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«Tragedias (Obra completa Shakespeare 2)», de William Shakespeare

«Tragedias es el segundo volumen de una colección de cinco que reúne la obra completa de Shakespeare. Aquí se incluyen Tito AndrónicoRomeo y JulietaJulio CésarHamletOtelo, El rey LearMacbeth, Antonio y CleopatraTimón de Atenas y Coriolano. Esta edición, a cargo de Andreu Jaume, quien firma también la introducción, presenta las mejores traducciones contemporáneas, respetando el verso y la prosa originales. Un festín para los amantes de las buenas letras

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Cubierta de 'Tragedias'

Cubierta de: ‘Tragedias’

La producción teatral de William Shakespeare puede dividirse en tres grandes grupos: comedias, dramas históricos y tragedias. La presente edición reúne las diez tragedias compuestas por el genio inglés desde 1590 hasta 1607 aproximadamente. La editorial Penguin Clásicos publica la obra completa de William Shakespeare en cinco volúmenes: Comedias, Tragedias, Dramas históricos, Romances y Poesías. En total más de cuatro mil setecientas páginas en edición del filólogo y editor Andreu Jaume.
Las tragedias de Shakespeare representan una de las cumbres de la literatura universal. Su grandeza radica en una mirada visionaria de la condición humana, en la honestidad al mostrar las pasiones más oscuras, en su forma de tratar el amor, la muerte, el destino, los lazos familiares, la locura, la amistad o el afán de poder. En ellas se trazan complejos laberintos de emoción y reflexión que han convertido a sus personajes en arquetipos literarios: de Hamlet a Lear, de Macbeth a Yago, de Ofelia a Lady Macbeth.

Andreu Jaume en la nota a la edición nos cuenta que es una edición meramente divulgativa con la intención de ofrecer al lector en español del siglo XXI una obra completa de Shakespeare para su propio tiempo y para ello se llevó a cabo una selección de las mejores traducciones disponibles en español con dos criterios: que las traducciones fueran todas de la segunda mitad del siglo XX y que respetaran la diferencia entre verso y prosa, un requisito fundamental para la compresión cabal de Shakespeare, quien utiliza los más variados registros estilísticos en su obra.

Los criterios de división de escenas, entradas y acotaciones se han unificado de acuerdo a la siguiente edición: The Oxford Shakespeare. The Complete Works, Stanley Wells y Gary Taylor, eds. (OUP, 1988).

Tito Andrónico —versión de Alejandro Salas—. Escrita entre 1591 y 1593, quizá revisada en 1594. Para algunos editores, el primer acto y el principio del segundo muestran rasgos estilísticos de George Peele, otro dramaturgo de la época, aunque tanto Francis Meres, en su catálogo de 1598, como Heminges y Condell, en el Primer Folio—primera publicación de la colección de treinta y seis obras teatrales— de 1623, no dudan en atribuir la autoría  íntegramente a Shakespeare, quien tal vez reescribió una versión más antigua del citado Peele. Fue representada en el teatro Rose en enero de 1594.
La obra se ambienta en los últimos años del Imperio Romano y narra la historia de un personaje ficticio, Tito Andrónico, legado (general) del ejército romano y de Tamora, reina de los godos. Es la obra más sangrienta y violenta del autor, y si bien fue popular en el momento en el que se estrenó, se la criticó durante la época victoriana por ser excesivamente violenta.

Romeo y Julieta —versión de Josep Maria Jaumá—. Íntimamente relacionada con Sueño de noche de verano, los comentarios astrológicos y la referencia a un terremoto que aparecen en la obra sugieren que fue escrita entre 1595 y 1596. Hay un primer Cuarto —tamaño cuartilla— de 1597, mal impreso y defectuoso. El segundo Cuarto de 1599 es más largo y mejor editado. Hubo un tercer Cuarto en 1609, reimpresión del segundo, y un cuarto de 1622, a su vez reimpreso del tercero. El texto del Primer Folio de 1623 se compuso a partir del tercer Cuarto, con nuevas correcciones, indicaciones escénicas y también algunos errores añadidos.
Cuenta la historia de dos jóvenes que, a pesar de la oposición de sus familiares, rivales entre sí, deciden casarse de forma ilegal y vivir juntos; sin embargo, la presión de esa rivalidad y una serie de fatalidades conducen a que la pareja elija el suicidio antes que vivir separados. Esta relación entre sus protagonistas se ha convertido en el arquetipo de los llamados amantes desventurados.​ La muerte de ambos, sin embargo, supone la reconciliación de las dos familias.

