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«Maldad», de Leticia Sierra

«Solo siente necesidad. Necesidad de verla morir. Nota un ronroneo en el vientre, justo debajo del ombligo, un cosquilleo que sabe que se convertirá en algo más cuando acabe con ella…»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Leticia Sierra acaba de publicar una nueva novela, Maldad, en Ediciones B –Penguin Random House– que, sin duda, logrará el mismo éxito que la anterior, Animal.

Cubirta de 'Maldad'La descripción cruda y descarnada del asesinato de una adolescente consigue enganchar al lector desde la primera página. Es un caso tan extremo que pondrá a prueba la profesionalidad y resistencia, al enfrentarse a la maldad del ser humano, del equipo de la UDEV (Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta). La intuición y sagacidad de Olivia Marassa, periodista de El Diario, jugará también un papel importante en el esclarecimiento de esta trágica muerte; son ya personajes conocidos y queridos por los lectores.

Las cosas suceden porque la gente lo permite.

Maldad es mucho más que una novela negra. Es la excusa que permite a Leticia Sierra denunciar problemas actuales, muy graves, que ocurren a diario en nuestros colegios e institutos y que en ocasiones llevan al suicidio a niños y niñas que ven en la muerte la única manera de escapar de algo tan terrible como es el maltrato físico y psicológico, sentirse acechado, notar el acoso y vivirlas humillaciones a las que se ven sometidos muchos niños y adolescentes por los abusones de turno. Machos y hembras alfa, lobos o hienas, que se erigen en torturadores de los débiles ante la mirada impasible de los “colaboradores necesarios” que los admiran y jalean intentando evitar caer en desgracia y convertirse en los siguientes… El grupo sabe lo que ocurre, pero es preferible “no meterse en líos” y mirar para otro lado porque siempre habrá víctimas más propicias, como los gorditos, los gafitas, los afeminados… Callan los que se creen “normales”. ¿Protege el sistema a nuestros hijos?

Existe un Plan Nacional para la Prevención del Acoso Escolar –impulsado por AEPAE y surgido de la experiencia directa con miles de víctimas–; existen protocolos de actuación en todos los centros; existen campañas de sensibilización ante el bullying. ¿Qué está fallando entonces? Supongo que prevalece el miedo. Miedo de los alumnos; miedo de los profesores –que apenas conservan su autoridad–; miedo a que el colegio quede en entredicho por tener valoraciones negativas; miedo de los padres a descubrir quiénes son en realidad sus hijos… ¿Qué estamos haciendo tan mal como para llegar a esos extremos en los que la resignación por parte de los escolares era el mejor de los sentimientos, en los que la pérdida de la inocencia era condición sine qua non para sobrevivir?

Después de la familia, el segundo grupo de referencia y socialización más importante para el niño es el colegio. Allí debe sentirse como en casa, seguro y protegido, no aterrorizado. En casos de agresiones, no solo fallan los alumnos, fallan las instituciones y los profesores que lo conocen. Porque siempre hay alguien que percibe la situación y calla.

Otra reflexión a la que conduce la novela es que la Ley del Menor hace a los niños maltratadores casi intocables. Si no han cumplido los catorce años son inimputables, independientemente del delito que hayan perpetrado. En España, los delitos cometidos por menores salen, en el mejor de los casos, muy baratos, y en el peor, gratis. Y los agresores lo saben.

Niños con la autoestima destruida que, por terror, no son capaces de denunciar la situación a la que les están sometiendo; padres que no perciben el sufrimiento de sus hijos; otros, que prefieren ignorar, incluso justificar, los desmanes de los suyos porque son incapaces de controlarlos. Se pregunta uno de los personajes ¿cuándo hemos dejado de criar niños para empezar a criar monstruos? La responsabilidad es de cada uno de nosotros, no solo de las leyes, los profesores y las instituciones. Estamos dejando que nuestros niños crezcan con una Tablet pegada al culo porque así no dan la lata… aislamiento social, exceso de información, falta de valores, abandono emocional… ¡Menudo cóctel Leticia! Proteger a un hijo no consiste en darle todo lo que pide, sino en saber decir que no; pasar tiempo de calidad con él; enseñarle que el mundo de fuera es una zona de guerra, un hijo de puta que niega más que consiente, que no va a permitir que cojas lo que quieras cuando quieras y como quieras y que no entiende de mimos y fruslerías.

