«Los viajeros de la Vía Láctea», de Fernando Benzo

«¿Es la juventud una gran mentira?
Mientras dura, la vida es fácil y veloz…»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Junto con el Penta y el Rock-Ola, La Vía Láctea, supuso un lugar de culto y referencia en el Madrid de la movida. Hoy sigue abriendo sus puertas en la calle Velarde 18, en pleno corazón de Malasaña, conservando su look ochentero y su mesa de billar. Allí era donde los jóvenes vivían la magia de aquellas noches de canciones olvidables, bebidas explosivas, baile torpe y risa floja, que cada una acaba pareciendo diferente a las demás.

Los viajeros de la Vía Láctea«, es la última novela del escritor madrileño Fernando Benzo, publicada por la Editorial Planeta.

Cubierta de 'Los viajeros de la Vía Láctea'

Cubierta de: ‘Los viajeros de la Vía Láctea’

Dos narradores en primera persona, Javi y Blanca, y tres partes para una historia que viene y va en el tiempo. Es una crónica magnífica de la generación del Baby Boom en un Madrid donde las noches duraban toda la noche, se fumaba maría como si no hubiera un mañana, se hacía el amor sin necesidad de amar, se bebía alcohol como si lo regalaran y se conducía la vespa 200 o el Fiesta Coupé 37 sin límites de velocidad ni control de alcoholemia al acabar la fiesta; es la historia de aquellos baby boomers que aspiraban a cambiar el mundo y que al final, muchos de ellos, acabaron convirtiéndose en aspirantes a yuppies porque cuando pasaron de los treinta la meta se convirtió en vivir en un pisazo, conducir un cochazo, cobrar un sueldazo y a la mierda el rock and roll. Dice Javi que, películas como Top Gun, nos condenó a los baby boomers a vivir en la insatisfacción, en la decepción con nosotros mismos, en la melancolía por la gloria nunca alcanzada… Al final, solo se trataba de vivir bien, de convertirse en seres convencionales.

Es, sobre todo, la historia de una amistad que se forjó de manera casual cuando coincidieron cuatro chavales venidos de provincias, a estudiar a la capital, en un piso con las tuberías en constante lamento de la Calle Fernández de la Hoz: Oscar, Javi, David y Jorge; que eran inseparables porque eran distintos, y que ahora, cuando han pasado tres décadas, su amistad había alcanzado, sin proponérselo, ese punto en el que uno no necesita que haya encuentros a menudo ni formar parte de la rutina diaria del otro para mantener vivos la intimidad y el afecto… porque compartíamos más pasado que día a día; así mismo, retrata la fauna universitaria que habitaba los colegios mayores y que se mezclaba en bares y fiestas: las chicas modernas del Isabel de España, las del Club de las futuras buenas esposas del Roncalli, los modernillos del Chami, los del Elías, los del San Pablo…  la mayoría pertenecían a familiar sin estrecheces económicas, jóvenes que, como Javi, nunca tuvimos conciencia de estar viviendo una época especial más allá de mi propia juventud… () … o porque uno nunca se mira a sí mismo con perspectiva histórica. Y es que, sin saberlo, eran los protagonistas de la famosa movida madrileña, conviviendo con grupos voluntariamente segregados como punkis, góticos, siniestros, rockers, mods… de atuendos llamativos y maquillajes estrambóticos.

Hay mucha ternura y delicadeza en estas páginas que me saben, sobre todo, a nostalgia, porque plasman los sueños de un grupo de estudiantes que comparten vida e ilusiones; de unas chicas que tienen aspiraciones y planifican su vida; que tienen ambiciones y se consideran feministas porque están llamadas a cambiar el mundo; porque son mujeres independientes que tienen ansia de amor. Y aparece la traición una noche que debía ser magnífica; la traición del amigo, del novio, del personaje carismático que marcaba el rumbo del grupo y todo se viene abajo porque se impone el desengaño y el fracaso. Es una novela que delinea los sentimientos y relaciones que marcan los años de juventud -encajar, ser aceptado, pertenencia al grupo, aprobación- y de cómo evolucionan cuando pasan tres décadas y los protagonistas ya pintan canas. Entonces miras al pasado para ver si encuentras en él respuestas a las preguntas que tengo sobre el presente. Ya te has dado cuenta de que el paso del tiempo va simplificando la vida. Vas liberándote de cargas: exigencias, compromisos, ambiciones, deseos… Empiezas a viajar más ligero de equipaje. Y eso hace que la felicidad sea más fácil de alcanzar, a pesar de que siempre tendrás a alguien cerca que opine que no estás a la altura de lo que se esperaba de ti y te haga sentir, más fuerte aún, esa sensación de fracaso que te ha acompañado siempre.

