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“Atlas de huellas extraterrestres”, de Bruno Fuligni

«Por primera vez, un atlas recoge la lista de los lugares de encuentro entre los terrícolas y los extraterrestres.»
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¿Dónde encontrar extraterrestres? ¿Cómo comunicarse con inteligencias estelares, conocer a seres grises y evitar a los reptilianos sanguinarios? ¿Dónde se conservan las observaciones de los “contactados” y “abducidos”, cuyos relatos se acumulan desde hace más de setenta años?

Cubierta de Atlas de huellas extraterrestres

Cubierta de: ‘Atlas de huellas extraterrestres’

Desde los primeros “platillos volantes”, avistados en 1947, varias oleadas de ovnis han aportado miles de datos, suscitado las teorías más locas y alimentado supersticiones y utopías de toda clase. Pero este atlas, escrito por el historiador y especialista en archivos secretos Bruno Fuligni, traza una cartografía de las puertas que se abren entre los mundos, una geografía de lo extraño que cubre la Tierra en su conjunto y muestra la universalidad del fenómeno.
El ufólogo aficionado entenderá este atlas como una guía turística, el “conspiracionista”, como un manual práctico de la invasión y el escéptico como una nueva frontera de la utopía. Una forma original y muy gráfica de aproximarnos a inexplicables fenómenos y apariciones a través de 33 historias que nos llevan a 33 lugares de todo el planeta.

«Existe un número infinito de mundos similares al nuestro y un número infinito de mundos diferentes.»
Epicuro, Carta a Heródoto (no el historiador)

Atlas del huellas extraterrestres nos propone una cartografía de las puertas que se abren entre los mundos, una geografía de lo extraño que cubre la Tierra en su conjunto y muestra la universalidad del fenómeno: descubrimientos inéditos, misterios y huellas insólitas, ovnis, meteoritos, simbolismo, enigmas y rarezas, abducciones, ciencia ficción, espacio, invasores y alienígenas. En definitiva, un atlas de las zonas terrestres en las que se han documentado contactos, abducciones y otros encuentros en la tercera fase.

Extracto de la introducción:
(…)«En el universo de la ufología abundan los mitómanos, los impostores y los gurús, pero los gobiernos han tomado en serio algunas señales difícilmente explicables: militares y científicos, servicios de inteligencia y organizaciones internacionales han recogido datos suficientes como para cartografiar el fenómeno.

Puntos de observación, bases ocultas, embajadas secretas, vestigios milenarios: del ovnipuerto de Arès al centro subterráneo de la Zona 51, del accidente de Roswell a las instalaciones del programa SETI, por primera vez un atlas recoge la lista de los lugares de encuentro entre los terrícolas y las misteriosas Entidades Biológicas Extraterrestres (EBE).

Algunos pueden mostrarse escépticos ante una iniciativa como esta, pero conviene recordar que fue mediante la observación de las estrellas como empezaron a pensar los primeros hombres, por lo que la observación de los fenómenos espaciales está relacionada con el desarrollo de la inteligencia abstracta y, aunque no permita conocer a los alienígenas soñados ni engendrar «hijos cósmicos», al menos invita a una reflexión que nos eleva y nos perturba(…)».

Ya que como muestra vale un botón, pongo uno de los lugares más increíbles del planeta.

06° 51’ 00” N, 158° 13’ 00” E
LA CIUDAD PERDIDA DEL PACÍFICO
POHNPEI (ESTADOS FEDERALES DE MICRONESIA)

«Según la leyenda, dos grandes gemelos llegados del oeste conquistaron la isla e hicieron levitar las piedras para construir esta ciudad sobre el agua».

