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“Biografía de la luz”, de Pablo d’Ors (con entrevista al autor)

“UNA LECTURA MÍSTICA DEL EVANGELIO”

«… un escritor, como es mi caso, cristiano, antes o después tiene que vérselas con su fe y con Cristo… Esto es la Biografía de la luz.»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Cubierta de 'Biografía de la luz'

Cubierta de: ‘Biografía de la luz’

Me acerco a Pablo d’Ors con el profundo respeto que me infunden su ministerio y preparación. Es sacerdote, escritor y fundador de Amigos del desierto, que entiende la meditación como un proceso de muerte y renacimiento, su presencia me transmite paz y serenidad. Inmediatamente me hace sentir bien. Tiene luz. Vamos a hablar de esperanza, de amor, de búsqueda… de luz.
Después del éxito que supuso su Biografía del silencio, donde se funde la fascinación del proceso del arte de meditar con las acuarelas de Miquel Barceló, se enfrenta a la obra de su vida… tras treinta años de escritura abordo –para mí la cuestión más importante–, que es Jesús, Jesús de Nazaret… yo creo que hasta ahora no me había atrevido… Biografía de la luz es la obra de Pablo d´Ors que acaba de publicar Galaxia Gutenberg.

El libro tiene un Prólogo, delicioso, en el que nos invita a mirarnos por dentro para cambiar por fuera; un Epílogo con mensajes claros sobre el dolor, la luz y la reconciliación con uno mismo, y XII capítulos ordenados por temas, con varios pasajes cada uno, lo que nos permite hacer una lectura continuada o elegir aquellas partes que más nos interesen. Le cuento que tengo el libro destrozado de tanto subrayarlo… Sonríe cuando me dice que para eso están los libros. Para disfrutarlos. Su invitación es leer desde el interior.

MAUDY.- ¿Cómo entiende la esperanza un hombre espiritual y dado a la reflexión, como usted, y cómo debe entenderla una sociedad, muchas veces carente de valores y ética, como la de nuestros días?
PABLO.- Yo creo que la esperanza es importante diferenciarla del mero optimismo; es una cuestión más bien de carácter… Y también diferenciarla de este talante positivo que hoy se difunde… Hay que ser positivos, como una especie de ideología del bien. La esperanza es una virtud, y que sea una virtud significa que es algo que se puede entrenar; uno puede entrenarla. Es cierto que desde esa perspectiva cristiana es un don, pero los grandes dones son los que más nos hacen trabajar. Por ejemplo, el don de un hijo, ¡qué regalo! pero ¡menuda tarea educar a un hijo! La esperanza es exactamente igual, es un don que tenemos ahí, que podemos cultivarlo o no, y en la medida en que la cultivamos, tenemos un talante y una impronta mucho más constructivas en la vida.

Yo creo que hoy, precisamente porque reina la incertidumbre, más que nunca es muy necesario este entrenamiento de la esperanza.

La esperanza se entrena fundamentalmente con actividades, con actitudes de carácter espiritual, por ejemplo, la meditación, la oración, el ejercicio consciente, el paseo, el juego con los niños, la escucha con los ancianos… todos son ejercicios que sirven para ir entrenándonos en la esperanza y que no se quede en un simple deseo de bien.

M.- Tú si crees que podemos tener esperanza
P.- Lo creo firmemente, pero tenemos que ponernos en movimiento para que no sea simplemente una buena voluntad… igual que podemos estar físicamente mucho mejor, pero tenemos que poner de nuestra parte, también podemos estar anímica y espiritualmente mucho mejor, pero también tenemos que poner de nuestra parte…

M.- Eso tiene que ver con el cambio que, ¿si queremos cambiar el mundo tenemos que cambiar nosotros mismos?
P.- Eso desde luego, no hay otro camino. Todos los demás caminos que no sean pasando por uno mismo son violentos o son ideológicos, no recuerdo quién dijo sé tú el camino que quieres si quieres parar el mundo… pues exactamente es así. Es lo único que podemos hacer… trabajándonos a nosotros mismos es como podemos irradiar una esperanza y una posibilidad de que otros también hagan la misma tarea…

