarios que demostraban que la muerte podía ser vencida durante cierto tiempo, individuos depositarios de la memoria colectiva, maestros de la vida. Eran nuestros mayores, una palabra hermosa, más grandes que nosotros en conocimiento y experiencia. En las últimas décadas, en cambio, han pasado a ser vistos de manera creciente como unos parásitos inútiles que chupan los recursos del sistema, que hipotecan las vidas de sus descendientes, que se han quedado obsoletos en sus conocimientos y, lejos de poder enseñar nada, son ceros a la izquierda dentro del nuevo mundo tecnológico. Y aun-que la realidad se empeñe en demostrar que esto no es así (en la crisis de 2008, por ejemplo, fueron los abuelos con sus pensiones quienes mantuvieron a muchas familias), el prejuicio sigue engordando por todo el planeta. Si de verdad queremos construir un futuro que dé cabida a todos, lo primero que tenemos que hacer es combatir ese estereotipo. La frontera de 2050 se conquistará no sólo con medidas políticas, sociales y económicas, sino también por medio de la educación»

Manuel Vilas, Enséñame a pensar, enséñame la vida.
«España 2050» plantea una carrera docente diferente para el profesorado. Creo que eso hay que hacerlo, pero hay que hacerlo bien. ¿Cómo queremos que sean nuestros profesores? Ay, el entusiasmo, esa bendita cualidad. Cuando un profesor tiene entusiasmo, crea alumnos libres e inteligentes. Los profesores son los aliados más maravillosos de la prosperidad de un país. Tenemos que quererlos. Ellos tienen que notar que los queremos. Para quererlos, tenemos que gastarnos dinero en su formación permanente. Tenemos en nuestras manos miles de chicos y de chicas españoles que esperan de nosotros la creación de un sistema educativo moderno, eficaz y humano. No podemos defraudarles. No hay nada más apasionante que enseñar a las generaciones jóvenes. Tenemos la oportunidad de enseñar y de hacer felices a miles de alumnos a través de la transmisión del conocimiento. El futuro es la educación pública. La educación pública es el espejo de un país»

Lorenzo Silva, Inés Martín Rodrigo y Elizabeth Duval

Lorenzo Silva, Inés Martín Rodrigo y Elizabeth Duval

Jesús Carrasco, Contra el vencimiento.
«En el contexto europeo en el que España se en-marca y en la coyuntura histórica actual, donde la transición a la sociedad del conocimiento es ya incuestionable, la calidad de ese capital humano es clave para afrontar el desafío que tenemos ante nosotros. Si queremos progresar como país, necesitamos elevar su calidad, es decir, hacerlo capaz de adaptarse a los movimientos incesantes y a veces imprevisibles del entorno, y todo ello en un ambiente de urgencia. ¿Cómo lograrlo? La respuesta es clara: formando a los jóvenes y actualizando continua-mente las competencias de los trabajadores. Estas son las dos únicas herramientas que se han demostrado eficaces para impedir la obsolescencia competencial en el mundo de hoy. Seas astrónomo o empleado de una imprenta»

Espido Freire, Trabajos futuros.
«Nunca enfatizaré lo suficiente la importancia de la educación y la concienciación en un tema tan delicado como este: de la presencia de inmigrantes se derivan más soluciones que problemas. El miedo infundado a que ocupen demasiados puestos de trabajo o a que generen una conflictividad social solo puede ser erradicado con hechos, con datos y con una información veraz repetida una y otra vez contra los bulos y las políticas interesadas. Sin trabajadores ni población no podremos mantener nuestro peso relativo en Europa: no podríamos sostener el frágil estado de bienestar, que depende del equilibrio entre las fuerzas trabajadoras y las sostenidas. En este caso, no se trata solo de una concienciación en igualdad, sino de un mensaje que prime el sentido común y los datos sobre el envejecimiento y la desinformación interesada»