Julio Cesar —versión de Alejandra Rojas—. Escrita en 1599, sabemos que Thomas Platter, un turista suizo, la vio representada en el Globe en septiembre de 1599. Se publicó por primera vez en el Primer Folio de 1623, con una impresión excepcionalmente buena.
Recrea la conspiración en contra del dictador romano, su homicidio y sus secuelas, así como su lugar de desarrollo: la antigua Roma. Constituye uno de los varios trabajos shakespearianos basados en hechos históricos. A diferencia de muchos personajes principales en otras obras del género, César no es el centro de la acción, apareciendo tan solo en tres escenas, y muriendo al comienzo del tercer acto. La figura más relevante de la historia es Bruto, y la trama gira en torno a la lucha psicológica entre las demandas en conflicto sobre el honor, el patriotismo y la amistad.

Hamlet —versión de Tomás Segovia—. fue escrita en el registro de publicaciones en el verano de 1602. A finales de 1580 y principios de 1590, circuló una primera versión de Hamlet, de autoría desconocida y hoy perdida, aunque algunos críticos la atribuyen a Thomas Kyd o incluso al propio Shakespeare, quien habría reelaborado su propia obra en el texto que hoy conocemos. Un primer Cuarto se publicó en 1603, mucho más corto que las ediciones posteriores, quizá una reconstrucción de la versión representada. En 1604, vio la luz un segundo Cuarto, que probablemente sea la versión autorizada de la compañía para desplazar al primer e incompleto Cuarto y que tal vez, según algunos editores, se compuso directamente a partir del manuscrito de Shakespeare. El texto del Primer Folio de 1623 parece basado en el guion teatral, pues tiene muchas más indicaciones escénicas que el segundo Cuarto. Casi todas las ediciones modernas suelen añadir a la versión del Primer Folio los versos omitidos del segundo Cuarto, como hizo Tomás Segovia en la versión aquí publicada.
La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca, o simplemente Hamlet, se basó probablemente en dos fuentes: la leyenda de Amleth y una perdida obra isabelina conocida hoy como Ur-Hamlet o Hamlet original (hecho que se deduce de otros textos). Hamlet es la pieza más larga de Shakespeare y una de las más influyentes de la literatura inglesa. La obra transcurre en Dinamarca, y trata de los acontecimientos posteriores al asesinato del rey Hamlet (padre del príncipe Hamlet), a manos de su hermano Claudio. El fantasma del rey pide a su hijo que se vengue de su asesino. La obra discurre vívidamente alrededor de la locura (tanto real como fingida), y de la transformación del profundo dolor en desmesurada ira. Además de explorar temas como la traición, la venganza, el incesto y la corrupción moral.

Otelo —versión de María Enriqueta González Padilla—. Escrita en 1604 y representada en la corte en noviembre de 1604. Hay un solo Cuarto de 1622 y la versión publicada e el Primer Folio de 1623. El texto del Folio contiene más de cien versos que no están en el Cuarto, que a su vez tiene más indicaciones escénicas y unos pocos versos que no están en el Primer Folio.
El personaje principal, Otelo, se presenta piadosamente, a pesar de su etnia. Esto era poco habitual en la literatura inglesa en tiempos de Shakespeare, la cual presentaba como villanos a los moros y otros pueblos de piel oscura. En esta obra Shakespeare evita cualquier discusión respecto del islam. Otelo se ha destacado por su gran profundización en la retórica y la tragedia.

