Archivo diario: 21 diciembre, 2021

«Entrevista a Ana Muela Pareja por la publicación de su novela ‘La lluvia inglesa'»

MaudyEntrevista realizada por Maudy Ventosa.

Cubierta de 'La lluvia inglesa'

Cubierta de: ‘La lluvia inglesa’

Maudy.- Voy a charlar con una escritora que ha conseguido que cada uno de los libros que ha publicado haya sido merecedor de un premio: El falso cuerno del rinoceronte , XLI Premio literario Kutxa Ciudad de Irún; Alma mater, I Premio de Novela Policía Nacional; ha ganado también el I Concurso Alfaguara de Relatos Mínimos, categoría de veteranos, y el XXII Concurso de Relato Corto Elena Soriano; finalista en el Concurso de Cuentos “Hucha de oro” y del III Concurso de relatos para leer en tres minutos “Luis del Val”, y ahora se ha alzado con el XL Premio de Novela Felipe Trigo con la novela La lluvia amarilla, publicada por la Fundación José Manuel Lara.
¡Impresionante Ana! ¡Enhorabuena por esta trayectoria exitosa!
Ana.– Muchas gracias por la enhorabuena y por atenderme.

M.- En mis entrevistas, me gusta preguntar sobre temas que aparecen en el libro… ¿Somos lo que nos cuenta nuestra memoria?
A.– En parte sí. Somos lo que nos cuenta nuestra memoria, lo que vemos, lo que filtramos, lo que respiramos… Nuestra memoria es muy importante, pero también tenemos mucho presente y mucha proyección de futuro.

M.- Pero nuestra memoria nos engaña muchas veces, porque idealizamos los recuerdos a medida que el tiempo va transcurriendo y podemos engañarnos…
A.- No existe una realidad, existen tantas realidades como personas piensan esa realidad. Cada cual tiene su realidad, su vida, su visión del mundo… y eso nos cuesta toda la vida entenderlo porque somos distintos y no todo el mundo piensa como nosotros y cuando lo comprendemos es cuando empezamos a madurar.

M. ¿Qué pasa por la mente de un escritor cuando describes situaciones tan dramáticas? ¿Tu libro es una denuncia?
A.- No, en absoluto. Es una ficción totalmente, no está basada en hechos reales ni en experiencias de otros; nadie me ha contado nada similar; es pura ficción. Y ¿qué pasa por mi mente? Mucha empatía con los personajes; a mí me gustan mis personajes, todos mis personajes; vivo con ellos muchísimo rato. Los tengo en mi cabeza durante mucho tiempo mientras escribo el libro, que a veces son semanas, meses, o años. Me acompañan durante todo ese tiempo, entonces me tienen que caer bien, porque si no sería horroroso estar ahí escribiendo…

M.- ¿Empatizas con todos ellos? ¿incluso con los malos?
A.- Sí, hasta con los malos. Hay malos muy malos y con esos menos, y suelen aparecer menos en la ficción. En este libro, hasta con el padre empatizo…

M.- En el momento que… ()…
A.- Si, pero no vamos a contarlo… a medida que vayamos leyendo vamos a ir entendiendo a todos los personajes.

M.- ¿Cómo construiste esta novela?, ¿cómo surgió la idea de escribir sobre este tema?
A.- No sé muy bien cómo, hay ideas que surgen, no sé cuál es el momento primigenio, y luego voy poco a poco metiéndolas en el horno de mi cabeza y ahí van madurando hasta que ya tienen una estructura y se plasman en la escritura. Yo creo que todo empezó una temporada que estuve en Cambridge; daba muchos paseos, -yo camino muchísimo- y a medida que caminaba me iba surgiendo la idea; me sentaba en el parque, veía a los estudiantes, pensaba en esta idea… Entonces surgió así, poco a poco y a base de paseos.

M.– He notado que no te gustan las salchichas para nada, sobre todo las salchichas inglesas… ¿y los ingleses?
A.– Para nada. La comida inglesa en general me gusta poco, pero bueno…Y los ingleses… pues habrá de todo, lo que pasa es que es una visión del otro un poco manida; es verdad que es una visión tópica, pero es la visión que tiene esta chica que acaba de llegar y es lo que ve…

M.- ¿Cuál es el detonante para que un maltratado se convierta en un maltratador?
A.– ¡Qué difícil! Yo creo que es un proceso de incubación… me imagino que un maltratado, desde pequeñito, va incubando, y en un momento dado, cuando tiene una oportunidad la cosa salta, eclosiona, sí. Es un tema muy complicado.

