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“Autobiografía, diarios y otros escritos”, de Franz Grillparzer

«Presentación de Jordi Llovet»
«Traducción, prólogo y notas de Adan Kovacsics»
«Edición al cuidado de Ignacio Echevarría»

Por Ricardo Martínez.

Cubierta de Autobiografía, diarios y otros escritos

Cubierta de: ‘Autobiografía, diarios y otros escritos’

He aquí el mejor argumento -que siempre ha sido- para la literatura: la vida de un hombre que ha sufrido, que ha sufrido en sí todos los avatares posibles, que ha conocido las dos cimas: la que propicia la compañía de los hombres más importantes de la época (Goethe, Beethoven, Humboldt o Rossini) y la de la soledad en su sentido más puro, acaso alcanzada ésta por la incomprensión de sus propios coetáneos.
La vida de un hombre por dentro. Un hombre inteligente y brillante que, tal como no podría ser menos, también ha tenido acceso a las primicias de la vecindad de las mujeres, los secretos del amor.
Le apreciaron autores como Kafka (otro perfeccionista de la soledad) y Heine, que resaltaron en él, en su obra (esta materia de antihéroes suelen identificarse más por su resultado intelectual que por sus hazañas físicas y materiales) la sobriedad en la descripción del alma humana, la precisión de los sentimientos, la frialdad exacta de los ambientes que propician el telón apropiado donde ha de desarrollarse una forma de tragedia, tan atractiva como lectura para cualquiera de los mortales.

Austríaco, vivió entre 1791 y 1872, y su dedicación intelectual fue la dramaturgia (‘Blanca de Castilla’, ‘Safo’ o ‘Las olas del mar y del amor’), habiendo escrito incluso el libreto de una obra por expresa solicitud de su amigo Beethoven. Fue un viajero atento y pertinente en cuanto a su perspicacia para reparar en los detalles más significativos, y, en todo ello, a decir del propio Kafka, ‘fue un ejemplo desdichado al que los hombres futuros deben estar agradecidos porque él sufrió por ellos’ No pequeño ejemplo, vive Dios, recordando en ello aquella famosa frase con que se ha definido la vida del músico melancólico inglés: ‘semper dolans, Semper Dowland’

Reparemos, sin embargo, que, como hombre inteligente, hizo gala de un refinado sentido del humor en ocasiones –un recurso muy oportuno y valiente para los grandes solitarios- y es así que algunos retazos de su Autobiografía sirven para poner bien a las claras, aunque sea en pocas líneas, su genio. En 1811 escribió: “Mi cabeza parece Hungría. Materia prima en abundancia, pero faltan el esfuerzo y la industria; la materia no se elabora. Hay entre los escritores gente que semeja a los fabricantes de anzuelos de pesca en Inglaterra: a partir de una idea que otro desecharía por considerarla una masa informe, ellos fabrican treinta mil; son pequeñas, muy pequeñas, pero afiladas y finas. Por desgracia no sé hacerlo.
Una mujer que cuenta que su perro enflaqueció por una pasión desdichada
El sol de los favores regios tiene en común con el del cielo que los hombres a los que más ilumina son precisamente los más oscuros” Sólo por estos fragmentos merecería gozar de buena memoria eterna entre los escritores.
La lectura de este libro se hace en todo momento una compañía deseable: es ágil, graciosa y triste, extrovertida e íntima, amplia y sutil… Su capacidad de comunicación está en razón directa a su capacidad de sentir-observar desde un interior cultivado, siempre adecuado a cualquiera de las percepciones, éticas o estéticas, que la inteligencia pueda percibir. Uno, el lector, es fácil que se sienta enriquecido por dentro a su vez en la medida en que va siguiendo este discurso sereno, hondo, trascendente, perfectamente humano.