El rey Lear —versión de Vicente Molina Foix—. Escrita hacia 1605, fue representada en la corte en diciembre de 1606. La historia textual de El rey Lear es la más compleja del canon shakespeariano. Aquí las diferencias entre la versión del Cuarto publicado en 1608 y el texto del Primer Folio de 1623 parecen insalvables. El Cuarto se titula La verdadera crónica histórica de la vida y la muerte del rey Lear y de sus tres hijas y contiene unos trescientos versos que no están en el Primer Folio de 1623, donde la obra aparece titulada simplemente como La tragedia del rey Lear, que a su vez contiene unos cien versos que no están en el Cuarto y otros mil con problemáticas variantes. La traducción de Vicente Molina Foix sigue principalmente el Primer Folio pero añade también los trescientos versos del Cuarto, entre los que se cuentan algunos de los más célebres de toda la obra de Shakespeare.
La fuente principal de El rey Lear es una obra anterior, King Leir (representada en 1594 e impresa en 1605), y ambas son deudoras de la fuente principal, la Historia Regum Britanniae escrita hacia 1135 por Godofredo de Monmouth, de raíz netamente céltica. Su tema principal es la ingratitud filial aunque también trata de la vejez y de la locura. A partir de la Restauración estuvo casi proscrita por su «terrible final». Se llegaron a cambiar sus últimas escenas y a suprimir el personaje del Bufón. No fue hasta mediados del siglo XX que se volvió a recuperar en toda su dimensión y sin censura alguna.

Macbeth —versión de Agustín García Calvo—. Escrita probablemente en 1606 y representada en el Globe en abril de 1611. La única versión existente es la del Primer Folio de 1623, bastante limpia de impresión y cuya brevedad hace pensar a muchos editores que se trata de una versión compuesta a partir del guion teatral, que a menudo suprimía muchos pasajes del manuscrito original.
Macbeth dramatiza los dañinos efectos, físicos y psicológicos, de la ambición política en aquellos que buscan el poder por sí mismo. De todas las obras que Shakespeare escribió durante el reinado de Jacobo I, quien era patrón de la compañía teatral de Shakespeare, Macbeth es la que más claramente reflexiona sobre la relación del dramaturgo con su soberano. Es su tragedia más breve.

Antonio y Cleopatra —versión de María Enriqueta González Padilla—. Escrita hacia 1606, fue inscrita en el registro de publicaciones en mayo de 1608, aunque no se conserva ningún Cuarto. Fue quizá representada en la corte en la Navidad de 1606 o de 1607. El único texto existente es el del Primer Folio de 1623, aparentemente basado en una transcripción del manuscrito original de Shakespeare.
La obra, basada en la traducción que Thomas North hizo de la obra de Plutarco Vida de Marco Antonio, muestra la relación entre Cleopatra y Marco Antonio desde la época de la campaña parta hasta el suicidio de Cleopatra. El principal antagonista de Antonio y Cleopatra es Octavio César, compañero de triunvirato de Antonio y futuro primer emperador de Roma. La tragedia es una obra romana caracterizada por rápidos cambios panorámicos en localizaciones geográficas y en registros, alternando entre la sensual e imaginativa Alejandría y la más pragmática y austera Roma.

Timón de Atenas —versión de Nicolás Suescún—. Se trata de una obra de difícil datación probablemente escrita entre 1607 y 1608. Presenta similitudes estilísticas con El rey Lear. Durante mucho tiempo se consideró, debido a su brevedad y a sus inconsistencias, una obra inacabada, aunque la crítica contemporánea parece haber consensuado la idea de que se trata de una obra escrita en colaboración con Thomas Middleton. La única versión es la del Primer Folio de 1623.
Sus fuentes materiales incluyen la Vida de Alcibíades de Plutarco, y el diálogo de Luciano, Timón, el misántropo. Es muy verosímil que Shakespeare se inspirase, más que en las fuentes primitivas de Plutarco, Luciano y Diógenes Laercio, en la elocuente pintura que del misántrópico filósofo ateniense traza Pedro Mejía en el capítulo XX (1ª ed.) de la primera parte de su Silva de varia lección (Sevilla, 1540), reproducida ya por Painter en el Palace of Pleasure.

Coriolano —versión de María Enriqueta González Padilla—. Escrita entre 1607 y 1608, contiene referencias a los rigores del invierno de 1607, cuando el Támesis se heló. El único texto es el reproducido en el Primer Folio de 1623, aparentemente compuesto a partir del manuscrito de Shakespeare o de la transcripción de un escriba.
La tragedia gira alrededor de Cayo Marcio Coriolano, un brillante general romano de la época de la República que es desterrado de Roma y dirige un asalto a la ciudad. Solo el ruego de su madre evita que arrase Roma. Un cambio de opinión que le conduce a la muerte.

