Archivo diario: 27 septiembre, 2021

«Mi amor, la osa blanca», de Vitali Shentalinski

«Atravesamos a toda velocidad la franja costera de la tundra y enfilamos un cañón de los montes Somnitelnaya. Por debajo, sombras azules. Las laderas arden en rosa y escarlata. Aquí la nieve nunca es blanca, ¡da la impresión que está floreciendo! Los colores son puros y suaves… () … ¡Cierto es que los pintores no saben mezclar los colores como lo hace la naturaleza!»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Cubierta de 'Mi amor, la osa blanca'

Cubierta de: ‘Mi amor, la osa blanca’

La Editorial Galaxia Gutenberg publica Mi amor, la osa blanca, del periodista y editor de radio y televisión nacido en Siberia en 1939, Vitali Shentalinski; la traducción del ruso es de Andréi Kozinets. El autor, fallecido en 2018, fue una persona comprometida con la verdad, los hombres, los animales y el ecosistema. En plena Perestroika consiguió formar una comisión que sacara a la luz la verdad sobre el destino de los intelectuales rusos represaliados, abrir los archivos literarios del KGB y rescatar valiosos documentos relacionados con importantes escritores rusos.
En la nota que la editorial incluye al inicio de la obra, informan de que una pequeña parte de los diarios que escribió Shentalinski durante su estancia en la isla de Wrangel, en el Ártico -única isla que se encuentra a la vez en tres hemisferios-, titulada El diario polar, conforman el libro Mi amor, la osa blanca, que se ha publicado de manera independiente. Gracias a esta expedición -febrero a abril de 1972- y a otras posteriores, se consiguió la creación de una Reserva Natural en la isla, incluida después por la Unesco en su lista de Patrimonio de la Humanidad.

Arranca este diario el 20 de febrero de 1972, cuando se celebró la última reunión antes de la partida de la expedición a la isla de Wrangel, en la que ya había pasado dos inviernos como operador de radio. Era especialista en el Polo Norte y se había formado en la Escuela del Ártico. Conocía la isla y la vida local y su tarea iba a consistir en estudiar el ecosistema, la conducta y el número de osos polares. El macizo montañoso de Dream Head es la “casa de maternidad” del oso polar más importante del planeta.Tríode

Junto con Stanislav Biélikov, atraviesas con una moto nieve que se para de vez en cuando, la franja costera de la tundra, el puerto de montaña, cerros romos… Vuelve a experimentar las mismas sensaciones vividas en sus primeros viajes ante una aurora boreal de luz fantasmal y el espacio inmenso que le rodea; escucha cómo calla la nieve, cómo callan las piedras… Su equipo consiste en cámara de filmar, cabina, pistola de bengalas, pistola para disparar jeringas que inmovilicen a los animales, aretes para marcarlos… además de brújula, termómetro, barómetro… La ilusión no quita dureza a la expedición; la nieve es lisa y dura como una roca, soplan vientos de oeste y las temperaturas rozan los treinta grados bajo cero… Congelaciones, borrascas, quemaduras, dolencias, rodar casi hasta las fauces de una osa… Recuerda: ¡ojo con Dream Head! Y no se trata solo de osas, también están las montañas, la nieve, el frío y el viento. Puede que recibas ayuda externa, pero, en primer lugar, ¡cuida de ti mismo!

El amor con las osas comienza pronto. Cuando descubren a una paralizada junto a la entrada de su guarida con sangre en el hocico. Ya han actuado los tramperos, la han inmovilizado con sernylan y se han llevado a sus crías para abastecer zoológicos. Colaboran con ellos y tomas las medidas de la osa cuando aún está dormida y la marcan; después le ponen nombre: Klava.

Una osa madre nos podría enseñar muchas cosas si fuéramos más inteligentes y supiéramos aprender mejor de la naturaleza… como es mantener la reserva energética, la temperatura ambiente y calidad del aire óptima durante los meses que permanecen encerrados en su guarida.

El autor y Stas permanecen días aguantando una dura tormenta en el balok, ateridos de frío, escuchando el rugido del viento, oteando con el catalejo una guarida recién abierta por una osa, aunque su dueña no se deja ver. Cuando asoma la cabeza y pueden observarse en la distancia, eligen un nombre para ella: Madonna. Son los primeros en relatar la primera salida de una osa polar tras el periodo de hibernación. Stas observó cómo la osa se enterró en octubre, y el 30 de marzo ambos la han visto salir. ¡pueden registrar el ciclo completo de hibernación! Ciento ochenta y seis días justos.

Hay nobleza y falta de temor en las osas que nunca se han topado con humanos, por eso Vitali Shentalinski les lanza un mensaje: ¡Aléjate cuanto antes de nosotros, cariño! Aléjate de los humanos, y no vuelvas a encontrarlos si no quieres recibir una bala disparada por un cazador furtivo o una carga que te paralice para quitarte a los cachorros. Gracias por perdonarnos la vida, gracias por tu danza regia, gracias por el asombro y el amor que inspiras. Y ahora no tardes en marcharte. ¡Larga vida lejos de los humanos!

Afirma Vitali, que está enamorado de la vida; cada uno de los viajes a la Isla fue un descubrimiento del mundo y de sí mismo, sintiendo con intensidad el milagro que le había sido concedido: la vida. En las pequeñas cosas, en los placeres. Con la adversidad te haces más fuerte. Lo más importante es aprender a ser paciente y no desesperar, y contenerse un poco. Conoce la intensidad de amar al distanciase de sus seres queridos. Estas páginas rebosan asombro, amor y enorme belleza.

