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«La orden. Una historia global del poder de los masones», de John Dickie

«’La Orden’ de John Dickie es una fascinante exploración de la hermandad secreta más famosa e incomprendida del mundo cuya influencia fue clave en la forja de la sociedad moderna y que perdura en la actualidad.»

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Cubierta de 'La orden'

Cubierta de: ‘La orden’

Pocas organizaciones secretas han generado una leyenda tan negra a su alrededor como la masonería. Corren todo tipo de rumores sobre lo que ocurre en sus reuniones y se han elaborado cientos de teorías conspiranoicas sobre las supuestas verdades que sus miembros ocultan. Sin embargo, el grueso de la información que circula por la calle no responde más que a un afán de ver misterios donde no los hay. Eso es lo que demuestra John Dickie en el que podemos considerar el libro definitivo sobre la masonería.
El máximo experto en mafias de la literatura contemporánea (Cosa Nostra e Historia de la mafia, ambos en Debate) vuelve a adentrarse en una organización secreta para revelar su funcionamiento.

Logia

Interior típico de una logia. Fue durante el reinado de Jacobo VI cuando las humildes logias de los mamposteros se convirtieron por primera vez en templos de memoria, donde los rituales eran representados con símbolos en un suelo ajedrezado. Esta logia en particular fue inaugurada en 1948 y nombrada en honor a Franklin Delano Roosevelt.

La masonería es un movimiento secreto –y poderoso– basado en la filantropía, la fraternidad y la espiritualidad. Entre sus normas destaca la de no admitir a nadie que quiera ser miembro para mejorar sus perspectivas profesionales u obtener ventajas de carácter personal. Así pues, la francmasonería siempre ha sido –y sigue siendo– una organización que hermana a hombres –las mujeres han tenido históricamente vetada su admisión– sin importar ni su credo ni su ideología ni su posición social.
Aunque se ha repetido hasta la saciedad que los francmasones son los herederos de los constructores del Templo de Salomón, lo cierto es que sus orígenes se remontan a la Gran Bretaña del siglo XVIII. De ahí provienen las primeras asociaciones –en aquel momento, de arquitectos, mamposteros y, en general, profesionales de la construcción– de las que tenemos noticias. En apenas un siglo, las logias se expandieron por toda Europa, Norteamérica y, gracias al Imperio Británico, resto del mundo.

Los motivos de su éxito fueron el consenso entre sus integrantes de cumplir fraternalmente una serie de normas de convivencia, de otorgar libertad religiosa a todos sus miembros y de fomentar el interés por la ciencia, la razón y la historia. Pero otra de las normas por las que se han regido los integrantes de las logias ha sido la de la confidencialidad. Y ese secretismo es el germen de las teorías conspiranoicas que han surgido a su alrededor.

La lista de personalidades históricas que han pertenecido a las lógicas masónicas es impresionante: desde fundadores de naciones (Garibaldi, Bolívar, Washington) hasta escritores (Burns, Conan Doyle, Goethe), pasando por compositores (Mozart), deportistas (Shaquille O’Neal), cantantes (Nat King Cole), empresarios (Henry Ford) y muchas profesiones más. Además, los francmasones han destacado en los ámbitos más diversos: Davy Crockett, Oscar Wilde, Walt Disney, Winston Churchill, Buzz Aldrin, ‘Buffalo Bill’ Cody, Roy Rogers, Duke Ellington, etc.
Los masones siguen activos en la actualidad. Pese a los intentos de la Iglesia católica por erradicarlos y de los fascismos del siglo XX por, directamente, aniquilarlos –algo que Franco llevó a cabo con un empeño inédito en toda la Historia de la Masonería–, sus miembros han conseguido que la organización sobreviva. En la actualidad, se calcula que hay más de seis millones en todo el mundo. La cifra puede resultar sorprendente, pero lo cierto es que es una cantidad muy pequeña comparada con la de otras épocas.

Pero ahora hagamos un poco de historia.
Origen mitológico: Entre las muchas leyenda que corren en torno a la masonería, destaca la que asegura que personajes bíblicos como Hermes Trimegisto (primer arquitecto) y Hiram Abif (jefe de obras durante la construcción del Templo de Salomón), así como el griego Euclides (impulsor de la geometría), formaron parte de las logias originarias. También hay quien afirma que las primeras hermandades se formaron en el seno de los gremios de mamposteros de la Edad Media. Para justificar esta idea, se señala que los símbolos más importantes de la masonería los mandiles, las columnas, las escuadras y las palas– coinciden con las herramientas de trabajo de los artesanos medievales.