Muchos han destacado en estas obras al concepto aristotélico de la tragedia: que el protagonista debe ser un personaje admirable pero imperfecto, con un público capacitado para comprender y simpatizar con él. Ciertamente, cada uno de los personajes trágicos de Shakespeare es capaz de ejercer el bien y el mal. La representación siempre insiste en el concepto del libre albedrío; el (anti) héroe puede degradarse o retroceder y redimirse por sus actos. El autor, en cambio, los termina conduciendo a su inevitable perdición.

Lee y disfruta de un fragmento del libro.

Cubierta del 'Primer Folio' con retrato de William Shakespearede 1623

Cubierta del ‘Primer Folio’ con retrato de William Shakespeare de 1623

El autor:
William Shakespeare ha sido considerado unánimemente como el escritor más importante de la literatura universal. Se mantiene que nació el 23 de abril de 1564 y consta que fue bautizado, tres días más tarde, en Stratford-upon-Avon, Warwickshire.

Cuatro años después de su llegada a Londres hacia 1588, ya había obtenido un notable éxito como dramaturgo y actor teatral, lo que pronto le valió el mecenazgo de Henry Wriothesley, tercer conde de Southampton. De haberse dedicado únicamente a la poesía, Shakespeare habría pasado de todas formas a la historia por poemas como Venus y AdonisLa violación de Lucrecia o sus Sonetos. Sin embargo, fue en el campo del teatro donde Shakespeare realizó grandes y trascendentales logros. No en vano es el responsable principal del florecimiento del teatro isabelino, uno de los mascarones de proa de la incipiente hegemonía mundial de Inglaterra.
A lo largo de su carrera escribió, modificó y colaboró en decenas de obras teatrales, de las cuales podemos atribuirle plenamente treinta y ocho, que perviven en nuestros días gracias a su genio y talento. William Shakespeare murió el 23 de abril de 1616 en su ciudad natal, habiendo conocido el favor del público y el éxito económico.

El libro:
Tragedias (Obra completa Shakespeare 2) ha sido publicado por la Editorial Penguin Clásicos. Edición de Andreu Jaume. Traducción de Agustín García Calvo, Tomás Segovia, Josep Maria Jaumà, Alejandra Rojas, María Enriqueta González Padilla, Vicente Molina Foix, Nicolás Suescún Peña. Encuadernado en rústica sin solapas, tiene 1148 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo con una pequeña biografía de William Shakespeare.

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Para saber más:
William Shakespeare en Wikipedia.

 

 

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«Entrevista a Pilar Manzanares con motivo de la publicación de ‘En la tierra desnuda. Muerte y resurrección de Antonio Machado'»

«A pesar de que Pilar Manzanares es reacia a conceder entrevistas, he tenido la suerte de convencerla para charlar sobre la obra de teatro, escrita a cuatro manos con Carlos Herrera Carmona, “En la tierra desnuda. Muerte y resurrección de Antonio Machado” que acaba de publicar la Editorial Dalya. Es una mujer que ama la poesía, la literatura, el cine, todo lo que significa cultura; pero, sobre todo, es una mujer que ama la verdad.»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Con una cubierta magnífica, del diseñador Rodrigo Parrado, en la que se percibe ya esa España resquebrajada, nos introducimos en la historia de una gran mentira sobre la muerte de Antonio Machado y en cómo, muchos años después, un grupo de profesores consiguió la rehabilitación del poeta, el más joven de la Generación del 98 que izó la bandera republicana en el Ayuntamiento de Segovia el 14 de abril de 1931.

Pilar es una excelente comunicadora, no solo cuando escribe. Apenas fue necesario preguntar, el entusiasmo y la emoción de la coautora se encargaron de todo.

Maudy.- Esta obra de teatro trata de cómo se restableció la imagen de Antonio Machado tras un Expediente de Depuración que duró desde el final de la Guerra Civil hasta 1981 porque nadie se acordó, hasta ese momento, de pedir su rehabilitación. ¿Por qué el olvido tantos años?
Pilar.– Por un error intencionado; se dijo que había muerto en el año 39 en un campo de concentración en Francia, se le abrió un Expediente de Depuración y se le separó del servicio. Todos los beneficios que pudiese tener tras su carrera como catedrático se borraron, se olvidaron de un plumazo. Machado ya estaba muerto, no tenía hijos, por lo que ese expediente no tenía ningún sentido. Fue una especie de venganza, un poco extraña, contra la memoria de este hombre por sus ideas políticas. El tema se olvida, por dejadez, seguramente. Como tantas cosas en este país.