Aún mejor que la isla de Pascua, la isla de Ponape acoge los restos de una ciudad entera, Nan Madol, formada por grandes bloques basálticos negros, que resulta difícil de explicar cómo han podido llegar desde su lejana zona de extracción. Según la leyenda, dos grandes gemelos llegados del oeste conquistaron la isla e hicieron levitar las piedras para construir esta ciudad sobre el agua, apoyada en un arrecife coralino y varias islas artificiales.
Desierta hoy día, Nan Madol no es más que un recuerdo histórico visitado por los escasos turistas que se aventuran en esta isla remota, rebautizada como Pohnpei, que conforma uno de los cuatro Estados Federados de Micronesia.
Independiente desde 1990, estos estados comprenden las antiguas islas Carolinas, administradas por Estados Unidos tras arrebatárselas en 1944 a los japoneses, que se las habían tomado a su vez a los alemanes en 1914, después de que estos las hubieran comprado en 1899 a los españoles, presentes en las islas desde el s. XVII. Pero antes de la llegada de todos estos invasores, allí floreció una civilización esplendorosa que construyó una capital acuática, apartada de todo, bajo la dinastía poco conocida de Sau-Deleur.
Esta ciudad inexplicable en mitad del Pacífico ha inspirado a dos grandes autores de ciencia ficción y literatura fantástica: primero a Abraham Merritt en El estanque de la Luna, de 1919, y posteriormente a H. P. Lovecraft para la ciudad sumergida de R’lyeh, donde vegeta el ser primigenio Cthulhu, una criatura con cabeza de pulpo peludo que otros escritores han recuperado después para crear un verdadero ciclo.
Por si faltaban detalles originales en Pohnpei, su escasa población presenta en gran proporción una anomalía genética sumamente rara en el resto del mundo, la acromatopsia, o imposibilidad absoluta de distinguir los colores.
No cabe duda de que el aislamiento, factor de consanguinidad, ha agravado la transmisión de este defecto, pero no se sabe en qué época y en qué contexto surgieron los primeros casos. ¿Es posible que los extraterrestres sean daltónicos?

Bruno Fuligni

Bruno Fuligni

El autor:
Bruno Fuligni
nació el 21 de mayo de 1968, diplomado en Ciencias Políticas, alto cargo funcionario, responsable de la Misión Editorial de la Asamblea Nacional francesa. Bruno es autor de doce obras sobre la historia francesa y las utopías. Gran amante de las aventuras humanas insólitas. Buscador de curiosidades, conocedor de los archivos policiales y los secretos de Estado ocultos en antiguos documentos; también ha escrito ocho documentales y docuficciones así como una obra de teatro, La maleta de Jaurès.

El libro:
Atlas de huellas extraterrestres (título original: Atlas des zones extraterrestres, 2017) ha sido publicado por la Editorial GeoPlaneta en su Colección Ilustrados. Ilustraciones de François Moreno. Traducción de David Gippini Fournier. Encuadernado en tapa dura y formato grande 18,5 x 26 cm., tiene 128 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo el vídeo de un telefilm muy interesante basado en el primer caso de abducción registrado en Estados Unidos. Esta película nos cuenta lo que les ocurrió a Betty y Barney Hill cuando se encontraron con un OVNI circulando de noche con su coche por una carretera comarcal. El caso del matrimonio Hill figura en el libro Atlas de huellas extraterrestres.

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Para saber más:

Bruno Fuligni en Wikipedia.

Sumario de ‘Atlas de huellas extraterrestres’

  • EUROPA
    Los cosmonautas prehistóricos (VAL CAMONICA, ITALIA)
    La fortaleza vitrificada de Craig Phadrig (INVERNESS, ESCOCIA)
    La torre de vidrio de los Fomorianos (ISLA DE TORY, IRLANDA)
    El anfiteatro de luz (LEIPZIG, ALEMANIA)
    La cruz celeste de Migne (MIGNE-AUXANCES, FRANCIA)
    Las apariciones de Fátima (FÁTIMA, PORTUGAL)
    La llamada de los Xipehuz (LONDRES, INGLATERRA)
    La escuela de lengua marciana (GINEBRA, SUIZA)
    La capital de la Ufología Marxista (BRUSELAS, BÉLGICA)
    El platillo volante de Morbach (MOSELA, FRANCIA)
    La estrella de Marliens (CÔTE-D’OR, FRANCIA)
    El doblete de Chabeuil (DRÔME, FRANCIA)
    El ovnipuerto de Arès (GIRONDA, FRANCIA)
    La central de los Ummitas (MOSCÚ, RUSIA)
  • ÁFRICA
    Los hijos de Sirio (MESETA DE BANDIAGARA, MALÍ)
    El cigarro volador de Antananarivo (ANTANANARIVO, MADAGASCAR)

