Archivo diario: 23 noviembre, 2020

“Todos nosotros”, de Javier Menéndez Flores

«…Y fue la angustia lo que hizo que en aquel momento, por primera vez, sintiera algo que le provocó un profundo asco. Porque se sorprendió deseando que el monstruo apareciera. Que llegase, por Dios, cuanto antes, de tal forma que su persona, también por primera vez, estaba asociada a la salvación y no a la condena…»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Cubierta de 'Todos nosotros'

Cubierta de: ‘Todos nosotros’

El veterano escritor, especializado en periodismo cultural, Javier Menéndez Flores acaba de publicar su último libro, Todos nosotros, en Editorial Planeta. Un thriller negro, muy negro que habla de Madrid… un maravilloso y enigmático Madrid con sus luces y sombras; con su movida y “antros” de moda donde los jóvenes beben y bailan de manera frenética y oscura; y con el Templo de Debod y su mirador, en el Parque del Oeste, que asombra y deleita cuando cae la tarde y atisbas la imagen iluminada de El Palacio Real junto a la Catedra de la Almudena y a pocos metros, erguida, la Real Basílica de San Francisco el Grande y la iglesia de San Andrés. Ciudad de contrastes, como refleja la novela, y una historia en contrapunto con dos momentos históricos importantes para la vida del país.

Como dice el autor en una entrevista en Todoliteratura, esta obra tiene los ingredientes de una novela negra clásica: ritmo, misterio, suspense, investigación policial, diálogos ágiles… Pero es mucho más. Es un retrato social, perfectamente documentado, de la historia de una ciudad –de un país– que empezaba a abrir las ventanas para que entrara aire fresco tras largos años de dictadura. Los jóvenes llenan los locales de moda –las discotecas Cerebro y Joy Eslava; el mítico local de pop y rock La Vía Láctea de Velarde; el Penta de la calle de La Palma; escuchan a grupos extranjeros y a Nacha Pop y Mecano– sus padres a Cecilia, Rocío Jurado, Julio Iglesias, Perales; se tiñen el pelo de colores, llevan “chupas” de cuero; toman drogas… Son los ochenta, es la Movida y las ansias de libertad se reflejan en el comportamiento de los ciudadanos, y en el voto, que llevaría al PSOE a gobernar el país con una victoria sin precedentes. Este es el ambiente de la primera parte de la novela, donde conviven lo antiguo y lo nuevo; policías que no dudaban en utilizar la fuerza para arrancar una confesión a los detenidos, junto a jóvenes idealistas que se incorporaban al cuerpo y creían en la frágil y recién y estrenada democracia. A falta de medios técnicos, utilizaban el olfato y la intuición en las investigaciones.

El Pincel era un muchacho que conseguía ver el sol todos los días, aunque el cielo estuviese encapotado. Aunque lloviera a cántaros. Hasta los domingos por la tarde eran hermosos para él… El Pincel era un ingenuo. Un pardillo.

Han pasado los años; estamos estrenando el siglo XXI. Es 2002 y la situación en el país y en la policía ya no es la misma. Las técnicas de investigación modernas llegan al Cuerpo Nacional de Policía (CNP). Un cuerpo que atraviesa por un momento delicado de descrédito por casos muy sonados de mafia policial; la Brigada Provincial de Policía Judicial crea el primer grupo especial para la búsqueda de personas desaparecidas, dependiendo del jefe del área de Homicidios y Delitos Sexuales; los agentes se preparan en la Academia de Policía de Ávila y muchos tienen carreras universitarias; los locales de moda han cambiado y Macumba pasa a ser Space of Sound; hay afters y drogas de diseño –pirulas, pastillas de éxtasis (MDMA); GHB o éxtasis líquido; cocaína; el agua cuesta más que el alcohol para ayudar a disolver las pastillas y facilitar su absorción en el organismo–. Cambian los tiempos, pero el Mal continúa y otra vez desaparecen jóvenes sin dejar rastro… como hace veinte años; aquel caso que quedó sin resolver y dejó un regusto amargo en nuestro protagonista. Él no ha olvidado, y todo vuelve a empezar. Otra vez la intuición.