En el año 81, Milagro Fernández –la profesora que prologa nuestra obra de teatro– que trabajaba en el mismo instituto donde antes lo hiciera MachadoCervantes–, encuentra un papel en el que ve cómo un antiguo director informó que, según los periódicos, Antonio Machado había muerto en un campo de concentración. Se quedó muy sorprendida; el documento le heló la sangre porque dicho expediente de depuración aún seguía vigente. Un grupo de profesores del Instituto de Bachillerato Cervantes, con el director que había en aquel momento y una catedrática de francés, montaron el acto en el que se iba a recuperar por fin la dignidad de Antonio Machado; lucharon porque era un compañero suyo que había sido catedrático en las mismas aulas en las que ellos estaban trabajando.

El 12 de diciembre de 1981 deciden elevar una petición para pedir justicia, siendo en aquel momento ministro de educación Federico Mayor Zaragoza. Consiguen que, por fin, se retire esa acta de depuración. Fue publicado en el BOE, el 11 de enero de 1982, conforme a la orden del 31 de diciembre de 1981. Lo celebraron por todo lo alto, emocionados, porque, además, Mayor Zaragoza nombra a Antonio Machado miembro de honor del claustro del Instituto Cervantes.

Cuando presentamos nuestra obra en el Instituto Cervantes, en primera fila, estaba gran parte de los profesores que lograron aquello, la gente que luchó cuando no era fácil. Mucha emoción.

M.- Tuvo que ser el miedo lo que provocó el silencio de tanta gente, porque no es lógico que una persona como Machado estuviera tanto tiempo sin rehabilitar.
P.– Claro, pero en aquel claustro de profesores, el voto fue unánime. Fueron muy valientes en aquel momento.

M.- Estábamos estrenando muchas cosas…
P.- Hemos intentado recrear, en una parte de la obra, esa reunión entre los profesores, por supuesto, muy libremente, es decir, hemos tenido que plantear una discusión entre voces del pasado y voces de lo que llamaríamos futuro.

M.- La obra está escrita en dos tiempos. ¿Qué significa eso?
P.– Está escrita primero, a dos manos y eso tiene que ver con los tiempos. Hay una parte que es mucho más poética que recrea los últimos días de Machado.

M.- Sin duda, es la suya…
P.-¡No! Es del dramaturgo Carlos Herrera Carmona, es muy poético él, siempre escribiendo teatro, esta es la primera vez que escribe con otra persona que en este caso soy yo, que soy periodista y la documentación se me da bastante bien con lo cual me he dedicado a investigar…

M.- Tarea ardua porque la documentación que habéis manejado es muy extensa. ¿Cuánto habéis tardado?
P.– Dos años, más todo lo que habíamos hablado antes para decidir cómo íbamos a encauzarlo. La parte más poética, más onírica, de la mano de Carlos Herrera; recrea a modo de ensoñación, los últimos días de Machado. La parte histórica va contando la huida de Machado con su familia a Colliure, qué podría estar sintiendo, que le pasaba por dentro, qué recuerdos tenía. Hay una escena en la que Machado está hablando con uno de sus maestros, Unamuno, que le confiesa que tuvo un hijo y lo perdió. Es un episodio muy poco conocido y que Carlos recuperó para crear esa escena. Hay otras conversaciones, por supuesto, los encuentros con Guiomar, esa musa suya…

M.- Su musa, aunque hay muchas voces que dicen que no le quería. Él sí estaba enamorado.
P.- Parece que él estaba mucho más enamorado… tal vez de una ficción, pero ella era la inspiradora de sus versos, era su musa, y estaba casada. No tenían nada que ver ideológicamente. Se querían, tenían sus encuentros en ese tercer mundo imaginado, su relación era muy poco carnal. Carlos los refleja enamorados; es el amor entre la musa y el poeta.

