Archivo diario: 27 diciembre, 2021

«La bestia», de Carmen Mola

«Bajo el aguacero, que ha transformado el suelo arcilloso en un fangal, un perro famélico juega con la cabeza de una niña. La lluvia cae inclemente sobre las casucas, las barracas y los tejares miserables que parecen a punto de derrumbarse con cada ráfaga de viento. El Cerrillo del Rastro, no lejos del Matadero de Madrid, se inunda siempre que llueve.»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Carmen Mola, es el pseudónimo con el que firman los guionistas y escritores Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero cuando escriben a seis manos y que, con su última novela, LA BESTIA, se han alzado con el premio mejor dotado de las letras españolas, el Premio Planeta 2021.

Cubierta de 'La Bestia'

Cubierta de: ‘La Bestia’

El primer párrafo de la novela ya indica al lector cuáles son los ingredientes principales que va a encontrar en la obra: muerte violenta e indigencia; y el primer escenario en el que se desarrolla, un barrio miserable con casuchas miserables, de tejados de hojalata miserables habitadas por personas miserables. Porque allí solo viven los desheredados de la tierra, familias muy pobres con niños desnutridos y perros famélicos. Son los que no tienen nada, los que están al otro lado de la Cerca. Es el retrato social de un Madrid protagonista, en el que convivían dos mundos antagonistas en 1834: el de fuera del muro, al que han sido expulsados los más pobres, y el que está dentro de la Cerca que mandó construir Felipe IV hace dos siglos, un espacio pequeño que tiene palacetes y lujosos templos donde los curas viven en la opulencia. Es una ciudad que vomita desgracias y está llena de contrastes y que, por la noche, cierra sus puertas para que los de fuera no entren y los de dentro no salgan.

La Bestia tiene cuatro partes, compuestas por capítulos cortos que, como querían los autores, acaban en alto, lo que significa que no puedes parar de leer porque te han atrapado en un thriller frenético, macabro y absorbente que da giros y sorprende, porque nada es lo que parece y porque los Mola matan mucho y muy bien.

La ambientación de esta ciudad asolada por el cólera te traslada no solo al Madrid de las tertulias sobre política, filosofía, música, poesía y cotilleos, en las que abundan esos ricos que no tenían restricciones para sus reuniones sociales, sino también a un Madrid capaz de engendrar un odio profundo que procede de la ignorancia que provoca un miedo cerval a una peste desconocida que lleva a la muerte. Necesitan una explicación que la ciencia no les da, necesitan un culpable. ¿La enfermedad se transmite por el agua, por por el aire? Los curas, desde el púlpito, dicen que la epidemia se debe a la falta de higiene de los pobres; los pobres echan las culpas al clero, acusándolo de envenenar las fuentes para que los carlistas ganen la guerra…

Incultura, ignorancia, hambre, anticlericalismo, desigualdad social, superstición, guerra carlista… Todo esto mata también. Tanto como esa Bestia de la que todo el mundo habla, que destroza a sus víctimas, desmembrándolas… Y esas víctimas son niñas y pobres. Víctimas a las que no va a buscar la policía. Madrid es una ciudad capaz de herirse a sí misma… ¿En qué momento el pueblo ha perdido la razón? Hay casi un centenar de frailes asesinados en el motín anticlerical que se produjo en la capital el 17 de julio de 1834 durante la regencia de María Cristina… sangre e imágenes destrozadas en templos saqueados. Un año muy duro el elegido por los autores para ambientar su obra. Las descripciones de Mola consiguen que la novela sea muy sensorial. Son expertos en trasladarte a las cloacas y hacerte sentir como se pasean esas ratas asquerosas, o el olor de los hospitales donde se hacinan los moribundos… Añaden un toque costumbrista con tradicionales corralas, sobre todo la famosa Tócame Roque en Barquillo con Belén que inmortalizó Don Ramón de la Cruz en el Sainete La Petra y la Juana; admiramos los grandes edificios y monumentos construidos durante el reinado de Carlos III; paseamos en berlina cerrada y con cochero, o en birlocho abierto, o tal vez en landó o en simón; conocemos los oficios de los que tenían que ganarse el sustento o los que se dedicaban a otras artes —mujeres “carreristas” que dan placer con su cuerpo; matuteros; esportilleros que recogen la ropa para que las lavanderas las laven en el río Manzanares; descuideros que roban las carteras sin que se dé cuenta el pardillo; los aguadores…—o saboreamos una jarra de vino en la calle Mesón de Paredes.