M.- Recuerdo siempre una frase que me decían hace tiempo: no existen los cambios profundos…
P.- Yo creo que eso no es cierto. Creo que sí existen cambios profundos… nosotros somos lo que somos siempre… yo soy el que era…

M.- Podemos matizar determinadas cosas, podemos entrenar determinadas habilidades, pero ¿cambios profundos?… la persona que es mala, de verdad, ¿puede llegar a ser buena?
P.- Yo creo que no hay personas malas, de verdad. Quiero decir, nadie nace condenado. Todos tenemos la posibilidad, a partir de lo que somos, aunque ciertamente algunos lo tienen más difícil. Si tú naces en un contexto social de mucha pobreza y de mucha incultura, lo tienes más difícil, tienes que salir más adelante; si naces cojo o mudo o con sida, lo tienes más complicado también… Pero cada uno tiene su punto de partida; a partir de ahí, con lo que nacemos, podemos… tenemos un amplio margen de acción. La misma persona puede vivir una vida horrible o puede vivir una vida maravillosa…

M.- ¿Siempre tenemos que ahogarnos en las tinieblas para encontrar la luz? ¿partir del dolor más profundo para llegar a conocer lo que realmente somos? ¿tenemos que sufrir siempre?
P.- Yo creo que somos noche y día… no somos luz y tinieblas… somos las dos cosas. Solamente hay conocimiento de verdad si realmente transitamos las dos cosas… El tema del amor y del dolor… por ejemplo, en algunos funerales que me ha tocado presidir, veo a la gente llorando porque se ha muerto un ser querido… y yo suelo decirles, es triste llorar porque hemos perdido a un ser querido, pero más triste sería no llorar, porque eso significaría que no le hemos amado… es decir, amor y conocimiento, y dolor van profundamente hermanados, o sea, para no sufrir hay que no vivir, porque la vida comporta esa dimensión que nos gusta menos pero que también está ahí… Con la luz y las tinieblas pasa parecido… yo creo que las personas muy iluminadas son personas que han estado también muy cerca de mucha oscuridad…

M.- Dices que es importante no apegarse, incluso a nuestros propios hijos, porque cuando entregas tu corazón, sabes que te lo van a acabar partiendo… Del capítulo de La traición, que me ha llegado muy dentro… el título es Se desespera quien niega su fragilidad…
P.- Si, si… Hemos de amar, a nuestros hijos y a todo el mundo, pero no hemos de apegarnos, que es distinto… porque apegarnos es querer poseerlos… Los hijos no son nuestros, son de la vida, y en la medida en que nos los apropiamos no les permitimos ser libres, volar, y así pasa con todo, que tendemos a apropiarnos no solamente de las personas, sino de las ideas, de las cosas y cortamos el flujo vital… ese es el problema. Entonces, yo creo que el camino espiritual pasa por el desprendimiento, que se decía antes; el desapego que se dice ahora. Es decir, permitir que la cosa fluya…
Amar es una escuela, estamos toda la vida aprendiendo, y cuando creemos que hemos aprendido, seguramente viene algo que nos recuerda que no lo hemos aprendido del todo. También eso es bonito, que estamos permanentemente mejorando, pudiendo mejorar por lo menos…

Pablo d'Ors con Maudy Ventosa

Pablo d’Ors con Maudy Ventosa

M.- La iluminación ¿está al alcance de cualquiera o solo es para los buscadores espirituales? Porque este libro es para los buscadores espirituales, o cómo te preguntaba antes ¿también para mí que soy una descreída pero con mucho dolor en el alma?
P.- Una persona puede no ser creyente o ser descreída como tú acabas de definir y ser buscadora. Seguramente, si lees este libro con interés es que estás buscando; estás buscando respuestas, estás buscando consuelo, estás buscando fuerza, estás buscando orientación… no es un libro que se dirija exclusivamente, ni mucho menos a los creyentes, aunque también creo que, a ellos, de alguna manera, les podría servir, ayudar en algún momento… a todas las personas que más allá de su fe, o de su agnosticismo se hacen preguntas… quieren investigar sobre la realidad, sobre sí mismos… es para ellos. Yo creo que… nosotros somos luz, otra cosa es que no lo sepamos; por tanto, la luz es para todos, porque eso es lo que somos…

