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«Escrito en el agua», de Paula Hawkins

«Aguanta la respiración, vuelve Paula Hawkins»
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Con La chica del tren, Paula Hawkins se convierte en un fenómeno editorial global tras batir en el Reino Unido el récord histórico de ventas en su lanzamiento en 2015. Lectores y críticos reconocen su originalidad y su capacidad para dar un nuevo impulso al thriller psicológico. Dos años después, Paula Hawkins vuelve a sorprendernos con otra novela ambiciosa y perturbadora. Una obra llamada a convertirse en uno de los libros de 2017 en todo el mundo.

Cubierta de Escrito en el agua

Cubierta de: ‘Escrito en el agua´

Si La chica del tren exploraba el voyerismo y la percepción de uno mismo, Escrito en el agua nos propone una reflexión sobre la visión engañosa de la realidad que provocan las emociones y la memoria; también nos habla sobre los daños devastadores que las heridas mal curadas del pasado pueden infringir en el presente.

La novela transcurre en agosto de 2015, con alguna incursión temporal en el pasado y un epílogo situado en meses posteriores. Está narrada por diferentes personajes. Son puntos de vista distintos en primera y en tercera persona que se complementan y, en ocasiones, se contradicen, porque casi todos ellos, por distintas razones, mienten u ocultan una parte de la verdad.
La autora aborda, también, cuestiones sociales espinosas como el suicidio juvenil, la violencia de género, los estragos de la crisis, la intolerancia o las asfixiantes relaciones de poder en las comunidades pequeñas.

Estamos en agosto de 2015. Tras años de ausencia, Jules Abbott regresa a Beckford para cumplimentar los trámites burocráticos por la muerte de su hermana Nel. Además, debe hacerse cargo de su sobrina adolescente, Lena, a la que no conoce. Jules y Nel rompieron su relación cuando eran jóvenes y siguieron caminos muy distintos: Nel era una conocida escritora y fotógrafa, mientras que Jules es trabajadora social en Londres.
Al parecer, Nel se había caído –o tirado, no está muy claro– a La Poza de las Ahogadas, un remanso del río rodeado por unas imponentes moles de pizarra. Cuando encontraron el cadáver, llevaba unas horas en el agua, estaba vestido y sus heridas «eran consistentes como las de una caída desde el acantilado», según el informe del forense. Era la segunda muerte de aquel año en el mismo lugar.
Pese a que todo parece sugerir lo contrario, Jules está segura de que su hermana no se ha caído ni, mucho menos, ha saltado. Por un lado, conocía muy bien aquel paraje y, por otro, su carácter, tirando a egocéntrico, no le hacía candidata al suicidio.

«–¿Cuántas personas han muerto en el río? En total, quiero decir.
–¿Desde cuándo? –ha preguntado él, negando otra vez con la cabeza–. ¿Hasta dónde quiere que retrocedamos?»
Diálogo entre la sargento Erin Morgan y el inspector Sean Townsend.

Durante aquellas primeras horas, se palpa la tensión con su sobrina. La chica la responsabiliza de la tragedia. Nel llamaba a menudo a su hermana y dejaba mensajes que ésta nunca escuchaba. El último fue una petición de ayuda. Contra toda lógica –los sentimientos no entienden de lógica– Jules se siente culpable por este hecho.
Mientras tanto, el suceso ha actuado como un catalizador de los conflictos que permanecían latentes en Beckford desde hace años… y hasta décadas.
El encargado del caso, el inspector Sean Townsend, no cree que Nel se haya tirado al vacío. Claro que no es un observador neutral. La conocía muy bien, como parece indicar su relación con Lena. Además, un oscuro episodio de su niñez altera sus emociones y su visión crítica cuando se trata de investigar una muerte en el río. El inspector oculta este hecho a su compañera, la sargento Erin Morgan, trasladada desde Londres como castigo por una «desacertada relación con una colega».

Primera lectura de la novela

Primera lectura de la novela

Quien también sabe más de lo que dice es Nickie Sage. La mujer presume de ser médium y de descender de unas brujas ejecutadas en Beckford en el siglo XVII. Y no lo sabe porque se lo haya susurrado algún espíritu –el de su detestable hermana muerta, por ejemplo–, sino porque apenas duerme y se pasa el día tras una ventana, espiando cuanto sucede en el vecindario.
Solo una persona parece alegrarse por la muerte de Nel. Se trata de Louise Whittaker, cuya hija adolescente, Katie, se ha suicidado a principios del verano, lanzándose a La Poza de las Ahogadas desde el acantilado. Era amiga de Lena y de Nel, quien, en opinión de Louise, ejerció una influencia perniciosa sobre su hija.
Louise no es la única persona que ha respirado aliviada por la desaparición de la fotoperiodista. Jules averigua que su hermana estaba escribiendo un libro sobre las mujeres muertas en La Poza de las Ahogadas.
Cuando Jules reconoce el cadáver de su hermana en la morgue, Nel tiene la cara intacta, tan hermosa como siempre. Obsesionada con los suicidios en la Poza, Nel le comentó una vez que si alguien quería morir allí y no quedar malherido o parapléjico, debía saltar de cabeza. Ella desde luego no lo hizo. ¿Es una prueba más de que no se había tirado por voluntad propia?
Al funeral acude todo el pueblo y da al lector una ocasión única de observar las sutiles relaciones de poder en Beckford. Por allí aparece Robbie Cannon un antiguo y violento novio de Nel cuya presencia perturba a Jules. Casi al mismo tiempo, los superiores de Sean Townsend deciden archivar el caso por considerar que Nel Abbott se ha suicidado.