M.- ¿Las heridas se llegan a curar?
A.- Yo creo que pueden cicatrizar más o menos bien… La herida se puede cerrar, pero la cicatriz permanece. La protagonista del libro llega a Cambridge con la herida sangrante a pesar de que llevaba dieciocho años sin ver al padre, esa herida sigue sangrando. Ella no sabía muy bien qué iba a pasar con esa herida, si iba a cerrar… y, al final, cicatriza de otra manera, seguramente.

M.- Me parece un libro tremendamente sensorial, porque están implicados todos los sentidos. Es el olor, cuando entra en la casa del padre, el revulsivo para que todo lo que tiene ahí dentro comience a aflorar. Está el olor del padre, y están todos los otros olores; está el olor de hombre que es el olor bueno…
A.– De todos los sentidos, el olfato me parece el más evocador. Yo recuerdo hace unos meses me puse una colonia que no me ponía desde jovencita, y de verdad que me llegaron imágenes de esa época y sentimientos y cosas… El olor es muy evocador. Por eso yo creo que el olor está tan presente en la novela… Igual soy una persona de pituitaria fina… Sí, pienso en los olores. Me parece muy importante oler bien. Que no tiene que ser a colonia, un olor agradable… un olor bueno, personalizado… El padre tenía un olor que ahora se mezcla con el de la enfermedad, tan característico… Quería plasmar eso, que se oliera, que se viera la enfermedad…

M.- ¿Es posible que una persona maltrate porque es incapaz de demostrar amor? ¿Es incompatible demostrar amor con maltratar?
A.- Hay personas que son incapaces de demostrar su amor, pero no maltratan. Son neutras, no agreden. El maltrato es una agresión, es más activo que simplemente no demostrar amor… Pero hay que definir amor, ¿de qué amor estamos hablando? El amor no maltrata, el amor puede hacer daño, pero no maltrata. Puede hacer daño de manera inconsciente, hacer daño porque estás muy expuesto cuando sientes un amor por una persona y sí se sufre amando, pero de ahí al maltrato… Yo creo que el maltrato es un proceso activo, consciente o inconsciente pero activo.

M.- El maltrato anula la voluntad, pero puede matar también los sentimientos positivos…
A.- Yo creo que sí, porque el maltrato al final destroza, sobre todo cuando es continuado en el tiempo. Hay sentimientos que son muy fuertes, los del padre-hijo, madre-hijo, son sentimientos tan potentes que padres que son maltratados por los hijos los defienden… Hay amores muy fuertes; son más fuertes que el maltrato. No sabes qué hay dentro de esas cabezas, dentro de ese mundo… Y luego hay todo tipo de síndromes, el síndrome de Estocolmo existe… No somos nada sencillos, y nuestras cabezas mucho menos.

M.- ¿Que te ignoren duele más que los golpes? Su padre nunca le regaló nada…
A.- Yo creo que sí, el desprecio de no hacer aprecio duele muchísimo… el ninguneo duele mucho. Al hermano le regaló una bicicleta, de ella no habló a la vecina… Ese ninguneo le duele muchísimo, es como si no existiera, como si no fuera importante en la vida del padre. La había borrado de su cabeza y eso en la vida duele un montón; tanto antes, en el pasado cuando era niña, como en el presente…

M.– ¿Cómo definirías la personalidad de Leona?
A.- Leona podemos ser cualquiera en un momento dado; es una mujer que ha sido apaleada, vapuleada por la vida, porque cuando, por fin, adquiere una estabilidad, un marido que la quiere y que ella quiere, pues también pasan cosas. Pierde el trabajo, pierde el marido, al hermano que adoraba, aunque siempre le esté insultando…Para esta mujer la vida no ha sido fácil y, aun así, sigue teniendo esperanzas. También se quiere vengar… intenta sobrevivir.