Novela adictiva, casi coral por la cantidad de personajes que aparecen, y con un trasfondo real, actual y muy duro. Es lo que pasa cuando ahondas en el alma humana. Cuando descubres que la MALDAD, con mayúsculas, también existe en el mundo de los más pequeños.

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

Leticia Sierra

Leticia Sierra

La autora:
Leticia Sierra (Pola de Siero, 1972) se licenció en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca e inició su andadura profesional en el periódico semanal Tribuna Universitaria de Salamanca. También trabajó en La Nueva España, La Voz de Asturias, El Comercio y Tribuna de Salamanca. Colaboró con COPE Salamanca y con la Cadena SER en Madrid.
Animal fue se primera novela y con ella arrancó una serie protagonizada por la periodista Olivia Marassa. Su debut fue alabado tanto por a crítica como por los lectores.
Actualmente, alejada de la profesión periodística, reside con su marido en Noreña (Asturias).

El libro:
Maldad ha sido publicado por el Sello Ediciones B del grupo Penguin Random House en su Colección La Trama. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 416 páginas.

Como complemento pongo un vídeo realizado por Canal Prestosu en el que Leticia Sierra habla de su novela Maldad.

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Para saber más:
https://www.facebook.com/lsierradorado/
https://twitter.com/letiestilolibre?lang=es
https://www.instagram.com/lsierradorado/?hl=es

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«Animal», de Leticia Sierra

«Hay un animal salvaje dormido en nuestro interior.
¿Qué ocurre cuando despierta?»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

«Al final, el ser humano, hombre o mujer, lleva en sus genes la crueldad. Y el hecho de que ésta se desarrolle en mayor o menor medida no depende del género de la persona, sino de las intenciones, de la necesidad y del carácter de la propia persona. Se afirma de manera contundente en esta novela. Y parece que la autora sabe de qué habla por las pistas que deja en los agradecimientos que figuran al final de la obra.»

Cubierta de 'Animal'

Cubierta de ‘Animal’

Animal publicada por Ediciones B del Grupo Penguin Random House, es la primera novela de la periodista asturiana Leticia Sierra. A través de un narrador omnisciente, la historia avanza rápido, con capítulos cortos como si de crónicas se tratara; te atrapa y te seduce desde la primera página y te ves acompañando a los protagonistas en este thriller potente que te arrastra a lo más profundo de la naturaleza humana: a la condición oculta y maquillada de ese animal que duerme escondido en cada uno de nosotros, que puede aflorar si derriban las barreras que lo contienen.

Código 10-0, código 10-0… en el polígono de Noreña. Necesitamos ayuda.

Es su primera novela, pero a la autora se le nota el buen oficio; magníficamente escrita y con una trama bien estructurada, va dosificando la información para que el lector no sepa más que los investigadores, aumentando la tensión, si cabe; los  personajes son potentes y tienen personalidad propia, tanto los buenos como los depravados; las descripciones de la tierra son muy visuales, no exentas de cariño y ternura, y te trasladan a lugares verdes que huelen a hierba y mimosas; o a la ciudad de Lugo con su antigua muralla romana bien conservada y sus calles estrechas… y a ese mar bravo e impredecible, el Cantábrico, hermoso y gélido, que te enamora.