  • ASIA
    Los judíos del espacio (CANAÁN, ISRAEL)
    La cólera de Ogdy (TUNGUSKA, SIBERIA, RUSIA)
    La puerta de los intraterrestres (AGARTHA, MONGOLIA)
    El observatorio de las supercivilizaciones (BYURAKAN, ARMENIA)
    El cosmódromo espiado (BAIKONUR, KAZAJISTÁN)

  • AMÉRICA
    Las líneas precolombinas (NAZCA, PERÚ)
    La Iglesia Astral (BRYN ATHYN, EEUU)
    La Organización Forteana Internacional (HANOVER, EE UU)
    Los primeros platillos volantes (MONTE RAINIER, EEUU)
    Los dos lugares de la colisión (ROSWELL, EEUU)
    La abducción del matrimonio Hill (FRANCONIA, EEUU)
    La isla de los Ovnis (TRINDADE, BRASIL)
    El diablo herido (VARGINHA, BRASIL)
    Bienvenidos a Dreamland (NEVADA, EEUU)
    El Instituto SETI (MOUNTAIN VIEW, EEUU)

  • OCEANÍA
    La ciudad perdida del Pacífico (POHNPEI, MICRONESIA)
    Las ondas cálidas (PARKES, AUSTRALIA)
  • Otros lugares
    Glosario de Ufología
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“Las mejores rutas del mundo por carretera”, por Lonely Planet

«Recopilación de las mejores rutas por carretera del mundo, combinando relatos de experiencias propias y bonitas fotografías.»
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Cubierta de Las mejores rutas del mundo por carretera

Cubierta de: ‘Las mejores rutas del mundo por carretera’

Los recorridos inolvidables por carretera son una fuente inagotable de anécdotas y buenos recuerdos durante años. Así surgieron, sin ir más lejos, las primeras guías de Lonely Planet, en 1972. Los ‘road trips’ están de moda y es fácil encontrar decenas de razones de peso por las que decidirse, solo o acompañado, a coger el coche, ponerse delante del volante y lanzarse a la aventura.
El resto corre a cuenta de este libro, que promete una selección de los cincuenta mejores itinerarios por todo el mundo, recomendados por grandes escritores de viajes que los han recorrido en primera persona. Desde la Ruta 66 y la Pacific Coast Highway de California hasta la Great Ocean Road en Australia o la carretera de circunvalación de Islandia. Costas alucinantes para motoristas errantes, excursiones sencillas para los más tranquilos y desafíos para los más atrevidos con rutas por Vietnam, Bután o Nepal, entre otros. Para todas las edades, presupuestos y deseos; este volumen recoge planes para motivar a todo tipo de viajeros a hacer la maleta en un santiamén y salir a explorar nuevos parajes.

TODO EL MUNDO DEBERÍA HACER UN ‘ROAD TRIP’ UNA VEZ EN SU VIDA

Los largos viajes en carretera están de moda, pero no son ninguna novedad. Sería imposible llegar a un acuerdo sobre cuál fue el primer ‘road trip’ de la historia, pero hay muy dignas candidaturas. En agosto de 1888, Bertha Benz, al volante de un Benz Patent-Motorwagen recorrió junto a sus dos hijos más de 100 kilómetros al sur de Mannheim (Alemania) para visitar a su madre, en Pforzheim. Hoy día su ruta, pavimentada como entonces no lo estaba, es frecuentada por numerosos viajeros.
Si nos remontamos 1903, un médico llamado Horatio Nelson Jackson decidió ir de San Francisco a Nueva York, asumiendo más de 5.000 kilómetros con su coche, un Winton Tourer modelo de aquel mismo año. ¿El motivo? Una apuesta. Tardó solo 63 días en lograrlo.
Pero el hito más pintoresco tiene lugar en 1968, cuando seis abuelas británicas compraron dos Land Rover de segunda mano, llenaros unos cuantos tuppers de comida y viajaron de Londres a Australia, atravesando Turquía, Irán y la India por el paso Jáiber.Sin título