M.- Sobrevive, y reproduce un comportamiento que ha vivido…y se convierte en lo que ha odiado.
A.- Aprendemos por imitación muchas cosas. Siempre nos dicen que a los hijos hay que darles amor, límites y buen ejemplo… ella está imitando todo lo que ha vivido, claro, y maltrata al padre. En la vida espero que haya esperanza, que la gente no repita tantos patrones.

Ana Muela Pareja con Maudy Ventosa

Ana Muela Pareja con Maudy Ventosa

M.– ¿Leona tiene partes de otros personajes tuyos?
A.- No lo sé… Con las dos novelas policiacas no tiene nada que ver, ni en el tono, ni en el argumento ni en nada. Creo que lo único que comparten es la cosmovisión. El escritor, en toda su obra, lo que plasma es su cosmovisión, aunque cambie el tono, aunque cambie el estilo, aunque cambie los personajes, pues seguramente participa de la cosmovisión mía del mundo. Quería que ella fuera única, y el nombre también único, llamarse Leona no sabes muy bien de dónde lo habrán sacado los padres.

M.- Dicen los psicólogos que las personas que son incapaces de mostrar sentimientos, de identificar sus propios sentimientos, tienen un trastorno que se llama alexitimia… Es triste no conocer el amor, pero ¿dónde queda la compasión en este personaje?
A.- Pues muy dentro de ella, pero al final le va saliendo la compasión… Tiene momentos de compasión con el padre… ¿no lo ves?

M.- No, no lo veo… (y esta es la magia de los libros, que cada uno de los lectores percibe cosas distintas. Ana manifiesta su punto de vista y yo el mío, pero si reproduzco las frases, tendríais muchas pistas sobre el libro, y lo maravilloso es lo que os dice a vosotros. Leona siente de una manera y actúa de otra, sin que eso le genere conflicto alguno. Hablamos también del hermano).
A.- Ella quería al hermano. Lo adora, pero le ha destronado la vida; siente celos del hermano pequeño.

M.- Los sentimientos en tu novela son muy fuertes. Son los celos, es la envidia, el abandono, es la culpa… en el fondo sí hay sentimiento de culpa por la muerte del hermano, un duelo no elaborado; el silencio de la madre… ¡Menudo cóctel!
A.-Sí, tremendo. Ella no podía ser de otra manera, tenía que vengarse del padre, tenía ahí ese rencor y ese deseo de venganza. No hubiera sido verosímil que ella hubiera sido de otra manera; el personaje es coherente. Es una mujer insatisfecha.

M.- Sale del maltrato del padre al de la protección que aísla (no damos más pistas…)
A.- No estudia filosofía que era lo que quería, pero estudia inglés, lo cual me viene muy bien para que cuando llega a Inglaterra se pueda entender y sea verosímil… no va a llegar y se va a poner a hablar con todo el mundo sin más…

M.- ¿Qué dificultades has tenido a la hora de crear el personaje de Leona?¿qué es lo que te ha resultado más complicado?
A.– Meterme en su cabeza me resultó muy complicado. Es un personaje complejo. También seguir con la propia historia, me parecía tan dura que incluso a mí me preocupaba, me costaba un poco. Con el idioma intenté que quedara verosímil, ella no podía hablar con todo el mundo en Inglaterra; construir eso también me resultó complicado. Bueno, creo que ¡al final lo conseguí!

M.- ¿El personaje del padre es más típico?
A.- Sí, es más típico y más tópico, y está menos definido. El padre es casi una sombra todo el rato, a pesar de que está presente desde la primera línea. Si te fijas, no doy el nombre del padre, no tiene nombre, ni la madre; el hermano sí y el resto de los personajes también. El padre no tiene nombre, pero está presente en ella, dentro de ella como una sombra… hasta físicamente está en todos lados porque todo gira en torno al padre; un padre que es más un estado en ella.

M.- ¿Qué sentimientos querías despertar en el lector? Todo el libro provoca algo… eres tú la que cuenta, los demás tienen que escucharte…
A.- Yo quería, sobre todo, mantener el interés, por eso quería meter tensión narrativa. No quería que fuera un libro rollo de estos que empiezas a leerlo y dices, ¡que aburrimiento! aquí no pasa nada. Un libro de una venganza psicológica de una hija tiene que tener otro tipo de tensión, entonces, mantener esa tensión en el lector, que estuviera pendiente de qué va a suceder, digamos que fue uno de mis objetivos.
El libro acaba de salir el día 10 y que un jurado haya considerado que sea merecedor de este premio, me llena de orgullo y satisfacción. ¡Estoy encantada de haber recibido este premio! por el prestigio que tiene y porque es un premio limpio, de una pulcritud exquisita, soy la prueba viviente de que es así… animo a la gente a que se presente.

