“Sed”, de Marie-Claire Blais

«Sed es un monumental fresco humano que concentra en tres días y tres noches la belleza y la injusticia del mundo. Un tour de force, de una autora comparada con Virginia Woolf, William Faulkner, Dante o Shakespeare.»

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Cubierta de 'Sed'

Cubierta de: ‘Sed’

Marie-Claire Blais es el secreto que la literatura canadiense se ha cansado de guardar. Ha llegado el momento de que todo el mundo conozca a una de las escritoras más respetadas por la crítica francófona, motivo por el cual se ha lanzado una campaña internacional para que su narrativa llegue a los auténticos amantes de la literatura. En Alemania
será publicada por Suhrkamp, que la ha incluido directamente en la Biblioteca de Grandes Autores.
Marie-Claire Blais es una de esos nombres que aparecen frecuentemente en las listas de candidaturas al Premio Nobel y que, sin embargo, la gente todavía no identifica con ninguna obra en concreto. Y si no lo hace es, principalmente, por un motivo: proviene de un país de habla mayoritariamente inglesa pero ella escribe en francés. Efectivamente, Blais nació en Quebec y ha mantenido su idioma natal aun cuando actualmente reside en Estados Unidos. Esto ha hecho que las campañas de márquetin para promover su obra no hayan sido tan eficaces como las que han beneficiado a otras autoras de su misma edad y nacionalidad, como por ejemplo Margaret Atwood, una escritora que, sin embargo, ha defendido con uñas y dientes la obra de su compañera. De hecho, cuando a los diecinueve años leyó a su colega, pensó que ella misma había llegado tarde a la literatura. Marie-Claire Blais se le había adelantado.

La primera novela que Literatura Random House lleva a las librerías españolas es Sed, título que mereció el Governor General’s Award for French Fiction en 1995 y que fue el pistoletazo de salida para una decalogía que la autora escribió
durante dos décadas y que cerró en 2018 con la publicación de Une réunión près de la mer. Estos diez libros pretenden capturar la esencia de nuestros tiempos a través de una enorme cantidad de personajes que saltan de unas novelas a otras y que, de alguna manera, son un muestrario de las miserias –y también de las grandezas– que nos definen como seres humanos.

«(…) el alma humana está cargada de una eternidad de penas pero no por ello deja de seguir viviendo, en el olvido, el placer, la despreocupación (…).»

La historia de Sed transcurre durante tres días de diciembre de 1999, poco antes de fin de año y durante una fiesta en honor al nacimiento de un niño. Renata Nymans se ha instalado en una isla innombrada del Golfo de México –que algunos críticos identifican con Key West, donde la autora vive en la actualidad– para recuperarse de una intervención quirúrgica. Le acaban de extirpar un tumor maligno y ha decidido pasar la convalecencia en esa isla. Sin embargo, la proximidad de la muerte ha hecho que algo cambie en Renata y que se cuestione todo aquello que antes le parecía normal: su marido, que ahora le parece un juez demasiado estricto; su familia, que de pronto se le antoja acomodada e indiferente a las injusticias del mundo; sus amigos, en quienes detecta la misma decadencia que en ella misma… Además, Renata ha llevado una vida marcada por el cumplimiento de las normas sociales y ahora, cuando ha visto la proximidad de la hora final, ha decidido que no quiere seguir por ese camino. Y es que «solo era el principio de la convalecencia y ya renacía de otra manera».

Renata se ha cansado de vivir en una burbuja de privilegios y, por primera vez en su vida, observa con detenimiento el mundo que le rodea. Y descubre dolor, tristeza, crueldad, pobreza, racismo, machismo y un sinfín de tragedias cotidianas que le hacen comprender que ha llegado la hora de cambiar su relación con la vida. Ahora quiere vivir de un modo arriesgado, lanzarse a sentir placeres, moverse sin el corsé de las normas sociales. En definitiva, Renata tiene sed. Sed de vida.

«(…) esa sed temblorosa era propia de ella, de Renata, y todo parecía oscuro, ingobernable, cuando ella sabía que podía morir (…).»

Pero Renata no es la única protagonista de esta novela. En realidad, su protagonismo discurre en paralelo al de muchos otros personajes cuyas tribulaciones convierten Sed en una narración extraordinaria. A lo largo de esta novela coral, el lector tropezará con más de una cincuentena de personajes cuyas vidas están de un modo u otro entrelazadas:
artistas, jueces, activistas, drag queens, pastores, enfermos de sida, refugiados, violadores, delincuentes, niños y así todo un ejército de seres humanos que, principalmente, reflexionan sobre la enfermedad, la vejez y la muerte, y que rememoran constantemente tanto su pasado personal como familiar, evocando en numerosas ocasiones la historia reciente de aquella Europa de la que muchos emigraron.

Pero, al margen de la temática, otra de las características de Marie-Clarie Blais es el estilo con el que escribe este fresco humano atravesado por el sufrimiento. Nos encontramos ante una prosa torrencial, arremolinada y barroca que en ocasiones parece una letanía que anticipa el apocalipsis que se nos viene encima. La autora sigue la técnica del flujo de consciencia pero desde la perspectiva de un narrador omnisciente, lo cual le permite saltar de un personaje a otro casi sin cambiar de frase. Efectivamente, la autora alterna escenarios de un modo aparentemente aleatorio y muchas veces el lector sólo percibe dicho cambio por la presencia de un punto y seguido. El resto del texto son frases tan largas que devoran páginas enteras, lo cual convierte la lectura de esta novela en un ejercicio exigente, no apto para cualquier lector. Y, sin embargo, ha sido precisamente esa complejidad la que ha conseguido que la crítica se doblegue y muestre todo su respeto hacia una autora fundamental para entender el siglo XXI.

