Archivo diario: 26 abril, 2022

Entrevista a Emilio Calderón por su novela «La vida borrada de Amalia Finisterre»

«La vida borrada de Amalia Finisterre es un libro basado en una historia real. Emilio Calderón, durante la prepandemia, hizo un barrido por la prensa digital para saber qué contaba cada diario de la COVID 19 y, en una de esas búsquedas, se encuentra con una noticia en El Español, que habla de una chica, Marta -enfermera-, cuyo novio -camionero-, le había propinado tal paliza que la había dado por muerta… solo que Marta no murió. Calderón quedó impactado y conmovido cuando se entera de que la chica pasa doscientos cincuenta días en coma profundo y otros tantos en planta. Cuando despierta no sabe quién es; se ha convertido en un ser casi vegetal y empieza un proceso de reconstrucción a través de terapias. Al agresor lo exime, ante los jueces, la amnesia que declara padecer cuando ocurrieron los hechos; no recuerda nada.»

MaudyEntrevista realizada por Maudy Ventosa.

Cubierta de 'La vida borrada de Amalia Finisterre'

Cubierta de: ‘La vida borrada de Amalia Finisterre’

Estamos en una sociedad en la que una mujer que ha sufrido tal agresión y no ha muerto, no está considerada víctima de malos tratos; es un sistema extraño y paradójico, afirma Emilio. Esta chica, no está considerada como víctima de violencia de género por no haber muerto. Es una contradicción del sistema, evidentemente. El antes y el después de la imagen de la joven enfermera, toparse con una vida destrozada, es lo que impulsa a Emilio Calderón a escribir su novela ya durante la pandemia. Manifiesta que su estado de ánimo, tampoco era muy boyante. Se identifica con la víctima, porque no sabe qué va a ser de su futuro tampoco. Como ella. Quiere contar la historia de una mujer amnésica, a la que da voz a través de otras voces. Estamos ante una novela coral donde otros personajes nos cuentan qué ha ocurrido con Amalia Finisterre. Ella lo hará a través de sus diarios también. En este libro hay voces femeninas, voces masculinas… uno tiene que mirar dentro de esa parte gris y no en la imagen preestablecida que uno traslada o transmite. Le han ayudado con esas voces, muchos de los testimonios -de maltratadores- que ha ido investigando y de los que ha ido nutriéndose.

Escribes en la intimidad y cuando el libro sale a la luz tienes que exhibirte, en el fondo todos tenemos dentro el bien y el mal y son mecanismos externos los que hacen que uno implosione y se convierta en otro ser.

Episodios personales del autor hacen que la protagonista pase de enfermera a otro servicio en cuidados paliativos.

La novela está impregnada del estilo de Emilio, que cuando se aproxima a un tema tan duro como es la violencia de género, siempre suaviza, con su literatura, lo más desagradable. Algo destacable en esta novela… comenta Mariluz. Es un thriller noir con vocación social, concluye el autor.

Maudy.-Es un libro muy duro, basado en una historia real, que habla de denuncia, de homenaje y de posicionamiento. ¿El thriller le permite hablar sin cortapisas sobre el maltrato?
Emilio.- Sin duda. No solo porque es un género que casi lo permite todo. Es como el bolso de Mary Poppins, lo abres y allí puede haber de todo. Dentro de los muchos géneros que existen en la novela es quizá el más laxo y el que permite jugar con esos artificios que la novela requiere… Era una manera de suavizar la realidad del tema, porque al iniciar una investigación, estás abriendo un camino. Es un género que me permitía hacerlo

M.A la vez, ¿es un homenaje a todas las mujeres que no pueden hablar, a las que han perdido la voz?
E.- Sí, diciendo lo que dices me emociona porque no soy un justiciero; desde el punto de vista social, tolero muy mal las injusticias y, cuando me enfrento a algo que me causa conmoción, como es el caso de la agresión de Marta -vamos a llamarla por su nombre-, no me podía quedar cruzado de brazos. En ese sentido hay una clara denuncia y una clara intención de darle voz a aquellas mujeres que no la tienen. Escribir algo que permita que tomemos conciencia de lo que hay detrás de esta terrible lacra que tenemos. El maltratador ya ha salido a la calle y la familia ha mostrado su indignación porque, este hecho, parece que es un acto de responsabilidad civil, es decir, al maltratador lo condenan por equis años y a darle una indemnización por los daños…

M.- ¿La justicia es tan garantista que protege más a los maltratadores que a las víctimas?
E.-Es un problema y un debate. El problema básico está en la educación, desde la guardería, y en enfocar el mundo y las relaciones de hombres y mujeres de otra manera. Se nos llena la boca con la palabra democracia, que es de donde venimos todos, y en Grecia las mujeres no tenían derecho al voto. Aristóteles, símbolo de la intelectualidad y de los principios del pensamiento occidental, decía que la mujer era inferior al hombre. Hay un déficit y una carencia que viene del principio. Abro el libro con una frase muy breve y muy significativa: nacer hombre es una enfermedad incurable. Y por ahora, casi lo es, porque estamos mal educados en las relaciones. Incluso, los modelos que elegimos, están mal elegidos… como el de Frida Kahlo, modelo de las feministas… sus frases se reproducen en muchas comisarías, cuando sus textos están reflejando el dolor de una mujer sometida. Debieran poner, No ponga usted un diego Rivera en su vida.

