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“El viaje de don Quijote”, de Julio Llamazares

2016, año Cervantes
El mejor homenaje a Cervantes en el 400 aniversario de su muerte.

Prólogo de Jean Caravaggio
Ilustraciones de Jesús Cisneros

«El viaje me llevará por medio país y, como don Quijote, lo haré de tres veces. Mientras la noche llega salgo del pueblo y subo a los tres molinos que desde una colina dominan el antiguo puerto y, a un lado y a otro de él, la ondulada tierra de Toledo y la llanura inmensa de la Mancha, por la que caminaré mañana.»

Cubierta de El viaje de don Quijote

Cubierta de: El viaje de don Quijote

Como hiciera Azorín a comienzos del siglo XX, en estas páginas Julio Llamazares recrea uno de los grandes viajes de la ficción: el de don Quijote por la geografía española. La ruta literaria se inicia en Madrid, llega hasta Sierra Morena, se detiene en La Mancha y Zaragoza, y concluye en la playa de Barcelona, donde el caballero andante se enfrentó al de la Blanca Luna.
Pertrechado con cuadernos, libros y lápices, el autor recorre una ruta que le revela unos contrastes no por sabidos menos prodigiosos: las hamburgueserías comparten espacio con antiguas ventas, aparecen nuevos tipos humanos y la geografía se presenta en algunos puntos idéntica a la que vería el hidalgo manchego, pero en otros radicalmente transformada.
Trazando un recorrido que le lleva y le devuelve una y otra vez de la novela de Cervantes al imaginario de las gentes que encuentra en su camino -y en algunos trayectos también al texto de Azorín-, Llamazares conforma un libro de andanzas quijotescas del siglo XXI, pleno de anécdotas y de humor, narrado con la maestría y la admiración por la obra cervantina que caracterizan su literatura.
El año pasado Julio Llamazares emprendió a petición del director adjunto de El País, el escritor Juan Cruz un viaje conmemorativo. Las treinta crónicas publicadas por él en el verano de 2015 se reúnen ahora para formar El viaje de don Quijote, libro ilustrado por Jesús Cisneros.
Aunque Llamazares se refiere paladinamente al ejemplo de Azorín, no se ha contentado, ni mucho menos, con recorrer paso a paso la misma senda que transitó el escritor alicantino. En primer lugar, por su modo de viajar. Azorín se fue en tren desde Madrid hasta Argamasilla de Alba, prosiguiendo su recorrido en un carro acompañado por un lugareño. Llamazares ha hecho el viaje en coche en compañía de su amigo el fotógrafo Navia. Además, a diferencia de su predecesor, que, por razones obvias, se limitó a detenerse en algunos lugares emblemáticos —la venta de Puerto Lápice, los molinos de Campo de Criptana, las lagunas de Ruidera, El Toboso, la cueva de Montesinos—, sus andanzas, iniciadas en el madrileño convento de las Trinitarias, abarcan un espacio mucho más extenso, puesto que nos llevan desde el Campo de Montiel, escenario de la primera salida del caballero, hasta la playa de Barcelona donde es derrotado por el de la Blanca Luna.
De este modo nos restituye, una tras otra, en una sarta de sabrosas anécdotas, las aventuras más relevantes del ingenioso hidalgo, contempladas y comentadas por un apasionado de Cervantes que es, a la vez, un agudo observador de la España del siglo XXI.

Lee un fragmento del libro.

Con julio Llamazares

Con julio Llamazares

El autor:
Julio Llamazares nació en Vegamián, León, el 28 de marzo de 1955. Su obra abarca prácticamente todos los registros literarios, desde la poesía –La lentitud de los bueyes (1979) y Memoria de la nieve(1982)- a la literatura de viaje –El río del olvido (1990, Alfaguara, 2006), Trás-os-Montes (Alfaguara, 1998), Cuaderno del Duero (1999) yLas rosas de piedra (Alfaguara, 2008), primer volumen de un recorrido sin precedentes por España a través de sus catedrales-, pasando por la novela –Luna de lobos (1985), La lluvia amarilla (1988), Escenas de cine mudo (1994, Alfaguara, 2006) y El cielo de Madrid (Alfaguara, 2005)-, la crónica –El entierro de Genarín (1981)-, el relato corto –En mitad de ninguna parte (1995, Alfaguara 2014) y Tanta pasión para nada (Alfaguara, 2011)- y el guión cinematográfico. Sus artículos periodísticos, que reflejan en todos sus términos las obsesiones propias de un narrador extraordinario, han sido recogidos en los libros En Babia (1991), Nadie escucha (Alfaguara, 1995), Entre perro y lobo (Alfaguara, 2008), Las lágrimas de San Lorenzo (Alfaguara, 2013) y Distintas formas de mirar el agua (Alfaguara, 2015) y una nueva edición ilustrada de El entierro de Genarín (Alfaguara, 2015).

