«Cántico espiritual», de San Juan de la Cruz

♦UN ACONTECIMIENTO EDITORIAL SIN PRECEDENTES♦

«La edición más completa, libre de la censura católica, 
del gran poema de la mística castellana»

En esta nueva edición, la doctora en Filología Hispánica y profesora de la Universidad de Barcelona Lola Josa, especialista en el autor, ha fijado el texto a la luz de la mística hebrea sumergida en el poema.

Cubierta de 'Cántico espiritual'

Cubierta de: ‘Cántico espiritual’

Una celda denigrante fue el lugar donde se concibió, en 1578, Cántico espiritual, uno de los mayores poemas de la literatura occidental. En ella permaneció encerrado fray Juan de la Cruz por querer reformar la orden de los carmelitas. Su carcelero le facilitó papel y tinta para escribir, así como aguja e hilo con los que el descalzo pudo coser mantas y trapos para fugarse, llevándose consigo el cuaderno con las primeras treinta y una estrofas de las «Canciones entre el Alma y el Esposo» que había compuesto en la noche de su encierro. Mediante el erotismo, el poema describe una profunda experiencia mística: la comunión con Dios a través del encuentro con la esencia de la palabra bíblica, tal como habían propuesto Casiodoro de Reina, autor de la primera y prohibida traducción completa de la Biblia al castellano, o fray Luis de León, probable maestro de fray Juan en Salamanca.

En esta nueva y reveladora edición, Lola Josa, especialista en el autor, ha fijado el texto a la luz de la mística hebrea sumergida en el poema, enmendando errores seculares de transmisión y proponiendo una interpretación sin precedentes que, libre de dogmas tanto religiosos como filológicos, da una renovada vida al poema y nos descubre un tesoro oculto de referencias, lecturas y desafíos.

Lola Josa en su estudio preliminar escribe: “en una oquedad de seis pies de ancho y unos diez de largo, con un respiradero de tres dedos, fue concebido el Cántico espiritual. Allí fray Juan permaneció encarcelado durante casi nueve meses, en un espacio insalubre donde se cometió uno de los tantos actos de crueldad en los que el ser humano incurre bajo la impunidad del poder, un hueco en la pared dispuesto como letrina contigua a la sala donde los prelados se aposentaban cuando estaban de paso en el convento de Nuestra Señora del Carmen, en el extremo oriental de Toledo.
No queda rastro de ese feudo de carmelitas calzados. El ejército francés tomó el convento durante la guerra de la Independencia y lo convirtió en su cuartel. En 1812 las propias tropas napoleónicas lo incendiaron. Solo quedó a salvo el llamado «cuarto de los judíos», situado en la huerta, y en el que se guardaban los pasos de la procesión del Jueves Santo.” (p. 53)

Fray Luis de León, a buen seguro, participó en la consolidación intelectual de Juan de la Cruz que, en sus años de estudiante en la Universidad de Salamanca, fue testigo de los esfuerzos ímprobos por abrir los muros de contención escolásticos y tomistas. El joven carmelita fue testigo en las aulas del hondo calado del compromiso del humanismo cristiano por recuperar la Biblia en sus lenguas originales y de qué modo, en el esfuerzo por hacerlo posible, los verdaderos cristianos descubrieron y trabajaron con la Pascua judía —la liberación de Israel de la esclavitud de Egipto— para poder vivir la Pascua cristiana —la muerte y resurrección de Cristo—. Habían entendido cuáles eran sus raíces bíblicas.
La mística de san Juan es la expresión de la experiencia de ese saber. Vivió intensamente las enseñanzas y escritos de los hebraístas de la Universidad de Salamanca. Aunque no podemos detallar lo que leyó y estudió por falta de documentos, sus escritos revelan una sabiduría oculta debido a la persecución y condenada al silencio como forma de censura. Lo que ocurrió, sin embargo, es que el silencio se impuso también no solo como medio para salvar la vida o evitar el castigo, sino a causa de la encrucijada en la que se halló cualquier posicionamiento espiritual en un momento en el que, por un lado, el judaísmo era una tradición querida por los defensores de la verdad hebrea y, a su vez, era el motivo de peligrosas controversias; y, por otro, la reforma protestante avanzaba mientras el catolicismo se enfrentaba a todo ello no solo protegiéndose, sino ganando más poder a costa de crear y abatir un enemigo.” (p. 81)

«De todos los hombres que han usado la lengua española para los fines de la poesía, San Juan de la Cruz es el más grande.»
Jorge Luis Borges

