«Las chicas de Chapel Croft», de C. J. Tudor

«“Todavía puedes empezar una nueva vida. Puedes dejar esto atrás”. Todo mentiras, claro. Nunca se puede dejar atrás el pasado. El pasado forma parte de ti. Se aferra a tus talones como un perro viejo y leal que se niega a marcharse de tu lado. Y a veces te muerde el culo.»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Plaza & Janes Editores acaba de publicar la última novela de la escritora británica C. J. Tudor, Las chicas de Chapel Croft. Es su cuarta obra y la consolida como una de las mejores autoras actuales de thriller, digna sucesora de Stephen King, según los expertos.

Cubierta de 'Las chicas de Chapel Croft'

Cubierta de: ‘Las chicas de Chapel Croft’

La historia está ambientada en un pequeño pueblo de Sussex llamado Chapel Croft, un lugar aislado y encerrado en sí mismo, donde la vida de la comunidad gira en torno a la pequeña iglesia protestante y sus tradiciones; un pueblo con un pasado terrible que no quiere olvidar. Por ello, cada año conmemoran la purga de protestantes de la reina María, en la que fueron torturados y abrasados varios aldeanos, entre ellos dos niñas, Abigail y Maggie, que se habían refugiado en la iglesia; queman muñecas hechas con ramas de árboles, en el aniversario de la purga para homenajear a los mártires.

El último vicario apareció colgado en su propia iglesia; aparentemente se suicidó. ¿Por qué se quitó la vida un hombre de Dios, vital y entregado a su diócesis? Pero hay más secretos en este pueblo. Hace más de veinte años desaparecieron dos adolescentes de quince años sin dejar rastro; Merry y Joy, una rubia y la otra morena; eran amigas inseparables y su desaparición apenas se investigó porque creyeron que se habían fugado para iniciar una nueva vida lejos de la opresión de sus madres y de una religión que las asfixiaba. Tampoco se supo nada del joven y guapo coadjutor, Grady, que encandilaba a las jovencitas y jugaba a ser Dios. Muchos secretos para un pueblo tan pequeño. Pero el pasado siempre vuelve. Y nos aplasta.

Lo de creer debería ser una decisión consciente, no algo con lo que te lavan el cerebro cuando eres demasiado joven como para entenderlo y cuestionarlo. La fe no es algo que se hereda como una reliquia de la familia.

Más que religión, lo que subyace en esta novela es el fanatismo en creencias atávicas utilizado para subyugar la voluntad de los creyentes, para aterrorizar a los que se apartan del camino. “La Iglesia no ha tratado muy bien a las mujeres; el exorcismo se utilizaba con chicas jóvenes, que quizá sufrían depresión, alguna enfermedad mental o simplemente mostraban una “excesiva terquedad” cuando no querían hacer lo que un marido o un padre les ordenaba. Esos comportamientos denominados “indeseables” se atribuían a una posesión diabólica y se curaban con agresivos y violentos exorcismos”. ¿Ocurrió algo así en este pueblo? ¿Tiene que ver con la desaparición de las dos adolescentes? Dos meses después de la muerte del vicario, llega su sustituta, Jack Brooks con su hija Flo.

Hay dos narradores en esta novela, Jack en primera persona y omnisciente el resto de la obra. La autora mezcla el presente y el pasado para sostener una trama que produce desasosiego y hasta temor; mantiene la intriga en todo momento y abundan las sorpresas y los giros; el final es totalmente inesperado; C. J. Tudor no da tregua al lector, es más, juega con él manejando unos personajes complicados, llenos de cicatrices y recovecos, conduciéndole a unos escenarios sórdidos, sucios, malolientes, a una casa siniestra abandonada en la que hubo niños; a una iglesia que huele a humo y a cerrada; al hogar del vicario que apesta a moho y a falta de ventilación… Todo es desagradable, está putrefacto, carcomido. Descripciones macabras y desagradables de cadáveres en descomposición. Hasta el bosque es sombrío.

En Las chicas de Chapel Croft también se cuestiona el tema de la maldad humana. ¿Alguien puede ser malo de nacimiento? Naturaleza frente a educación… Todos tenemos la capacidad de hacer el mal. Y la mayoría encontraríamos una razón que lo justifique. No creo que las personas sean “malvadas” de nacimiento. La educación supera a la naturaleza. Sin embargo, sí creo que algunos nacemos con mayor “potencial” para hacer el mal. Quizá cierta genética, al mezclarse con el entorno produce monstruos…

No podemos asumir que las cosas pasen sin motivo; hay que encontrar alguien a quien echar la culpa para poder seguir manteniendo el control. El pasado, huir… Con huir de un lugar no basta. También hay que huir de uno mismo, y el mejor lugar donde esconderse es a la vista de todos.

Por cierto, no olviden que “el mejor engaño del diablo
fue fingir que no existía”.

C. J. Tudor con Maudy Ventosa

C. J. Tudor con Maudy Ventosa

PERSONAJES:

  • Jack Brooks, —reverenda Brooks—, es la nueva vicaria de Chapel Croft. Antes se encargaba de una parroquia en Nottingham. Hasta que sucedió lo de la niña. Tiene cuarenta y tantos años y algún kg de más. Lleva más de quince años ejerciendo el sacerdocio y aún se sigue considerando una aprendiz. Se hace vicaria para proteger a los inocentes.
  • Flo: tiene el pelo oscuro con un corte bob desigual, un pendiente en la nariz y una cámara Nikon permanentemente al cuello. Se traslada con su madre, dejando el colegio en el que estaba integrada. Es pragmática, sensata y razonable; práctica, madura y autosuficiente.
  • Lucas Wrigly, el nervioso. Con su apellido ahorra la burla a los demás. Tiene el pelo teñido de negro y largo. Dibuja a carboncillo las tumbas de la iglesia entremezcladas con monstruos raros. Padece extraños espasmos involuntarios (distonía). Sus ojos son verdes y plateados, casi felinos. Resulta bastante guapo.
  • Simon Harper, tiene mucho poder en el pueblo; sus antepasados estaban entre los mártires de la hoguera. Son los incondicionales de la comunidad. Muy respetado.

Y Mike Sudduth, que no sabe cambiar una rueda de coche y escribe en el Weldon Herald; y Aaron, el coadjutor, que tiene unos 30 años yes un hombre extraño; y Saffron Winter, la escritora de novelas juveniles que se mudó recientemente al pueblo; y Rosie Harper, que es una matona; y Ruby, una niña pequeña hija de una mujer que murió de sobredosis y criada por dos tías; y John Durkin, obispo joven y orador experto que hace todo con benevolencia, pero es un gilipollas al que le importan los medios de comunicación… Y Todo un pueblo lleno de secretos.

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

La autora:C.J. Tudor
C.J. Tudor vive con su familia en Nottingham, Gran Bretaña. Ha desempeñado diversos trabajos a lo largo de su vida: presentadora de televisión, redactora o paseadora de perros. Ahora es feliz dedicándose a escribir libros. Es autora de La Otra GenteLa desaparición de Annie Thorne y El Hombre de Tiza, su primera novela y con la que consiguió un éxito de ventas mundial.

El libro:
Las chicas de Chapel Croft (título original: The Burning Girls, 2021) ha sido publicado por la Editorial Plaza y Janés en su Colección Exitos. Traducción de Jesús de la Torre. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 416 páginas.

Como complemento pongo el booktrailer de  The Burning Girls Book.

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Para saber más:
https://www.facebook.com/caz.tudor.3
https://twitter.com/cjtudor

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Archivado bajo Literatura, Literatura, Narrativa, Literatura. Novela Negra, Por Maudy Ventosa

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