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“María Moliner. En el quincuagésimo aniversario de la publicación del Diccionario de uso del español”

María Moliner, la mujer que escribió sola y a lápiz un diccionario dos veces más largo que el DRAE.”
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Como en otras ocasiones, mi querida amiga Karina Sainz Borgo me presta un artículo verdaderamente interesante que fue publicado el 25 de febrero en el diario digital VozPoluli.

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María Moliner, filóloga y lexicógrafa aragonesa

Lo hizo en los años siguientes a la depuración a la que la sometió el franquismo, bajándola 18 niveles en el escalafón. En plena posguerra, la filóloga y lexicógrafa aragonesa comenzó a trabajar en su diccionario. Este año se cumplen 50 años de su primera edición.

“María Moliner hizo una proeza con muy pocos precedentes: escribió sola, en su casa, con su propia mano, el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana, dos veces más largo que el de la Real Academia de la Lengua, y –a mi juicio- más de dos veces mejor”.     Gabriel García Márquez (Premio Nobel de Literatura)

El influjo que ejercen las palabras sobre las personas tiene en María Moliner una expresión poderosa e iluminadora, ese tipo de experiencia que demuestra la forma en que las frases empujan más que cualquier ventisca. María Moliner fue una bibliotecaria comprometida e impulsó la creación de una red de bibliotecas rurales. Hacia 1950 inició la que sería su gran obra, el Diccionario de uso del español. Lo hizo con el objetivo de crear “un instrumento para guiar en el uso del español tanto a los que lo tienen como idioma propio como a aquellos que lo aprenden”.

Comenzó a escribirlo, exactamente, en el año 1952: “Estando yo solita en casa una tarde cogí un lápiz, una cuartilla y empecé a esbozar un diccionario que yo proyectaba breve, unos seis meses de trabajo, y la cosa se ha convertido en quince años”, aseguró en una entrevista concedida a la prensa. Tras una larga y lenta labor, la primera edición contó con la fe y el apoyo de Dámaso Alonso, director entonces de la Biblioteca Románica Hispánica de la editorial Gredos, quien decidió impulsar el proyecto. Se publicó entre los años 1966 y 1967, en dos volúmenes.
Nada más salir a la luz el Diccionario de uso del español, escritores como Miguel Delibes o Francisco Umbral comenzaron a mostrar su fervor por él:  por su utilidad y la sencillez de su estilo, que rompía con la costumbre de definir los términos mediante frases enrevesadas y estereotipadas. Ese es, tal vez, su mayor logro: un estilo propio, moderno y práctico, que recogía en muchas ocasiones el habla de la calle, y que María Moliner supo imprimir a todas y cada una de las definiciones, con explicaciones claras, sin pretensiones, utilizando un vocabulario accesible para cualquier lector pero no por ello vacío de contenido ni falto de elegancia o sentido del humor.

Hija de un médico rural y de una madre con un especial sentido de la supervivencia y agudeza, María Moliner fue la segunda de tres hermanos. Entre 1918 y 1921 cursó la Licenciatura de Filosofía y Letras en la universidad de Zaragoza (sección de Historia), obtuvo un sobresaliente y Premio Extraordinario.  Al año siguiente, ingresó por oposición en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, y obtuvo como primer destino el Archivo de Simancas. De ahí pasa al Archivo de Hacienda de Valencia, ahí conocerá a Fernando Ramón y Ferrando, catedrático de Física, con quien se casa en 1925. Durante esos años  nacen sus dos hijos, a la vez que continúa su vida profesional, comienza a participar  en las empresas culturales que nacen con el espíritu de la II República. 
Su inclinación por el archivo, por la organización de bibliotecas y  la difusión cultural, la llevó a reflexionar  y trabajar sobre las Bibliotecas rurales y redes de bibliotecas en España e incluso asumió un papel activo en la redacción de instrucciones para el servicio de pequeñas bibliotecas, un trabajo vinculado a las Misiones Pedagógicas de la República. Dirigió la Biblioteca de la Universidad de Valencia, participó en la Junta de Adquisición de Libros e Intercambio Internacional, que tenía el encargo de dar a conocer al mundo los libros que se editaban en España, y desarrolló un amplio trabajo como vocal de la Sección de Bibliotecas del Consejo Central de Archivos, Bibliotecas y Tesoro Artístico, creado en febrero de 1937, en la que Moliner fue encargada de la Subsección de Bibliotecas Escolares.

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Nueva edición del Diccionario de uso del español

Pero estalló la Guerra Civil Española y todo se vino abajo, derribado por los fuertes estragos de la contienda y los ajustes de cuentas que vendrían en los años siguientes. Tras la derrota del bando republicano, su marido  perdió la cátedra de Física y fue trasladado a Murcia. María Moliner regresó al Archivo de Hacienda de Valencia: dieciocho niveles por debajo del que tenía en el escalafón.  En la década de 1950, comienza la que sería su obras más luminosa en aquellos años de dictadura: el Diccionario de uso del español , en cuyos dos tomos se incluyen 1.750 entradas y más de 190.000 definiciones. Aunque ella ya confeccionaba anotaciones para un diccionario que corrigiera las deficiencias del DRAE, un hecho el terminó de acelerar su decisión de ponerse a trabajar: su hijo Fernando le trajo de París un libro que llamó profundamente su atención, el Learner’s Dictionary of Current English de A. S. Hornby (1948).
Semejante hazaña: escribir ella sola un diccionario cuya claridad y acierto fue reconocido de forma unánime no pareció mérito suficiente a los académicos de la RAE para incluirla entre sus filas. Dámaso Alonso, Rafael Lapesa y Pedro Laín Entralgo la postularon para que fuera ella la primera mujer en entrar a la Academia. Pero el elegido, sería Emilio Alarcos Llorach. “Sí, mi biografía es muy escueta en cuanto a que mi único mérito es mi diccionario. Es decir, yo no tengo ninguna obra que se pueda añadir a esa para hacer una larga lista que contribuya a acreditar mi entrada en la Academia (…) Mi obra es limpiamente el diccionario. Más adelante agregaba: Desde luego es una cosa indicada que un filósofo -por Emilio Alarcos- entre en la Academia y yo ya me echo fuera, pero si ese diccionario lo hubiera escrito un hombre, diría: ¡Pero y ese hombre, cómo no está en la Academia!”, dijo Moliner en una entrevista en El Heraldo de Aragón, en  1972. La escritora Carmen Conde, primera académica, reconoció que tenía que haberlo sido antes Moliner. Y lo sugirió en su discurso de ingreso en 1979: “Vuestra decisión pone fin a una tan injusta como vetusta discriminación literaria”.

