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El pensamiento en estado puro

“Caliente”, de Luna Miguel

«Una historia personal de amor y placer»

“«Cuando me rompió el corazón, decidí gastar parte de mis ahorros en una tienda de juguetes eróticos. La expresión «romper el corazón» es torpe, pero se ajusta muy bien a ese momento trágico en el que sientes tu pecho herido. Su rotura. Casi como si a una le abrieran con un cuchillo la carne, de la que en vez de sangre brota aire». [Pág. 9]

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Cubierta de 'Caliente'

Cubierta de ‘Caliente’

Luna Miguel brinda en Caliente su narración más íntima sobre el deseo, el amor plural y la creación literaria. La protagonista de esta historia cree que le han roto el corazón, y la primera medida que toma para volver a ensamblar cada uno de sus pedacitos es adentrarse en su propio cuerpo en busca de placer. ¿Pero qué es lo que verdaderamente
conmueve y excita a Luna Miguel? Por ejemplo: la lectura atenta de una larga lista de autoras que escribieron sobre sexo y relaciones afectivas fuera de la norma mucho antes que ella: Louise Glück, Cristina Morales, Annie Ernaux, Hilda Doolittle, Chris Kraus, Marvel Moreno, Anaïs Nin, Marina Tsviétaieva, H. D., Renée Vivien, y un largo etcétera. O por ejemplo: la investigación del placer ajeno a través de entrevistas muy íntimas con mujeres de todo el mundo. Si Emily Dickinson reconoció en un poema que estaba «orgullosa de su corazón roto», aquí Luna Miguel también desvela con orgullo sus cicatrices sentimentales, para regalarnos una suerte de esquema planetario de lo que para ella significan la ética promiscua, el gozo en solitario y, sobre todo, la amistad.

“Escribir es desnudarse. Y cuando una está desnuda, es vulnerable. No solo porque el ojo humano esté entrenado para mofarse de la cicatriz, o de la flacidez, o del simple avistamiento inesperado de un genital ajeno. Estar desnuda es exponerse a una luz que te quemará cada centímetro de piel desprotegido. O a un frío que te hará tiritar hasta teñirte los labios de azul. Cuando escribo me siento vulnerable. Qué frío tengo y sin embargo qué ardorosa mi carne. Cuánto fuego contra mi pecho y sin embargo con qué energía tiemblo. Cuando escribo, miro mis manos en las que tantas cosas caben. Tantas casi como en mis ojos. Tantas casi como en mi corazón. O todavía más, pues lo cierto es que un corazón solo es metáfora y nadie, jamás —¿tal vez los endocrinos, o los comecorazones?—, al referirse a uno rememora la víscera. Hay palabras que son fármacos. Hay metáforas que son más poderosas que la propia imagen que evocan.” [Pág. 124]

Lee y disfruta de un fragmento del libro.

Luna Miguel

Luna Miguel

La autora:
Luna Miguel (Alcalá de Henares, 1990) vive en Barcelona, donde trabaja como periodista y editora. Desde los dieciocho años ha publicado los libros de poesía Estar enfermo, Poetry is not dead, Pensamientos estériles, La tumba del marinero, Los estómagos, El arrecife de las sirenas y Poesía masculina, y sus poemas se han traducido a una docena de lenguas. Es autora de los ensayos feministas El coloquio de las perras (2019) y Caliente (Lumen, 2021). Tras su primera novela, El funeral de Lolita (Lumen, 2018), que se ha traducido al italiano, Lumen publicará próximamente Conejitos.

El libro:
Caliente ha sido publicado por la Editorial Lumen en su Colección Ensayo. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 192 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo con una entrevista a Luna Miguel con motivo de su nueva novela Caliente en Córdoba tevé.

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Para saber más:
https://www.lunamonelle.com/
Luna Miguel en Wikipedia.

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“Poesía completa”, de Fray Luis de León

♦Edición de José Palomares♦

«Poesía completa (Obras propias.
Traducciones e imitaciones de autores profanos.
Traducciones de autores sagrados)»

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Cubierta de 'Poesía completa'

Cubierta de: ‘Poesía completa’

Fray Luis de León es una de las voces más señaladas del humanismo español, pues en sus excelsos versos se armoniza la cultura clásica, la sabiduría bíblica y la elocuencia cristiana. Su nombre permanece indisolublemente ligado a la Salamanca renacentista, en cuya Universidad se doctoró en Teología, ejerció como catedrático y sufrió las luchas internas que lo llevaron a la cárcel por su traducción del Cantar de los cantares al romance y su cuestionamiento sobre la autoridad de la Vulgata.
Las apasionadas rencillas que el agustino hubo de librar, nos ayudan a desmitificar la idea del poeta contemplativo alejado de las pasiones mundanas. Un temperamento batallador e intelectual como bien se aprecia en buena parte de esta Poesía completa, editada bajo la erudita mirada de José Palomares.