José Ovejero, Proteger el medio ambiente: una cuestión de supervivencia.
«Plantear soluciones imposibles también es una forma, aunque encubierta, de resignación. Abrir la disyuntiva entre una sociedad absolutamente respetuosa con el medio ambiente y nada es optar por la nada. Desde el momento en el que habitamos el planeta consumimos y destruimos recursos; más aún una especie tan exitosa y tan creativa como la nuestra; es lo que nos vuelve peligrosos. Pero eso no significa que tengamos que encogernos de hombros y quedarnos de brazos caídos. Hay cosas que podemos hacer, que debemos hacer, porque no tenemos una alternativa real. Porque no estaremos a tiempo de evitar el calentamiento global, pero sí de reducir su amplitud y, con ello, de paliar las consecuencias más graves. Y porque, en contra de lo que a veces se oye, luchar contra el cambio climático, la contaminación y el agotamiento de los recursos no lleva consigo una pérdida de calidad de vida, sino una mejora: menos muertes y enfermedades evitables, menos destrucción de zonas costeras —también de las viviendas e infraestructuras—, menos desplazamientos de poblaciones obligadas a escapar de sequías, de la inseguridad alimentaria y de catástrofes producidas por la alteración del clima; una vida más segura; un futuro que, si no actuamos, será imposible para muchos»

Sergio del Molino, El territorio: donde ‘Spain? puede dejar de ser ‘different.
«Se plantean medidas drásticas contra el avance de la pobreza en las ciudades, con planes de choque que eviten la gentrificación y que garanticen los servicios públicos a todo el vecindario. Para ello, las Administraciones tienen que identificar las bolsas de pobreza y actuar sobre ellas para que no se conviertan en guetos. Esto, en lo que se refiere a las ciudades. La intervención en los pueblos y en las ciudades pequeñas y medianas es también urgente, pero tal vez más compleja y sutil. Frente a las fantasías que abogan por repoblar las regiones despobladas, se plantea un futuro más sensato y probable donde la despoblación, en sí misma, no sea un problema. Es decir, que los ciudadanos de la España vacía disfruten de los derechos, los servicios y la calidad de vida propias de una sociedad desarrollada en el siglo XXI, sin importar la densidad de su población ni el número total de habitantes. Este objetivo no solo es razonable, sino un imperativo democrático —y esto último lo añado yo de mi cosecha, no se contempla en el informe «España 2050»—: como he escrito más de una vez, a propósito de los costes que le supone al Estado tener un campo vivo y dinámico, lo que España no se puede permitir es que nueve millones de sus habitantes (que serán cinco en 2050) se sientan ciudadanos de segunda, invisibles o aparcados»

Elizabeth Duval, Producir otra España distinta.
«Es difícil mirar al futuro sin prestar algo de atención al pasado. La vieja Europa más avanzada puede convertirse no sólo en un concepto, sino en una razón de ser que podemos (o no) desear: más allá de la metáfora que hacía de nuestro país una extensión africana en el norte, otro de sus apelativos o consideraciones es el de «la Florida europea». Y plantear-lo (preguntárselo, al menos) nos pone, otra vez, contra un espejo. ¿Es posible construir a partir de la elevada demanda de servicios sanitarios y de cuidado o de turismo que vendrá por parte de la población más envejecida y longeva? Por hablar en plata: ¿queremos un modelo nacional que convierta a España en un gran viaje del Imserso? ¿O habría que aspirar, si nuestra meta es ser más, si nuestra meta es ser otra cosa, a algo que no parezca una resignación? Por ejemplo, ¿cuánto podemos automatizar y robotizar las empresas sin arrancarles el alma y sin destrozar las vidas de los sustituidos, de aquellos que no cuentan con la formación para reincorporar-se al trabajo? Cualquiera desearía que España, mejorando su capital humano, redoblando su innovación y avanzando en lo que ha de avanzar, acelerando su transformación digital, siendo respetuosa con el me-dio ambiente, asumiera su potencial y se convirtiera en una de las economías más avanzadas de la Unión Europea; con mayor eficiencia en el empleo, con un trabajo de calidad y que a la vez se reparta de forma equitativa; teniendo en cuenta la descarbonización, la oportunidad de las energías renovables, la necesidad de actuar en el momento presente»

