Archivo diario: 26 septiembre, 2022

«Nos crecen los enanos», de César Pérez Gellida

«Un circo… hace días que no encuentro mejor imagen con la que comparar la que tenemos montada que la de un gigantesco circo gobernado por la improvisación y donde cada espectáculo empeora el anterior hasta que al final las fieras se zampan al público.»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

El escritor vallisoletano, quizá el autor más importante de novela negra en España, César Pérez Gellida, acaba de publicar en Suma de Letras un nuevo thriller, Nos crecen los enanos. Una novela estremecedora, brutal y adictiva, características propias de las obras de este autor.

Cubierta de 'Nos crecen los enanos'

Cubierta de: ‘Nos crecen los enanos’

Un escritor de éxito, se convierte en narrador protagonista, haciéndonos partícipes de lo que piensa y siente en cada momento, mientras que a través del omnisciente conoceremos el resto de la trama, una sucesión de acontecimientos macabros que se desbordan cuando un perro descubre dos cadáveres en un pinar cerca de Ureña. Es el detonante para que el asesino dormido que se creía a salvo despierte y actúe de nuevo dando rienda suelta a todas las perversiones de índole sexual que padece, elevando el grado de violencia al máximo a medida que vaya satisfaciéndolas.

Las señas de identidad de Gellida son inconfundibles: un ritmo trepidante y ágil —todo transcurre en un mes—, con lo que consigue la implicación del lector para que no pueda abandonar la novela y se posicione frente a los personajes; el comienzo de cada capítulo con una definición muy particular del sustantivo que adelanta, a modo de sinopsis, la esencia de lo que viene a continuación —a la altura del mejor académico—; cambiar de personajes, situación y emplazamiento comenzando el párrafo con las palabras con las que acabó el anterior; documentación excelente sobre fisiología, añadiendo un realismo exagerado y unas dosis de tensión brutales porque es capaz de explicar perfectamente, por ejemplo, qué ocurre en el globo ocular cuando es reventado por un picahielos y, lo más importante, un perfecto conocimiento sobre los trastornos de personalidad que caracterizan a los psicópatas y los alejan de la realidad. Algo que muchos profesionales que luchan para atrapar a los malos y los colegas psicólogos pueden llegar a envidiar. ¡Magnífico Gellida!

En el terreno onírico no se puede tener el control de ninguna situación. La doctora Velasco tenía mucha razón: en el subconsciente no hay ninguna norma que impida fantasear con los deseos primarios…

Los personajes de la novela son viejos conocidos de los lectores, la mayoría provienen de Astillas en la piel y La suerte del enano, pero también tienen su momento otros más antiguos, como Otto Bauer o Erika Lopategui, que aparecen en Todo lo mejor y Todo lo peor. Gellida, de esta manera, mantiene a los actores vivos, prestos a mostrarse de nuevo en historias paralelas sin alejarse de la trama principal.

El vocabulario que utiliza el autor es riguroso y preciso, dado que muchas veces es complicado definir con precisión estados de ánimo o diferenciar y poner nombre a las emociones que sienten los seres humanos. Maneja la culpa y el dolor que arrastra Sara; el terror y la esperanza como calamidad a la que se agarran los débiles pensando que no van a morir; la ausencia de empatía, la deshumanización  y el egocentrismo del asesino; el deseo de quitarte la vida cuando te conviertes en tu peor enemigo; amplía la pista del circo para que los personajes discurran por el cual malabaristas bajo la batuta de un psicópata que los lleva al límite; desciende a lo más sórdido del comportamiento humano, a las miserias y el dolor que conlleva un comportamiento tan cruel como obtener gratificación sexual mediante el sufrimiento atroz de otra persona. Y nos pone frente al espejo demostrando que es mejor que atemos corto y no dejemos salir al demonio que llevamos dentro.

Como la mujer de goma, Gellida estira el suspense hasta el final, con giros sorprendentes e inesperados, porque al final importa el resultado, aunque suponga contravenir las leyes. Decía el escritor que no hay mejor modo de conocerse que experimentar… Pero cuidado, que eso no es solo potestad de los malos.