En esa parte soñada, hay también un encuentro muy bonito, muy emotivo, con su hermano Manuel Machado. Y hay otra parte central en la que Machado trasciende a ese claustro de profesores, que veremos reunidos, decidiendo qué van a hacer con su memoria. Machado habla al público directamente en una especie de alegato muy emocionante; siempre fue muy universal. Mientras todos esos episodios oníricos ocurren, hay otra parte que está encarnada por lo que llaman Los Visitantes, personas que van como testigos, contando la realidad de lo que pasó.

M.- Afirma que habría dos voces principales…
P.- Uno sería un tiempo onírico, en el que se desarrollan esos encuentros idealizados de Machado con su musa, con Unamuno, con Manuel… y el otro sería un tiempo real.

M.- Con pinceladas históricas… lo que refieren es exacto…
P.– Por supuesto, solo que son encuentros imaginados. La muerte del hijo de Unamuno ocurrió. Carlos se imaginó qué pasaría si en esos últimos días Machado se hubiese podido encontrar una última vez con Rafael Alberti, con Unamuno… con gente a la que admiraba y quería muchísimo… y cómo hubiese sido la despedida con Guiomar. La otra parte sí es más histórica. Son Los Visitantes los que lo van contando, encarnados en diferentes testigos presenciales. Uno es Corpus Barga, que sí acompañó a Machado en la huida.

M.- Él tenía visado en Francia y fue el que ayudó a que Machado pudiera entrar en Francia con su familia…
P.- Efectivamente, él sabía que le deja en Colliure. La parte histórica de la obra arranca de lo que se llama La gran mentira. Se lee esa referencia que da un profesor de instituto afirmando que ha muerto en un campo de concentración; Corpus Barga dice, Perdonen, ¡yo sé la verdad de esto! Y no estoy dispuesto a que se diga que mi amigo murió solo y en un campo de concentración. Él lo cuenta en sus crónicas literarias de un modo maravilloso, y nosotros hemos recuperado esa voz de Corpus Barga; también la de Henry Backley, que es uno de los mejores reporteros que hubo en aquella época. Antonio Machado acaba en Colliure, pero muchos sí acaban en un campo de concentración… Frente al Mediterráneo, exactamente igual que lo que está pasando hoy. Es increíble, se repite. Nos sirve un poco también para denunciar, para reflexionar, para hacer que el mundo mejore, que las cosas mejoren, no para echar culpas a nadie, sino para reflexionar, conocer la historia y reflexionar…

M.- Para aprender y evolucionar… Pero ¿por qué han elegido este tema? ¿Cómo surgió la idea de hacer esta obra de teatro sobre la rehabilitación de Machado?
P.- Milagros, la persona que descubre esta nota habla con Carlos; se conocen, los dos profesores y le cuenta la historia. Un día viene a casa… y me dice, ¿por qué no escribimos una obra de teatro a cuatro manos, investigamos? Tú eres periodista, has hecho investigaciones de este tipo… Él se centra más en lo teatral, se le da muy bien, y yo le ayudé en todo lo que es investigación…

M.- ¿Por qué decidieron que fuera una obra de teatro en vez de una novela?
P.– Porque Carlos es dramaturgo y tiene varias obras de teatro. Ya teníamos alguien que sabía y, además, porque empezamos a leer la historia, y la gesta de estos profesores nos parecía tan plástica que pensamos, ¡sería precioso verla en un escenario! ¡Sería emocionante!

M.- Yo daría algo por verla y espero que alguien recoja el testigo…
P.- Pensamos, primero hay que escribirla, y luego ya se irán viendo los pasos a dar. Iremos viendo, soñaremos… Carlos cuenta cómo sería el escenario para que se vayan viendo los visitantes; sencillo todo, muy plástico; esos profesores deliberando en los años 80…; queremos al poeta, hemos aprendido a escribir con él. Con el paso del tiempo en Machado hemos descubierto todo; todas las prosas que él escribía, todos esos discursos tipo políticos, porque no se metía en temas políticos si no iban en ellos un acto de humanidad, un acto de mejorar todo… A Machado no es que le gustase ser profesor, le gustaba escribir y era poeta… Daba clases y se ganaba el pan así, pero su faceta de profesor no es que le entusiasmase; sin embargo, sí fue un gran maestro, quiero decir, la de cosas que ha ido enseñando en todas sus prosas, en todas las cosas que escribía, sus artículos; si pedían su ayuda para algo, ahí estaba él, pero dar clases todos los días, no es lo más gratificante del mundo para alguien como él.

