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Lo que un hombre imagina, mañana otro lo hará realidad.

“El mundo perdido”, de Arthur Conan Doyle (Ilustrado por Sergio Mora)

«La novela fundacional del género de los dinosaurios creada en 1912 por el padre del detective Sherlock Holmes.»
.

“Lo que dejaba a uno al pronto sin respirar era su volumen; su volumen y su tremendo aspecto. Su cabeza era enorme; no la he visto tan voluminosa sobre los hombros de ningún ser humano. Estoy seguro que si me hubiera probado su sombrero de copa alta, se me habría metido hasta los hombros. Tenía la cara y la barba que a mí me hacen pensar siempre en un toro asirio; la primera de un color vivo, y la segunda, tan negra que apuntaba a ser azul, en forma de pala y cayéndole en ondulaciones sobre el pecho. También la pelambre de su cabeza era especial, teniendo pegado sobre su frente maciza un amasijo que formaba una larga ondulación. Los ojos eran de un azul grisáceo, sombreados por cejas tupidas y largas, y su mirar era directo, penetrante y dominador. Unos hombros anchisimos y un pecho como una barrica eran las otras partes de su cuerpo que sobresalían de la mesa, fuera de unas manazas enormes y cubiertas de vello largo y negro. Toso esto, con la voz de bramido, de rugido, de retumbo, vino a ser mi primera impresión del célebre profesor Challenger.”

Cubierta de El mundo perdido

Cubierta de: ‘El mundo perdido’

Quién esto suscribe es Ed Malone, reportero del Daily Gazette, a quién McArdle, el editor, le envía a entrevistarse con el profesor Challenger pues quiere conseguir una misión peligrosa y aventurera (de modo que pudiera impresionar lo bastante a su amada, Gladys, como para pedirle su mano); una tarea difícil pues el profesor ha agredido a varios otros periodistas enviados a hablar con él sobre su presunto descubrimiento de dinosaurios en Sudamérica. Dicho hallazgo ha sido hasta el momento ridiculizado por la corriente científica principal, pero Challenger convence a Malone de su veracidad y le invita a una expedición al Amazonas venezolano para recoger más evidencias. Otros dos personajes también son incorporados al viaje: el profesor Summerlee, científico calificado para la tarea, y Lord John Roxton, un aventurero que conoce bien el Amazonas, territorio en el que varios años antes se había desempeñado en misiones contra tratantes de esclavos.

El mundo perdido es una novela sobre una expedición a una meseta sudamericana (basada en el monte Roraima de la selva Amazónica Venezolana) en donde aún sobreviven animales prehistóricos. Fue publicada originalmente en la popular Strand Magazine e ilustrado por el artista neozelandés Harry Rountree durante los meses de abril a noviembre de 1912 e introdujo al conocido personaje del profesor Challenger.
Después del largo viaje de rigor, alcanzan la meseta con la ayuda de guías indígenas, que se asustan supersticiosamente al acercarse al área, y huyen mucho antes de que la expedición alcance su meta. Los expedicionarios deciden investigar el mundo perdido. Son atacados por pterodáctilos en un pantano; poco después Roxton encuentra un poco de arcilla azul que le despierta un enorme interés.
Para tratarse de un relato de ficción ambientado en tiempos remotos, el episodio que trata sobre los dinosaurios es sorprendentemente corto: muchas más páginas están dedicadas a una batalla entre una tribu de hombres prehistóricos y un grupo de violentos homínidos primitivos.
Después de muchas aventuras, vicisitudes, secuestros, peleas…, vuelven a Inglaterra llevando con ellos un pterodáctilo, que rápidamente escapa al ser exhibido y es desacreditado por el público presente como alguna clase de pájaro desconocido, pues nadie consigue examinarlo en detalle. En una cena en el apartamento de Roxton con otros miembros de la expedición, éste le muestra la enigmática arcilla azul que, al ser desmenuzada, revela diamantes en su interior. Su valor, de unas 200.000 libras esterlinas, es repartido entre los camaradas. Challenger utiliza su parte para abrir un museo; Summerlee para retirarse; y Roxton para organizar otro viaje al mundo perdido. Malone vuelve a su amor, Gladys, para descubrir que se casó con otro hombre mientras él estaba ausente. Para no quedarse en Inglaterra, se ofreció como voluntario para la segunda expedición de Roxton.