Inés Martín Rodrigo, El futuro de España, conjugado en igualdad.
«Es difícil mirar al futuro sin prestar algo de atención al pasado. La vieja Europa más avanzada puede convertirse no sólo en un concepto, sino en una razón de ser que podemos (o no) desear: más allá de la metáfora que hacía de nuestro país una extensión africana en el norte, otro de sus apelativos o consideraciones es el de «la Florida europea». Y plantear-lo (preguntárselo, al menos) nos pone, otra vez, contra un espejo. ¿Es posible construir a partir de la elevada demanda de servicios sanitarios y de cuidado o de turismo que vendrá por parte de la población más envejecida y longeva? Por hablar en plata: ¿queremos un modelo nacional que convierta a España en un gran viaje del Imserso? ¿O habría que aspirar, si nuestra meta es ser más, si nuestra meta es ser otra cosa, a algo que no parezca una resignación? Por ejemplo, ¿cuánto podemos automatizar y robotizar las empresas sin arrancarles el alma y sin destrozar las vidas de los sustituidos, de aquellos que no cuentan con la formación para reincorporar-se al trabajo? Cualquiera desearía que España, mejorando su capital humano, redoblando su innovación y avanzando en lo que ha de avanzar, acelerando su transformación digital, siendo respetuosa con el me-dio ambiente, asumiera su potencial y se convirtiera en una de las economías más avanzadas de la Unión Europea; con mayor eficiencia en el empleo, con un trabajo de calidad y que a la vez se reparta de forma equitativa; teniendo en cuenta la descarbonización, la oportunidad de las energías renovables, la necesidad de actuar en el momento presente»

El libro:
Imaginar un país. España en 2050 ha sido publicado por la Editorial Espasa en su Colección No Ficción. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 202 páginas.

Como complemento pongo el vídeo de la presentación en el Instituto Cervantes del libro Imaginar un país. España en 2050.

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«La mirada quieta (de Pérez Galdós), de Mario Vargas Llosa

¿Al Nobel le gusta Galdós?
“Marianela”
La mirada quieta es uno de los homenajes más hermosos que se le han hecho a Don Benito Pérez Galdós…()… es un libro apasionado que consigue apasionar… <

Afirma la editora Pilar Reyes.

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

El 7 de abril de 2022, se presentó en el Ateneo de Madrid —lugar galdosiano por excelencia— el último libro del Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, “La mirada quieta”, publicado por la Editorial Alfaguara. Un libro escribo con libertad y pasión desde una doble perspectiva, la del escritor y la del lector, integradas en una misma persona.
Dos años hace que se cumplieron cien del fallecimiento del novelista, dramaturgo, cronista y político canario, Benito Pérez Galdós, considerado uno de los mejores representantes de la novela realista del siglo XIX.

Salí del acto sorprendida por las palabras del escritor peruano, pensando que no habíamos leído al mismo Galdós o que yo era inculta e ignorante y que no tenía ni idea de literatura… pero poco convencida de eso último. Tuve un buen profesor de Lengua y Literatura —Don Luis, al que doy las gracias desde aquí— cuando curse el bachillerato en el Colegio Purísima Concepción —Las Nieves— hace ya una pila de años. Leíamos mucho y siempre, por respeto al escritor, había que terminar el libro, aunque no te gustara. Hoy soy más práctica y me permito muchas licencias al respecto porque tengo más historia por detrás que la que me queda por delante. Es decir, poco tiempo para leer todo lo que me apetece y tengo pendiente.

Vargas Llosa nos invita a la reflexión a través de este ensayo; analiza la obra completa del autor, que incluye novelas, obras teatrales y los Episodios Nacionales, creando un perfil completo, personal y sugerente de Galdós.
El suyo.

Les invito a que dediquen un tiempo a “La mirada quieta”, puesto que Vargas Llosa ha dedicado los dos años de confinamiento por la pandemia covid 19 a estudiar y analizar en profundidad la obra completa de Galdós. Y después relean a Don Benito como voy a hacer yo.