Es, pues, de agradecer al profesor Llovet en su serie de los Clásicos Alemanes de esta editorial, su sensibilidad por darnos a conocer los escritos, un tanto esporádicos y dispersos, inacabados, de este autor brillante y sagaz, y es una suerte reforzada el hecho de que sea un traductor tan fiable y culto como Adam Kovacsics quien nos traslade, en la traducción, un texto tan fecundo

El presente volumen brinda por vez primera en castellano la oportunidad de acercarse a una personalidad singularísima, un autor por el que Kafka sentía una intensa atracción, diciendo de él que era un «ejemplo desdichado al que los hombres futuros deben estar agradecidos porque él sufrió por ellos». Además de su célebre Autobiografía, se recoge aquí una amplia selección de sus diarios, las notas de su viaje por Grecia y Constantinopla, y sus «Recuerdos de Beethoven». A modo de anexo se da «El pobre músico», relato que ha gozado desde su publicación de una enorme y justificada popularidad, y cuyo protagonista presenta sutiles paralelismos con el propio Grillparzer.

Lee y disfruta de un fragmento del libro.

Franz Grillparzer

Franz Grillparzer. Fotografía de Victor Angerer, hacia 1870

El autor:
Franz Grillparzer (Viena, 15 de enero de 1791), nació en el seno de una familia burguesa. Hizo estudios de Filosofía, Derecho y Ciencias Políticas, y muy joven aún ingresó en la administración de Estado, desarrollando en lo  sucesivo una larga y tortuosa carrera como funcionario de la corte imperial. Su juventud fue ensombrecida por la muerte temprana de su padre y los suicidios de su hermano menor y de su madre.
Pronto destacó como dramaturgo, estrenando con éxito sus obras en el Burgtheater, pero la incomprensión del público frente a su comedia ¡Ay de quien mienta!, en 1838, lo decidió a apartarse de las tablas, replegándose en un creciente aislamiento en la vivienda de las hermanas Fröhlich, grandes aficionadas a la música, con una de las cuales –Katharina– mantuvo Grillparzer una larga relación, aunque nunca llegaron a casarse. Falleció en Viena el 21 de enero de 1872, rodeado de honores.

El libro:
Autobiografía, diarios y otros escritos ha sido publicado por la Editorial Galaxia Gutenberg en su Colección Narrativa. Presentación de Jordi Llovet. Traducción, prólogo y notas de Adan Kovacsics (2018). Edición al cuidado de Ignacio Echevarría. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta tiene 520 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:
Franz Grillparzer en Wikipedia.

Vivió aquí Ludwig Van Bewthoven y Franz Crillaprzer en 1808

Aquí vivió Ludwig Van Bewthoven y Franz Crillaprzer en 1808

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“La funesta manía de pensar”, de Eugenio Trías

«Edición al cuidado de Francesc Arroyo»

Por Ricardo Martínez.

Cubierta de La funesta manía de pensar

Cubierta de: ‘La funesta manía de pensar’

Un pensador tan amplio en sus preocupaciones y rico en su discurso reflexivo concita, de inmediato, el interés del lector inteligente. Y tal podría decirse del caso que nos ocupa, pues el filósofo Eugeio Trías dio mostrada y renovada prueba no solo de su variada preocupación intelectual,  sino  a la vez de poseer un lenguaje culto, lleno de matices. Pues bien, desde esas cualidades, ejerciendo su amplia consideración introspectiva sobre la realidad en sentido amplio, esto es, no siendo extraño a cualquier movimiento no ya especulativo y teórico, sino real, vital, como lo pueda ser la política, ha desplegado un variado mosaico de temas que, ahora, a la luz de sus pensamientos, podemos ver mejor e interpretar más atinadamente en todos aquellos aspectos que suponen la preocupación diaria del hombre civil, del hombre civilizado. Su legado es una didáctica que ha contribuido largamente a esclarecer muchos temas velados (a veces deliberadamente) o bien oscuros pero que, gracias a su minuciosa capacidad de interpretación y a su amplia cultura,  nos han hecho más conocedores de ellos; esto es, por extensión, nos han hecho más libres.