Javier Menéndez logra un perfil cercano y creíble de los personajes y es capaz de mantener la tensión durante toda la novela. El ritmo hará que no puedas dejar de leer; a pesar del desasosiego que producen las crueles torturas a las que son sometidas las chicas, quieres saberlo todo y conocer al monstruo que está detrás de las desapariciones.

¿Es posible que existan sujetos que hallen consuelo y placer en el sufrimiento de otros? La falta de contacto social, el castigo físico y psicológico, la observación de reiteradas conductas depravadas, la ausencia de modelos positivos, la carencia de amor, ¿pueden llegar a crear alteraciones patológicas severas en individuos sanos? Para bien y para mal, los comportamientos se contagian y en este libro encontramos buena prueba de ello.
“La bondad las condenaba. La bondad era su maldición, su lastre”

Documento singular de nuestra historia reciente desmitificando la Movida madrileña, novela negra con ingredientes clásicos… y homenaje a la policía vocacional, la que quiere proteger a la humanidad.

PERSONAJES:

  • Diego Álamo es inspector del Cuerpo Superior de Policía –Brigada regional de Policía Judicial–, en la sede de la Puerta del Sol. Le llaman “Pincel” por su cuidada indumentaria, alto y guapo, mide 1,80. Ojazos verdes. Demasiado guapo para ser policía. Es inteligente y cree en la cultura del esfuerzo. Con cuarenta y pocos años, se convertirá en inspector jefe, en Homicidios y cambiará de sede. Será un jefe atípico, con el pelo más largo de lo normal, y a veces barba de varios días. Ha desarrollado un “instinto” que le avisa cuando algo es importante. Es solitario y tenaz; sigue siendo educado y discreto.
  • Elena Vicuña Blanco, con 20 años, es una brillante estudiante de arquitectura; muy guapa; tiene éxito con los chicos. Jugaba a baloncesto. Es atropellada por una furgoneta cuando atraviesa, desnuda, la calle. Diez días antes habían denunciado su desaparición. Hermética para sus cosas.
  • José Carranza, subcomisario policía judicial. Tiene marcas de viruela que endurecen su rostro ancho y expresivo. Su pelazo blanco va peinado con esmero.
  • Roberto Guzmán, es inspector de primera. Tiene treinta y cinco años, pero parece mayor. No le gusta conducir. Intenta dejar de fumar no comprando y gorroneando a todo el que se deja. Su aspecto es destartalado. Policía con vicios antiguos a la hora de interrogar a los detenidos. Es el poli malo. La pareja de Diego en el trabajo.
  • Mónica, es inteligente y atractiva; de mirada desafiante, provocadora incluso. Simpática, segura de sí misma. Es una niña bien que estudia Derecho y Diego se enamoró de ella nada más verla en la facultad. Hija de un eminente abogado. Morena y delgada, ojos castaños e inteligentes… una brisa.
  • Sara Segura, alias Migala, SS y la Sorra Muy Segura, la rubia de hielo, inspectora. Es perspicaz, meticulosa y entregada. Poco sociable. Empeñada en demostrar que vale tanto como un hombre. Es de Moratalaz, hija de un electricista y una ama de casa. Se empeña en que su belleza no eclipse su talento. Ha estudiado en Colegios públicos y en la UCM. Ahora está en la Sección de delitos contra las personas de la UDEV, de la Brigada Provincial de la Policía Judicial.
  • Mateo Suarez Zúñiga es un joven inspector, rubio, atractivo. Estudioso, imaginativo y discreto. Se acaba de incorporar al grupo. Poco sociable. Estudiante sobresaliente. Su padre es dueño de una cadena de supermercados y no acepta que se hiciera policía. Estudió en colegios privados y en los veranos pasaba periodos en el extranjero. Sus modales refinados y es un tío templado.
  • Carlos Garrido es el exnovio de Elena Vicuña y trabaja en el taller de automóviles de su padre, cerca de Cuatro Caminos. Pelo corto negro, como sus ojos grandes e intensos. Atleta, tiene la belleza de un animal salvaje. Piensa que ella salió con él por saber como se sentía con alguien de distinta condición social.
  • Ángel Monzón, inspector, un policía alto, fuerte y de carácter reservado que provenía de la Brigada de Investigación Criminal.
  • Serafín Miralles Hermoso tenía una casa alquilada en Valdemorillo…
  • Don Eladio Vicuña es un hombre muy bien relacionado, delgado, con pelo abundante y castaño; ojos azules. Clasista, casado con Doña Margarita Blanco, de ojos marrones y vivos, atractiva a pesar de la edad. Son los padres de Elena.
  • Y Carmen, amiga de Mónica, rubia de ojos verdes y pechos poderosos que atraían la mirada de los hombres y que hablaba a gritos; y Raquel Sanz, íntima amiga de Elena; rubia y menuda, de contornos generosos. Facciones bonitas, ojos azules. Atractiva y desenvuelta…
  • Y Fermín Robles, el juez instructor; Carlos Ledesma, comisario; y Agustín Ramos, jefe de equipo del Grupo de Delitos contra las personas; y Javier García, inspector enjuto, nervioso y locuaz…
  • Y Patricia Feijoo Ramos, desaparecida, veintiún años, natural de Pontevedra que estudia Bellas Artes en la UCM, que continúa enamorada de su ex, Álvaro Hernández que estudia Medicina; y Ana Casado Fernández, desparecida, veintitrés años, nacida en un pueblo de Salamanca y trabaja como dependienta; y Ainhoa Rojas Martínez, desaparecida; responsable estudiante de veterinaria; y Teresa Valverde García, peluquera de veintidós años, desaparecida; y Verónica Salcedo Flores, que ni estudia ni trabaja…