En este Madrid siempre habrá un lugar para amar y para soñar; para la gente generosa y buena que ayuda a los demás en su infortunio; para los que cogen la mano del que muere solo… Ese también es Madrid en 1834, porque Madrid siempre renace. Sus habitantes encuentran la manera de sobreponerse, de volver a reír, a bailar y a dar cuenta de unos vinos y unos trozos de queso en las tabernas. De visitar a los amigos en las tertulias. De ser felices a pesar de la pobreza al otro lado de la Cerca…

PERSONAJES:

  • Lucía tiene catorce años, y vivía en comunión con la naturaleza desafiando los peligros. Tiene el pelo rojo como el fuego, con rizos y ojos negros retadores; conoce remedios y pócimas mágicas para sanar enfermos. Sabe que para vencer no debe mostrar miedo, así oculta el pánico. Cándida, su madre, está enferma de cólera. Es lavandera; Clara es su hermana pequeña de once años que tiene un pelo que huele a bosque y a leña quemada. Viven en el barrio de las Peñuelas, cerca de Embajadores.
  • Diego Ruiz, El Gato Irreverente, es periodista —o gacetillero, o juntaletras— en El eco del comercio, un periódico de cuatro páginas y cinco columnas. Su escritura es directa y cercana, apasionada porque tiene raza y corazón. Es un buen periodista que se pelea por sus noticias. El único que informa de los asesinatos de las niñas. Es atractivo.
  • Donoso Gual fue celador real, pero perdió un ojo en un duelo por amor y le dieron de baja. Ahora es refuerzo policial mientras dure el cólera para vigilar las puertas de la ciudad y ayudar en lo que haga falta. Lleva orgulloso su uniforme: casaca roja corta con cuello, pantalón azul con barras encarnadas, charreteras de algodón blanco.
  • Ana Castelar, es la esposa de un ministro, el duque de Altollano. Es una mujer muy bella que aún no ha cumplido los treinta; tiene el pelo negro, los ojos oscuros, y una boca de labios rojos y dientes muy blancos; es alta y de cuerpo esbelto.
  • Y Augusto Morentín, es editor y director. Un buen periodista y un buen jefe, pero no le interesan las noticias de los bajos fondos. Están en la calle Jacometrezo; y Fray Braulio, el monje guerrero de la Basílica de San Francisco El Grande; y Eloy, un niño de pelo ralo y mirada viva; de ojos azules y tez morena que llama a Lucía Colibrí; y el Doctor Albán, un joven barbilampiño que hace las tareas que los veteranos no quieren realizar; y Berta, que vivía para cantar y bailar con gitanos que le acompañaban y volvía tarde a casa cuando La Bestia se quedó con su olor; y Josefa, La Leona, una mujer de unos cuarenta años pero que se conserva bien. Es la madama. Nació en Córdoba, pero lleva en Madrid desde los quince años; y Grisi, pisoteada por la vida… y La Bestia, que tendrás que descubrir…

SINOPSIS de la editorial.
Corre el año 1834 y Madrid, una pequeña ciudad que trata de abrirse paso más allá de las murallas que la rodean, sufre una terrible epidemia de cólera. Pero la peste no es lo único que aterroriza a sus habitantes: en los arrabales aparecen cadáveres desmembrados de niñas que nadie reclama. Todos los rumores apuntan a la Bestia, un ser a quien nadie ha visto pero al que todos temen.

Cuando la pequeña Clara desaparece, su hermana Lucía, junto con Donoso, un policía tuerto, y Diego, un periodista buscavidas, inician una frenética cuenta atrás para encontrar a la niña con vida. En su camino tropiezan con fray Braulio, un monje guerrillero, y con un misterioso anillo de oro con dos mazas cruzadas que todo el mundo codicia y por el que algunos están dispuestos a matar.

De manera magistral, Carmen Mola teje, con los hilos del mejor thriller, esta novela impactante, frenética e implacable, de infierno y oscuridad.

Lee y disfruta de las primeras páginas de la novela.

La autora:
Carmen Mola nació en la primavera de 2017, en Madrid, cuando los autores Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero decidieron lanzarse a una aventura de creación colectiva que cristalizó en una primera novela, La novia gitana, a la que seguirían La red púrpura y La nena. A lo largo de estos años, los tres autores han continuado con sus proyectos personales, tanto novelas como guiones.

  • Jorge Díaz (Alicante, 1962) es autor de las novelas Cartas a Palacio y La justicia de los errantes, entre otras, así como de series de televisión como Hospital Central.
  • Agustín Martínez (Lorca, 1975) es creador de series como Feria, la luz más oscura o La Caza (Monteperdido y Tramuntana), y autor de las novelas Monteperdido y La mala hierba.
  • Antonio Mercero (Madrid, 1969) ha llevado en paralelo la escritura de guiones de cine y televisión (Felices 140, Hospital Central, Hache) con la publicación de novelas, entre cuyos títulos se encuentran Pleamar o El final del hombre.

El libro:
La bestia ha sido publicado por Editorial Planeta en su Colección Autores Españoles e Iberoamericanos. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 544 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que Carmen Mola (Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero) nos habla de «La Bestia», ganadora del Premio Planeta 2021.

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Para saber más:
https://www.facebook.com/carmen.mola.33
https://www.facebook.com/jorge.diaz.98
https://www.facebook.com/agustin.martinez.79230
https://www.facebook.com/antonio.mercerosantos.7

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