M.- ¿Qué estamos dispuestos a hacer para lograr la aceptación del grupo de referencia?
E.- El grupo de referencia tiene que venir a través de la educación; uno tiene que saber qué es lo correcto y lo incorrecto, el modelo a seguir y eso es lo que no nos enseñan. Picasso es un genio como artista, pero en las relaciones con las mujeres -que fueron muchas las que pasaron por su vida-, las trataba mal. De pronto las adoraba, las colmaba de regalos para después, cuando se había acabado la relación, hacerlas la vida imposible.

M.- ¿El macho-dios en el fondo es un pobre hombre que el único recurso que tiene es la fuerza?
E.- Evidentemente. Pasa desapercibido el número de hombres que se suicidad después de matar a su mujer. Cuando se encuentra con que el objeto que a él lo engrandecía, que daba un sentido a su ser ya no existe… solo le queda el último acto del machismo. No es porque la quería tanto que ahora me mato yo, es su último acto machista. Al no tener otra serie de valores, como la empatía…  empieza a fracasar; esa frustración, esa ira, la refleja en su pareja…El padre de Amalia, de pronto lee que un maltratador es una persona normal y corriente.

M.-Y socialmente encantadores
E.- No hay un perfil que diga, el señor que lleva la barba de esta manera… Saben ocultarse y actúan con sutileza, primero apartando de su grupo social a la víctima, la aíslan, destruyen su autoestima… también es fundamental el factor económico.

M.- Si, pero el maltrato se da igual independientemente de la esfera social de las víctimas. Mujeres con estatus social elevado también admiten el maltrato, ¿por qué? ¿Es dependencia?
E.- Para mí es incomprensible. Vuelvo a remitirme al modelo de educación, la mujer se educó en el modelo de un padre que se imponía… algo tiene que haber en el plano psicológico… no tengo respuesta a lo que me estás preguntando… la propia maltratada justifica al maltratador… Algo falla, y está en nuestras costuras del sistema.

M.-¿Busca el maltratador en sus víctimas cualidades que no posee?
E.- Sin duda; es un ser sin autoestima, y la consigue a través de la fuerza física… Es un hombre con muchos complejos.

M.-¿El odio es una enfermedad incurable con metástasis en el alma? ¿El maltratador es alguien que no sabe amar?
E.- Sí. El problema es que esa enfermedad a veces se crea después del amor. Tú no sabes amar, pero crees que sí, piensas que tu modelo sentimental es el correcto, pero no sabes lo que es el amor, por eso es muy fácil que lo que sientes se convierta en posesión y que acaba en odio. No hay empatía, que es un instrumento fundamental a la hora de establecer relaciones sociales y emocionales, y hay gente que sabe ocultarlo. En términos policiales, son psicópatas. Si son capaces de hacer daño a la madre a través de los hijos, es porque nunca han sabido amar. Pero él sí lo ha creído.

M.-¿Qué pasa con el sentimiento de culpa de los supervivientes, por ejemplo, los padres que no supieron verlo…?
E.- El maltrato es una partida de dominó. Después de la víctima van cayendo todas las fichas; no solo afecta a su entorno más directo, sino a toda la sociedad: al sistema policial, al sistema judicial, al sistema sanitario y, estamos entrando en una dinámica peligrosa, y es la de desechar el juguete roto, no arreglarlo. Dentro del sistema es más fácil arreglar al maltratador -de manera que esté en la calle, rehabilitarlo socialmente-, que a la víctima.

M.-¿Solo es amor verdadero cuando te conviertes en el otro? ¿No tiene que existir equivalencia y reciprocidad para que el amor sea completo?
E.-
Es cierto, es una búsqueda tópica del amor. No debería pedirse nada a cambio cuando uno ama.

M.– ¿El problema de muchas preguntas no es que estén faltas de respuestas, sino que son demasiadas las preguntas cuya respuesta está falta de esperanza?
E.- Es puro existencialismo. Las cosas casi nunca son como nos gustaría que fueran, ni siquiera por justicia podrían ser. Las preguntas que nos formulamos, muchas veces tienen respuestas injustas.

M.-Para esquivar la derrota, ¿hay que soñar despierto o vivir dormido?
E.-Muchas veces sueñas en esa vida que te hubiera gustado tener y la vida te pone en otro sueño que a veces es una pesadilla.

M.-¿El amor cura todas las heridas o es el instrumento para causarlas?
E.– Las dos cosas. Es un cuchillo con doble filo. ¿Alguien no ha sufrido o no ha sublimado su vida por amor?

M.-¿El maltratador nace del sistema machista que hemos creado?
E.-
Creo que sí, en muchos casos documentados así es.

M.- ¿Si uno no se quiere a sí mismo está cerrando las puertas para que lo quieran los demás?
E.- Evidentemente, tú tienes que quererte para que te puedan querer. Si no das no recibes. Somos seres sociales. La sociedad es como una escalera y para poder ascender por ella tú necesitas que esos escalones estén bien conformados, sean sólidos para poder ir ascendiendo…

M.- ¿Hay que buscar nuevas respuestas cuando sabes que han cambiado las preguntas?
E.- Eso pasa mucho, sobre todo en ciencia. Cuando te haces preguntas y tardas en contestarlas, al final acaban cambiando las preguntas.

M.-Y que hacemos con la Ley del Talión? La literatura permite determinadas licencias…
E.- Yo dije antes que no soy justiciero, pero sinceramente, creo que la novela no podría terminar de otra manera. Es el final correcto, les guste a unos y no a otros. Es una cuestión de merecimientos; es como reconciliarte con la protagonista.

Emilio Calderón con Maudy Ventosa

Emilio Calderón con Maudy Ventosa

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