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“Pax Romana. Guerra, paz y conquista en el mundo romano”, de Adrian Goldsworthy

“Pax Romana es una obra exhaustiva y rompedora que lleva al lector a un viaje desde las sangrientas conquistas de la agresiva República, pasando por la época de Julio César y Augusto, hasta la época dorada de la paz y la prosperidad bajo grandes emperadores como Marco Aurelio, ofreciéndonos una revisión equilibrada y matizada de la vida en el Imperio romano cuando estos dominaban gran parte del mundo conocido.”

Cubierta de Pax Romana

Cubierta de: ‘Pax Romana’

La Pax Romana proporcionó a las naciones del Imperio un periodo de paz y estabilidad muy duradero que pocas veces se había visto antes o se volvería a ver en épocas posteriores. Sin embargo, los romanos fueron ante todo una nación de conquistadores e imperialistas que forjaron por la fuerza un vasto imperio que llegó a extenderse desde el Éufrates, por el este, hasta la costa del océano Atlántico, por el oeste. Sus ejércitos eran agresivos y despiadados y, durante la creación de su imperio, millones de personas murieron o fueron convertidos en esclavos.
Pero la Pax Romana era real, no se trataba únicamente de una fanfarronería de los emperadores, y algunas de las regiones del Imperio nunca han vuelto a vivir libres de guerras de envergadura durante tantas generaciones. Entonces, ¿qué era exactamente la Pax Romana y qué significaba para los pueblos que se veían sometidos al poder del Imperio romano?

A finales del siglo I d.C., el historiador romano Tácito puso en boca de un líder de guerra caledonio las siguientes palabras, dirigidas a sus hombres: «Los romanos crean desolación y la llaman paz».

Pero dejo a Adrian Goldsworthy que nos hable de su propio libro: “Soy historiador, y este libro es un intento de entender un aspecto del pasado en sus propios términos. No pretende servir como justificación o condena de los romanos o de ningún otro imperio, sino para explicar lo que sucedió y por qué. Tampoco tengo la intención de realizar una comparación detallada entre los romanos y otras potencias imperiales, y menos aún de extraer conclusiones aplicables al día de hoy. Hay otras personas mucho más cualificadas para hablar de esos temas (así como también un montón de gente poco versada en historia o en la actualidad que sin duda hará afirmaciones sensacionalistas sobre lo que la experiencia romana demuestra o no demuestra). Podemos aprender de la historia, pero conviene prestar mucha atención para comprender un periodo antes de sacar conclusiones. Ese es el objetivo de este libro.”

Lee y disfruta de las primeras páginas del libro.

Adrian Goldsworthy, 2016

Adrian Goldsworthy, 2016

El autor:
Adrian Goldsworthy (1969), es doctor en Historia (El tema de su tesis fue El ejército romano como fuerza de combate, 100 aC-200 dC.), estudió en el St John’s College de Oxford y ha impartido clases en varias universidades. Entre sus libros, publicados a más de una docena de idiomas, cabe destacar César, La caída del Imperio romano, Antonio y Cleopatra, Augusto y la novela histórica Soldados de honortodos ellos publicados con gran éxito en La Esfera. Dedicado exclusivamente a la escritura, en la actualidad colabora como experto, en documentales de History Channel relacionados con su especialidad. Adrian Goldsworthy vive en Gales del Sur.

El libro:
Pax Romana. Guerra, paz y conquista en el mundo romano (título original: Pax Romana. War, peace and conquest in the Roman World, 2016) ha sido publicado por la editorial La Esfera de los Libros en su Colección Historia. Traducido por Teresa Martín Lorenzo. Encuadernado en tapa dura, tiene 560 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:
http://www.adriangoldsworthy.com/index.html

Del mismo autor en Las lecturas de Guillermo:
Augusto.
Soldados de honor.

Palomas en una fuente. Su autor es Sosos de Pérgamo

Palomas en una fuente. Su autor es Sosos de Pérgamo

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“Augusto” de Adrian Goldsworthy

De revolucionario a emperador.