¡Ah! Rebuscando entre carpetas antiguas, me topé con algo que escribí cuando leí “Marianela” allá por cuarto de bachillerato, creo. No voy a cambiar ni una como, porque era como lo sentí en aquel momento. Hoy mi análisis sería diferente… ¿o no?

Marianela. Don Benito Pérez Galdós

Marianela es la historia de una muchacha sola y abandonada, llamada la Nela. Es hija natural de la Canela, mujer de mala vida y, a la muerte de esta, la infeliz criatura tiene que vivir de la caridad humana.

La figura de la Nela es una figura dulce, con ese encanto especial que hay en las personas carentes de toda malicia. Su alma es hermosa, creada por ella misma, lo que da lugar a que esté llena de supersticiones, pero su cuerpo es feo y desgarbado. Es una niña-mujer o mujer-niña.

Sirve de lazarillo al ciego Pablo, muchacho bueno que ama a Nela cuando las apariencias no le ofuscan, o sea, cuando está ciego, pero en el momento de recobrar la luz, ese amor desaparece en su afán de perfección y gusto por las cosas bellas.

La ceguera de Pablo es simbólica en Galdós, como ocurrirá en otra de sus novelas, “La de Bringas”.

Nela se siente despreciada; antes vivía para Pablo y era feliz dejándole creer que era bella, pero en el momento en que el recobra la vista, ella trata de ocultarse horrorizada de que el joven pueda llegar a ver su feo rostro y su cuerpo desgarbado. Nela se suicida. Se suicida moralmente cuando la vida deja de interesarla, cuando comprende que no tiene ya nada que hacer. Su débil naturaleza no puede aguantar tanto sufrimiento y se extingue lentamente.

La falsa caridad está reflejada en la esposa del más pequeño de los hermanos Golfines, que se creía buenísima por las colectas que hacía para los pobres y no era capaz de dirigir una palabra cariñosa a la Nela. Era más importante su perrito que la desgraciada.

La ambición y la incultura, la codicia, lo representan la familia Centeno, donde vive la Nela como si no fuera nadie.

La nobleza, la entrega, el amor por los demás es sin duda alguna D. Teodoro Golfín, el médico que llega a Socartes para salvar a Pablo de la ceguera, y es la primera persona que trata a Nela con cariño y se preocupa de verdad por ella.

Hay también una figura angelical, la hermosa y buena prima de Pablo, que acaba casándose con el y que quiere convertir a Nela en su hermana.

Es una pequeña sociedad en contacto con la naturaleza dura de las minas, con sus ambiciones y su falsa caridad. Mientras, la insignificante figura de Nela está sobre todos ellos. Llena de grandeza en su pequeñez”.

Me gustaría haber despertado la curiosidad de los lectores —la mayoría de ustedes lo conocen de sobra— por la obra de Don Benito Pérez Galdós y no enfadarse conmigo por dar tantas pistas sobre Marianela en este pequeño resumen hecho por una niña que siempre amó la buena literatura. Para los que quieran profundizar en esta obra, les diré que los estudiosos del autor la califican como una novela de tesis en la que utiliza alegorías para criticar lo que llama positivismo aldeano y que marca la transición entre el romanticismo y el realismo. No es una novela romántica, como puede parecer a primera vista.

Analicen los temas que subyacen, como el de la pobreza, el enclave geográfico —fundamental en la obra—, que hace que se endurezca el corazón de los que allí habitan, la naturaleza, la crítica social, el papel de la religión en el mundo de Nela… Y disfruten de los personajes: la Nela, Pablo, Teodoro Golfín, Florentina, Carlos Golfín, la Familia Centeno…, porque no tienen desperdicio.

Y no daré más pistas.

Lee y disfruta de un fragmento del libro.