Aunque suene a tópico, la realidad y la ficción se funden y se confunden cuando uno es lo bastante hábil para elegir los ingredientes a conveniencia y agitarlos bien antes de servir el cóctel.

El asesino se creía impune, y eso fue su perdición. No valoró convenientemente al personaje al que el autor le enfrentaba. Digno rival. Que nos dará todavía muchas sorpresas. ¿En Valladolid o por otros lares? Estamos preparados y ansiosos ¿O aterrorizados?

César Pérez Gellida con Maudy Ventosa

César Pérez Gellida con Maudy Ventosa

PERSONAJES:

  • Sara Robles, ácida, almibarada, mordiente y divertida; tremendamente sensual pero fría e impenetrable. Incapaz de controlar el sexo. Cuando era pequeña se refugiaba en su mundo interior. Ahí era inmune.
  • Álvaro Rodríguez López, escritor de fama. Talibán del autocontrol y con una magnífica memoria fotográfica.
  • Ramiro Sancho, de barba pelirroja, alto, ciento noventa centímetros de humanidad, espalda ancha, cabeza rapada. Jefe de una de las Transnational Operating Cells de la Interpol.
  • Paz Velasco, doctora psicóloga y criminalista experta en trastornos de la personalidad. Atiende al escritor desde hace cuatro años.
  • El teniente Bittor Balenziaga es el jefe del Grupo de Homicidios de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial adscrita a la Comandancia de la Guardia Civil de Valladolid, está separado y los niños están con su mujer en Bilbao. Sus ojos son verde oliva.

Y la Sargento Verónica Quiñones; y el Comisario Herranz-Alfageme, Copito por su tez nívea; y el subinspector Álvaro Peteira, compañero de Sara; y Ruth Domínguez Cazón, redactora jefe de nacional, de Actualidad Digital; y el alemán Otto Bauer, presidente de una de las organizaciones más importantes del mundo; y el nigeriano Azubuike Makila, responsable del TOC, inspector general; y un padre, ex guarida civil que tiene mucho amor por dar a su hija y brazos protectores… y todos los demás.

Sinopsis:
Un asesino sádico e inteligente con un único objetivo: no ser atrapado jamás.
Dos cadáveres han aparecido en un pinar de Valladolid. Según la autopsia uno de ellos es el principal sospechoso de unos crímenes acaecidos en el municipio de Urueña varios años atrás. Este giro de guion pone en alerta a Bittor Balenziaga y Sara Robles, los policías y guardias civiles encargados de aquel caso, sobre todo cuando empiezan a aparecer otros cadáveres por distintos puntos de la geografía nacional. Y todos con el rostro desfigurado tras practicarles la sonrisa de Glasgow.

César Pérez Gellida construye con maestría una trama escalofriante llena de giros y personajes memorables. Nos crecen los enanos es una novela brutal y afilada que trasciende los límites de lo policial y nos ofrece un fresco de relaciones humanas inquietante.

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

Cesar Pérez Gellida

César Pérez Gellida

El autor:
César Pérez Gellida nació en Valladolid en 1974. Es licenciado en Geografía e Historia por la Universidad de Valladolid y máster en Dirección Comercial y Marketing por la Cámara de Comercio de Valladolid. Ha desarrollado su carrera profesional en distintos puestos de dirección comercial, marketing y comunicación, hasta que en 2011 decidió dejarlo todo para comenzar una carrera profesional en la escritura. Hasta ahora ha escrito 13 libros y ha recibido varios premios por su tarea literaria. Es uno de los escritores de novela negra más importantes de España.

El libro:
Nos crecen los enanos ha sido publicado por la Editorial Suma de Letras en su Colección Suma. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 616 páginas.

Como complemento pongo el booktrailer del libro Nos crecen los enanos, de César Pérez Gellida.

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Para saber más:
https://perezgellida.es/
https://www.facebook.com/cesar.perezgellida

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