M.- Pero, hay gente que, efectivamente es luz; otros no tiene luz… no transmiten nada… Tú, por ejemplo, tu imagen me da tranquilidad, porque creo que eres una persona de luz, pero la mayoría de las personas no lo son…
P.- No sé, yo no lo veo así… porque incluso, la persona más malvada, más aparentemente oscura, tiene dentro algo muy bueno que no ha podido salir todavía, y seguramente, en condiciones… todos tenemos estas dos caras… podemos ser muy egoístas o muy oscuros, o muy vengativos, pero también podemos ser generosos, nobles… y no solo puntualmente, sino siempre, es decir, cualquier persona, en un día cualquiera puede ser ahora estupendo y medio minuto más tarde o media hora después, pues hacer algo mal, equivocado… forma parte del misterio de esa ambigüedad, esa contradicción, me gusta a mí decir…

M.- Y volvemos a Biografía de la luz… Este libro, fundamentalmente es, la lectura del Evangelio. Hablas de él desde tres puntos de vista distintos -existencial, meditativa y artística-… ¿Tú crees que se puede leer de tres maneras o esas tres maneras pueden corresponder a tres etapas distintas de la vida?
P.- Yo creo que el evangelio, que precisamente por eso es sagrado, admite muchas lecturas distintas. Estas que yo ofrezco son algunas de las posibles, pero seguramente no serán las únicas para nada… Lo que yo he intentado ha sido olvidarme de la lectura histórica, exegética, o crítica; olvidarme también de la lectura más teológica, más religiosa, más para creyentes y enfocarlo desde una perspectiva diferente, que yo la llamo existencial o arquetípica… Cristo como yo profundo, Cristo como el espíritu…

M.- Pero eso se corresponde con esta etapa, también concreta, de tu vida, en la que tú has aprendido muchísimo, seguramente a los treinta años no lo hubieras hecho…
P.- No, desde luego que no. Sí, yo creo que cada etapa… es como en la vida. Tú ahora mismo entiendes la vida de manera muy diferente a como la entendías cuando tenías veinte años, o cuarenta, no sé… vamos evolucionando y también va evolucionando nuestra fe, nuestra relación con el espíritu; y ciertamente, yo este libro no lo habría podido escribir a los veinte años, entonces tenía una fe y una relación con el misterio muy diferente para actuar…

M.- Y por último… ¿Muerte digna o vida digna?
P.- Bueno, yo creo que lo que da dignidad a la vida es el amor… me vas a decir… ¿si una persona tiene amor que dar y que recibir…? seguramente tiene fuerza, porque el amor es la fuerza; no es lo mismo que la fuerza para afrontar el dolor, la muerte… Cuando nos hacemos estas preguntas sobre la muerte digna estamos mirando el sufrimiento aisladamente, sin el contexto de amor o de desamor en el que esa persona está… Yo creo que lo esencial es… lo más crudo no es el dolor sino el aislamiento con que vivimos el dolor… Creo que acompañados, y sosteniéndonos unos a otros, lo más duro puede, no solamente soportarse, sino ser camino de realización… no ser un castigo, sino un camino… ¿no?