M.- ¿Por qué hacer memoria ahora, tras cuarenta años de su rehabilitación?
P.- Primero porque de repente nos regalan esa historia. Ni pensamos en el aniversario ni nada; nos emocionó, sin más. ¡Era tan emocionante! Lo de los cuarenta años ha sido ya a raíz de estar el libro publicado, cuando un amigo nos dice, ¡qué casualidad, se cumplen cuarenta años de su rehabilitación!¡Ni lo habíamos pensado!

M.- ¿Qué ha sido lo más complicado? ¿Qué les ha costado más hacer?
P.– A veces, encontrar algunos libros; también, alguna de las voces del pasado. Hay un prólogo que se retira posteriormente, pedido por el que lo escribió, Dionisio Ridruejo, en una primera edición de la obra poética de Machado que solo se encontraba en la Biblioteca Nacional; habla de secuestrado moral, de Machado como secuestrado moral. Machado sí sería distraído, se echaba la ceniza encima, pero siempre supo muy bien lo que decía. Se le ha utilizado tanto de un bando como del otro para enfrentamientos a los que nunca hubiese accedido en ningún caso, porque su poesía era universal Todo el mundo le reconoció como gran poeta; nadie dudó jamás de eso, de ningún bando; pero secuestrado moral en este caso… Al leerlo, de hecho, es cariñoso, hizo eso, por error, ¡qué se le va a hacer!

M.- ¿Han tenido que negociar mucho a la hora de escribir a cuatro manos? ¿Ceder mucho?
P.- No… ¿Quién es más duro? Carlos te dirá que yo… en realidad, voy a decir que yo porque Carlos está muy acostumbrado a escribir. Al principio empieza a escribir, y tenía la obligación de encontrar la voz de Machado porque iba a hacer un alegato en el que imaginamos cómo hablaría Machado, con lo cual, yo le dije ¡tienes que encontrar la voz de Machado! Entonces, un día me viene… y le digo, ¡no, sigue buscando que la voz no la tienes todavía! Carlos es una persona maravillosa y se trabaja fenomenal con él y seguía buscando… hasta que llega otro día y me enseña el principio de lo que iba a ser el discurso y le digo, ¡ahí ha aparecido Machado!, ¡ya ha aparecido Machado! Y me dice, ¡por fin! emocionados los dos, ¡lo ha conseguido! Sabía que lo iba a conseguir, no sabía el tiempo que le iba a costar, porque encontrar la voz de Machado

M.- ¿Cómo se siente Pilar Manzanares con la publicación de este libro?
P.- ¡Uhhh! ¡feliz! A ver, feliz. Mientras lo escribíamos, nos parecía una responsabilidad enorme… entonces era un peso y una liberación, era algo muy bonito. Lo veía como, soy parte de esos profesores que le hicieron aquel homenaje y me sentía como la que está saltando y decía, ¡sí, lo hemos conseguido! Pues igual, yo era la profesora entusiasta que está ahí diciendo ¡venga, por Machado!

M.- Lo próximo es ver la obra representada…
P.-Si de repente alguien se fijase y lo montase en un teatro… El teatro también se lee, sí, sí, cierto, pero una obra representada gana, es otra cosa… Y yo tengo que ver a esos profesores dando saltos por el escenario porque me encantaría… Y ver a Machado hablando sería como ¡me quiero quedar aquí!

M.- Pilar se emociona pensando qué actor haría el papel de Antonio Machado, fantasea con un teatro lleno aplaudiendo y recordando al poeta y es imposible no compartir su entusiasmo, porque es una obra magnífica que restaña el honor de un hombre bueno y cierra una herida que permaneció abierta muchos años de manera injusta.

«Enhorabuena Pilar, enhorabuena Carlos, creo que es algo magnífico lo que habéis conseguido. Y es de justicia que sea representado.»

Pilar Manzanares y Maudy Ventosa

Pilar Manzanares y Maudy Ventosa

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