“De la melancolía”, de Espido Freire

«Empezó la melancolía, no de pronto, como imaginaba yo, sino como un rumor muy lejano, nada claro. Un eco de algo que apenas se adivina tras la puerta cerrada.»   [Pág. 18]
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Cubierta de 'De la melancolía'

Cubierta de: ‘De la melancolía’

En esta historia se relatan las heridas que dejó la crisis, económica y personal; las formas de sobrevivir y cómo, ante todo, se impone la fuerza del ser humano. Pero también esta novela nos enseña que se puede volver a empezar y hacerlo con unos compañeros de viaje inesperados. Porque la vida tiene el maravilloso don de sorprendernos.
Otra de las lecciones de esta maravillosa novela es que que el amor, en todas sus formas, puede salvarnos de muchas cosas ofreciéndonos nuevas oportunidades. La melancolía marca el inicio y el final de esta novela intimista, que ahonda en las emociones de sus personajes, pero también en nuestra capacidad de superar las frustraciones y de devolvernos, casi sin darnos cuenta, la ilusión por vivir.

Con esta nueva obra, Espido Freire demuestra una vez más su dominio a la hora de indagar en la psicología de los personajes y en recrear un estilo narrativo tan sugerente como rico en referencias culturales y figuras literarias. Como en otras ocasiones, este libro también es fruto de una documentación exhaustiva –cuando se habla de los españoles exiliados– que la autora logra plasmar a lo largo todas sus páginas con un ritmo que hace crecer la atención del lector hasta el final.
Elena es la protagonista de esta historia narrada por ella misma. Lo conocemos todo gracias a su personaje y a su visión del mundo, un lugar que se tambalea en todos los aspectos. La novela, situada en Madrid, arranca desde un abandono premonitorio. Elena y Sergio forman una pareja unida, en apariencia, pero instalada, como tantas otras, en una relación acomodada. La imposibilidad de ser padres –los diversos tratamientos de fertilidad han sido un fracaso– hace aflorar la crisis amorosa que en realidad experimentan. Pese a ello, siguen adelante y se plantean la adopción. Elena, que ha perdido a sus dos padres mayores, cuenta con la herencia familiar pero también verá cómo ella se convierte en otra víctima más de la recesión económica. Pero el matrimonio aguarda la llegada de una niña como un bálsamo que finalmente les es negado y dinamita su relación. Tras 20 años de convivencia, Sergio decide abandonarla y Elena cae en una profunda depresión. Ella tendrá que salir adelante sola, en el paro, sin apenas ahorros y viviendo en un piso vacío y enorme.
Pasa el tiempo y Elena acude a la inesperada llamada de Eduardo, un pariente lejano desconocido. Ambos tienen en común al tío abuelo Lázaro, que vive en París y estaba casado con la tía Amalia. El hombre le propone acoger al tío abuelo Lázaro, que vive en París y que tiene que ser operado. Pero Elena apenas lo ha tratado y no guarda buen recuerdo de él después de visitar, hace años y antes de que muriese, a su tía enferma. Aún así, Elena accede. Lázaro ocupa una de las habitaciones libres del piso que la protagonista espera vender, algún día, con Sergio. Pero el nuevo inquilino no solo llenará el espacio de su cuarto, también irá colmando la existencia de Elena. Entre ambos surge el cariño y empieza a forjarse una amistad entre cuidados, encontronazos cotidianos y charlas sobre el pasado y los problemas del presente. Lázaro, que supera la operación de cadera con un susto que lo lleva al borde de la muerte, narra con frecuencia cómo fue su exilio y el profundo amor que sentía por Amalia.

Elena no solo acoge en su casa a Lázaro, sino que, como tiene que alquilarla para sobrevivir, también otros personajes llegan a su piso con su visión sobre cómo vivir la melancolía o cómo huir de la tristeza: Sonsoles, una mujer mayor que debe vender su casa, llena de libros y de recuerdos; Vanesa, una joven de treinta años que trabajó en el archivo con Elena y se niega a crecer, porque el mundo de los adultos le resulta terrorífico; Teresa, que le consigue una gatita a Lázaro y que aporta serenidad y alivio a los demás. En paralelo, la vida con Lázaro también conlleva síntomas de recuperación: Elena vuelve a maquillarse, a moverse con mayor seguridad e incluso a poder soportar la aparición de fantasmas del pasado, como Cristian, un amigo que defraudó a su círculo de amistades con sus triquiñuelas financieras.

La mujer que narra esta historia reúne el valor suficiente para enfrentarse a Sergio. Sabedora de que su exmarido gestionó su patrimonio hasta arruinarla, ella decide oponerse a la venta de la casa. Ese lugar lo seguirá ocupando junto a su familia elegida, en la que Eduardo empezará a tener un protagonismo especial. El sobrino de Lázaro se declara a Elena en la azotea del Círculo de Bellas Artes de Madrid, un lugar al que acuden con el anciano, promotor desde el principio del romance entre sus dos sobrinos. Al final de esta historia, Elena descubrirá que Lázaro no es exactamente tal y como cuenta en sus sentidos monólogos. Encontrar la carta de una amante de su tío le causa un shock. Sin embargo, la mujer también entenderá, una vez superado el disgusto, que las fantasías de un anciano de noventa años le han ayudado a dejar atrás el tiempo de melancolía.
La novela concluye con la narración de una Elena serena y reconfortada, que ha dado el paso hacia ilusiones renovadas, como la que supone retomar los papeles de adopción con Eduardo.

“Supe entonces que ya nunca estaría sola, nunca, con la misma certeza y seguridad con la que recordaba los hechos más relevantes de mi vida, como si hubiera ocurrido ya y mi pensamiento regresara una vez más a un lugar conocido y mil veces encontrado.”

Lee y disfruta de las primeras páginas de la novela.

Espido Freire

Espido Freire

La autora:
María Laura Espido Freire (Bilbao, 1974) debutó como escritora con Irlanda (1998), novela que recibió una espléndida acogida por la crítica y fue galardonada con el Premio Millepage, otorgado por los libreros franceses a la novela revelación extranjera. En 1999 apareció Donde siempre es octubre y seis meses más tarde se convertía en la ganadora más joven del Premio Planeta con su obra Melocotones helados (1999). Otras novelas suyas son Diabulus in musica (2001), Nos espera la noche (2003) Soria Moria (ganadora del Premio Ateneo de Sevilla 2007), La diosa del pubis azul (2005) y La Flor del Norte (2011). Con Llamadme Alejandra (Planeta) ganó el premio Azorín 2017. Es autora, además, de colecciones de cuentos, varias novelas juveniles y libros de poemas. La crítica la ha reconocido como una de las voces más interesantes de la narrativa española. En Ariel ha publicado los ensayos Mileuristas I y Mileuristas IIPrimer amor,Los malos del cuentoQuería Volar y Para vos nací.

El libro:
De la melancolía ha sido publicado por la Editorial Planeta en su Colección Autores Españoles e Iberoamericanos. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 256 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que Espido Freire nos habla de su novela De la melancolía.

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Para saber más:
https://espidofreire.com/
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Instagram: Espido Freire
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Archivado bajo Literatura, Literatura, Narrativa

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