M.- Cómo ayudaría la lectura de este libro a jóvenes como mi hijo… no como un mandato, sino como una recomendación que le puede venir bien…
P.- Yo creo que necesitamos espejos de la identidad… estamos permanentemente preguntándonos por el sentido de la vida, por el sentido de nuestra propia existencia, por quiénes somos… hay algunos textos que son sagrados porque nos dan espejos de nuestra identidad, nos dan propuestas de respuesta a esas preguntas, muy profundas, muy sabias, muy fecundas… Entonces yo diría, si tú quieres conocerte, si quieres saber el sentido de la vida, si quieres hacerte preguntas sobre el porqué de las cosas, y no  simplemente consumir estos días que se nos han dado, sean pocos o muchos de la vida, la tierra, te aconsejo leas este libro u otros, no solamente la Biografía de la luz; Fundamentalmente Textos Sagrados, aunque los Textos Sagrados son muy herméticos porque están redactados en otra época y nos resultan de difícil comprensión, entonces hace falta una cierta tarea de traducción o de interpretación que ayude a que nos demos cuenta de que se está hablando de nosotros. Cuando yo hablo de lectura personal, lo que estoy diciendo es que el texto no habla de otras cosas, sino que habla de ti, habla de mí, habla de cada uno… Por eso es interesante…

M.- Seguiré haciéndome preguntas, buscando respuestas, intentando conocerme… y subrayando Biografía de la luz. Gracias Pablo. De corazón.

Sinopsis de la editorial.
Este ensayo recoge, con tanta modestia como ambición, un itinerario espiritual para el hombre y la mujer de hoy. Una relectura imprescindible, tan sencilla como profunda, del legado de Cristo, faro de la humanidad. El evangelio como mapa de la conciencia y como permanente provocación existencial.
Biografía de la luz es un texto pensado para todos los buscadores espirituales y, por ello, escrito desde una perspectiva cultural más que confesional. Un camino, tan radical como posible, para la iluminación, entendiéndola como algo sencillo y cotidiano. Una especie de manual poético de la interioridad, en el que se presentan algunas de las incontables imágenes y metáforas que esbozan los evangelistas y que son auténticos espejos de la identidad humana. Un libro para revisar la propia vida y para descubrir, tras el ruido de las sombras, que no buscaríamos lo luminoso si no fuéramos, al fin y al cabo, seres de luz.
En la línea de sus anteriores entregas literarias -El olvido de sí, Entusiasmo, la aclamada Biografía del silencio…-, Pablo d’Ors nos regala ahora su obra definitiva. Todos necesitamos reflexiones como éstas, tan transparentes: historias que nos ayudan a ver las cosas de nuevo como son. Como seguramente las veíamos cuando éramos niños. Imágenes e ideas que hacen patente que la vida no está lejos o fuera, sino dentro y aquí.

Lee y disfruta de las primeras páginas del libro.

Pablo d'Ors (Foto Maudy Ventosa)

Pablo d’Ors (Foto: Maudy Ventosa)

El autor:
Pablo d´Ors (Madrid, 1963) es sacerdote, escritor y fundador de Amigos del desierto, una red de meditadores con cerca de un millar de seguidores y cuyo carisma es la profundización y difusión de la tradición contemplativa, así como de Tabor, un proyecto de monacato secular. Su obra literaria, emparentada entre otros con la de Hermann Hesse y Stefan Zweig, ha sido traducida a las principales lenguas europeas y está siendo reeditada por Galaxia Gutenberg.

Entre su docena de títulos, destacan El estupor y la maravilla, un homenaje a lo cotidiano, Entusiasmo, una vibrante autoficción, y su aclamada Biografía del silencio, que, con más de 200.000 lectores, se ha convertido en un hito en la historia del ensayo español.
En la actualidad, d´Ors se dedica al estudio y práctica del hesicasmo, e imparte conferencias y retiros de meditación por todo el mundo.

El libro:
Biografía de la luz ha sido publicado por la Editorial Galaxia Gutenberg en su Colección Narrativa. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 574 páginas.

Como complemento pongo un vídeo en el que Pablo d’Ors habla de su libro Biografía de la luz.