M.- ¿Tus proyectos inmediatos?
A.- Lo primero la promoción del libro, que es muy satisfactorio, escribirlo, el vértigo de publicar, el premio, ganarlo y ahora disfrutar de ello… ¡la edición es preciosa!
Ahora estoy con la tercera entrega de la novela policiaca, que tiene un tono distinto, son novelas policiacas, pero con humor, que es más importante que el asesinato.

M.- Este libro también tiene sus toques de humor, sus píldoras…además muy british.
A.- Es lo que te digo, la cosmovisión no la puedes perder… La trama en la novela policiaca es importante, pero hago más hincapié en los personajes, en las relaciones entre ellos, en la manera de ser…

M.- Una autora de novela policiaca que de repente da el salto a una novela psicológica tan actual y tan profunda como esta. ¿Por qué?
A.- No me gusta encasillarme en un género, me gusta averiguar… Leo de todo, pues también me gusta escribir de todo. Era un reto cambiar de género después de dos novelas con buena acogida, con premios; cambiar de género era un reto y me arriesgaba. Pero bueno, me ha salido bien. Bien está lo que bien acaba…

M.- ¡Enhorabuena Ana!

El libro:
La lluvia inglesa ha sido publicado por la Editorial Fundación José Manuel Lara en su Colección Narrativa. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 176 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que Ana Muela Pareja nos haba de su novela La lluvia inglesa.

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Para saber más:
https://www.facebook.com/ana.muela.pareja

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«Antonio Gala en su paisaje. Crónica de un compromiso», de Françoise Dubosquet Lairys

«Rehuyendo los tópicos, la autora reivindica a «una de las firmas más libres y más certeras de la España contemporánea»»

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Cubierta de 'Antonio Gala en su paisaje'

Cubierta de: ‘Antonio Gala en su paisaje’

Sin duda existen mil y un caminos para acercarse a otra cultura, a otra forma de decir el mundo y hablar con sus dioses; mil y un caminos para descubrir otra forma de pensar, de expresar los sentimientos, de vivir. Para descubrir, estudiar y penetrar en este mundo hispánico al que he dedicado mi trabajo y gran parte de mi vida —escribe Françoise Dubosquet Lairys en la introducción —, he tenido un guía de lujo, un poeta que supo adivinar mi búsqueda y acompañarla, Antonio Gala.
Antonio Gala aparece como una figura insustituible, un fenómeno insólito en el espacio mediático de la transición y la democracia. Sus obras teatrales batieron récords de taquilla —Premio Nacional de Teatro en 1963—, sus novelas encabezaban las listas de ventas y sus intervenciones públicas eran verdaderos acontecimientos. Pero, sin duda, fueron sus columnas en la prensa las que le concedieron un reconocimiento y visibilidad extraordinarios, pese al silencio o el recelo de una parte de la crítica y del mundo intelectual.

Desde la tribuna del Parlamento de papel, Antonio Gala ha acompañado a sus lectores durante más de cuarenta años legándonos un testimonio incomparable. Sus columnas no han perdido un ápice de vigencia y mantienen vivos la reflexión, el análisis y la emoción. Recorriendo las variadas formas que adoptó su compromiso, Françoise Dubosquet Lairys nos invita en este libro a la figura en su paisaje y analiza sus artículos en esta publicación, que ha contado con la colaboración de la Fundación Cajasol y que supone todo un homenaje a “una de las firmas más libres y más certeras de la España Contemporánea”.

Confiesa el autor que su única aspiración, siguiendo el viejo consejo de Shakespeare, es ser fiel a sí mismo, ya que, sin esa fidelidad previa, jamás conseguiría las otras dos: la fidelidad a su momento y a su pueblo, con sus esperanzas y dudas, que son las que hacen de verdad a un escritor. Estas tres fidelidades conforman las tres partes de este volumen: Antonio Gala en su paisaje: crónica de un compromiso.