No importa si se es joven o maduro, si se viaja solo o en familia; la carretera es irresistible para todos los viajeros y es una opción con grandes ventajas. No hay nada que planear, basta con tener el coche a punto. Es una forma ideal de acabar con las desquiciantes esperas en los aeropuertos y estaciones, las colas, las prisas, los horarios… todas esas cosas que, en realidad, limitan las vacaciones. ¿No es acaso incompatible?
Este libro ha procurado incluir rutas para todo tipo de conductores: hay rutas recorridas y escritas por motociclistas, e incluso un circuito en vehículo eléctrico por el norte de California. Algunas de estas rutas duran un día, pero hay otras que se disfrutan a lo largo de un fin de semana, una semana o más. Casi todas ellas son rutas famosas –desde la Going-to-the-Sun Road que cruza las Montañas Rocosas en Montana hasta la Wild Atlantic Way en Irlanda– y están señalizadas para minimizar el riesgo de perderse. Algunas de ellas, sobre todo las que se hallan en las partes más remotas de Australia, Asia y Sudamérica, requieren de una buena planificación logística, un buen nivel de mecánica (¡al menos, comprobar que se lleva una rueda de recambio y un gato!) y una actitud intrépida.

Con las sofisticadas aplicaciones de mapas que existen hoy en día, no son necesarias indicaciones muy específicas. Las rutas por carretera permiten conectar varios puntos de interés, como la insuperable colección de parques nacionales del sur de Utah, completar un peregrinaje musical o, simplemente, disfrutar recorriendo bellísimos paisajes y parando allí donde más apetezca. Lo que tienen en común es que el viajero es totalmente independiente. Lo que cuenta es disfrutar del viaje. Conducir un coche no tiene por qué aislar a los pasajeros del entorno: si se para de vez en cuando a explorar y a conocer a la gente del lugar y su cultura, la experiencia resulta de lo más gratificante.

Como muestra un botón:
ÁFRICA: DE MARRAKECH A TARUDANT
Etain O’ Carroll propone empezar en Marrakech y recorrer los laberínticos callejones de los zocos, envolviéndose en el caos de personas, burros, tiendas de alfombras, acróbatas que saltan y narradores que cautivan a multitudes. Después, habrá que dejar atrás el encanto atemporal de un lugar fascinante pero caótico para poner rumbo al Gran Atlas, rodeados de montañas imponentes. A sus pies, Asni, una zona de cultivo frutal entre colinas boscosas, donde florecen los almendros y pasean niños, cabras y anciano, es una bonita parada. La sugerencia: pasar la noche en un riad tradicional y despertarse con la llamada a la oración. Más allá de Asni, aguardan las gargantas y cañones más increíbles. El pico más alto del Norte de África, el monte Tubgal, no tardará en aparecer.
Uirgane es otro pueblo para detenerse a conocer, para llegar a Tin Mal y deambular por una mezquita del s. XII, de muros rosados y aspecto de fortaleza. A partir de ahí, la conducción se vuelve más exigente, la carretera es más tortuosa y cada curva revela otro paisaje a medida que se sube a la cima de la Tizi n’Test. Y después de los vertiginosos acantilados, todo el valle de Sous se abre ante el viajero. El Alto Atlas acuna a izquierda y derecha, el Anti-Atlas cubre la retaguardia y la carretera se enrosca ofreciendo un descenso de curvas cerradas hasta Tarudant, una concurrida ciudad-mercado fortificada en la que pasear por zocos y avenidas de naranjos, hibiscos y buganvillas, o disfrutar de una puesta de sol. El ajetreo de Marrakech queda a años luz.
HOJA DE RUTA
Inicio: Marrakech
Final: Tarudant
Distancia: 227 km
Cómo llegar: Volar a Marrakech y alquilar un automóvil.
Cuándo ir: De mediados de abril a mediados de junio o de septiembre a octubre. En verano hace demasiado calor. En invierno el puerto puede cerrar por nieve, desprendimientos o arroyadas.
Cómo circular: Conducir de día, por seguridad y por las vistas. Pero, para saborear de verdad el paisaje, lo mejor es que conduzca otro.
Qué llevar: El depósito lleno y abundante agua, una guía de conversación si no se habla francés o árabe, calzado de montaña y, sobre todo, una cámara fotográfica.
Peligros: Cambios de tiempo, conductores temerarios, asnos errantes, cabras, camellos y vendedores ambulantes pesados.