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Para saber más:
http://pablodors.blogspot.com/
Pablo d’Ors en Wikipedia.
https://www.amigosdeldesierto.org/

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Archivado bajo Literatura, Literatura, Narrativa, Por Maudy Ventosa

“Humo”, de José Ovejero

«La llegada de ese aire helado me produce todos los años una sensación de desaliento y rabia a la vez. Me paraliza durante horas en el interior de la cabaña… (…) Con la llegada del invierno nuestra vida se vuelve aún más precaria si cabe, más incierta. Otra vez el hielo. Otra vez la nieve. Sobre todo, otra vez el hambre…»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Es el último sábado de febrero, y gracias a Galaxia Gutenberg y a Santiago, de la librería Sin tarima, estoy en el patio de la Biblioteca Municipal Iván de Vargas, junto al Pozo de San Isidro. Tengo la suerte de asistir a la presentación del último libro de José Ovejero, Humo, publicado por Galaxia Gutenberg. La entrevista corre a cargo de Edurne Portela. Una pareja de lujo.

José Ovejero y Edurne Portela

José Ovejero y Edurne Portela

Afirma Edurne que, Humo se creó en estado de gracia, como si el autor se encontrara realmente en ese mundo que estaba creando. Todas sus novelas han pasado por un desarrollo de investigación previo; de charlas, de descubrir y estructurar…, pero con esta fue empezar a escribir y estar ya dentro de la novela –nos cuenta José–, como si de un proceso de inmersión se tratara. Está escrita en un periodo breve, empecé, continué, nunca me detuve. Sabía qué era lo que quería escribir y se sentía muy cerca de los personajes.

Cubierta de 'Humo'

Cubierta de: ‘Humo’

Esta novela es un canto a la naturaleza; traslada de manera brillante y poética lo que ellos, desde hace un tiempo, están viviendo y aprendiendo en su adaptación a la sierra. Mucho más agreste, incluso amenazante, en la novela. Podemos, a través de las descripciones del autor, escuchar el viento que se cuela entre las hojas, el murmullo del riachuelo o el zumbido de las abejas; oler la fragancia que desprenden los piornos al florecer; observar el vuelo de las aves; sentir el miedo cuando cae la noche… Dibuja un hermoso campo de jaras, cantuesos y retamas; de bosque de eucaliptos, lilos, piornos, zarzamoras y rosales silvestres. De atardeceres espléndidos que parecen incendiar el cielo; de álamos y robles; de remansos creados en el río por las raíces de los abedules. De enebros y encinas. De alisos, zarzas… con la sierra al fondo; y las abejas… La montaña cruje. Conversaciones de matorrales… A la mujer le importa saber el nombre de las cosas que le rodean… porque, solo nos es de verdad cercano lo que podemos nombrar; las palabras que puede asociar a olores, al tacto… Es la importancia de las palabras que acompañan.  Es una novela más de sensaciones que de emociones, dice el autor.  

La protagonista de esta historia es una mujer –voz narrativa– que vive en una cabaña con un niño, que no es su hijo, y una gata, la única que tiene nombre, Miss Daisy. Solo con el niño hay un “nosotros”. Los tres forman la familia perfecta, porque no tienen que justificarse. Siente sensación de hogar cuando el niño juega con la gata… Aceptan el hambre como aceptan el frío o el calor. También hay un hombre que provee de alimentos y de caricias, que viene y va; y al final llega el hombre, de manera inesperada y como una amenaza, porque su llegada supone la vuelta a las normas.