Con una ambición poco habitual en el thriller actual, Paula Hawkins nos propone una obra en la que los personajes principales son, a su vez, los narradores. Además de los testimonios sobre las muertes recientes de Nel Abbott y de Katie Whittaker, varias voces del pasado ayudan al lector a completar la trágica historia de La Poza de las Ahogadas, de las mujeres muertas y de algunos de los protagonistas de la novela.

La autora:

Paula Hawkins en Madrid

Paula Hawkins en Madrid

Paula Hawkins Nació el 26 de agosto de 1972 en Harare, Zimbabwe, se mudó a Londres en 1989, lugar en el que reside desde entonces. Tras graduarse en Filosofía y Ciencias Políticas y Económicas en el Keble College de Oxford, trabajó como periodista para los medios EuromoneyThe Times, especializándose en temas económicos. En el año 2009 adoptó el seudónimo Amy Silver para publicar Confessions of a Reluctant Recessionista, una novela dirigida al joven público femenino, a la que seguirían tres títulos más en la misma línea. Sin embargo, no terminaba de despegar y pasaba por ciertos apuros económicos, así que decidió cambiar de género y escribir lo que realmente le apetecía: un thriller psicológico. El resultado se tituló La chica del tren, y no le ha ido nada mal. Escrito en el agua es su segunda novela.

El libro:
Escrito en el agua (título original: Into the Water: A Novel, 2017) ha sido publicado por la Editorial Planeta en su Colección Planeta Internacional. Traducido del inglés por Aleix Montoto Llagostera. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 556 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo el video de la entrevista que pudimos realizar durante la estancia de Paula Hawkins en Madrid. Os ruego disculpéis tanto el ruido de fondo, ya que fue realizada en una terraza al aire libre, como los despistes en el encuadre en algunos momentos.

Para saber más:
http://paulahawkinsbooks.com/
http://www.paulahawkins.es

“…Las ocasiones en las que me siento más viva son aquellas en las que estoy cerca del agua, aquellas en las que estoy cerca del agua. Éste es el lugar en el que aprendí a nadar, el lugar en el que aprendí a nadar, el lugar en el que aprendí a habitar la naturaleza y mi cuerpo de la forma más dichosa y placentera.”     [Pág. 62]

 

 

 

 

 

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«La viuda», de Fiona Barton

«Hay secretos que cambian tu vida. ¿Callar o mentir? Tú eliges»

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Cubierta de: La viuda

La viuda es la primera novela de la veterana periodista Fiona Barton de la prensa sensacionalista británica, precisamente esa prensa que apoyó el brexit británico, aunque Fiona Barton no lo comparte en absoluto. “El país está sumido en el caos”, afirma y creemos que sólo es el principio de un país donde sus ciudadanos han demostrado su inmadurez política. Fiona se ha fajado en los casos más sensacionalistas de su país como el célebre de Madeleine McCann, todavía sin resolver. “Yo entrevisté a la familia y publiqué numerosos artículos sobre ella”, recuerda la escritora en la entrevista que mantuvimos en un hotel madrileño.
“Antes de ponerme a escribir, dejé el periodismo, lo hice en el año 2008, luego estuve dando clase de periodismo por todo el mundo hasta que me establecí en el sur de Francia y allí fue cuando empecé a escribir La viuda. Es muy diferente ser periodista que escritora. Cuando comencé a escribir la novela sentía mucho miedo, como periodista te juzgan casi al instante, como novelista es como si te mostrases desnuda ante los lectores”, expresa en un correcto inglés muy británico.

“La viuda es una bomba de relojería porque empiezas a pasar las páginas y nunca sabes cómo va a continuar, si va a seguir la lógica que utilizan todas las novelas de este tipo, si la autora será capaz de mantener la tensión y el misterio tanto tiempo o si en un descuido a mitad de la trama desvelará toda la verdad…La viuda es tan impredecible como un gato y tan fascinante como un caramelo en donde el envoltorio no pone de que sabor es y tú lo debes de averiguar.” Esta frase es de mi amiga María Cabal, y cuando la leí, me encantó.

Hay una fecha, una hora que lo cambió todo: a las 15:38 sonó el teléfono de emergencias. Era lunes, 6 de octubre de 2006. Una voz de mujer joven, afligida, repetía:

Se la han llevado.”