Orígenes reales: El primer germen de lo que hoy llamamos masonería lo encontramos en la corte renacentista de Edimburgo. A principios del siglo XVII, los reformistas protestantes prohibieron la construcción de catedrales, monasterios e iglesias, provocando una crisis laboral sin precedentes entre los mamposteros. Por suerte, el rey de Escocia ordenó al maestro de obras William Schaw que construyera, restaurara y mantuviera todos los edificios del territorio, convirtiéndolo no sólo en el gran arquitecto del país, sino también en la persona que habría de unir a todos los mamposteros y convencerlos de que su trabajo podía ser tan artístico como el que realizaban los grandes pintores italianos. Este, y no otro, fue el origen de lo que hoy llamamos masonería y William Schaw fue su primer gran maestre.

En el libro también vamos a encontrar capítulos dedicados a La Inquisición y la Masonería; al nacimiento de la francmasonería moderna; la masonería en Francia, la Napolitana y en Estados Unidos, y un capítulo muy interesante titulado La masonería durante el fascismo en el que se habla de  Francisco Franco quien culpabilizó, persiguió y exterminó a los masones con más saña. Aunque no existen datos concretos, se sabe que inició una campaña de asesinatos masivos de los mismos. Algunos historiadores aseguran que Franco solicitó la admisión en una logia hasta en dos ocasiones y que fue el rechazo a su solicitud lo que generó en él un odio irracional hacia los masones. Se da la paradoja de que su hermano Ramón sí perteneció a la masonería como consta en el Archivo General de la Guerra Civil Española, en Salamanca, con el número de expediente –7.266–. En el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca se encuentra un espacio dedicado a la Masonería así como la recreación de una Logia.

El libro incorpora fotografías en blanco y negro y color, y más de sesenta páginas de bibliografía, además de un útil Índice Analítico.

Lee y disfruta de un fragmento del libro.

El autor:John Dickie
John Dickie es historiador y periodista. En la actualidad, es profesor titular de Estudios Italianos en el University College de Londres, y autor de numerosos libros y artículos sobre Italia y los italianos. Con la publicación de Cosa Nostra (Debate, 2008) demostró ser uno de los mayores expertos mundiales sobre historia de la mafia italiana. También es autor de Delizia (Debate, 2014), un delicioso repaso a la historia de la comida italiana, e Historia de la mafia (Debate, 2015).

El libro:
La orden. Una historia global del poder de los masones (título original: The craft: How the Freemasons Made the Modern World, 2020) ha sido publicado por la Editorial Debate en su Colección Historia. Traducción de Efrén Del Valle Peñamil. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 492 páginas.

Como complemento pongo un vídeo en inglés con subtítulos en español de la Sociedad Masónica Rubicon, la Logia de Investigación William O. Ware y la Logia No. 1 de Lexington en el que entrevistan a John Dickie por su libro The craft: How the Freemasons Made the Modern World.

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Para saber más:
https://twitter.com/JohnDickie1
https://www.facebook.com/John-Dickie-103240964767627

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«El Zorro», de Frederick Forsyth

«¿Y si el arma más peligrosa del mundo no fuera un misil inteligente, un submarino sigiloso o un virus informático?»

«MIS, MIG, GCHQ, NCSC, SAS, SIS, COBRA, SBS, SRR, FBI, CIA, ICE, NSA, SAD, SUR, Departamento V, FSB, MOSAD, Sayeret, Matkal, FEDAT, ÁVO, PASDARÁN, SAVAMA, VAJA, RUSI, Lobos Nocturnos, ELINT…»

Y seguro que me dejo alguna de las agencias, centros de espionaje, centros de inteligencia…, que figuran en la nueva novela de Frederick Forsyth. La guerra fría se ha transformado en la guerra cibernética. y tengo que añadir que los agentes de inteligencia del Reino Unido —como no podía ser menos— son mucho más inteligentes que sus equivalentes rusos, iraníes o coreanos del norte. La prueba, en la novela.
Por cierto, para no perdernos, al final del libro hay una casi imprescindible ‘Lista de personajes y organizaciones’.

Cubierta de El Zorro

Cubierta de: ‘El Zorro’

Han pasado casi cincuenta años desde que en 1971 Forsyth publicara El día del Chacal aunque la edición española se publicó solo como Chacal. Magnífica novela que tuvo mucho éxito y que dio a conocer a un joven Forsyth como uno de los mejores novelistas del mundo. Ahora con ochenta años publica su novela número diecisiete, ingeniosa y muy bien documentada, asesorado por expertos en ciberseguridad y muy centrada en los verdaderos conflictos internacionales.

