Archivo mensual: agosto 2017

“La parte escondida del iceberg”, de Màxim Huerta

«La más íntima novela de Máxim Huerta
.

«Los hilos visibles de un títere son de fiar,
los invisibles de la vida nos inquietan porque
no sabemos quién los maneja.»

Cubierta de La parte escondida del iceberg

Cubierta de: ‘La parte escondida del iceberg’

«Tenía un amor y ya no lo tengo», nos explica Màxim, narrador y protagonista de La parte escondida del iceberg. Se acaba de mudar a París para escribir una novela que se le resiste e intenta recomponer su vida tras una ruptura sentimental. Sin embargo, el recuerdo del amor acecha en las plazas, las calles y los cafés, se aferra a todas partes y se niega a abandonar la ciudad por la que pasearon.
La escritura surge entonces como una forma de memoria y, también, como un modo de combatir el dolor. En su caso, la creación literaria le sirve para purgar los pecados –reales e imaginados– y por eso, paradójicamente, a medida que (le) escribe, su presencia va diluyéndose.
Mientras nos narra su presente, Màxim reflexiona sobre el pasado: la familia, la memoria y la construcción de la propia vida a partir de los recuerdos que conservamos y los que manipulamos. Y paseamos con él por París, una ciudad que no se acaba nunca y que nos describe con el detalle del amante, una completa geografía de sus lugares favoritos y su capacidad emocional.

«En mi cerebro apareció París. No el París de las postales,
apareció el París que visitamos juntos y que se quedó
en la parte escondida del iceberg a falta de fotos.»

En La parte escondida del iceberg, Màxim Huerta realiza un original ejercicio narrativo. Nos propone una novela autobiográfica o, mejor aún, una autoficción, según la definición hecha, en 1977, por Serge Doubrovsky, escritor y crítico literario francés nacido en el noveno distrito –arrondissement– de París, en el que –¿por casualidad?– vive el protagonista/narrador durante una buena parte del relato. Desde su/nuestro presente, Màxim escribe a su amor perdido y se lo cuenta al lector.
Marcado por la historia real de Jill Price, una mujer con una memoria autobiográfica fotográfica –«no goza de la paz que da el olvido»–, y siguiendo los pasos de Hemingway por París, Màxim conjura sus fantasmas e invoca a los personajes que admira y que recorrieron las calles que él pisa ahora.

La noche que Màxim conoció a su amor, supo que, tarde o temprano tendría que olvidarlo. Poseía esa belleza joven y el físico rotundo que provoca unos segundos de silencio cuando entra en cualquier lugar. Además, quería abrirse camino en el mundo de la moda y de la interpretación. Así que siempre le quedó la duda de por qué una persona así se unió a un hombre como él. Los celos –sus celos–aparecieron con destructiva regularidad.
En el presente, los episodios del pasado reaparecen en un doloroso ejercicio de memoria. «No goza de la paz que da el olvido», nos dice de Jill Price, una mujer con memoria fotográfica que le sirve para hilar los pensamientos sobre lo que sucedió en su relación: ¿quién empezó a distanciarse de quién?
Los recuerdos del viaje que realizaron juntos a París –en el gélido mes de enero de 2007– se inmiscuyen en este nuevo periodo de su vida en el que se ha mudado a la capital francesa para escribir una novela que se le resiste. Tiene ya todas las notas para empezar a componer la trama; ha organizado también los personajes, las ciudades y el desarrollo final de la historia de un joven aprendiz del taller de Gepetto, hacedor de marionetas. Pinocho es su cuento favorito y pretende recrearlo en otro relato con los mismos mimbres.
Sin embargo, la certidumbre de la presencia de su antigua pareja en París –«según Google Maps estás a unos kilómetros de mí»– lo lleva a abandonar al hacedor de marionetas y lo sumerge en otra novela, «una novela voluntaria», mientras vuelve una y otra vez a aquel mes de enero de 2007. París le dio la medida de sus diferencias: «Yo disfruto del paseo, tú buscas llegar a un lugar».