El libro:
Las mejores rutas del mundo por carretera (título original: Epic Drives of the World, 2017) ha sido publicado por la Editorial GeoPlaneta en su Colección Ilustrados. Traducción de Blanca Ribera de Madariaga, Delia Álvarez González y Raquel García Ulldemolins. Encuadernado en cartoné, tiene 328 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en inglés titulado Road trips are EPIC with Lonely Planet.

Para saber más:
https://www.lonelyplanet.es/

Rutas que se incluyen en el libro:
ÁFRICA Y ORIENTE MEDIO
Un safari por cuenta propia (Zambia)
Recorriendo Clarence Drive (Sudáfrica)
Cruzando el Kalahari (Botsuana)
Digna de un rey: Jebel Hafeet (EAU)
De paso por la Panorama Route (Sudáfrica)
De Marrakech a Tarudant (Marruecos)

AMÉRICA
La carretera de Hana, en Hawái (EE UU)
A la aventura por la Ruta 66 (EE UU)
Una ruta fresca: la Icefields Parkway de Canadá
El Salar de Uyuni (Bolivia)
Conducir por la Costa Verde de Brasil
Circuito por la Gaspésie en Quebec (Canadá)
A través de la Carretera Austral (Chile)
Por los Valles Calchaquíes (Argentina)
Los parques nacionales del sur de Utah (EE UU)
En las Montañas Blancas (EE UU)
La Pacific Coast Highway (EE UU)
De La Habana a Viñales (Cuba)
En ruta por Lonesome Pine (EE UU)
El Cabot Trail en Cabo Bretón (Canadá)
Buscar el sol en el Parque Nacional delos Glaciares (EE UU)
Cargar baterías en el valle de Napa (EE UU)
La Highway 61 otra vez (EE UU)

ASIA
De Thimbu a Gangtey (Bután)
La carretera de Srinagar a Manali (India)
La Ruta Ho Chi Minh (Vietnam)
Ruta circular de Katmandú (Nepal)
Corea del Sur de arriba abajo

EUROPA
La desapacible Wild Atlantic Way (Irlanda)
El Círculo Mágico (Islandia)
Entre viñedos: Ruta del Vino de Alsacia
Las tres cornisas de la Costa Azul (Francia)
Un paseo por el Báltico: de Estonia a Lituania
Croacia: carretera del Adriático
Altos de la Selva Negra (Alemania)
En pos de la Targa Florio (Italia)
Un día en la vuelta de Belfast (Irlanda del Norte)
Zigzagueo por la costa oeste de Noruega
La mítica carretera 59 de Eslovaquia
Por los Picos de Europa (España)
Al alcance de la isla de Skye (Escocia)
Los agrestes Abruzos (Italia)

OCEANÍA
Explorando los Alpes del Sur (Nueva Zelanda)
La Great Ocean Road (Australia)
Northland y la bahía de las Islas (Nueva Zelanda)
Un paseo de Hobart a Queenstown (Australia)
A través de Kimberley: la Gibb River Road (Australia)
Por la Captain Cook Highway (Australia)
La Great Alpine Road (Australia)
De Alice Springs a Darwin: The Track (Australia)

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