PERSONAJES:

  • Vitali Shentalinski, después de observara las osas y sus crías, vuelve siempre a sus papeles, sus libros y sus escritos. En 1972 participa en una expedición científica cuyo objetivo es estudiar la vida de los osos en la Isla de Wrangel. Dicha expedición solo contaba con dos personas. Sorprendido, de nuevo, ante la belleza e inmensidad del lugar, tiene que luchar contra los elementos sin desfallecer.
  • StanislavBiélikov, naturalista; el 29 de marzo tenía la cara consumida, sin afeitar, marcada con quemaduras de color marrón -besos del frío-, las patillas crecidas, las gafas gastadas. Manos como palas, de campesino, curtidas y agrietadas. Todo lo hace a conciencia, por eso parece lento. Quiere pasar el mayor tiempo posible junto a las guaridas de las osas. Se convirtió en uno de los mayores expertos en oso polar y miembro de la Academia de Ciencias Naturales de la Federación Rusa.
  • Klava,Paciente, Madonna, Sorprendida, Haragana, Inesperada, Gaberra… Las osas, poseen la majestuosidad de las zarinas, son conscientes de su propio poderío; tienen el cuello largo y robusto. Espléndidas en la soltura de sus movimientos. Se entierran en la nieve durante el invierno, y pasan meses hibernando hasta que despiertan para parir sus crías, que amamantan hasta bien entrada la primavera. Es el momento de abrir la guarida y salir a la luz, al frío y al viento.
  • El Espabilado, El Patoso son los hijos de Madonna… las crías de osezno; nacen sordas y ciegas, con muy poco pelo sobre su epidermis de color de rosa, indefensas, y pesan entre seiscientos y setecientos gramos. Hoy, más que la falta de alimentos, se encuentran amenazados por el cambio climático y el calentamiento global.
  • El búho polar, enorme, que ve de día y de noche.
  • El zorro polar que corre en zigzag siguiendo a Vitali.
  • El reno de pelaje gris ceniza, hermoso, robusto y esbelto a la vez, con barbas canosas y cornamenta frondosa de astas finas y largas. Hurga con las pezuñas en la nieve para encontrar comida.
  • Y Dima Biélij, cazador y pintor, fortachón de mejillas sonrosadas y voz potente que llegó el domingo de Pascua con cigarrillos, mantequilla y azúcar… y esperanza; y una expedición de turismo extremo, formada por siete personas y la primera que va a la isla; y los tramperos que adormecen a las osas para llevarse sus crías… y todos los científicos y estudiosos que intentan proteger unos animales increíbles que están ya en la Lista Roja, lo que significa, en peligro de extinción…

Sinopsis de la editorial.
En 1960 Shentalinski fue enviado como operario de una emisora de radio a la isla de Wrangel, más allá del Círculo Polar, donde permaneció durante tres años. La isla representó para él una verdadera escuela y la experiencia más importante de su vida, hasta el punto de que le gustaba regresar, siempre que fuera posible.

Uno de esos viajes tuvo lugar en 1972, en el marco de una expedición científica para estudiar los osos polares. La expedición se limitaba a dos personas: Shentalinski y Stanislav Biélikov, a día de hoy uno de los mayores expertos en el estudio del oso polar. Y de las dificultades de la expedición da fe el diálogo mantenido en el Departamento de Transportes cuando los dos expedicionarios solicitaron una motonieve. Al dar las dimensiones del vehículo, doscientos por sesenta por cuarenta, el funcionario respondió: ‘Las dimensiones justas de un ataúd.’
Mi amor, la osa blanca es el diario que Shentalinski escribió durante esos días completado con más de veinte fotografías. El libro es un canto a unos animales, un paisaje y un ecosistema a punto de desaparecer. Y un bellísimo alegato a favor de la transformación radical de la relación del ser humano con la naturaleza.

Lee y disfruta de un fragmento del libro.

El autor:Vitali Shentalinski
Vitali Shentalinski, (Витaлий Шенталинский) nacido en 1939, estudió en la Escuela del Ártico en Leningrado y posteriormente se licenció en Periodismo. Durante muchos años, desarrolló una importante labor como editor de radio y televisión en diversos medios de comunicación. Colaboró en la producción de varios documentales, entre los que destacan Confidentiallifeofthe Soviet Union en 1990, KGB and publicity en 1992 y Themanuscripts do notburn en 1997.

En 1988, en plena perestroika, cuando el país pugnaba por abrirse a la democracia, Shentalinski presionó a la Organización de Escritores, a la opinión pública y a los gerifaltes del Partido para formar una comisión que pudiera sacar a la luz pública la verdad sobre el incierto destino de los intelectuales rusos represaliados, cuya historia permanecía oculta en los archivos de la Lubianka. Fue así el primero en abrir los archivos literarios del KGB y en rescatar valiosos manuscritos y documentos relacionados con la vida de notables rusos como Mandelstam, Berdiáyev, Platónov, Tsvietáieva, Ajmátova o Pasternak. Los logros de sus investigaciones aparecieron recogidos 261 en la trilogía compuesta por los títulos: Esclavos de la libertad (2005), Denuncia contra Sócrates (2006) y Crimen sin castigo (2007), en la que, a través de informes clasificados y documentos secretos, reconstruye los procesos que arruinaron la carrera y la vida de tantos hombres y mujeres. Los tres títulos fueron publicados por Galaxia Gutenberg, así como el volumen La palabra arrestada (2018) en el cual Shentalinski reordena y amplía la información ya presentada en la trilogía. Es autor también de varios poemarios y ensayos traducidos a diversas lenguas. Vitali Shentalinski falleció en 2018.

El libro:
Mi amor la osa blanca (título original: Большая медведица, 2021) ha sido publicado por la Editorial Galaxia Gutenberg en su Colección Narrativa. Traducción de Andrei Kozinets Kozinets. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 176 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:
Vitali Shentalinski en Wikipedia (en ruso)

 

 

 

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