El relato de ese amor y de la posterior ruptura no es lineal. Se intercala con otros pensamientos, con otras reflexiones sobre distintos episodios de la vida del autor/narrador/protagonista.
Màxim nos habla de su infancia y juventud. De la relación con su madre, Clara, «una mujer que ha vivido pendiente de los demás y poco de ella misma». Con ella paseó por París; recuerda, en especial, el momento en el que, sentados en la terraza de Chez Francis, en la place de l’Alma, miraban la vida, observando a la gente, curando heridas viejas, en paz, calmados, tranquilos, «en ese infinito que se crea a veces entre dos personas, amordazadas por la felicidad del no pasa nada por fin. Queriéndose».
Conocemos también la historia de sus abuelos maternos –«la genética Hernández»–. La abuela Irene soñó con escribir y anotó su vida en unas libretas que su hija todavía conserva. El abuelo Victoriano era transportista y, desde Utiel, recorría las aldeas abasteciendo de comida a los ultramarinos rurales.

En el presente –el presente del narrador y del lector–, Màxim nos explica su estancia en París. Nos habla de sus recorridos por la ciudad, siguiendo los pasos del Hemingway de París era una fiestaA Moveable Feast– o, mejor dicho, los pasos de Vila-Matas tras las huellas de Hemingway. Nos invita a entrar en cafés y restaurantes emblemáticos, nos lleva a la librería Shakespeare and Company y recupera escenarios y personajes de Una tienda en París (2012).
Mientras asistimos a los progresos de la nueva novela, con reflexiones sobre la escritura, conocemos a Manu, un amigo en cuyo piso se aloja un tiempo, y a varias mujeres muy especiales. Lo dejamos ahí, el autor se reserva el derecho a no explicarnos todo.

Lee y disfruta de un fragmento del libro.

Maxím Huertas

Maxím Huerta

El autor:
Màxim Huerta Hernández (Utiel, Valencia, 26 de enero de 1971) es escritor y periodista. Premio Primavera de Novela 2014 con La noche soñada. Se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad San Pablo-CEU, de Valencia, y obtuvo un Master en Diseño Gráfico e Ilustración Editorial por el Instituto Europeo de Diseño, de Madrid.
Se inició periodísticamente en los micrófonos de Radio 5, de Radio Nacional de España, en Utiel y Radio Buñol. Trabajó en prensa comarcal y fue jefe de política en el periódico Valencia 7 Días y colaborador del diario Las Provincias, en Valencia. En 1997 se incorporó a Canal 9, donde trabajó como redactor, enviado especial, editor y presentador de informativos.
En 1999 pasó a formar parte de Telecinco; primero en la Comunidad Valenciana y, más adelante, en la redacción central de informativos. En enero de 2005 entró en el magazine matinal El Programa de AR como copresentador. Ha permanecido en él once años, en los que, entre otras cosas, ha moderado debates políticos y sociales y ha sido enviado especial a eventos importantes.
Además, Màxim Huerta ha presentado La Noche Temática de Los Juegos de Rol, también en Telecinco, y ha formado parte del equipo de Queremos hablar, de Ana García Lozano en Punto Radio. Ha escrito una columna mensual en la revista Vanidad y ha colaborado en El Periódico. Actualmente lo hace en El Español y en Viajes National Geographic.
Ha escrito seis novelas –Que sea la última vez…, El Susurro de la caracola, Una tienda en París, La noche soñada (Premio Primavera de Novela 2014), No me dejes (Ne me quitte pas) y La parte escondida del iceberg– y las obras teatrales Más Sofocos, junto al director Juan Luis Iborra, y Me quedo muerta, para Microteatro Madrid.
Es Miembro de la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión.

El libro:
La parte escondida del iceberg ha sido publicado por la Editorial Espasa en su Colección Espasa Narrativa. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 320 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo en el que la periodista Ana Arnau de Revista de Sociedad entrevista a Maxím Huerta con motivo de su nueva novela La parte escondida del iceberg.

