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“Ocho comedias magistrales”, de Lope de Vega

Ed. del Grupo Prolope a cargo de Agustín Sánchez Aguilar

«Peribáñez y el comendador de Ocaña. Fuenteovejuna.
El villano, en su rincón. El mejor alcalde, el Rey.
La dama boba. El perro del hortelano.
El Caballero de Olmedo. El castigo sin venganza.»

Cubierta de 'Ocho comedias magistrales'

Cubierta de: ‘Ocho comedias magistrales’

“Lope era mucho Lope”, concluye Agustín Sánchez Aguilar en su amenísimo prólogo a estas Comedias magistrales. En pleno Siglo de Oro, el dramaturgo sembró la polémica con una nueva forma de escribir teatro que gozaba de gran éxito entre el público, aunque fuese criticada desde el mundo académico. Los vigías de la alta cultura no entendían que sus obras contraviniesen las reglas aristotélicas que habían regido la escena desde siglos atrás y le pidieron que escribiese una disertación en defensa de su escritura. El resultado será el Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (publicado junto a sus Rimas en 1601).

Aunque sabemos que escribió muchas más solo se han conservado alrededor de trescientas comedias, un repertorio inmenso del que se han escogido ocho piezas consideradas magistrales por todos sus estudiosos. Algunas, como Peribáñez, estuvieron en el canon desde el principio mientras que otras hubieron de esperar siglos para ser apreciadas. Hablamos por ejemplo de El Caballero de Olmedo, redescubierta por Lorca, que la adaptó y representó con La Barraca.
Sin embargo, todas ellas revelan a un dramaturgo ingenioso y versátil que se maneja tan a gusto en la tragedia histórica como en la comedia de enredo, y que bebe en las fuentes más variopintas (pasamos de los tiempos bíblicos a la Galicia medieval, de la Grecia antigua al Toledo del rey Bamba). Mitos clásicos, fábulas caballerescas, crónicas e incluso refranes servirán, en fin, para que la imaginación de Lope engendre una nueva comedia.

En su teatro el romance cobra protagonismo, la figura del gracioso siembra el contrapunto cómico frente al galán y la honra se revela como fuerza omnipotente que determina los movimientos de los protagonistas.
En este sentido, Lope va un paso por delante porque considera que el honor también es asunto del pueblo (frente a la creencia tradicional de que solo pertenecía a los nobles). Así, en Peribáñez y el comendador de Ocaña (1605) elevará la figura del campesino como protagonista heroico que defiende la honra de su mujer ante los abusos del comendador e incluso logra el favor del rey, reconociendo la victoria del débil sobre el poderoso. Drama de honor villano que bordará en otras comedias como Fuenteovejuna (1612) o El mejor alcalde, el rey (1623).

Pero no menos poderoso se mostrará su ingenio en piezas como La dama boba (1613) que, bajo el molde de la comedia ligera, aborda temas tan sustanciosos como la educación de las mujeres (tantas veces les habían prevenido del peligro de la mujer cultivada) y la idea neoplatónica de que el amor refina el entendimiento. Lope teje y desteje hasta resolver en el último momento el lío con un solo tirón del hilo. Amor y honor que también cobran protagonismo en El perro del hortelano (1615), donde nuevamente rompe una norma social (el enlace imposible entre una noble y un plebeyo) en pro de la felicidad individual. O el amor y la muerte, en tragicomedias como El castigo sin venganza (1631) y El Caballero de Olmedo (1625), donde el autor parte de una coplilla conocida por todos, anticipando el aciago final del caballero desde el principio y jugando con la complicidad del público como nunca antes se había hecho en escena.

Lope de Vega

Lope de Vega

El autor:
Félix Lope de Vega
nació en Madrid, aunque de niño vivió en Sevilla. Estudió gramática con los jesuitas y se formó en las universidades de Alcalá y de Salamanca. Durante su vida mantuvo relaciones amorosas con varias mujeres, que aparecen en sus obras bajo diversos seudónimos. La actriz Elena Osorio (Filis), fue una de las más importantes. Finalizado su romance, Lope es condenado a cuatro años de destierro por escribir unos poemas difamatorios contra la familia de Elena. Se instala en Valencia con su primera esposa, Isabel de Urbina (Belisa) y allí contacta con importantes dramaturgos de la escuela valenciana, en especial, con Guillén de Castro. Nuestro prolífico autor es considerado el creador del teatro nacional y de la llamada “comedia nueva”, cuyos principios recoge en el Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo (1609), primer manifiesto del teatro moderno. Sus composiciones rompieron con el teatro renacentista clásico, gracias al uso de la polimetría y al empleo de un lenguaje accesible al pueblo, creando un estilo propio que ha tenido una innegable influencia en la literatura española. Sus comedias crean arquetipos psicológicos característicos, como el rey, el villano, la dama, etc. y la figura del gracioso, contrapunto cómico del héroe grave, con antecedentes Plauto. Sus obras le convierten en uno de los genios de la literatura universal, siendo autor de, por citar algunas, El mejor alcalde el rey, Peribañez y el comendador de Ocaña, Fuenteovejuna o El caballero de Olmedo. Su producción teatral es básica para comprender el teatro barroco español y su influencia en figuras como Calderón, Tirso de Molina, Ruiz de Alarcón y otros.

El libro:
Ocho comedias magistrales. (Peribáñez y el comendador de Ocaña, Fuenteovejuna, El villano, en su rincón, El mejor alcalde, el Rey, La dama boba, El perro del hortelano, El Caballero de Olmedo, El castigo sin venganza) ha sido publicado por la Fundación José Antonio de Castro en su Colección Biblioteca Castro. Edición de Agustín Sánchez Aguilar. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene Introducción: LX pp. Texto: 752 pp.