En la novela hay tres personajes principales. Los dos primeros difícilmente podrían ser más diferentes. Sir Adrian Weston es un alto funcionario de inteligencia británico retirado, de 70 años que sigue siendo influyente porque la Primera Ministra Marjory Graham (cuadra a la perfección con Theresa May. Más adelante nos daremos cuenta de que también están retratados Donald Trump; Vladimir Putin, hombrecillo de mirada fría o el coreano Kim Jong-un) confía en él. Sir Adrian es el cerebro, la conciencia y el héroe de la novela.
El otro personaje principal es Luke Jennings, un joven de 18 años que sufre un caso grave de síndrome de Asperger. Al principio, Luke vive con sus padres en una casa modesta en un suburbio de Londres, donde pasa la mayor parte del tiempo en el ático con su ordenador. Luke de alguna manera ha desarrollado una habilidad inexplicable para romper las defensas de los sistemas de seguridad más sofisticados. Esa habilidad es el argumento principal de la novela de Forsyth.
Un día, asombrados funcionarios de seguridad estadounidenses descubren que sus bases de datos más secretas guardadas en los ordenadores de Fort Meade, que durante mucho tiempo fueron inexpugnables, han sido hackeadas por un intruso que no había robado, saboteado ni destruido nada, se había limitado a entrar, echar un vistazo y marcharse. Para ir más rápido diré que una investigación intensiva identifica a Luke Jennings como el culpable.
Sigo adelantando.
En una reunión en la Casa Blanca, el presidente, al que se define en el libro como «La enorme cabeza de cabellera rubia» (a que se parece a Donald Trump), exige que se entregue a Luke para ser juzgado y encarcelado. Pero Sir Adrian insiste en que el chico puede ser más útil en Londres al obtener acceso a bases de datos supuestamente impenetrables en Irán, Corea del Norte y Rusia. Luke procede a romper las defensas más elaboradas de esas naciones para extraer inteligencia invaluable, a menudo sobre planes nucleares.
Después de hacer encallar en el paso de Calais al buque insignia de la Flota del Pacífico rusa, el Alomirante Nájimov, el vozhd (¿Putin?) ordena enviar al francotirador más letal de Rusia, conocido solo como Misha, a Inglaterra para eliminar al adolescente problemático. Forsyth compara a Misha con Vasily Zaitsev, el legendario francotirador ruso que en el invierno de 1942 en Stalingrado, cubierto de nieve, se le atribuyó la eliminación de cientos de soldados alemanes.

¿Pero puede Misha encontrar a Luke? ¿O puede Sir Adrian proteger al niño y preservar la paz mundial? El resultado es emocionante, sorprendente y muy satisfactorio.

También tendría que hablar de los coreanos, de sus misiles intercontinentales con cargas  nucleares, o de los iraníes. Prefiero que lo leáis, son 280 páginas que no tienen desperdicio.

La habilidad de Luke (El Zorro) para romper los códigos de los ordenadores nunca se aclara. Se le llama «cybergenio» con una habilidad «desconcertante», pero lo aceptamos porque está de nuestro lado, es divertido y el resto del libro está profundamente arraigado en la realidad.
Forsyth está sumamente bien informado sobre los asuntos mundiales, la política, la diplomacia, el armamento y los misterios del espionaje. En El zorro, como en todas sus novelas, las presenta con brillante detalle.

El jovenLuke es la guinda del pastel.

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

Frederick Forsyth

Frederick Forsyth

El autor:
Frederick Forsyth nació en  Ashford, Reino Unido, 25 de agosto de 1938. Es ex piloto de la RAF y periodista de investigación, modernizó el género del thriller cuando publicó Chacal, una novela que combina a la perfección la documentación periodística con un estilo narrativo ágil y rápido. Desde entonces ha escrito numerosas novelas que se han convertido en verdaderos super-ventas mundiales. Odessa, Los perros de la guerra, La alternativa del diablo, El cuarto protocolo, El negociador, El manipulador, El manifiesto negro, El puño de Dios, El veterano, Vengador, El afgano, Cobra o La lista. Además ha publicado recientemente El intruso. Mi vida en clave de intriga, sus memorias. Vive en Hertfordshire, Inglaterra.

El Libro:
El zorro (título original: The fox, 2018) ha sido publicado por la Editorial Plaza y Janés en su Colección Éxitos. Traducido del inglés por Carlos Abreu Fetter y Efrén del Valle Peñamil. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 286 páginas.1

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en inglés grabado por Penguin Books South Africa en el que Frederick Forsyth habla de su libro El zorro.

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Para saber más:
Web de Frederick Forsyth en Penguin.
Frederick Forsyth en Wikipedia.

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