Archivo diario: 13 abril, 2020

“Nunca fuimos héroes”, de Fernando Benzo

«He matado a un hombre… Matar no es fácil.
Matar entristece tanto como morir…»

MaudyReseña escrita por Maudy Ventosa.

Cubierta de 'Nunca fuimos héroes'

Cubierta de: ‘Nunca fuimos héroes’

Esa tarde tuve el enorme placer de compartir un café con Fernando Benzo, autor de Nunca fuimos héroes –publicado por Planeta-, que se dedica, en los últimos años, además de a escribir, a la gestión cultural pública, y que fue secretario de Estado de Cultura tras su paso por el Ministerio del Interior.

Cuando aludo a esta frase que aparece en su libro, me habla de una persona que perdió a toda su familia en el atentado de Hipercor, en Barcelona. De como en un primer momento, destrozado por el dolor, pensó vengarse de los que le habían arrebatado todo. Pronto acabó desechando esa idea, porque da igual lo que te hagan, tú no eres un asesino. Esa es la gran diferencia. La respuesta es muy simple, pero es muy profunda. Es incomprensible el paso emocional y el paso psicológico que hay que dar para ser capaz de matar a otro ser humano.

Fernando ha escrito una novela policíaca, porque usar la ficción me ha permitido contar mejor la realidad. No ha necesitado realizar una exhaustiva labor de documentación, porque todo lo que cuenta, lo ha vivido. Sus personajes son ficticios, pero hechos de retazos de otros que sí existieron, que conoció y que admiró, y nadie había contado aún su historia, su historia humana. Existieron muchos Gabos, muchas Catas, muchos troncos… y algún Javi.

Gabo es un poli –comisario- en segunda actividad, que en más de treinta años de profesión nunca ha disparado su arma contra nadie. Ha vivido años duros desde el día que llegó a la maravillosa ciudad de San Sebastián y se adentró en el casco antiguo. Supuso su primer bautismo de kale borroka. A partir de ahí, él solo sería un txakurra encargado de anticiparse a los valientes gudaris.  Es la época del plomo, de la barbarie, de los asesinatos –más de ochocientos cincuenta muertos, con cientos de heridos en miles de atentados-; la época del dolor sordo que atenaza las entrañas; de la sinrazón llevada a cabo por una banda de asesinos que tenían una visión distorsionada de la realidad. Ven una realidad que no existe, como explica cuando habla de las conversaciones de Argel…

Los personajes de esta historia se dividen en buenos y malos. Bien perfilados, reales y creíbles. Todos tienen luces y sombras. Los buenos no son perfectos y los malos no son psicópatas… humanizarles los hace todavía más crueles… son personas normales que asesinan, pero que también se enamoran. Es fácil odiar a los psicópatas; terrible hacerlo con los asesinos “normales”.

Esta novela es un documento excepcional de lo que supuso la lucha antiterrorista en los más de cincuenta años de terrorismo salvaje en los que la banda actuó sin piedad. Lo mejor de aquella época para el protagonista, fue sin duda su tronca Cata, sus compañeros, Javi, que adora a los Chichos y baila sin gracia, y el Dandy, todo un personaje que liga sin parar. Comparten piso, trabajo, esperanzas, miedo y técnicas para conocer los “lazos” que unen a la banda.

Fernando nos enseña la lucha desde dentro de las fuerzas armadas; desde el lado de los que se juegan la vida a diario; de los que se desesperan cuando los datos y la intuición falla y no llegan a tiempo; de los que acompañan a las viudas y a los huérfanos que aún no asimilan que su vida cambió de repente y que su marido/padre nunca volverá; y de aquellos que vivieron en el otro lado sabiendo que al mínimo error podían acabar con una bala en la cabeza y que, cuando todo pasara, no tendrían pasado porque para seguir viviendo tendrían que construirles uno nuevo… malos tiempos para enamorarse y soñar. Malos tiempos para todos. Lealtad y valentía, infiltrados las veinticuatro horas del día, con lo que eso supone, con el equilibrio mental que se necesita. Son personas que han existido, y que Fernando describe de manera magnífica.

No es un libro derrotista, dice el autor, hay heridas individuales de las víctimas del terrorismo que jamás se cerrarán y hay ciertas heridas colectivas que nos hemos zurcido… Al final han perdido, y eso no hay que olvidarlo… ahora sí es una batalla política, es otra historia, o social si quieres, pero no está muriendo gente en las calles.

Fernando siente la necesidad y la obligación de contarlo: eso ocurrió y hay que contarlo como harían en otros países, no es discutible.  