Los escenarios donde transcurre la novela cobran vida como si de personajes se tratara, mientras, suena la música que marcó toda una vida y que tus hijos ni conocen, y recuerdas la letra de esa canción… “Ella se comporta como el verano y camina como la lluvia. Habla como abril pero huele a junio… ¿Navegaste a través del sol? ¿Llegaste a la Vía Láctea? “… Tal vez pensabas que el título del libro tiene que ver solo con aquel bar de copas. Eso es porque no sabías que el autor es un absoluto friqui de la música -incluso del rock alternativo- y que se enamoró de la canción que escribió Patrick Moonahan, el cantante de Train, DropsofJupiter.

¡Ahí está la Vía Láctea de Benzo!

La prosa de Fernando es tan maravillosa que te pone frente al espejo, y te hace revivir y recordar -a veces con placer, otras con dolor- esa etapa de estudiante en Madrid donde todo era posible y el mundo maravilloso; y te trae a un presente en el que, como Blanca, te preguntas, ¿de verdad he vivido? Es un libro para releer y subrayar, pero es imposible que no caiga esa lágrima que asoma cuando te enfrentas a una despedida.

He podido charlar largo y tendido con Fernando Benzo, pero esa es otra historia que te contaré muy pronto. De momento, ya te habrás dado cuenta de que este no es un libro sobre la movida. Es mucho más. Es la historia de unos jóvenes que acababan de estrenar la libertad.

Empieza a disfrutarlo ya, porque el resto de las claves
te las dará el autor el próximo lunes.

Fernando Benzo con Maudy Ventosa

Fernando Benzo con Maudy Ventosa

PERSONAJES:

  • Blanca, siempre ha tenido una belleza acogedora, una elegancia accesible, sin exigencias; un riesgo controlado, sin amenazas. Amarla debía ser una manera confortable de vivir. Su sonrisa tiene una dulzura maternal. Cuando baila quiere que la noche no tenga fin… Estudia Arquitectura y sabe de música; inteligente y divertida. Sus sueños: arquitectura sostenible y un baile en la cocina, como hacían sus padres. Siempre ha vivido acompañada de algún secreto.  Marta es su mejor amiga, por la soledad que la rodea
  • Javi, el protagonista. Era enamoradizo. Desconfía de la autenticidad de los tipos con la dentadura perfectamente alineada. Siendo estudiante ya llenaba cuadernos con relatos breves. No dudaba de que sería escritor; estudiaba periodismo, pero escribía novelas. Su autoestima no subió cuando llegó a los cuarenta, sobre todo cuando se compara con sus amigos, pero él trabaja en lo que le hace feliz: escribir novelas. Ante Silvia se siente inferior, perdedor y absolutamente imbécil. Su comportamiento es tan propio y normal que resulta exótico. Siempre está para recoger los pedazos.
  • Oscar hace todo a lo grande, todo en lo que interviene ha de ser único. Le gusta el control, es lo más importante. Inteligente, guapo y seductor. Es amigo de todos los estudiantes de los colegios mayores. Todas las chicas se enamoran de él. Es un líder nato.
  • Jorge, es el típico chaval al que los camareros ignoran siempre. Muy puntual y un poco pelmazo cuando bebe. Impaciente y gruñón; es bajito, calvo y gordito desde joven. Sin gracia alguna. Pasó de un padre cardiólogo tirano a un suegro millonario tirano. Se acercaba a las chicas para buscar la esposa amante, la madre de sus hijos.
  • David nunca se rinde. Entra en bucle mental cuando no obtiene respuesta a una pregunta. Su aspecto resulta desaliñado. Mitómano; tiene poca chispa, disfruta con lo que otros crean. Un friqui de la música. Casi, lo sabe todo.
  • Silvia, para Javi, todo empieza y acaba con ella; empezó a quererla cuando escuchó su risa, descarada y hasta vulgar; guapa de nacimiento, sin recato; sin buscarlo. Siempre tenía un tipo a su lado. Estudiaba Biología porque sonaba bien estudiar Biología; es de Zaragoza. Era imposible retenerla. Vivía sin maldad. Se enamora tan rápido como se desencanta. Adicta a la inconsciencia, al desencanto, el romance, la ruptura y el desamor.
  • Jackie, su mujer, belga. Han pasado de ser la pareja perfecta a no soportarse. Hija de un diplomático inglés y de una profesora de Lovaina Intérprete en la Unión Europea. Habla seis idiomas. Se conocen en Bruselas, donde ambos trabajan. Sofisticada, con clase y culta. Sencilla.
  • Y Raquel que tiene un carácter seco, poca iniciativa, sonrisa escasa, ausencia de coquetería y ningún apego a la frivolidad; y Arturo, que es el marido de Blanca, y es una buena persona; y Nacho, uno de los secretos de Blanca. Significan la atentación, el deseo y la culpa; y Hugo,que es un hijo que se ha criado con otro padre y que apenas conoce al suyo. Su cociente intelectual es de superdotado; lector voraz. Un poco sabelotodo que a veces roza una irritante suficiencia y otras transmite una indefinida desprotección. Es un buscador; y Ana, la hija de Blanca, que es una chica vitalista, divertida, dulce y misteriosa de la que hablan siempre las canciones… la chica con olor a verano.
  • Y Dafne, la vecina uruguaya del tercero, que le ofrece a su propio hijo a través de sus preguntas. Cómplice y coartada.

Sinopsis.
Como las buenas canciones, las grandes preguntas de nuestra juventud nos acompañan para siempre.
En los años 80, Oscar soñaba con cambiar el mundo, la única ambición de Jorge era el dinero, David solo necesitaba canciones y porros, a Blanca le preocupaba la ecología y Javi fantaseaba con ser un escritor de renombre.

Tres décadas después, la vida no se parecerá demasiado a lo que imaginaron en su juventud. Entre ellos se cruzarán el amor y la amistad, el sexo y la lealtad, las relaciones familiares y los fracasos, los secretos y las traiciones, las sombras de la madurez y la muerte.
Divertida, sentimental, irónica y tierna, Los viajeros de la Vía Láctea es una novela generacional que también habla de nosotros. Será difícil que el lector no acabe por encontrarse consigo mismo entre sus páginas.

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

Fernando Benzo

Fernando Benzo

El autor:
Fernando Benzo (Madrid, 1965). Desde que a los 23 años publicara Los años felices (Premio Castilla-La Mancha), no ha dejado de escribir. Su última novela, el thriller policíaco Nunca fuimos héroes, se publicó en 2020 en esta misma colección. Ya era autor de los libros Mary Lou y la vida cómoda (Premio Kutxa–Ciudad de Irún), La traición de las sirenas, Después de la lluvia (Premio Ciudad de Majadahonda), Los náufragos de la Plaza Mayor, Nunca repetiré tu nombre y Las cenizas de la inocencia. Una selección de sus relatos breves, premiados en numerosos certámenes literarios, está recogida en el volumen Diez cuentos tristes. Ha escrito también teatro, obras de no ficción y colabora con frecuencia en medios de comunicación.

El libro:
Los viajeros de la Vía Láctea ha sido publicado por Editorial Planeta en su Colección Autores Españoles e Iberoamericanos. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 440 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que Fernando Benzo nos habla de su novela Los viajeros de la Vía Láctea.

.
Para saber más:
https://twitter.com/fernando_benzo

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Archivado bajo Literatura, Literatura, Narrativa, Por Maudy Ventosa

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