El libro:
El viaje de Don Quijote ha sido publicado por Editorial Alfaguara, fuera de colección Alfaguara adultos. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 208 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del libro.

Don Quijote y Sancho

Ilustración del libro.

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“El entierro de Genarín”, de Julio llamazares

Evangelio apócrifo del último heterodoxo español.

“La más insólita vida ejemplar de un leonés, donde se narra la vida de gallofa y sorna de un pellejero ilustre, atropellado y muerto por el carro de la basura, en León, 1929”.

Cubierta de: El entierro de Genarín

Cubierta de: El entierro de Genarín

Esta frase que trascribo más arriba figuraba en la cubierta de la primera edición publicada en León por Ediciones del Teleno en el año 1981. Como anécdota, contada por el propio autor, está que el libro se terminó de escribir a la misma hora que el teniente coronel Tejero entraba a tiros en el Congreso. Julio Llamazares era un joven de veintiséis años en aquel año, todavía muy desconocido al que el poeta Francisco Pérez Herrero apadrinó para la publicación del libro.
El entierro de Genarín fue el primer libro escrito por Julio Llamazares.

Genaro Blanco Blanco (apellidos comunes en los huérfanos de León, en honor a la Virgen Blanca), llamado Genarín, pellejero de profesión, aficionado a la buena vida, al orujo, a las mujeres y los burdeles, al tute y a la garrafina, fue un hombre muy conocido en los ambientes más bohemios del León de principios del siglo XX. Según recoge el Diario de León en su edición del 30 de marzo de 1929, Viernes Santo, Genaro fue atropellado por el primer camión de basura de la ciudad, mientras realizaba sus necesidades en la base del tercer cubo de la muralla de León, a la altura de la calle de Las Carreras, durante la madrugada del Jueves al Viernes Santo.

Cubierta de la primera edición

Cubierta de la primera edición

Hace años se publicó una esquela en La Democracia, en la que figura que dejó viuda y cuatro hijos y que «para identificar el cadáver fue preciso separar la camioneta» y que la camioneta estuvo a punto de atropellar a dos niños.
Tras su muerte, un grupo de cuatro personas (los llamados «Evangelistas») decidió conmemorar mediante la lírica y la poesía la vida de Genaro. Los evangelistas eran Nicolás Pérez Porreto (árbitro de fútbol), Eulogio el gafas (taxista de profesión, coplero aficionado), Luis Rico —hombre de buena familia que dilapidó su fortuna en juergas con sus amigos— y el poeta Francisco Pérez Herrero. En la noche de Jueves Santo de 1930, estos hombres se reunieron en la Plaza del Grano visitando las tascas y bebiendo orujo, a la vez que recitaban poesía y conmemoraban la vida del personaje. La procesión creció en número de asistentes hasta que en 1957, las presiones del cronista Lamparilla hicieron que fuese prohibida. La leyenda dice que tal prohibición fue debida a que ese año se encontraron las dos procesiones, la religiosa y la profana, y que al ser esta última más numerosa supuso un considerable enfado entre las autoridades

El pobre Genarín atropellado por el camión de la basura

El pobre Genarín atropellado por el camión de la basura

El entierro de Genarín es la crónica de esta leyenda, el evangelio apócrifo en el que se relatan la vida y los milagros del célebre pellejero, el irónico homenaje a un vividor que se ha convertido al pasar del tiempo en el santo de los borrachos y los bohemios.
Entre la picaresca y el esperpento literario, dos géneros típicamente españoles, Julio Llamazares traza en esta obra (su primera obra narrativa, recuperada ahora por Alfaguara e ilustrada con grabados del pintor Antonio Santos) un magnífico y divertido retrato de la insólita y provocadora procesión que cada noche de Jueves Santo recorre las calles de León.