Afloran muchos sentimientos en esta novela que el autor maneja con maestría; cuando hay un atentado la sensación de culpa es tremenda; era que habían sido derrotados de nuevo, que volvían a la casilla de salida, permanentemente a la casilla de salida. La sensación de avance, las detenciones que hubiera podido haber, las operaciones llevadas a cabo… daban igual, en cuanto moría alguien… Una doble culpa, la culpa individual y la culpa colectiva. La culpa de los que viven, que queda atravesada en el corazón. La lealtad impulsa a querer ser un héroe, la culpabilidad solo puede convertirte en un cobarde o en un tarado. Es posible que la lealtad sea un sentimiento muy noble, que provoca comportamientos altruistas a la vez que renuncias… siempre por una causa. Hasta que esa lealtad comienza a ser excesiva y aparece la culpa que te obsesiona. Entonces, o te vuelves un tarado o te vuelves un loco. Y quedan aún los sentimientos que provoca la fe ciega, que puede convertirse en los más peligrosos, porque pierden la razón. Los terroristas son pura fe, no lealtad.

Fueron miles los destinados a acabar con el terror; muchos no volvieron, y los que lo hicieron no pudieron desprenderse nunca más de la mochila que colgaba de su espalda y que arrastrarían toda su vida. Iba llena de pesadillas, dolor, ansiedad, miedo, impotencia, sueños truncados… estaban heridos. Fernando es positivo, por eso muestra también historias que acaban bien, mi idea era coger un grupo de personajes que reflejara las distintas opciones; porque sí, hay gente que se recupera perfectamente y que se siente muy orgullosos de lo que ha hecho. Hay gente que ha seguido con su vida con total normalidad, lo que no quiere decir que no tenga cicatrices.

Gabo también lleva su mochila. Y dentro cabe un hombre al que no ha olvidado y es su obsesión. Ahora vuelve, pero él ya no es comisario, su vida consiste en engañar a la soledad, en olvidar los recuerdos, en el amor tardío que le brinda Dolores cuando recoge el bar. Se repite que ya no es policía, pero ¿será capaz de no ir tras él?. Ahora tiene quién le coja la mano, en silencio.

Policía y Guardia Civil, relación tormentosa y un objetivo común. Hermanos mal avenidos que se miran con recelo por ver quién se lleva las medallas y el presupuesto… ¡es que eso es un clásico!

A Fernando le encantaría que su libro lo leyeran los jóvenes, porque los mayores conocemos la historia, tenemos nuestros recuerdos hechos. Le aterra la encuesta realizada con universitarios vascos, en la que el 47% no sabía quién era Miguel Ángel Blanco. La sociedad que olvida puede volver a cometer los mismos errores.

A los que lo vivieron y a toda esa gente que no conoce la historia, les invito a llegar al final del libro. Aprenderán que, algo así, no debiera haber pasado nunca.

PERSONAJES:

  • Gabo ha sido policía muchos años, pero nunca ha disparado su arma reglamentaria. Hijo de un sargento de la Policía Armada, entró en la policía por lealtad, para redimir los pecados de su padre… Dicen de Gabo que es el mejor policía de antiterrorismo que han conocido. Es una leyenda para los jóvenes. Pero la culpa le impidió disfrutar del amor…
  • Cata es la tronca de Gabo. Extremeña.  Realiza su trabajo sin estridencias, con precisión. Comparte la casa con tres hombres y se ha hecho con el mando. Su voz es dulce y suave, no se altera; siempre voluntaria a cualquier trabajo. Rigurosa y de fiar.
  • Javi es chistoso, gaditano. Excesivo. Fuma maría. Veintiséis años y mal beber. Amigo íntimo y tronco de El Dandy.
  • El Dandy tiene aspecto de galán y las chicas se lo rifan. Viste como un aristócrata y se peina con raya a un lado. Elegante, reflexivo y meticuloso en el trabajo. Ingenioso y con un humor muy fino. Es policía por vocación. Asume el liderazgo del los cuatro que viven en el mismo piso. Mantenía la distancia emocional suficiente con los malos para poder sobrevivir. Inteligente y exquisito.
  • Marina tiene una sonrisa que desarma, una mirada con chispas y una risa contagiosa. Veinticinco años. Valiente como nadie, y leal. Tiene una inocencia radiante y un coraje sin límites. Y sobre todo, lealtad.
  • Dolores regenta un bar. Quedó viuda de un marido con la mano larga que murió de un cáncer de páncreas. Superviviente. Es guapa, pero no saca partido a su belleza. Tranquila, sabe escuchar y siempre está. Muy prudente. Buena observadora. Su relación se basa en pocas palabras, afectos medidos y ningún derroche efusivo. Sin reproches. Dolores es la calma, es volver a casa.
  • Estela Domínguez, inspectora en la Comisaría General de Policía Judicial, en Estupefacientes. Menuda y recia. Separada y con una hija pequeña. Guapa y seria. Cree en la ley pero al trabajar con Gabo ha incumplido todo tipo de normas y se ha saltado todos sus principios de policía. A veces deja traslucir algo de ternura, pero vuelve pronto a mostrarse como la inspectora dura que tiene que ser.
  • Sixto Aldama ahora es el jefazo, desde que se quitó de en medio a Pazos de la Brigada Central de Información.
  • Gorka Landaberría, Harri jugaba a la pelota con su hermano y salía a ligar chicas a las manifas de fin de semana. Fue una novia mugalari quien lo introdujo en la banda.
  • Toni Pazos era el jefe de grupo en la Brigada. Era el mejor de todos hasta que lo quitaron de enmedio.