Y otros muchos que están en el libro.

SINOPSIS de TODOS NOSOTROS:
Madrid, 1981. Una pareja de inspectores de policía investiga el atropello mortal de una joven completamente desnuda cuya autopsia revela unas terribles lesiones previas al accidente. Poco después, dos chicas de edades similares desaparecen. Las tres fueron vistas por última vez en locales de copas. Comenzará así una absorbente intriga criminal, que abarca dos décadas, en la que la acción y la psicología de los personajes se entrelazan con maestría. El Madrid del final de la Transición, en donde los feroces métodos franquistas seguían vivos, contrasta con el de una democracia ya asentada aunque expuesta a los peligros del mundo globalizado.

Una novela que no da tregua al lector gracias al ritmo, el suspense y la violencia, con un final épico, tan sorprendente como demoledor, que reflexiona sobre la complejidad del ser humano y sus zonas más oscuras, pero también sobre la fuerza todopoderosa del amor.

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

Javier Menéndez Flores

Javier Menéndez Flores

El autor:
Javier Menéndez Flores (Madrid, 1969) es autor de una quincena de libros. Ha publicado las novelas Los desolados, El adiós de los nuestros y, junto con el periodista Melchor Miralles, El hombre que no fui —basada en el crimen de los marqueses de Urquijo—, la cual fue finalista del Premio Rodolfo Walsh de la Semana Negra de Gijón 2018.
También ha firmado libros de entrevistas —Miénteme mientras me besas, Arte en vena—, un ensayo cinematográfico —Guapos de leyenda— y exitosas biografías de grandes figuras de la música española, entre las que cabe destacar la trilogía dedicada a Joaquín SabinaPerdonen la tristeza, En carne viva y No amanece jamás— y el único volumen autorizado sobre el grupo Extremoduro, De profundis.
Periodista cultural de larga trayectoria, ha colaborado en diversos medios. Sus artículos y entrevistas han aparecido en cabeceras como Interviú, Rolling Stone y El Mundo.

El libro:
Todos nosotros ha sido publicado por Editorial Planeta en su Colección Autores Españoles e Iberoamericanos. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 544 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que Javier Menéndez Flores habla de su libro Todos nosotros.

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Para saber más:
Javier Menéndez Flores en Wikipedia.
https://www.facebook.com/javier.menendezflores.5

https://twitter.com/javiermflores

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