Como parte de la leyenda, se le atribuyen a Nuestro Santo Padre Genarín cuatro milagros, pero no será elevado a los altares no ya como santo, ni siquiera como beato “dada su perseverante devoción por el orujo y por los llamados placeres de la carne”. [Pág. 144]

  • La redención de la prostituta que lo encontró muerto, la Moncha, que, según la tradición, dejó la prostitución y se volvió a su Lugo natal a regentar una cantina sin trastienda.
  • Corría en año 1955, y un gol de la Cultural y Deportiva Leonesa, que llevaba muy mala temporada hasta que los evangelistas de Genarín decidieron bendecir el campo de juego del estadio de la Cultural, al parecer con orujo, la noche anterior. El partido del día siguiente no empieza bien, por lo que uno de los evangelistas se quejó a Genarín, tras lo cual, al sacar el portero contrario el balón, este entró en su propia la portería. La víctima fue el Hércules de Alicante.
  • Corría el año 1978 cuando un labriego de La Sobarriba enfermo de riñón, desahuciado, sufrió un terrible dolor mientras pasaba cerca de las murallas, necesitando hacer sus necesidades en el mismo cubo de la muralla donde años atrás había muerto Genarín. En ese momento sintió un gran alivio tras lo cual vio que había meado una piedra del tamaño de una nuez, solucionándosele sus problemas de riñón.
  • Un individuo, el sereno, se dedicaba a robar las ofrendas (el orujo, el queso, el pan y la naranja) que los devotos, a través del «hermano colgador», dejan cada año en la hornacina de la muralla. EL ladrón escalaba la muralla y las robaba, hasta que Genarín le hizo resbalar y el hombre se rompió la cadera.

Bueno, un gran libro que os hará pasar un buen rato pues en menos de doscientas páginas nos ofrece una historia memorable con la que os divertiréis de lo lindo. En este su primer libro ya nos demuestra lo que en los sucesivos libros confirmará: el uso de un lenguaje preciso y el exquisito cuidado en las descripciones.

Con julio Lalamazares

Con julio Llamazares

El autor:
Julio Llamazares nació en Vegamián, León, el 28 de marzo de 1955. Su obra abarca prácticamente todos los registros literarios, desde la poesía –La lentitud de los bueyes (1979) y Memoria de la nieve(1982)- a la literatura de viaje –El río del olvido (1990, Alfaguara, 2006), Trás-os-Montes (Alfaguara, 1998), Cuaderno del Duero (1999) y Las rosas de piedra (Alfaguara, 2008), primer volumen de un recorrido sin precedentes por España a través de sus catedrales-, pasando por la novela –Luna de lobos (1985), La lluvia amarilla (1988), Escenas de cine mudo (1994, Alfaguara, 2006) y El cielo de Madrid (Alfaguara, 2005)-, la crónica –El entierro de Genarín (1981)-, el relato corto –En mitad de ninguna parte (1995, Alfaguara 2014) y Tanta pasión para nada (Alfaguara, 2011)- y el guión cinematográfico. Sus artículos periodísticos, que reflejan en todos sus términos las obsesiones propias de un narrador extraordinario, han sido recogidos en los libros En Babia (1991), Nadie escucha (Alfaguara, 1995), Entre perro y lobo (Alfaguara, 2008), Las lágrimas de San Lorenzo (Alfaguara, 2013) y Distintas formas de mirar el agua (Alfaguara, 2015).

El libro:
El entierro de Genarín (1981) ha sido publicado por la Editorial Alfaguara Fuera de Colección. Ilustrado por Antonio Santos. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 195 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo muy representativo del entierro de Genarín.

GENARÍN – LEÓN (ESPAÑA)

Para saber más:

http://genarin.es/

Imagen del paso de Genarín que recorre las calles del Barro Húmedo de León el Jueves Santo.  GENARIN.ES

Imagen del paso de Genarín que recorre las calles del Barro Húmedo de León el Jueves Santo. GENARIN.ES

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