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“Todo lo demás era silencio”, de Manuel de Lorenzo

«No se puede controlar el qué ni el por qué,
pero sí el cuándo y el cómo.»

maudy-ventosa-2Reseña escrita por Maudy Ventosa.

Cubierta de Todo lo demás era silencio

Cubierta de: ‘Todo lo demás era silencio’

Tengo delante de mi la primera novela de Manuel Lorenzo, Todo lo demás era silencio, y transcribo parte de la dedicatoria que me escribió ayer: Porque todas las historias que terminan, terminan mal: Salvo que a uno se le permita elegir el final…
Así comenzamos a hablar de este libro que, a priori parece fácil de leer por la extensión; pero cuando te adentras en él ves que es todo lo contrario porque has de pararte en cada página para apuntar una frase que contiene muchas, para saborear esas lentitudes que traspasan sus líneas. Porque en este libro cabe el amor, la amistad, el azar, la soledad, la ausencia, el rencor, las raíces, el miedo, la felicidad, la esperanza…, en una palabra: la vida. Dice que no puede haber oscuridad sin luz. Destaca lo optimista y lo esperanzador porque lo que viene detrás es lo contrario. Por eso llama lentitudes a los momentos especiales en los que la vida va despacio, como cuando Lucía mira el cielo y ve la estela blanca que deja un avión al pasar. Ese cielo siempre estará ahí para ella. Son momentos de felicidad absoluta. Es una novela de contrastes en realidad, afirma.

Narra la historia de una pareja a la que se le tuerce la vida de repente; el suelo se rompe bajo sus pies. No queda más remedio que tomar las riendas e iniciar un viaje a Galicia para poder elegir un final. Lucía no necesita regresar a una aldea, necesita regresar a un verano en el que cabía toda la vida. ¿Quién supera la carga emocional y la sensibilidad que contiene esta frase?. Cuando Manuel habla de su tierra, su lenguaje es mucho más descriptivo, se vuelve más rico porque contiene color y contiene música; cuando la acción se sitúa en algún lugar de Madrid, es capaz de trasladarnos la sensación agobiante y dolorosa que atraviesa Julián. Maneja la palabra con elegancia, precisión y contundencia. Muy gallego, diría yo.

La construcción de los personajes está muy cuidada y trabajada porque ha pasado mucho tiempo definiéndolos, y aunque no se parecen a nadie en particular, cada uno contiene muchas partes de otros: es la personalidad de alguien, el sentido del humor de este otro, el miedo de aquel… soy una persona absolutamente maniática. Tengo más apuntes sobre el libro que las propias páginas del libro. Y al final se acaba produciendo un cambio de roles en los personajes, porque no hay más remedio que asumir y ser fuerte, y buscar esa luz y esa estela de los aviones mirando al cielo. Ese cielo que no muta, que siempre está. También para Julián, para buscar luz.

El azar lo impregna todo desde la primera hoja, pero no en el plan metafísico que podemos suponer, sino como algo distinto al destino, como una concatenación de circunstancias de los elementos que se van engranando en un puzle que acaba concluyendo en tu presente actual. Es la filosofía de Fernando: incluso para que las cosas más fortuitas sucedan, todas las piezas tienen que haber encajado antes. Todas las pequeñas cosas que controlamos y no controlamos, se disponen en el tablero y eso acaba haciendo que la vida de una persona acabe siendo lo que es y solamente la que es. Tiene muy claro que cuando una persona pasa toda la vida con otra, es porque no puede ser de otra manera, porque, en el presente, las circunstancias personales de cada uno son las que son y solo las que pueden ser. Rotundo y absolutamente convencido. Es posible que Fernando tenga mucho de ti también…

Le pregunto cómo es esa sonrisa plena de gramática y sintaxis, otra de las frases insuperables… y me contesta que quizás sea una sonrisa también plena de semántica, muy elegantemente construía, y perfectamente formada y muy elocuente. Cuando la gramática, la sintaxis y la semántica son perfectas, la sonrisa lo dice todo sin tener que decir nada.

Otra frase para enmarcar: es amistad cuando se traspasa el silencio…Cuando una persona está con otra y no necesita hablar es porque es tan absoluta la sintonía, que no pasa nada, es síntoma de verdadera amistad, de verdadero cariño… Ese silencio es lo que nos dice si dos personas se quieren y una es complementaria de la otra. Amistad con mayúsculas.