Yo solo puedo añadir que la Biblioteca Nacional de España (BNE) y la Editorial Gredos han organizado un acto conmemorativo del 50º aniversario de la primera publicación del ‘Diccionario de uso del español’ de María Moliner, que tendrá lugar hoy, 1 de marzo en el Salón de Actos de la BNE (Madrid).
En el acto participarán Ana Santos, directora de la BNE; Carme Riera, académica de la RAE, Premio Nacional de las Letras 2015 y autora del prólogo de la cuarta edición del diccionario; Luisa Gutiérrez, directora editorial de RBA Libros; Vicky Calavia, programadora, productora, guionista y realizadora del documental ‘María Moliner. Tendiendo palabras’, y Paco Azorín, director de escena y escenógrafo de ópera, zarzuela y teatro, entre otros, según informó la BNE.

 Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un pequeño pero ilustrativo vídeo sobre María Moliner y su Diccionario de uso del español.

Para saber más:
http://cvc.cervantes.es/lengua/mmoliner/default.htm
http://cvc.cervantes.es/lengua/mmoliner/diccionario_caracteristicas.htm
http://biblioteca.cchs.csic.es/difusion/maria_moliner/lexicografa.html 

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Texto manuscrito por María Moliner

Transcripción: La idea al empezar el trabajo era hacer un pequeño diccionario del tipo del “Learner’s Dictionary”, por ejemplo, que podría estar realizado en uno o dos años; pero la materia fue creciendo y creciendo en mis manos y los dos años se estiraron hasta quince: empecé joven y con hijos poco más que niños y lo acabé cargada de nietos.
Nací en Paniza, provincia de Zaragoza, donde mi padre estaba como médico, y muy aragonesa por los cuatro costados.

 

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“Sakura. Diccionario de cultura japonesa”, de James Flath, Ana Orenga, Carlos Rubio y Hiroto Ueda

«Un diccionario imprescindible para toda persona interesada en la cultura japonesa.»
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Cubierta de: ‘Sakura. Diccionario de cultura japonesa’

Sería un poco injusto reservar la autoría de este magnífico diccionario de cultura japonesa a los cuatro autores que están nombrados en la cubierta del libro, a saber, James Flath, Ana Orenga, Carlos Rubio y Hiroto Ueda; pues como indica el actual embajador de Japón en España E. S. D. Masashi Mizukami en el prólogo del libro: “me parece muy oportuna la publicación de este diccionario, primero en su género, con el rigor científico que le confiere el esfuerzo conjunto de más de doscientos especialistas de Japón, España y América latina, con voluntad universal, ya que se publica también en inglés.”
Entre esos doscientos informantes, en la introducción si se refleja los nombres de las treinta personas que en una segunda fase y a lo largo de tres años  realizaron la labor de determinar que término incluir y de cuál prescindir en la realización del diccionario.

Una vez realizada esta aclaración, lo siguiente que hice fue buscar en el diccionario el significado de la palabra “Sakura”, pues ya que dá nombre al diccionario quería saber el porqué. En la página 219 se nos saca de dudas, pues nos indica que el nombre adoptado es el icono más emblemático de la cultura nipona, la flor del cerezo.
Creo que para ninguno de los lectores de este blog  palabras como geisha, sushi, sumo, haiku, manga o tsunami, por citar sólo algunos ejemplos le son ajenas, igualmente que los representantes de la cultura japonesa como Yunichiro Tanizaki, Kenzaburo Oé, Yukio Mishima, Natsume Sōseki, y otros muchos que sería largo reseñar.

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Como muestra, sirve

Uno de los méritos que tiene el diccionario es como muestra cada entrada: 
a) su transcripción en romaji (letras latinas usadas para escribir palabras japonesas),
b) en escritura hiragana, y en los casos excepcionales en que no proceda el hiragana, la escritura será en katakana.
c) en escritura en sinogramas o  kanjis
d) con un corpus de información (la abreviatura del ámbito léxico al que pertenece el artículo, la sugerencia de adscripción al género gramatical a que pertenece el artículo, la definición léxica en español y, por último, la definición léxica en inglés), y
e) en algunas entrada, con una frase modular o de uso. El diccionario incluye, además, un índice léxico por temas y numerosas imágenes que ilustran muchos de los vocablos reunidos.

«En definitiva, más de 3.000 definiciones precisas en español e inglés conviertes a Sakura en un libro de consulta fundamental entre las publicaciones sobre temas japoneses.»

El libro:
Sakura. Diccionario de cultura japonesa ha sido publicado por Satori Ediciones en su Colección Idioma. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 324 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

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Cerezos en flor (Sakura)

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