Una constante en las obras de José Ovejero es la búsqueda de la libertad –afirma–. En Humo no quería construir el personaje de una mujer protectora, que cuida, que da, sino el de una mujer que busca lo que necesita. Le gusta explorar personajes femeninos capaces de conquistar los espacios de los que, tradicionalmente, han sido expulsadas; esta mujer asume el papel de dura porque no responde al estereotipo de mujer madre-cuidadora con el niño; hace años que no pisa la ciudad, intenta sobrevivir en un medio que no es el suyo, que le asusta; y teme la oscuridad del bosque; pero quiere sobrevivir, aunque sea hambrienta, dolorida y rabiosa…

José Ovejero y Maudy Ventosa

José Ovejero y Maudy Ventosa

No se plantea vivir dependiendo del hombre proveedor, aunque sea amable silencioso y la sepa amar; quiere administrar el hambre como administra el deseo… no sabría qué hacer con su presencia leñosa… los silencios del niño son livianos, silencios de pececillos de colores… –frase mágica que destaca Edurne–. La importancia del silencio es una presencia positiva en la novela, en un lugar donde la naturaleza te regala el murmullo de la tierra. Por eso es capaz de comunicarse con el niño más allá de las palabras, con un lenguaje más amplio y significativo, y sentir la destartalada cabaña como un lugar protegido, incluso acogedor. Aunque vivan encapsulados.

Edurne ve, en la mujer dura y madura de Humo a la adolescente Ana de Insurrección, por ese anhelo de buscar un espacio propio, la libertad; por intentar romper las normas que condenan a la mujer a mantener unos patrones de comportamiento socialmente aceptables y aprendidos; por luchar por su supervivencia. Esta mujer, se libera de las instituciones, del peso de las expectativas, de las formas… su relación con el hombre es absolutamente libre, continúa el autor… está creando su propio mundo…

Hay un capítulo delicioso dedicado a las cosas que le hacen feliz, tan sencillas como hermosas… beber agua fría del arroyo después de trabajar duro; descubrir un nido de mirlos en el peral…

Esta historia no sabemos muy bien cuándo ocurre, sí que ella conoce los móviles y los ordenadores, pero son palabras frías y lejanas que no forman parte del aquí y el ahora, sino del allí y el entonces, que no sabemos cuándo es. Analizan Edurne y José la cuestión del tiempo en la novela; el tiempo subjetivo definido por esa vida encapsulada y las sensaciones que tiene la mujer al contemplar al niño; el tiempo subjetivo lo marca la supervivencia, mientras que el tiempo objetivo lo va marcando la naturaleza con el cambio de estaciones, la noche y el día… No es posible vivir constantemente en este presente desalentador y mucho menos en un pasado desvaído del que de todas formas también quiso huir…

…Y la memoria, porque es imposible ser, sin memoria. Hay un intento consciente de prescindir del pasado, pero es imposible borrarlo del todo; y tampoco hay proyecto de futuro, solo existe la supervivencia del día a día. Subyace en ella un deseo de retorno a la animalidad, sentir lo que sientes, que te emocione la belleza de un paisaje, pero no empezar a imaginar otra cosa… prescindir de la imaginación. La imaginación es lo que nos permite proyectar un futuro, entonces, lo interesante de los animales, es que no pretenden, por lo que sabemos, cambiar de estado, ser otra cosa, vivir de otra manera; esa mujer no pretende progresar, no pretende vivir de otra forma; no se imagina un futuro en el que las cosas serían distintas.

Cuenta José Ovejero, que uno de los comentarios que le hacen con asiduidad sus lectores, es que los personajes no se van al acabar la novela, sino que se quedan mucho tiempo… Puedo asegurarte que es mi caso; siento muy cerca a esa mujer y a ese niño. Los siento en las tripas.

Frases cortas e intensas. Emociones contenidas. Prosa lírica. Empatía con los personajes. Descripciones magníficas, profundidad, intensidad, utilización de las palabras exactas… porque la emoción no debe estar en el texto sino en quién lee… Magnífico, como siempre.