En 1581, fray Luis compiló su corpus poético y, manuscrito, lo dirigió a su amigo don Pedro Portocarrero con la intención de fijar las composiciones y difundirlas. En este cancionero reconocemos una voz propia que sigue la sutileza de la poesía latina para dignificar la lengua romance.

El catedrático clasifica sus poemas en un orden tripartito y ascendente. Las obras propias son seguidas por sus traducciones de autores clásicos y, como broche, ubica la traslación de textos sagrados. Un concepto teológico de la poesía como verbo tocado por el aliento divino, “sentencias preñadas de grandes misterios”, que señalaría al escribir el Libro de Job en tercetos.
En lo que a la materia poética se refiere, la Oda I que celebra la vida retirada del “mundanal ruido” sirve como espejo de los principales temas luisianos. La soledad rústica, la armonía en tensión con el desorden o la concepción del hombre como un pequeño mundo que busca la paz interior. Un orden parejo con el sosiego y la armonía que el poeta sentía al escuchar sonar el órgano de Salinas (Oda III). Fray Luis transitará otros asuntos como la dialéctica entre el cielo y el bajo y torpe suelo de la “Noche serena” o la “Profecía del Tajo”, en la que trata sobre la pérdida de España por la concupiscencia del rey Rodrigo y la Cava, con ecos del rapto de Helena que llevó a la destrucción de Troya.

De principio a fin, desde la célebre lira “¡Qué descansada vida…” hasta las quintillas “Aquí la envidia y mentira…”, el poemario luisiano debe leerse en diálogo con la tradición literaria y solo desde ella se puede comprender en su plenitud.
Así lo apreciaron los lectores del s. XVI, que no valoraban menos sus versiones clásicas y bíblicas que su poesía original, pues al trasladar a los clásicos (Virgilio, Horacio, Ovidio…), fray Luis recreaba y dotaba a los textos de una belleza propias. Las imitaciones de autores profanos le prepararon, pues, para emular la sencillez y majestad de las canciones sagradas. Y al abordar los salmos y otros poemas bíblicos que hasta entonces no se habían cultivado en la lírica castellana, encontraremos también, una impronta clásica que nos deja testimonio de esta interrelación entre las distintas tradiciones.
En cuanto al Libro de Job en tercetos, uno de los libros más complejos de la Biblia, se aborda como una traducción libre, llena de amplificaciones estéticas y dramáticas, en la que algunos críticos han visto el trasunto dramático de la agitada vida luisiana.

A pesar de los más de cuatrocientos años trascurridos desde su escritura, los versos de fray Luis siguen hablando al lector contemporáneo y hacen de este clásico admirado ayer y hoy, “el honor de la lengua castellana”, como lo calificaría en su momento el gran Lope de Vega.

Fray Luis de León, descrito y dibujado hacia 1598 por Francisco Pacheco

Fray Luis de León, descrito y dibujado hacia 1598 por Francisco Pacheco

El autor:
Luis de León nació en la villa conquense de Belmonte en una familia de origen judío, entre 1527 y 1528 según sus distintos biógrafos. Tras vivir unos años en Madrid y Valladolid, el joven Luis ingresa en el convento de San Agustín de Salamanca en 1542 y se matricula en la Universidad para estudiar Teología unos años después. Allí terminará por doctorarse y desarrollará gran parte de su vida académica. Una labor sin tregua entre las distintas cátedras que ocupó.
El ambiente de crispación universitario derivó en la denuncia de fray Luis por su traducción del Cantar salomónico, acusación que le llevará a las cárceles de la Inquisición entre 1572 y 1576. Un célebre proceso que el religioso afrontó con entereza, sin dejar por ello de denunciar la envidia y la maldad de sus acusadores, así como la lentitud de la burocracia. De vuelta a Salamanca se reintegrará en la Universidad donde acomete años de grandes trabajos, tanto en la docencia de la cátedra como de editor y crítico textual.
En 1591 fue elegido provincial de los agustinos en Madrigal de las Altas Torres, donde morirá solo unos días después de su nombramiento. Sus restos descansan hoy en la capilla de San Jerónimo de la Universidad.

El libro:
Poesía completa de Fray Luis de León ha sido publicado por la Biblioteca Castro. Edición de José Palomares. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene LXXXIV páginas de introducción y 428 páginas de texto.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un pequeño vídeo titulado Fray Luis de León, escritor y realizado por Castilla y León Televisión.

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Para saber más:
Fray Luis de León en Wikipedia.

Aula Fray Luis de León en la Universidad de Salamanca

Aula Fray Luis de León en la Universidad de Salamanca

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