Le pregunto también si se puede echar de menos lo que no se ha vivido. Me contesta que es una añoranza singular… es volver al cielo, a los aviones, al mismo humo; es asirse a un anclaje vital, porque si mira al cielo puede situarse en un momento, es un estado vital. Me dice que la infancia es una patria porque no existía el futuro. Se necesita volver al presente cuando no hay futuro. Es parte del viaje de Lucía. A veces dejamos felicidades atrás… donde fuiste feliz debes volver…. Tu felicidad está allí, tienes que volver .

Cuando hablamos de la relación madre-hija que aparece en el libro, me explica que hay una forma torcida de quererse que consiste en el mutuo resentimiento, cuando la cuerda que les une se va debilitando. Me impresiona leer que ¡guardarse rencor debe hacerse en persona!

¡Tengo tantas frases tuyas subrayadas!: proveedor de nostalgia; en sus páginas descubrió mucho más que lo que había ido a buscar; comenzaron a intercambiar silencios; el azar es una nube indefinida de posibilidades

Afirmas que es imposible ser escritor gallego y no ser acreedor de Rivas, Cunqueiro, Camba… dices mucho en muy pocas palabras, evocas imágenes con pocas descripciones. Eres prosa poética y no dejas indiferente porque sacudes y remueves muchas emociones.

Por último, te pido consejo para poner una tienda de nostalgia… Me contestas que la nostalgia es lo que sientes como propio, lo que tienes grabado en la memoria, lo que es tuyo; no está en venta, cada uno tiene su propio tesoro, siempre está en la memoria… la nostalgia no debe estar en venta, porque no tienen precio… No pongo una tienda. ¡La nostalgia no se debe vender!

Me despides diciendo que ha sido como hablar con alguien que sabe lo que has intentado plasmar aquí. ¡¡¡ Mil gracias!!!

Lucía fue a buscar felicidad, no a cerrar el círculo.
Y yo también, cuando me encuentro mal, siempre regreso a los lugares donde fui feliz.

PERSONAJES

  • Lucía es luz. Tiene 46 años y los recuerdos de un verano al que necesita volver, porque en ese verano cabía toda una vida. Es apasionada, pero enseña a Julián a vivir despacio. El único camino que no está preparada para emprender es el del regreso. Tiene un precioso balcón con geranios blancos y naranjas.
  • Julián halla consuelo en sentirse desdichado. Desde niño, siempre se sintió asustado e inseguro en público, y disimula su inseguridad sintiéndose arisco. Es inquieto, ansioso, urgente.
  • Fernando es su vecino y el mejor amigo de Lucía. Ella dice que es su proveedor de nostalgia.
  • La abuela Carmen ya murió, pero nunca perdonó a su hija Rosario que dejara de odiarla.
  • Rosario es la madre de Lucía. Se viene a Madrid porque la lejanía es lo único que ha logrado no apartarla del todo de su madre.
  • Antón es valentón y engreído, y se enamora de Lucía. Y también están Raquel, que se da aires de ciudad, y el pequeño Josito, y Gonzalo, y Marina, y Lourdes. Y lugares que son uno más. Mucho más…

SINOPSIS de la editorial:
Lucía
y Julián son una pareja como tantas otras, dos personas que saben aprovechar las pequeñas dosis de felicidad cotidiana que les regala a vida. Sin embargo, de un día para otro su realidad da un vuelco y se topan de frente con el dolor y el abismo.

Eso hará que los dos emprendan un viaje hacia los orígenes –un viaje físico y psicológico, conjunto e individual- en el que descubrirán el inmenso valor de los recuerdos. 
Manuel de Lorenzo escribe una primera novela que nos traslada de Madrid a Galicia y es capaz de crear imágenes certeras y brillantes en una atmósfera que envuelve al lector, llena de lúcidas reflexiones acerca de la pérdida, del azar y del miedo.

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

Manuel de Lorenzo con Maudy Ventosa

Manuel de Lorenzo con Maudy Ventosa

El autor:
Manuel de Lorenzo nació en Ourense en 1981 y, según él mismo afirma, a pesar de sus esfuerzos por ganarse la vida decentemente terminó siendo escritor. Asegura que solamente le gusta escribir sobre aquello que le apasiona en particular y quizá por eso al final siempre acaba escribiendo sobre la vida en general. Durante los últimos años ha trabajado para diferentes medios de comunicación, bien en prensa escrita, como columnista y articulista, bien en radio y televisión, como colaborador y guionista.
Opina que la literatura, aunque a veces no lo parezca, todavía tiene algo que ver con el arte de inventar y contar historias.

El libro:
Todo lo demás era silencio ha sido publicado por el Sello Suma de Letras en su Colección Suma. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 192 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo grabado por Maudy Ventosa en el que Manuel de Lorenzo nos habla de su novela Todo lo demás era silencio.

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Para saber más:
@manu_delorenzo

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