Preocupado por la interpretación del sentido de la realidad, a tal reto ha respondido, y éste es el contenido fundamental del libro, mediante colaboraciones en distintos medios de comunicación (sobre todo prensa diaria), habiendo sido una labor, pues, con sentido de actualidad, y mantenida en el tiempo por un buen número de años. Ahora, aquí,  vendría la difícil labor de señalar algunos ejemplos específicos, y así como resulta una responsabilidad didáctica el elegir, por otro lado es tan abundante el contenido que la labor se torna pronto clara y manifiesta: Así, en tema de tan rabiosa actualidad cual sea el de Cataluña, escribió: “Aceptemos el diagnóstico: en Madrid gusta investigarse la corrupción, mientras que los catalanes –que nos consideramos más elegantes, más listos, más cultos, mas europeos- nos dedicamos a esconder nuestras miserias morales y políticas. Ese hecho diferencial se ratifica, a continuación, con el cultivo y culto de una Simbólica Dura referida a la Identidad, a la Comunidad Nacional, y a todos esos grandes gestos enfáticos sobre los cuales el inmenso estercolero se levanta” Qué lenguaje rotundo y efectivo! Qué capacidad de veracidad, a tenor de lo que los hechos nos vienen  demostrando a día de hoy!

En otro tema que le era muy caro, la religión, su claridad de análisis resulta casi deslumbradora: “De cada religión se puede incorporar el aspecto que mejor sirva para desarrollar la experiencia propia personal, relativa al vinculo del hombre con lo sagrado. No hay religiones  mejores ni peores: todas han posibilitado formas de vida excelsas, modalidades de mística y de espiritualidad específicas, peculiares, y todas pueden virar hacia formas aberrantes: las  diferentes familias del  islam, el hinduismo, los múltiples cristianismos, el judaísmo, el budismo, el jainismo, el zoroastrismo, el animismo”.

Por fin, concluyendo desde su postura intelectual más próxima, la filosofía, su ‘llamamiento’ es una invitación a lo constructivo, a la idea de equilibrio y armonía: “La filosofía debe ser  entendida como una de  las bellas artes; como aquella que logra aunar la pasión por la verdad con la espiración a la belleza. Es arte encaminado al conocimiento que no rehuye el rigor”.
Pues bien, a partir de aquí, de estos presupuestos de análisis, de pensamiento (que son solo un mínimo ejemplo extraído de este enjundioso libro), ‘quien leyere que entienda’.

El libro concluye con el texto «El gran viaje», una bellísima meditación sobre la muerte.

Lee y disfruta de las primeras páginas del libro.

Eugenio Trías

Eugenio Trías

El autor:
Eugenio Trías Sagnie (Barcelona, 1942-2013) cursó estudios de Filosofía en España y Alemania y fue catedrático de Filosofía en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Divulgó su pensamiento a través de múltiples ensayos, entre los que cabe destacar Drama e identidad (1973), Tratado de la pasión (1978), Lo bello y lo siniestro (premio Nacional de Ensayo 1983), Los límites del mundo (1985), Ciudad sobre ciudad (2001) y la trilogía que conforman Lógica del límite (1991), La edad del espíritu (premio Ciudad de Barcelona 1995) y La razón fronteriza (1999). Llevó a cabo una profunda reflexión sobre la condición humana, del hombre como habitante del límite, en ese espacio fronterizo entre el ser y la nada de donde derivaba su relación con lo divino, con lo sagrado y trascendente que hacía de él un ser mestizo, distinto, el «filósofo del límite». Eugenio Trías fue uno de los filósofos españoles más prestigiosos y reconocidos internacionalmente, tal como lo demuestra el hecho de que, en 1995, fuera el primer pensador español distinguido con el Premio Internacional Friedrich Nietzsche. En España, recibió numerosas distinciones y fue doctor honoris causa por diversas universidades, entre ellas, la Universidad Autónoma de Madrid.

El libro:
La funesta manía de pensar ha sido publicado por la Editorial Galaxia Gutenberg en su Colección Ensayo. Edición de Francesc Arroyo. Encuadernado en tapa dura tiene 352 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un interesante vídeo, que seguramente muchos desconocerán, de una  Conferencia del filósofo Eugenio Trías sobre la película “2001: Una odisea en el espacio” (1968) del cineasta estadounidense Stanley Kubrick.

Para saber más:
http://www.eugeniotrias.com/
Eugenio Trías en Wikipedia.

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