Y el coronel Varela; Mario Claudio Vargas Izquierdo, ‘El Emperador’, que controla la mayor parte de la droga que entra de Colombia; y José Alameda González, ‘Javad al Abujamal’: el ‘Sultán’; y Youssef Debdaalkier… y muchos más que tendrás que descubrir.

SINOPSIS  de Nunca fuimos héroes:
Gabo es un comisario de policía retirado que ha dedicado toda su carrera a la lucha contra el terrorismo. Harri es un terrorista que ha pasado los últimos veinte años en Colombia tras conseguir escapar de numerosos intentos de captura.
Cuando los servicios de inteligencia españoles descubren que Harri ha vuelto a Madrid, el comisario general de Información le pide a su antiguo amigo y subordinado, Gabo, que averigüe extraoficialmente el motivo de su regreso. Aunque se había prometido mantenerse alejado de su antigua vida, la vieja fijación por detener a Harri y saldar cuentas pendientes arrastra a Gabo a iniciar una investigación en la que se cruzará con las redes internacionales de narcotráfico, el crimen organizado, el yihadismo y el oscuro mundo de los confidentes.
El policía, atrapado en una vigilancia obsesiva, establecerá una perturbadora relación personal con el terrorista que le hará revivir un pasado que ha luchado por olvidar. Las viejas heridas se reabrirán. La frustración de los atentados, la tensión de las operaciones, los compañeros que quedaron en el camino, los años de la guerra sucia y una historia de amor nunca olvidada regresarán a su memoria.
Una joven inspectora de Estupefacientes, Estela, ayudará a Gabo en su búsqueda, conscientes de que se les está agotando el tiempo para impedir que Harri cometa un nuevo crimen.

Nunca fuimos héroes es una apasionante novela policíaca de ritmo e intriga creciente, un emocionante recorrido por nuestro pasado más doloroso y una reflexión profunda y conmovedora de los últimos cuarenta años de la historia de España.

Lee y disfruta de las primeras páginas de la novela.

Fernando Benzo con Maudy Ventosa

Fernando Benzo con Maudy Ventosa

El autor:
Fernando Benzo (Madrid, 1965). Desde que a los 23 años publicara Los años felices (Premio Castilla-La Mancha), no ha dejado de escribir. Durante algunos años se centró en el relato. Tras recibir numerosos premios, sus principales cuentos quedaron reunidos en el libro Diez cuentos tristes. Regresó a la novela con Mary Lou y la vida cómoda (Premio Kutxa – Ciudad de Irún) y desde entonces ha publicado La traición de las sirenas, Después de la lluvia (Premio Ciudad de Majadahonda), Los náufragos de la Plaza Mayor, Nunca repetiré tu nombre y Las cenizas de la inocencia. En los últimos años se ha dedicado a la gestión cultural y ha sido subsecretario de Educación, Cultura y Deporte y secretario de Estado de Cultura. Nunca fuimos héroes fusiona su pasión por la novela policíaca con sus experiencias y conocimientos de la lucha antiterrorista, en una mezcla inseparable de ficción y realidad.

El libro:
Nunca fuimos héroes ha sido publicado por la Editorial Planeta en su Colección Autores Españoles e Iberoamericanos. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 412 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que Fernando Benzo nos habla de su libro Nunca fuimos héroes.

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Para saber más:
https://twitter.com/fernando_benzo

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