La novela gira en torno a temas profundos e importantes para la autora que hacen reflexionar al lector. El psicoanálisis explica las fuerzas antagónicas que rigen nuestra forma de pensar y actuar y las instancias psíquicas que Freud define como Ello, Yo y Superyo que siempre están en conflicto. En el Ello estarían las pulsiones primarias, y se rige por el principio del placer. Ahí estaría la parta más instintiva, el animal de la novela: la naturaleza humana tiene una simiente primitiva y animal que, la mayoría de las veces, está latente, contenida por los comportamientos sociales y morales aprendidos de niños… y el niño crece y empezamos a regirnos por el principio de realidad y a controlar el Ello a través del Yo… La socialización hará que interioricemos las normas sociales y se cumplan las reglas morales: el Superyo. El equilibrio entre las tres instancias hará que una persona, según Freud, esté mentalmente sana. Las psicopatologías surgirán en función de la fuerza dominante. Los personajes ejemplifican esta teoría, y me permito incluir esta explicación por el cierto tono pesimista que me transmite la autora cuando habla de la condición humana. Putañeros, borrachos, estafadores, proxenetas, pederastas, pedófilos… y adolescentes destrozados que necesitan expresar su frustración sintiendo dolor físico para acallar el dolor psicológico que les invade. En estas cloacas parece que no hay lugar para la esperanza, si no es a través de la justicia, aunque a veces, es más fácil empatizar con el verdugo que con la víctima… a pesar de no creer en los justicieros ni en tomarse la justicia por su mano.

Otro de los temas presentes en la obra, es la de los límites de la ética en el periodismo –que en estos momentos no ejerce la autora–. ¿Tienen derecho a hurgar sin piedad en el dolor de las personas cuando están destrozadas? A veces, el fin no justifica los medios. A veces no todo vale… pero a veces también los periodistas tienen ética, moral… vistos desde fuera, sin conocer las enormes presiones a las que están sometidos para conseguir una editorial, muchos les denominan “aves carroñeras” que acosan, que tienden a tergiversar las noticias perjudicando las investigaciones e incitando a la sociedad a realizar juicios paralelos… Un buen periodista busca la noticia, no la provoca, esa debiera ser la primera ley del Manual de ética del buen periodista. Utiliza el argot propio del oficio, aclarando los conceptos, para mostrarnos cómo se sigue e investiga una noticia, a veces poniendo en peligro la integridad física y el equilibrio mental del propio reportero.

«Instintos primitivos sin filtro; justicia; ética; límites… Es uno de los mejores thriller que he leído últimamente y espero, y deseo, volver a encontrarme con Olivia Marassa y Agustín Castro en la próxima novela de Leticia Sierra que aguardo con avidez.»

¡Enhorabuena por esta historia! Se que para el trabajo de meses que ha costado su creación, es fácil decir, que he devorado sus 446 páginas en solo dos días… Tómalo como un halago.

PERSONAJES:

  • Olivia Marassa, Livi, tiene un gato que se llama Pancho. Es Periodista de El Diario; y en sus inicios, se creía una mujer de mundo por haber estudiado en Madrid. Es atractiva, de sonrisa fácil y mirada astuta. Sobria y bella. Tez morena y grandes ojos castaños, labios generosos y dentadura perfecta. Cuando tiene una noticia no la suelta, cual pitbull…
  • Agustín Castro, es inspector de Homicidios. Moreno, cincuenta años y mirada astuta. Flemático. El trabajo ocupa toda su vida. Y no quiere interrupciones ni relaciones que le quiten tiempo… o no quería… Es un policía eficiente y eficaz.
  • Mario Sarriá, compañero y fotoperiodista. Pasa de los cuarenta y cinco años. Mide un metro noventa y tiene un cuerpo atlético. Lleva el pelo cobrizo largo, en coleta. Se preocupa por Olivia, por pichón.
  • Guzmán Ruiz, víctima, sesenta y dos años. Parece que no era un hombre honrado… Dicen que era prepotente y autoritario. Estaba casado con Victoria Barreda, más joven que él unos veinte años; una mujer fría, hierática.
  • Jorge Gutiérrez, subinspector de Homicidios. Atractivo; ojos intensamente azules. Detrás de la fachada de niño bien se esconde una mente analítica, lúcida y muy perspicaz. Muy amigo de Castro, casi su familia.
  • Nico, sobrino de Mario, hijo de su hermana Carmen, que trabaja en el ambulatorio. Tiene trece años y se ha convertido en una persona hosca, malhumorada y retraída.
  • Alberto Granados, es Agente de Seguridad Ciudadana. Lleva más de diez años en el Cuerpo Nacional de Policía de Pola de Siero. Muy amigo de Olivia.
  • Guadalupe Oliveira, Clarisa, tiene cuarenta y ocho años y sabe que ya no es mercancía de primera. Aún atractiva. Pelo largo y negro, tez blanca, de busto generoso. Trabaja en La Parada, un prostíbulo muy conocido en la zona.
  • Alejandro Montoro, de la Policía Científica. 60 años, rostro redondo y rubicundo. Lleva gafas de pasta pasadas de moda.
  • Gabriel Miranda, pertenece también a la Policía Científica.
  • Valentín Rioseco es el comisario. Seco y rudo de palabra y trato.
  • Germán Casillas, apodado El Tijeras, es el dueño del club La Parada. Una buena pieza, un pájaro de cuidado. Corpulento, carilleno y de ojos saltones.
  • Alina Góluvev es rusa y es la persona de confianza de Germán. Encargá de traer mercancía y amansarla. 
  • Dolores Requena, la juez de Pola de Siero, firme y dura. Entrada en carnes, de cara agradable y sonrisa fácil. Recta, aunque tenga sus propias convicciones, estas no restarán justicia a sus decisiones.
  • Y los periodistas de El Diario: director Matías Adaro, estirado y presuntuoso; redactor jefe Ángel Espín; jefa de la sección de Regional, Carolina Vázquez; y jefe de la sección de Comarcas, Roberto Dorado, que defendía a muerte el trabajo de los redactores si creía que merecía la pena; Pilar Cienfuegos, es la editora jefa del turno de noche…
  • Marta Espinosa, casada con Mateo Torres –su último jefe–, odiaban a Guzmán Ruiz profundamente, porque los llevó a la ruina, hundió su empresa.
  • Pablo Ruiz Barreda, tiene los mismos ojos y la misma boca que su madre, Victoria

Y muchos más, pero ya sabes, tendrás que descubrirlos…

SINOPSIS de la editorial.
El hallazgo de un cadáver conmociona a los habitantes de una tranquila región rural en Asturias. Se trata de un hombre asesinado con una crueldad extrema, encontrado a pocos metros del prostíbulo local. Aunque era un vecino conocido y respetado, todo parece apuntar a una venganza.
Olivia Marassa es una joven y ambiciosa reportera que trabaja para el periódico de la región y ve en este caso la oportunidad de conseguir una gran exclusiva. Todas las televisiones y los grandes diarios quieren dar cobertura al crimen, pero ella juega con una ventaja: conoce el terreno mejor que nadie.
Así arranca esta novela negra, que nos arrastra a través de sus páginas y nos asoma al lado más salvaje del ser humano.

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

©Ekron fotógrafos_BN

©Ekron fotógrafos_BN

La autora:
Leticia Sierra Dorado (Pola de Siero, 1972) se licenció en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. Inició su andadura profesional en Salamanca, en el periódico semanal Tribuna Universitaria. También trabajó en La Nueva España, La Voz de Asturias, El Comercio y Tribuna de Salamanca. Colaboró con COPE Salamanca y con Cadena SER en Madrid.
Actualmente, alejada de la profesión periodística, reside con su marido en Noreña (Asturias).
Leticia Sierra autoeditó ‘Animal’​ hace un par de años, pero ahora Ediciones B se ha interesado por esta novela policíaca y la ha incorporado a su catálogo.

El libro:
Animal ha sido publicado por el Sello Ediciones B del grupo Penguin Random House en su Colección La Trama. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 448 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:
https://www.facebook.com/lsierradorado/
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https://www.instagram.com/lsierradorado/?hl=es

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