Se han llevado a Belle a Belle Elliot, una niña de dos años a la que su madre perdió de vista unos minutos. Mientras ella iba a la cocina, la niña jugaba en el jardín delantero de su casa en Southapmton. Un descuido fugaz que gran parte de la opinión pública, espoleada por la prensa sensacionalista, no le perdonará. La misma prensa a la que esta madre sin recursos, que vive de prestaciones sociales, acudirá para incentivar y continuar la campaña en busca de su hija.
Pero hay otros personajes y hay otros hechos tanto o más imperdonables. Otros linchamientos y alianzas que salen de lo doméstico, cruzan raudos el territorio de la justicia y se convierten en mediáticos.
El inspector de policía encargado de la investigación hará un fino y minucioso (y apasionante, narrativamente hablando) trabajo de investigación, hasta dar con el posible secuestrador de esta niña de la que, años después seguirá sin saberse nada.
Una investigación que le conduce a otra más compleja, profunda y turbadora. Como en Perdida (Gillian Flynn) y en La chica del tren (Paula Hawkins), el principal, o los principales sospechosos pueden ser las personas más cercanas. El engaño sostenido, el crimen imperdonable; el daño o la perversión pueden cocinarse en la habitación de al lado.

La principal fuente para esta investigación es quien más conoce —quien se supone que más conoce…— al presunto culpable: su esposa. En verdad, esa inocente muchacha llamada Jean Yaylor, una joven no muy buena en los estudios y que encuentra su lugar en la peluquería en la que trabaja a diario, será un inmenso, un interminable pozo ciego en el que policías, periodistas y opinión pública caerán sin remedio.
Desde que su marido Glen es identificado como principal sospechoso, Jean Taylor es acosada por la prensa. Pero ella se mantiene aferrada a una única respuesta:

“—No es ese tipo de hombre.
—¿Y que tipo de hombre es, señora Taylor? ¿Como lo describiría?
—Por el amor de Dios, ¿que tipo de pregunta es esa? Supongo que alguien normal. Normal. Un marido bueno y trabajador…”

El terreno pantanoso al que nos conduce este thriller psicológico nos lleva más lejos aún y está sembrado de preguntas: ¿Conocemos a quien creemos conocer? ¿Es posible que quien alguna vez fue el hombre (o la mujer) soñado, amado, con quien compartimos la vida, pueda devenir bajo nuestra mirada cotidiana como otro ser distinto, sin que lo advirtamos siquiera? ¿O quizás es que nos acercamos a la verdad tanto como queremos permitirnos, sólo cuanto podemos soportar?
Tal vez fue cuando, en aquella comida familiar, los padres de Jean no se mostraron del todo amables en un comentario sobre Glen. O en aquella ocasión en la que Glen dijo palabras que nunca antes había dicho. O cuando se enfadó exageradamente porque Jean no limpiaba bien la mesa. O aquella tarde en la que Glen sugirió que ese fin de semana era mejor que no vinieran sus suegros y que no hubiese comida familiar. O el ligero e inquietante matiz de voz al llamarla Jeanie

Cierta o no su versión sobre su esposo, un error judicial durante la investigación hará que cuatro años después Glen Taylor no haya entrado en la carcel.

“—¡¿Que ha hecho, señor Taylor?!, le gritó uno.
—¡Tiene las manos manchadas de sangre, pervertido!, exclamó el periodista del The Sun cuando Glen salió a la calle para sacar la basura.”

Cuatro años después, no hay rastro de la pequeña y de repente aquella esposa se convierte en viuda. La muerte accidental de su marido hace de ella la única persona capaz de revelar —por fin— qué sucedió. Pero Jean es una voz narradora de doble filo. Una gran voz que nos descubre, nos sugiere y nos oculta. A medida que ella habla, el lector se encuentra con la chica inocente deslumbrada por aquel joven ambicioso y correcto, una aprendiz de peluquera cuyo mayor sueño era casarse y formar una familia, una mujer sumisa pero también alerta; una madre frustrada, una esposa no tan incondicional…
¿Cuanto cinismo y cuánta inocencia pueden caber en la misma persona?

Jean, Jeanie en la intimidad, cuece una intriga perfecta entre los fogones y las tareas del hogar. Una trama en la que ni el policía más avezado, ni la periodista más astuta pueden avanzar sin tropezar a cada rato.

Lee las primeras páginas.

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Fiona Barton

La autora:
Fiona Barton cuenta con una dilatada carrera en el mundo del periodismo, Daily Mail, el Mail on Sunday, y ex redactora de sucesos del Daily Telegraphy y ha trabajado en muchos juicios, incluyendo la desaparición de Madeline McCann. Fue galardonada con el prestigioso Premio Nacional de la Prensa británica. Desde 2008 trabaja formando a periodistas exiliados y amenazados en todo el mundo. Nacida en Cambridge, Inglaterra, Barton reside actualmente en el sur de Francia con su marido.

El libro:
La viuda (título original: The Widow, 2016) ha sido publicado por Editorial Planeta en su Colección Planeta Internacional. Traducción de Aleix Montoto, 2016. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 515 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo el booktrailer de la editorial.

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