Archivo diario: 16 diciembre, 2021

«La señora Potter no es exactamente Santa Claus», de Laura Fernández

«Una sólida historia sobre la maternidad, la creación y la renuncia, la soledad del incomprendido, el arte como refugio y la construcción y la destrucción del relato único de aquello que somos.»

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Cubierta de 'La señora Potter no es exactamente Santa Claus'

Cubierta de: ‘La señora Potter no es exactamente Santa Claus’

Desde su debut con Bienvenidos a Welcome hace más de una década, Laura Fernández ha ido tramando novela a novela un universo literario singular, regido por una imaginación ilimitada y un estilo profuso que con un dejo pop toma gestos de géneros como el terror, la narrativa detectivesca y la fantasía para combinarlos en un cóctel tan personal como desopilante. Como si se tratara de un dispositivo de cajas chinas, La señora Potter no es exactamente Santa Claus, su nueva obra, es una novela que contiene en si a otra novela, y a un sinfín de historias que proliferan a la misma vertiginosa velocidad que lo hacen los personajes que las protagonizan: criaturas tiernamente extravagantes, luminosas y al mismo tiempo desvalidas que habitan un mundo insólito.

Con su trama de enredos, intrigas y rumores, su incesante desfile de personajes, y por supuesto, con sus ventiscas y su eterna atmósfera navideña, la desapacible Kimberly Clark Weymouth nos atrapa. Dentro de este pequeño universo de deriva impredecible y minuciosa factura, la ficción se nutre de lo real, y éste, a su vez, acaba siendo contaminado por la ficción en un ingenioso juego que hace saltar por los aires las fronteras entre aquello que distinguimos como la realidad y su representación. Entre maquetas a escala de ciudades sumergidas, cuadros de remotos paisajes imaginarios, cuadernos que contienen la vida de los otros, figuras encerradas en una bola de nieve, y poblaciones construidas a imagen y semejanza de una novela, La señora Potter no es exactamente Santa Claus cuestiona la naturaleza misma de la ficción y de los relatos que construimos.

Porque si bien en la novela de Laura Fernández hay altas dosis de humor y absurdo, y un encantador aire de magia propio de la literatura infantil, la obra no se agota en la comicidad y la fantasía más lúdica. Por el contrario, Fernández nos ofrece una historia que reflexiona en profundidad y con lúcida sensibilidad acerca de la creación literaria, el arte como refugio, el fracaso, la soledad de los incomprendidos, los contradictorios sentimientos que desata la maternidad y aquellas heridas de infancia que todo adulto esconde dentro de si.

La fama de la desapacible Kimberly Clark Weymouth, una pequeña ciudad eternamente aquejada por heladas ventiscas y mucha nieve, y donde Louise Feldman ambientó el clásico infantil La señora Potter no es exactamente Santa Claus, permitió a Randal Peltzer abrir una exitosa tienda de souvenirs. Cada día, la ciudad recibe a lectores de la excéntrica escritora y, a regañadientes, vive de ella. Pero ¿qué pasaría si, harto de un destino que no ha elegido, Billy, hijo de Randal, decidiese cerrar la tienda para mudarse a otra ciudad? ¿Podría Kimberly Clark Weymouth permitirse dejar de ser el lugar que ha sido siempre y convertirse en otra cosa?
Bajo la exuberante prosa y la imaginación sin límites de Laura Fernández, se esconde una sólida historia sobre la maternidad, la creación y la renuncia, el arte como refugio y la soledad del incomprendido, en este cruce entre una novela de Roald Dahl para adultos y un alocado y digresivo T.C. Boyle que hubiera leído más de la cuenta a Joy Williams. La señora Potter no es exactamente Santa Claus pretende hacer saltar por los aires la sola idea de la existencia del relato, o del relato único de aquello que somos, porque si algo somos es una infinidad de posibilidades.

La señora Potter no es exactamente Santa Claus es mucho más que una novela coral. Billy, Stumpy, Madeline, el matrimonio Benson y Louise Feldman, entre otros, cobran protagonismo en compañía de una desopilante galería de personajes secundarios compuesta por escritores, reporteros, espías aficionados, detectives, actrices, fantasmas profesionales, agentes inmobiliarios, editores y taxidermistas fanáticos de la célebre, y no menos importante, señora Potter.

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

Laura Fernández

Laura Fernández

La autora:
Laura Fernández (Terrassa, 1981) es autora de cinco novelas: Bienvenidos a Welcome (Elipsis, 2008; Literatura Random House, 2019 ), Wendolin Kramer (Seix Barral, 2011), La Chica Zombie (Seix Barral, 2013), El Show de Grossman (Aristas Martínez, 2013) y Connerland (Literatura Random House, 2017). Su obra ha sido traducida al francés y al italiano, y sus cuentos han sido incluidos en numerosas antologías. Sus historias tienen el punch de un Douglas Adams que hubiera leído más de la cuenta a Stella Gibbons o Evelyn Waugh, y la ambición de complejo mundo aparte de un Thomas Pynchon fan de Stephen King. También es periodista y crítica literaria y musical, y una apasionada entrevistadora de escritores. Actualmente escribe para El País, aunque ha colaborado en una infinidad de medios en el pasado. Hace años también trabajó en un videoclub y montó una banda. Tiene dos hijos y un montón de libros de Philip K. Dick.

El libro:
La señora Potter no es exactamente Santa Claus ha sido publicado por la Editorial Literatura Random House. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 606 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:
https://www.facebook.com/laura.fante

https://twitter.com/laura_fernandez

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