Archivo diario: 11 marzo, 2022

«Las flotas de Indias. La revolución que cambió el mundo», de Enrique Martínez Ruiz

«Desde que Castilla miró a poniente tras el descubrimiento y conquista de nuevos territorios en América, inició una expansión imperial que culminó la Monarquía Hispánica y que situó a España como la primera potencia mundial. Durante más de tres siglos, las flotas que atravesaban el Atlántico hacia la Nueva España, en una travesía de ida y vuelta, cambiaron la forma de entender el comercio, las comunicaciones y la economía para crear y, sobre todo, sostener uno de los más grandes imperios que los tiempos han visto.»

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Enrique Martínez Ruiz, gran experto en el periodo como lo demostró con la biografía de Felipe II, realiza un exhaustivo y completo recorrido a través de la historia de las flotas de Indias, elemento capital del Imperio español, para poner en valor y rescatar del olvido colectivo la gran revolución que conectó el mundo y estableció el libre comercio.

Cubierta de 'Las flotas de Indias'En 1492 se produjeron dos hechos, entre otros, de gran trascendencia posterior para Castilla. Uno fue el final del último reducto independiente del Islam: Granada, la capital del reino nazarita granadino, se rindió a los Reyes Católicos, acabando la Reconquista. Eso suponía, por otra parte, que Castilla tuviera que enfrentarse directamente con el mar, que los portugueses llevaban muchos años recorriendo gracias a lo cual ya habían establecido enclaves en el norte de África, controlaban los archipiélagos de Madeira y las Azores y descendían hacia el sur por el Atlántico siguiendo la costa de África en busca de una nueva ruta que les llevara a las islas de las especias. Al terminar la Reconquista, la dirección natural de progresión castellana era la otra orilla del Mediterráneo, la del norte de África, donde podía proseguir su lucha contra el Islam.

El otro hecho al que nos referíamos fue el descubrimiento de unas nuevas tierras al oeste del Atlántico. Cristóbal Colón, navegando hacia poniente, había encontrado unas islas de las que no se tenían noticias anteriormente. De esta forma, Castilla tenía la posibilidad de extenderse hacia el sur por el norte de África o hacia el oeste por las nuevas tierras descubiertas. Se decidió por esta dirección, pero sin abandonar la africana, donde iba a llevar a cabo una acción limitada, como deseaban los consejeros áulicos aragoneses, al contrario que los castellanos, que aspiraban a proseguir la lucha contra los musulmanes y cristianizar aquellas tierras.
Afirmar que en sus dominios no se ponía el sol no era una exageración. Pero la amplitud de esos territorios aumentó la intensidad de los ataques enemigos y a Felipe II se le plantearon dos grandes retos: defender sus territorios y a sus súbditos y mantener las comunicaciones entre ellos, para lo que necesitaba ejércitos, barcos y mucho dinero. Sobre los ejércitos recaerá la responsabilidad de mantener lo conseguido y en eso los Tercios jugarán un papel fundamental, hasta el punto de que han sido considerados por algunos —no sin exageración— como los sostenedores del Imperio. Sobre los barcos, organizados en flotas y armadas, radicará el esfuerzo de mantener las comunicaciones y la defensa de determinados espacios marítimos, claves en el mantenimiento de las relaciones entre las diversas partes del Imperio y su capital. Así que simplificando en exceso, se puede decir que los ejércitos asumieron lo esencial de la defensa y las armadas y flotas mantuvieron la cohesión del conjunto.

En ese planteamiento, los recursos económicos necesarios fueron cuantiosos. La relación comercial con América fue vital, especialmente por la aportación de metales preciosos que permitieron a la Monarquía Hispánica afrontar sus compromisos internacionales: las guerras demandaban constantemente hombres y dinero, poniendo al límite la capacidad de una Hacienda Regia que quebraba periódicamente y que en gran medida dependía de los aportes de metales preciosos americanos, unos aportes que llegaban en las bodegas delas denominadas Flotas de Indias.

Tal fue la denominación que recibió el sistema arbitrado por la Monarquía para mantener las comunicaciones y el monopolio comercial con sus posesiones ultramarinas. Un sistema que tuvo que plantearse en el reinado del emperador y que alcanzó su plenitud con Felipe II, quien además resolvió el problema de la comunicación con las posesiones asiáticas, particularmente con las Filipinas, la gran base española en el Pacífico, en las inmediaciones de los asentamientos portugueses y en las proximidades de China y Japón, de manera que al funcionamiento de las Flotas de Indias vendría a unirse el del Galeón de Manila, la Nao de la China o el Galeón de Acapulco.

Del siglo XVI al XVIII las flotas de Indias llevaban las riquezas de los virreinatos españoles en América a la Corona de Castilla. Los productos transportados eran plata, oro, gemas, especias, cacao y otros. Los galeones salían de la ciudad de Veracruz, en el golfo de México, y llegaban a Sevilla por el Guadalquivir (más tarde a Cádiz).
La última Flota de Indias zarpó en 1776.1​ En la década de 1780, España abrió las colonias al mercado libre. En más de 250 años de flota, las pérdidas por ataques fueron mínimas. Puede calificarse así a la Flota de Indias como una de las operaciones navales más exitosas de la historia. De hecho, en los trescientos años de existencia de la Flota de Indias solo dos convoyes fueron hundidos o apresados por los ingleses y otro por los neerlandeses.

El libro incluye dieciséis páginas de ilustraciones a color, una amplia bibliografía. Mapas con las rutas de las flotas de Indias, de las rutas oceánicas, de las fortificaciones del Caribe y de los caminos del istmo de Panamá

Lee y disfruta de las primeras páginas del libro.

Enrique Martínez Ruiz

Enrique Martínez Ruiz

El autor:
Enrique Martínez Ruiz es catedrático de Historia Moderna de la Universidad Complutense de Madrid. Es autor de más de trescientas publicaciones especializadas que le han situado como uno de los máximos expertos en Historia Militar y en la Historia de las Instituciones. Entre sus libros destacan Los soldados del rey. Los ejércitos de la Monarquía Hispánica. 1480-1700 (2008), El Ejército del Rey. Los soldados españoles de la Ilustración (2018) o el monumental Desvelando horizontes. La circunnavegación de Magallanes y Elcano (2016-2020).

Ha sido profesor invitado en universidades extranjeras como la Paul Valéry de Montpellier (Francia), Coimbra (Portugal), Poznan (Polonia), Pacífico (Lima, Perú), la Universidad Católica (Maracaibo, Venezuela), la de los Andes (Mérida, Venezuela), Zacatecas (México), San José (La Paz, Bolivia), Buenos Aires (Argentina) o Católica de Chile entre otras.
Su actividad académica e investigadora se ha visto reconocida con la concesión del Premio Nacional de Historia de España (1982 y 2009), el Premio de Ensayo y Humanidades Ortega y Gasset Villa de Madrid (2009), la Gran Cruz de Plata al Mérito de la Guardia Civil y las Gran Cruz de Primera Clase del Ejército y de la armada.
Es Comendador de la Orden de la Estrella Polar (Suecia) y académico numerario de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares.
En La Esfera de los Libros ha publicado, con gran éxito, Felipe II. Hombre, rey mito (2020).

El libro:
Las flotas de Indias. La revolución que cambió el mundo ha sido publicado por la Editorial La Esfera de los Libros en su Colección Historia. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 550 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo titulado El IMPERIO Del Siglo XVI: Las Flotas de INDIAS, Piratería, la ContraArmada y La VIDA De FELIPE II en una entrevista a Enrique Martínez Ruiz.

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Para saber más:
Enrique Martínez Ruiz en Wikipedia.

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