La primera parte, «Fidelidad a sí mismo», propone un acercamiento a la personalidad del escritor, a su infancia y formación. Nos alejamos de la figura pública para descubrir la faceta íntima del creador, desde la sombra a la luz del éxito teatral, su compromiso de columnista, su soledad solidaria.
La segunda parte, «Fidelidad a su momento», recorre desde los años 70 hasta la primera década del siglo XXI. Compartiremos sus recuerdos de la guerra, evocaremos los últimos años del franquismo y seguiremos paso a paso la Transición, entre ilusiones y recelos, y la emergencia del nuevo Estado. Pese al mito de la Transición modélica, España no es país tan pacífico, como lo atestiguan los muertos y asesinatos en aquellos años en los que busca su camino, entre una amnistía insuficiente, un consenso de circunstancias, actos terroristas y afirmaciones identitarias, luchas sociales y transformación de la sociedad, en un contexto internacional difícil. Nos detendremos en el compromiso del autor con el reaprendizaje de la libertad y de la democracia, objetivo de toda una generación.
La tercera parte, «Fidelidad a su pueblo», se dedica al cante jondo de un poeta a su tierra, Andalucía, metonimia de España. Es un viaje por los meandros del castellano, la musicalidad de las palabras, al ritmo de las sonoridades y de sus sentidos. Es también la historia de una complicidad que se elabora página tras página. De la mínima aldea al corazón de la capital, Antonio Gala pasea su pluma y comparte con los lectores algo de sí mismo, de su geografía, de su patrimonio, con atención a la lengua del pueblo, la riqueza de sus dichos, refranes y expresiones populares, un auténtico homenaje a la tradición literaria española.

Este triple compromiso es la clave de un destino extraordinario que hizo de un joven poeta, nacido en la frontera de Andalucía, educado en Córdoba, formado en Humanidades por las universidades de Sevilla y Madrid, una de las firmas más libres y certeras de la España contemporánea: una voz singular, garganta prestada a todo un pueblo con ansias de gritar bajo la mordaza, de recobrar la libertad y vivir libre después del largo paréntesis de la dictadura. Cada hombre, afirma Gala, es una historia, y cada país, la suma de las historias individuales que configuran la gran historia colectiva.

«Los artículos de Gala nos hablan del ser frente a su tierra, sus penas, sus amores perdidos o quebrados, sus angustias y alegrías. Desde la triple fidelidad a sí mismo, a su tiempo y a su pueblo, el fino observador de toda una época propone una forma de pensar el mundo que nos rodea, a través del diálogo entre el pasado y el presente.»

Lee y disfruta de las primeras páginas del libro.

Françoise Dubosquet Lairys

Françoise Dubosquet Lairys

La autora:
Françoise Dubosquet Lairys (Chartres, Francia, 1955) es catedrática de Literaturas y culturas españolas en la Universidad de Rennes 2 (Francia), donde dirige un grupo de investigación sobre Memorias, identidades y Territorios (ERIMIT) y un máster internacional (Artes, Letras, Historia) de doble titulación con la Universidad Autónoma de Madrid. Desde su tesis de doctorado, sobre las crónicas de Antonio Gala en El País, ha dedicado gran parte de su labor investigadora a la España posfranquista y de la Transición. Es autora de la monografía Antonio Gala, un regard sur les années 80 (1989) y de múltiples artículos sobre la obra periodística y televisiva del autor. Tradujo para el teatro las tres entregas de la Trilogía de la Libertad. Desde 2017 es miembro de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.

El libro:
Antonio Gala en su paisaje. Crónica de un compromiso ha sido publicado por la Editorial Fundación José Manuel Lara fuera de Colección. Encuadernado en tapa dura, tiene 412 páginas y 16 páginas de fotografías.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo reportaje de Marta Murcia y Manuel Palacios titulado «Imprescindibles – Antonio Gala, figura con paisajes» en el que se narra la vida y obra en primera persona y a través de los amigos más íntimos de una de las más representativas figuras de las letras españolas durante la última mitad del siglo XX: Antonio Gala.

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Para saber más:
https://www.fundacionantoniogala.org/
Antonio Gala en Wikipedia.

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