La idea de que los animales prehistóricos sobrevivieran hasta nuestros días no era nueva, ya había sido presentada por Julio Verne en Viaje al centro de la Tierra. En ese libro, publicado en 1864, las criaturas viven bajo la tierra dentro y alrededor de un mar subterráneo. En 1915, el científico ruso Vladimir Obruchev produjo su propia versión del tema “mundo perdido” en la novela Plutonia , que coloca a los dinosaurios y otras especies del Jurásico en un espacio ficticio dentro de la Tierra hueca conectada a la superficie a través de una abertura en el Extremo norte.
En 1916, Edgar Rice Burroughs publicó La tierra olvidada por el tiempo, su versión de El mundo perdido, donde los tripulantes perdidos de un submarino alemán descubrieron su propio mundo perdido de dinosaurios y hombres-mono en la Antártida.

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

Foto realizada por Arnold Genthe en 1914

Foto realizada por Arnold Genthe en 1914

El autor:
Arthur Ignatius Conan Doyle nació en Edimburgo en 1859, en una familia donde casi todos destacaban en alguna actividad artística. En su ciudad natal se educó en una escuela pública y posteriormente pasó a un colegio de jesuitas, donde conoció bien a los prosistas latinos y a los clásicos ingleses, principalmente a Shakespeare. Posteriormente, estudió Medicina en la Universidad de Edimburgo hasta 1881. En 1886 termina de escribir Estudio en escarlata, donde se definía el personaje de Sherlock Holmes, quien protagonizaría muchas de sus historias hasta 1926 (El signo de los cuatro, El sabueso de los Baskerville, Las aventuras de Sherlock Holmes…). No obstante, Conan Doyle también creó otros personajes singulares, como el profesor Challenger (protagonista de varias novelas, entre ellas El mundo perdido), y escribió novela histórica, que según confesó era su máxima aspiración literaria. En 1902 recibió del gobierno el título de Sir, y falleció en 1930 en Crowborough (Inglaterra) de un ataque al corazón.

El libro:
El mundo perdido (edición ilustrada) (Título original: The Lost World, 1912) ha sido publicado por el Sello Literatura Random House en su Colección Grandes Clásicos. Traducción de Amando Lázaro Ros. Ilustraciones de Sergio Mora. Encuadernado en tapa dura, tiene 300 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo el booktrailer de la editorial.

Para saber más:
http://www.arthurconandoyle.com/

Frontispicio de la edición original de 1912, donde se muestra a los protagonistas del libro, de izquierda a derecha E. D. Malone (del Daily Gazette) Profesor Summerlee, Profesor G. E. C

Frontispicio de la edición original de 1912, donde se muestra a los protagonistas del libro, de izquierda a derecha E. D. Malone (del Daily Gazette) Profesor Summerlee, Profesor G. E. Challenger, y Lord John Roxton.

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“Lo que más me gusta son los monstruos”, de Emil Ferris

«Premio Ignatz 2017 a la Novela Gráfica Destacada por Lo que más me gusta son los monstruos»
«Premio Ignatz 2017 a la mejor artista»

«Una historia de suspense sobre monstruos reales e imaginarios, protagonizada por Karen Reyes, una singular niña-lobo con vocación de detective.»
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Un cómic que ya se ha convertido en un clásico moderno.