Cubierta de: Augusto

Cubierta de: Augusto15

Idus de marzo del año 44 a.C., Julio César fue asesinado a los pies de la estatua de Pompeyo. En ese momento, Octavio no era más que un oscuro adolescente recién adoptado por el primer hombre de Roma. Ante el magnicidio, dio un paso al frente y se proclamó su legítimo heredero y sucesor. Nadie le tomó en serio; sin embargo, en pocos meses formó un ejército y consiguió alzarse como uno de los tres hombres más poderosos del momento con Marco Antonio y Lépido
Durante la década siguiente su autoridad se fue consolidando mientras Marco Antonio fracasaba en Oriente y caía en los brazos de Cleopatra. Octavio, confiado en sus fuerzas, atacó a su viejo aliado y le venció. En el 31 a.C., ya sin rivales, se convirtió en el primer emperador acabando para siempre con la República. Y así, Octavio pasó a llamarse Augusto y Roma se transformó en un imperio.
Consumado manipulador, propagandista y con gran dominio de la teatralidad, Augusto podía ser impulsivo y emocional, despiadado y generoso. De la familia y los amigos esperaba que representaran los papeles que les había asignado, por eso exilió a su hija y su nieto cuando no se ajustaron al guion. Fue el suyo un gobierno repleto de contradicciones por lo que su personalidad resulta difícil de aprehender. En esta nueva biografía, Adrian Goldsworthy ―como ya hiciese para abordar la figura de Julio Cesar― se apoya exclusivamente en las fuentes antiguas para tratar en detalle la existencia del emperador y dar nueva luz sobre el hombre y su época.

No se puede estudiar la historia de Roma sin encontrarse con Augusto y su legado. Fue el primer emperador, el hombre que finalmente reemplazó una República que había perdurado durante casi medio milenio por una velada monarquía. El sistema por él creado le dio al Imperio cerca de doscientos cincuenta años de estabilidad, durante los cuales fue más grande y próspero que en ningún otro momento de su historia. En el siglo III d.C. se enfrentó a décadas de crisis y solo sobrevivió tras una amplia reforma; pero, incluso entonces, los emperadores «romanos» que gobernaron desde Constantinopla hasta el siglo XV se consideraron los legítimos sucesores del poder y la autoridad de Augusto.
Augusto no tenía diecinueve años cuando se lanzó a la extremadamente violenta política de Roma, de modo que casi siempre era el más joven de la clase. A menudo no resulta sencillo acordarse de esto cuando se narra lo que hizo, abriéndose camino de forma hábil y carente de escrúpulos por entre las cambiantes alianzas de esos años de guerra civil. Sobrino nieto del asesinado Julio César, quien en su testamento lo convirtió en su principal heredero y le dio su nombre, que Augusto adoptó para señalar su adopción completa. En Roma se suponía que el poder no se heredaba, pero armado con este nombre reunió a los seguidores del fallecido dictador y proclamó su intención de asumir todos los cargos y estatus de su padre. Y eso es lo que seguidamente consiguió, con todas las probabilidades en contra y enfrentándose a rivales mucho más experimentados. Marco Antonio fue el último de ellos, y ya estaba derrotado y muerto en el 30 a.C. El joven y mortífero caudillo de las guerras civiles consiguió a continuación reinventarse a sí mismo como el amado guardián del Estado, adoptó el nombre de Augusto con sus connotaciones religiosas y terminó siendo apodado «padre de la patria», una figura inclusiva más que divisora. Ostentó el poder supremo durante cuarenta y cuatro años —un período de tiempo muy largo para cualquier monarca— y, cuando falleció de viejo, no cupieron dudas de que sería su sucesor designado quien lo seguiría en el cargo.
Sin embargo, a pesar de su notable biografía y su profunda influencia en la historia de un imperio que dio forma a la cultura del mundo occidental, César Augusto ha desaparecido de la conciencia general. Para la mayoría de la gente es un nombre mencionado en las misas navideñas o las funciones de Navidad en los colegios, y nada más que eso. Casi nadie se para a pensar que el mes de julio recibe su nombre de Julio César, pero sospecho que todavía son menos aquellos conscientes de que agosto se llama así por Augusto.

Adrian Goldsworthy

Adrian Goldsworthy

El autor:
Adrian Goldsworthy nació en 1969. Es doctor en Historia, estudió en el St John’s College de Oxford y ha enseñado en varias universidades. Entre sus libros, publicados a más de una docena de idiomas, cabe destacar The roman Army at War, Roman Warfare, Las guerras Púnicas, Cannae, Grandes generales del ejército romano, César, La caída del Imperio romano, Antonio y Cleopatra y la novela histórica Soldados de honor―estos cuatro últimos publicados con gran éxito en La Esfera―. Dedicado exclusivamente a la escritura, en la actualidad colabora en documentales televisivos sobre temas romanos y es profesor visitante en la Universidad de Newcastle. Frecuentemente aparece, como experto, en documentales de History Channel relacionados con su especialidad.

El libro:
Augusto (título original: Augustus, 2014) ha sido publicado por la Editorial La Esfera de los Libros en su Colección Historia. Traducido del inglés por José Miguel Parra Ortiz. Encuadernado en tapa dura, tiene 632 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo titulado:

Roma del caos al orden, Octavio Augusto. Nacimiento del Imperio Romano.

Para saber más:

http://www.adriangoldsworthy.com/

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