PERSONAJES:

  • La mujer, hace unos años que dejó la ciudad… es posible que tenga ahora alrededor de cuarenta.  Dura e indiferente respecto a la responsabilidad de cuidar un niño que no es suyo, pero le provoca ternura porque parece un animalito doméstico. Orgullosa de su habilidad para la supervivencia. Cuando el hombre la toca, su cuerpo retrocede quince años, cuando era maleable; quiere perder el control y no reprimirse. Sus pensamientos giran sobre todo alrededor del presente y del futuro. Quiere ser capaz de percibir sin pensar, de sentir sin imaginar…
  • El niño, mira en silencio porque casi todo lo hace en silencio. Puede pasar un día entero sin decir una palabra. ¿De dónde viene? Cuando una situación lo supera, dice Adiós. No sonríe, pero es posible que piense en sonreír. No sabe su edad, pero parece envejecer por la tarde. No pide, ni mendiga ni se rinde. Un día entró en la cabaña y se sentó. No se sabe nada más de él. Con pequeños gestos emite silencio, grito, asombro, ternura, dolor… sin emitir sonido alguno. No tiene caprichos ni rabietas, no exige atención constantemente.
  • Miss Daisy, la gata que mira el paisaje y no sabemos lo que siente; si es capaz de percibir la belleza del entorno; que juega con el niño como una gata…
  • El hombre huele a cuero y a leña seca; a veces les lleva provisiones. Habla más que el niño, salvo si la mujer le pregunta. Cuenta historias de un mercado en el que compra herramientas, o de las cabras montesas que pelean en las cumbres; unas verdaderas y otras que se inventa. Va a la cabaña porque allí el tiempo no ha cambiado, y fuera de allí empieza a no entender nada. Cuando habla de su pasado, su voz transmite nostalgia.
  • Un hombre, no más de treinta años, pelo y barba largos y limpios. Es guapo. Habla con una seguridad envidiable. Huele a amenaza, se apropia, ordena y juzga a la mujer. Aspecto tosco y modales de gañán. Metro ochenta. Parece el guardián de las normas establecidas.

Sinopsis de la editorial.
Una mujer, un niño y una gata conviven en una cabaña en pleno bosque, calladamente la mayor parte del tiempo, pues el niño apenas habla. No tienen contacto con nadie, excepto por las visitas de un hombre que les trae provisiones de vez en cuando. No son familia, pero juntos salen adelante.
Fuera, la naturaleza se está volviendo impredecible: el paisaje deslumbrante que rodea a los protagonistas adquiere a veces matices siniestros. Ellos subsisten con lo que obtienen de un huerto que cada vez da menos frutos, y con lo que consiguen del bosque inmediato. A lo lejos, en las ciudades, parece que también hay extrañas turbulencias, cuya amenaza se proyecta sobre la cabaña.
José Ovejero nos presenta a estos personajes solitarios, sin alma de héroes, y nos hace reflexionar sobre el sentido de la vida, los lazos que nos unen a las personas de nuestro entorno y la capacidad de sobrevivir en situaciones adversas.

Lee y disfruta de las primeras páginas de la novela.

José Ovejero

José Ovejero

El autor:
José Ovejero (Madrid, 1958) ha vivido la mayor parte del tiempo fuera de España, principalmente en Alemania y en Bélgica, y ha escrito poesía, ensayo, libros de viajes, cuentos y novelas. En todos esos ámbitos, su obra ha merecido premios como el Ciudad de Irún de poesía 1993 por Biografía del explorador, el premio Grandes Viajeros 1998 por China para hipocondríacos; el premio Primavera de novela 2005 por Las vidas ajenas; el premio Gómez de la Serna 2010 por La comedia salvaje; el premio Anagrama de ensayo 2012 por La ética de la crueldad, y el premio Alfaguara de novela 2013 por La invención del amor. José Ovejero no deja de indagar nuevos territorios narrativos, como por ejemplo con la novela Los ángeles feroces, publicada en Galaxia Gutenberg en 2015; o La seducción o Insurrección, ambas publicadas en este mismo sello en 2017 y 2019 respectivamente.

El libro:
Humo ha sido publicado por la Editorial Galaxia Gutenberg en su Colección Narrativa. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 144 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo grabado por Maudy Ventosa en el que José Ovejero nos habla de su novela “Humo”.

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Para saber más:
https://joseovejero.com/
José Ovejero en Wikipedia.

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