Para saber más:
http://www.maximhuerta.com/

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“El lagarto negro”, de Edogawa Rampo (seudónimo)

Traducción de María Lourdes Porta Fuentes

«Una aventura del detective Kogoro Akechi»
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Lagarto negro

Cubierta de: ‘El Lagarto negro’

Aunque publicada originalmente en 1934, El lagarto negro conserva toda la frescura y dinamismo de las mejores novelas del género negro, pues el detective Kogoro Akechi es un maestro de la deducción y la lógica.
Verdadero icono de la novela policíaca japonesa, la celebridad de Edogawa Rampo se extendió también fuera de su país. El lagarto negro no es sólo una de sus obras más emblemáticas, sino también un claro ejemplo de la figura del investigador entendido como gran maestro de la deducción y de la lógica, en la línea magistral trazada por el Auguste Dupin de Poe y el Sherlock Holmes de Conan Doyle. Pero el talento de Rampo fue aún más allá y, bajo la influencia del pulp estadounidense, combinó como nadie la tradición del género con una acción trepidante, por momentos extrema, y siempre aderezada con un sentido del humor que sedujo a miles de lectores y convirtió esta novela negra en un fenómeno auténticamente popular.

La historia nos sumerge de inmediato en la lucha sin cuartel entre dos enemigos acérrimos, cuya admiración y fascinación mutuas son un acicate para mantener una rivalidad irreconciliable. Así pues, Kogorō Akechi —el inmortal personaje de Rampo, un detective de prodigiosa materia gris, capaz de solucionar cualquier caso con su brillante interpretación del escenario del crimen y un don para anticiparse al siguiente paso de sus rivales— ha de enfrentarse a la pérfida y sensual madame Midorikawa, quintaesencia de la femme fatale, apodada «el Lagarto Negro» por el espectacular tatuaje que luce en un brazo. Midorikawa padece la necesidad enfermiza de coleccionar los objetos más bellos del planeta, y cuando se propone conseguir la joya más preciada de todo Japón, la fuerza que la empuja no es tanto el afán de satisfacer su deseo como la oportunidad de retar a Akechi y demostrarle que su inteligencia es superior a la de él.

“El duelo está servido.”

Rampo sigue este pulso entre el bien y el mal por tierra, mar y aire. Lujosas habitaciones de hotel, atracciones turísticas, barcos e islas privadas sirven de marco de un juego entre el gato y el ratón en el que los papeles del fuerte y el débil no dejan de cambiar de manos. Una sucesión de trucos, golpes de efecto y ases en la manga jalonan este clásico, donde convergen el tributo al sabueso de la novela inglesa de los años veinte y el avance de recursos luego explotados por Ian Fleming en el ciclo de James Bond. Todo ello aderezado con un exotismo deliciosamente naíf y, para quien desee buscarlo, un alambicado subtexto de perversión, donde dos temas de fondo de la novela como la eugenesia y el feminismo tienen su correlato en la sociedad actual.

En este autor hay varias curiosidades como su seudónimo: Edogawa Rampo no es otra cosa más que el nombre de Poe pronunciado en japonés, pues Ranpo fue un gran admirador de escritores de misterio occidentales, especialmente de Edgar Allan Poe. Muchas de sus novelas involucran al personaje detective de Kogorō Akechi, quien en sus libros posteriores fue el líder de un grupo de detectives conocido como el Shōnen tantei dan (少年探偵団 lit. El grupo de los jóvenes detectives).

Una gran novela policiaca para pasar un muy buen rato de lectura.

Lee y disfruta de un fragmento de la novela.

Edogawa Ranpo

Edogawa Ranpo / Hirai Tarō

El autor:
Edogawa Rampo, (江戸川 乱歩) seudónimo de Hirai Tarō (平井 太郎) (1894-1965) surgido de la pronunciación japonesa del nombre de su admirado Edgar Allan Poe, es considerado unánimemente el escritor más relevante de la edad de oro de la narrativa negra japonesa. Autor prolífico, se le atribuyen hasta sesenta y siete novelas y setenta y seis relatos, entre los que destaca la serie protagonizada por el detective Kogorō Akechi. Durante gran parte de su carrera, Rampo se volcó en la difusión de la novela negra en Japón, lo que lo llevó a fundar la Asociación Japonesa de Escritores de Misterio, de la que surgió el Premio Edogawa Rampo, que hoy sigue siendo el galardón más prestigioso de su país. Su popularidad continúa viva en Japón, con permanentes reediciones de sus libros, así como adaptaciones al cine, la televisión y el teatro.

El libro:
El lagarto negro (título original: Kurokage (黒蜥蜴), 1934) ha sido publicado por el Sello Editorial Salamandra Black, en su Colección Novela negra. Traducido del japonés por Lourdes Porta. Encuadernado en rústica con solapas, tiene 192 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:
Edogawa Ranpo en Wikipedia.

 

 

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