Foto 2 (Maudy Ventosa)

Foto Maudy Ventosa

El autor:
Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura 2010, nació en Arequipa, Perú, en 1936. Aunque había estrenado un drama en Piura y publicado un libro de relatos, Los jefes, que obtuvo el Premio Leopoldo Alas, su carrera literaria cobró notoriedad con la publicación de La ciudad y los perros, Premio Biblioteca Breve (1962) y Premio de la Crítica (1963). En 1965 apareció su segunda novela, La casa verde, que obtuvo el Premio de la Crítica y el Premio Internacional Rómulo Gallegos. Posteriormente ha publicado piezas teatrales (La señorita de Tacna, Kathie y el hipopótamo, La Chunga, El loco de los balcones, Ojos bonitos, cuadros feos, Las mil noches y una noche y Los cuentos de la peste), estudios y ensayos (La orgía perpetua, La verdad de las mentiras, La tentación de lo imposible, El viaje a la ficción, La civilización del espectáculo, La llamada de la tribu y Medio siglo con Borges), memorias (El pez en el agua), relatos (Los cachorros), Conversación en Princeton, con Rubén Gallo, y, sobre todo, novelas:
Conversación en La Catedral, Pantaleón y las visitadoras, La tía Julia y el escribidor, La guerra del fin del mundo, Historia de Mayta, ¿Quién mató a Palomino Molero?, El hablador, Elogio de la madrastra, Lituma en los Andes, Los cuadernos de don Rigoberto, La Fiesta del Chivo, El Paraíso en la otra esquina, Travesuras de la niña mala, El sueño del celta, El héroe discreto, Cinco Esquinas y Tiempos recios. Ha obtenido los más importantes galardones literarios, desde los ya mencionados hasta el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias, el PEN/Nabokov y el Grinzane Cavour.

El libro:
La mirada quieta (de Pérez Galdós) ha sido publicado por la Editorial Alfaguara en su Colección Hispánica. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 352 páginas.

Como complemento pongo el vídeo de la presentación de La mirada quieta (de Pérez Galdós) de Mario Vargas Llosa

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Para saber más:
Mario Vargas Llosa en Wikipedia.

«Marianela», de Benito Pérez Galdós.

«Marianela» (1878) pertenece a lo que Galdós llamó «Novelas de la Primera época» (que comprenden obras como «Doña Perfecta» y «Gloria»). Partiendo de un caso extraído de un tratado de Psicología (la recuperación de la visión en un ciego congénito), Galdós creó una de sus novelas más famosas. La vida trágica de la muchacha Nela, fea y deforme, enamorada del ciego Pablo a quien sirve de lazarillo, es el hilo conductor sobre el que se entrelazan tres temas: la ceguera y su posible cura, la relación sentimental y la situación socioeconómica. La maestría del escritor canario se demuestra en la articulación narrativa de las oposiciones principales: belleza física y belleza moral; industria y agricultura, el hoy y el ayer; cultura y naturaleza. La relación del ciego con su lazarillo ha quedado como una de las más bellas surgidas de la pluma de Galdós.
[Marianela, Ediciones Cátedra, 2006, Colección Letras Hispánicas, encuadernado en tapa dura,256 Páginas.]

Benito Pérez Galdós (Las Palmas, (1843-1920), novelista y dramaturgo, ha sido considerado uno de los escritores españoles más representativos del siglo XIX. Su estancia en Madrid, donde estudió Derecho, le permitió comenzar a realizar colaboraciones en revistas y frecuentar los ambientes literarios de la época. Sus obras, de un nítido realismo, fueron un reflejo de su preocupación por los problemas políticos y sociales del momento. Gran observador, su genial intuición le permitió plasmar fielmente las atmósferas de los ambientes y los retratos de lugares y de personajes.
El autor de los Episodios Nacionales, una colección de 46 novelas que narran la historia del siglo XIX en España, vino a la capital con 19 años para estudiar en la Universidad Central, pero su verdadera escuela fueron los cafés de la Puerta del Sol, el Teatro Real, al que acudía con frecuencia, y los tranvías donde se mezclaban el pueblo y los señores. Novelas como Fortunata y Jacinta o Misericordia son retratos transversales de la ciudad, en los que aparecen tanto los barrios más acomodados como la creciente periferia metropolitana.

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