Marie-Claire Blais

Marie-Claire Blais

¿QUIÉN ES MARIE-CLAIRE BLAIS?
Marie-Claire Blais nació en 1939 en Quebec, concretamente en Limoilou, un barrio de clase obrera en el que se crio junto a sus cinco hermanos pequeños. A los quince años abandonó su casa para ganarse la vida por sí misma y, sobre todo, para dedicarse a la literatura. Y realmente empezó a publicar pronto. A los veinte años (1959) entregó su primera
novela, La Belle Bête, en el que hacía un retrato de naturaleza gótica sobre una niña abandonada y una madre obsesionada con su hijo discapacitado. Así pues, ya en aquel entonces la autora mostró su interés por las dinámicas familiares negativas, así como por la idea de que toda belleza es falsa y de que la única verdad es el sufrimiento. Posteriormente, su coetánea Margaret Atwood destacó lo mucho que le había impresionado esa novela, sobre todo por el grado de violencia que contenía y por la intensidad alucinatoria de la escritura. «Yo también tenía diecinueve años y hizo que me sintiera una escritora tardía», dijo sobre dicho libro.
Las primeras obras de Marie-Claire Blais exploran el dolor que sufren los niños criados en familias desestructuradas. La crítica destacó desde un principio que en estas novelas la autora ya hacía gala de un estilo cercano a Breton, Dostoyevski o Gide. De hecho, la calidad de la autora impresionó tanto a los intelectuales de la época que el crítico literario Edmund Wilson aseguró que su escritura era «un género en sí misma» y llegó a insinuar que Blais podía ser un genio. Además, Wilson se sintió en la obligación de promover a esa joven escritora, por lo que le ayudó a conseguir la beca Guggenheim, gracia a la cual la autora pudo instalarse en Massachussetts en 1963. En Estados Unidos continuó
escribiendo y publicando, hasta que publicó Una Saison dans la Vie d’Emmanuel, una historia teñida de oscuridad sobre una familia francocanadiense. Esta novela la situó entre las grandes de la literatura quebequesa.

Durante los siguientes cincuenta años, Blais publicó más de cuarenta obras de ficción, no ficción, poesía y dramaturgia, obteniendo los más importantes galardones de la literatura francófona. La crítica se refirió a ella como la heredera natural de Virginia Woolf y en los círculos literarios de lengua francesa se la incluyó en el canon. Además, fue varias veces propuesta como candidata al Premio Nobel.
Tras una breve estancia en Francia, regresó a Quebec a mediados de los 70, época en la que su literatura adquirió un tono más intimista. Con todo, a finales de los 80 se mudó a Key West, donde se instaló definitivamente y donde escribió algunos libros de no ficción, entre ellos un alegato contra el autoritarismo de Donal Trump. Y fue también allí
donde, en 1995, inició una decalogía cuyo primer título fue Sed.

LA DECALOGÍA.
Marie-Claire Blais empezó a escribir esta decalogía en 1995 y la terminó en 2018, cuando publicó Une réunión près de la mer. Toda la serie es un muestrario de los sentimientos que dominan al ser humano en este nuevo milenio y, de alguna forma, un intento por explicar nuestra época a través de un conjunto nada esquemático de personajes. Antes de Sed, la obra de Blais tendía a mostrar el mundo, pero la publicación de esta novela marcó un punto de inflexión hacia la exploración de la psique, así como del sufrimiento que todos arrastramos en la vida.
Además, desde un principio la autora hizo gala de un estilo innovador que la crítica consideró a caballo entre el tono modernista de la Virginia Woolf de Las olas, la evocación de los recuerdos de Marcel Proust y el uso de la polifonía en William Faulkner. Efectivamente, en toda la serie la autora evita el punto de vista fijo que domina la ficción contemporánea y opta por un enfoque comunitario de la narración, así como por un manejo subjetivo del tiempo y espacio. Todo esto hace que el lector tenga la sensación de ser arrastrado por un torrente de lenguaje en el que los sentimientos tienen más fuerza que las imágenes.
Todas las novelas de la decalogía transcurren en pocos días y, sin embargo, están escritas con un diluvio de palabras que alcanzan las doscientas páginas, cuando no más. Además de explicar la vida de algunos protagonistas, la autora muestra las de otros tantos personajes que pueden clasificarse en dos grandes grupos: ricos/privilegiados (médicos, jueces, sacerdotes…) y pobres/marginados (artistas, drag Queens, traficantes…). La suma de todos estos individuos conforma una narración comunitaria dominada por los saltos constantes en el espacio y el tiempo. Además, las diez novelas están entrelazadas unas con otras a través de los personajes, aun cuando pueden ser leías de un modo independiente.

“Con una prosa torrencial y evocadora, Marie-Claire Blais captura la esencia de nuestros tiempos en la primera entrega de un ciclo de diez novelas escrito a lo largo de dos décadas, un hito en la obra de una autora nominada al Nobel y considerada una de las voces clave de la literatura francófona.”

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

El libro:
Sed (título original: Soifs, 1995) ha sido publicado por la Editorial Literatura Random House en su Colección Literatura RH. Traducción de María Lidia Vázquez Jiménez. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 320 páginas.

Como complemento pongo un vídeo realizado por Radio-Canadá con una entrevista a Marie-Claire Blais.

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Para saber más:
Marie-Claire Blais en Wikipedia.

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Archivado bajo Literatura, Literatura, Narrativa

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