El autor:Sin título
Juan de Yepes (1542-1591) nació en Fontiveros (Ávila) y estudió en el Colegio de los Jesuitas de Medina del Campo. Entre 1564 y 1568, después de haber ingresado en los carmelitas de Medina bajo el nombre de Juan de Santo María, estudió en la Universidad de Salamanca, donde coincidió con algunos de los mejores hebraístas de la época, como Gaspar de Grajal o Fray Luis de León. En 1567 fue ordenado sacerdote y ese mismo año conoce a Santa Teresa, que acaba de fundar su segundo convento de descalzas y proyecta reformar también a los frailes. Santa Teresa convence a fray Juan de que colabore con ella en la reforma espiritual del Carmelo. Entre 1568 y 1577, fray Juan ayuda a fundar varios conventos de la rama masculina de la nueva orden en Duruelo, Pastrana, Alcalá y Segovia, llegando a ser Rector de Alcalá, ya con el nombre de fray Juan de la Cruz. En 1577, debido a las tensiones que había originado la Reforma, fray Juan es apresado por los Calzados y encerrado en una diminuta y mísera celda de Toledo. A pesar de las penurias, el poeta encontró fuerzas para componer las primeras estrofas del Cántico espiritual, que canta de rodillas y a gritos en la soledad de su prisión. Después de fugarse con mucho ingenio, fray Juan de la Cruz prosigue con su labor reformadora, fundando en Baeza, Málaga y Córdoba. Entre 1582 y 1587, termina el Cántico y escribe los tratados Subida del Monte Carmelo, Noche oscura –el poema del mismo título lo había compuesto probablemente en 1579– y la Llama de amor viva. Hasta 1585 fue prior de Granada y luego vicario provincial de Andalucía. Las disensiones en el seno de la Reforma acabaron por condenarle, sin embargo. En un principio se le quiso desterrar en México, luego se instigó contra él una investigación difamatoria sobre su moral y finalmente, en 1591, es enviado a La Peñuela, en Jaén, donde, enfermo de septicemia, muere el 14 de diciembre, a medianoche, después de haber pedido que le leyeran una última vez el Cantar de los cantares, su poema bíblico predilecto, a cuya interpretación había dedicado toda su vida. Fray Juan de la Cruz fue canonizado por Benedicto XIII en 1726.

La editora:Lola Josa
Doctora en filología hispánica y profesora de la Universidad de Barcelona, Lola Josa investiga sobre Literatura de la Edad de Oro. Especialista en teatro clásico y poesía barroca, sus estudios están centrados en las relaciones entre el lenguaje poético y el musical, así como en las imbricaciones poético-musicales en otras manifestaciones artísticas como el teatro. Junto a Mariano Lambea, ha fijado una metodología interdisciplinaria para el estudio y la edición del repertorio lírico de la Edad de Oro que le ha permitido ser la responsable de la edición crítica y del estudio interdisciplinario del Libro de Tonos Humanos (6 vols.), del Cancionero Poético-Musical Hispánico de Lisboa (3 vols.) y del Manojuelo Poético-Musical de Nueva York, así como de varios trabajos sobre poesía, música y teatro publicados en diferentes revistas y obras misceláneas, y de otros cancioneros inéditos en los que trabaja actualmente. Miembro de las más prestigiosas asociaciones de hispanistas, ha expuesto su metodología en diversos congresos, simposios y jornadas nacionales e internacionales. Asimismo, es la secretaria de la colección bibliográfica del CSIC «Cancioneros Musicales de Poetas del Siglo de Oro» y de Música Poética, la colección discográfica de música antigua del CSIC que ha sido galardonada con diferentes premios y reconocimientos internacionales. A su vez, es la directora del portal temático Literatura y Música de la Biblioteca Virtual «Miguel de Cervantes». En los últimos años se ha dedicado a estudiar la obra de San Juan de la Cruz en relación al misticismo hebreo.

El libro:
Cántico espiritual ha sido publicado por la Editorial Lumen en su Colección Poesía. Edición y estudio de Lola Josa y presentación de Andreu Jaume. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 368 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo de un programa mítico de TVE como fue «La tabla redonda» dirigido por Francisco de Oleza. Este capítulo está dedicado a San Juan de la Cruz.

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Para saber más:
San Juan de la Cruz en Wikipedia.
San Juan de la Cruz en Cervantesvirtual.

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Archivado bajo Historia, Literatura, Literatura. Poesía

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