La historia de Emil Ferris es una historia de superación. Antes de dedicarse tardíamente al cómic, Ferris trabajó de ilustradora médica y técnica, así como de diseñadora de juguetes (entre otros encargos, diseñaba las figuritas que se regalan con los Happy Meal de McDonald’s). En 2001 contrajo el virus del Nilo Occidental, cuyas complicaciones derivaron en meningitis, encefalitis y afasia, pero que sobre todo la dejaron paralizada de cintura para abajo y le hicieron perder la movilidad de la mano derecha, con la que dibujaba. Una parte vital en ese proceso de resucitación dinámica y artística la jugó el presente libro, que a la autora le ha llevado casi una década terminar: ella atribuye su recuperación al poder sanador del arte. Tras muchas vicisitudes (cambio de editorial, impresión en Corea, embargo del barco que los trasportaba…) la primera parte de la obra (las 416 páginas publicadas), que debía salir a la venta en octubre de 2016, llegaron a Nueva York y pudieron salir a la venta en febrero de 2017. La primera edición de 10.000 ejemplares se agotó al instante y hubo que encargar una nueva de 30.000. El resto ya es historia. 

Cubierta de Lo que más me gusta son los monstruos

Cubierta de: ‘Lo que más me gusta son los monstruos’

Lo que más me gusta son los monstruos nos cuenta la historia de Karen Reyes, una niña de diez años y de costumbres peculiares que vive en la oscura Chicago de finales de los sesenta. Lleva un diario gráfico donde se refleja su pasión por las películas de terror de serie B y la iconografía de las revistas pulp de monstruos. Se retrata a sí misma como una niña-lobo vestida de detective y, como tal, se propone un día resolver el misterio que rodea el asesinato de su enigmática vecina de arriba, Anka Silverberg, una superviviente del Holocausto. Mientras investiga en secreto a todos los que la rodean, se entrelazarán con su vida como un torbellino los dramas familiares, las mafias del barrio, la corrupción moral, las turbulencias sociales y el amor por el arte.

Mientras Karen investiga el crimen, veremos pasar las vidas fascinantes e interconectadas de todos quienes la rodean: su hermano Deeze, cuyo alistamiento a Vietnam es inminente y a quien tortura un secreto del pasado; su madre Marvela, una mujer impredecible que ha sacado adelante a una familia parcialmente disfuncional; Sam Silverberg, el Rápido, baterista de jazz recién enviudado; el Sr. Gronan, casero del edificio y mafioso a tiempo parcial; Sylvia Gronan, esposa de este y conocedora de los secretos de la comunidad; el Sr. Chugg, un ventrílocuo de extrañas costumbres; y el extraño y conmovedor catálogo de amigos de Karen, tan reales como irreales.

Ilustraciones del libro

Lo que más me gusta son los monstruos es una explosión narrativa sin precedentes, donde lo personal, lo político, el pasado y el presente se entremezclan con inusual maestría. La puesta en página es caleidoscópica, el virtuosismo de la autora es arrobador: se combinan secuencias de viñetas con técnicas de collage e ilustración. Sin duda, el estilo visual de Emil Ferris recuerda el trazo de artistas como Otto Dix y George Grosz, como Robert Crumb y los grandes maestros contemporáneos del cómic.
Los derechos de adaptación cinematográfica de Lo que más me gusta son los monstruos han sido adquiridos por Sony. El proyecto ya está en marcha bajo la dirección de Sam Mendes. La segunda parte del cómic aparecerá en EE.UU. en agosto de 2018.

“Una obra original, exuberante y poderosa, que ya ha encumbrado a su autora entre los grandes maestros contemporáneos del cómic.

Emil Ferris

Emil Ferris

La autora:
Emil Ferris (Chicago, Illinois, 1962) se crió en Chicago durante la turbulenta década de los sesenta, una época que la empujó a admirar todo tipo de cosas terroríficas. Lo que más me gusta son los monstruos es su primera novela gráfica, que ya ha sido saludada como un clásico moderno y cuya segunda parte está actualmente en preparación.

El libro:
Lo que más me gusta son los monstruos (título original: My Favourite Thing Is Monsters, 2017) ha sido publicado por el Sello Reservoir Books, en su Colección Reservoir Gráfica. Traducción del inglés por Montserrat Meneses Vilar. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 416 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo el vídeo realizado la editorial.

Para saber más:
http://emilferris.com/

ilustración

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