Puedes comprarlo a través de este enlace.

Como complemento pongo un vídeo en el cual se aborda la vida y obra de Lope de Vega.

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Para saber más:
Casa Museo Lope de Vega
Lope de Vega en Cervantes Virtual.

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“Romances de senectud”, de Lope de Vega

«Senectud equivale a rememoración»

Edición de Antonio Sánchez Jiménez

Reseña escrita por Ricardo Martínez
http://www.ricardomartinez-conde.es/

Cubierta de Romances de senectud

Cubierta de: ‘Romances de senectud’

Senectud equivale a rememoración. La senectud es no solo el recogimiento de la vida biológica que, en buena medida ya ha pasado, sino el balance de la memoria del haber vivido, algo que afecta al individuo no solo en su aspecto exterior sino, sobre todo, en el interior.
En ese momento se está ya próximo al gran juicio final que, sobre cada uno de nosotros, penderá para absolvernos o condenarnos. O al menos esa es la idea que, en más o en menos, hemos alimentado a lo largo de nuestra azarosa y, aparentemente, ilusionada vida; y ello ya fuere por la inmediata y perenne influencia social de la iglesia, de la religión, ya fuere por ese prurito de maldad e inocencia que convive con cada especie animal y que, en el caso del hombre, le lleva muchas veces lejos de sí para asentarse vagamente en un lugar, en un significado de trascendencia.

Un hombre inteligente, brillante en su capacidad observadora, sagaz en las industrias de la vida como Lope nos transmite en este libro lo mejor de sí, y lo hace poniendo la pluma –su distinguido y maravilloso bien- al servicio de su propia causa, la última, para conocer mejor, para conocerse y ahí exponer todo su bagaje de sapiencia y duda, de aceptación quizá. Cierto es, también, en su condición de viejo e innato amador a la vez que sintiéndose libre para ello: “Pésame de que ella sepa/ que la quiero tanto yo, porque siempre vive libre/ quien tiene satisfacción// Por eso digo a las aguas/ que risueñas corren hoy, /trasladando de su risa/ las perlas y la ocasión:// Como no saben de celos/ ni de pasiones de amor,/ ríense los arroyuelos/ de ver como lloro yo”

El caso es que, aun a pesar de tantos y tan viejos avatares, de una vida entregada ora al culto divino, ora al culto femenino, el ánimo vivaz y arriesgado de Lope apenas se refrena; tal vez él sienta tal actitud como un impulso necesario, casi religioso, de entrega, de gratitud a la vida. Más un día el acabamiento, en un momento dado, llegará, acaso cuando: “Callaba la escura noche,/ la luna estaba menguante,/ que solo hablaban las fuentes/ y en los árboles los aires” ¡Qué alto sentimiento poético el del autor para alargar el sentimiento de la vida, para engrandecerlo como una donación, diríase, no terrena!

Estos romances aquí compilados al final de su vida, se nos dice certeramente, que “se caracterizan por un intimismo sin precedentes, así como por un ritmo hechizante, de paseo contemplativo”, de ahí ese decir cantando como si al fin, él mismo, su soledad, fuesen el destino: “A mis soledades voy,/ de mis soledades vengo”

La vida como gozo, como satisfacción. Y la aceptación de un final (al modo de una alegoría) esperanzado en la fe cristiana que, de uno u otro modo, siempre le acogió: “Lego y sacerdote/ Félix parece,/ pues tan presto a sus manos/ Cristo deciende”

Este volumen, se nos precisa también, “es la primera edición crítica conjunta de estos romances, algunos inéditos”. La edición, muy culta, elaborada y documentada, es de Antonio Sánchez Jiménez.

Lope de Vega

Lope de Vega

El autor:
Lope Félix de Vega Carpio (Madrid, 25 de noviembre de 1562-ibidem, 27 de agosto de 1635)​ fue uno de los poetas y dramaturgos más importantes del Siglo de Oro español y, por la extensión de su obra, uno de los autores más prolíficos de la literatura universal. El llamado Fénix de los ingenios​ y Monstruo de Naturaleza (por Miguel de Cervantes) renovó las fórmulas del teatro español en un momento en el que el teatro comenzaba a ser un fenómeno cultural de masas. Máximo exponente, junto a Tirso de Molina y Calderón de la Barca, del teatro barroco español, sus obras siguen representándose en la actualidad y constituyen una de las cotas más altas alcanzadas en la literatura y las artes españolas. Fue también uno de los grandes líricos de la lengua castellana y autor de varias novelas y obras narrativas largas en prosa y en verso.
Se le atribuyen unos 3000 sonetos, tres novelas, cuatro novelas cortas, nueve epopeyas, tres poemas didácticos y varios centenares de comedias (1800 según Juan Pérez de Montalbán). Amigo de Francisco de Quevedo y de Juan Ruiz de Alarcón, enemistado con Luis de Góngora y en larga rivalidad con Cervantes, su vida fue tan extrema como su obra. Fue padre de la también dramaturga sor Marcela de San Félix.

El libro:
Romances de senectud ha sido publicado por Ediciones Cátedra en su Colección Letras Hispánicas. Edición de Antonio Sánchez Jiménez. Encuadernado en rústica, tiene 400 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el cual se aborda la vida y obra de Lope de Vega.

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Para saber más:

Casa Museo Lope de Vega
Lope de Vega en Cervantes Virtual.

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